Primeros Cristianos

Las iglesias abandonadas de Yemen, vestigios de una diversidad cultural

Las iglesias de Yemen dan fe de los primeros asentamientos cristianos en la península arábiga. Con la guerra, algunas quedaron abandonadas, otras en ruinas, quemadas o en medio de fuego cruzado.

El papa Francisco visitará el domingo los Emiratos Árabes Unidos, a la vez vecino y actor en la guerra que devasta Yemen y que ha provocado, según la ONU, la peor crisis humanitaria del mundo.

“Todo comenzó en Yemen, por lo tanto Yemen es muy importante para nosotros”, explica a la AFP el padre Lennie Connully de la Vicaría apostólica de Arabia del Sur, sobre la presencia cristiana en la región.

En la actualidad cuatro parroquias de Yemen figuran en la lista oficial de iglesias católicas y el país alberga un puñado de cristianos que en su mayoría viven la fe en la clandestinidad.

Saná, la capital en manos de los rebeldes hutíes, y Adén, sede del gobierno, en el sur, disponen cada una de una catedral católica actualmente abandonadas.

– Prohibido entrar –

Las puertas metálicas oxidadas de la catedral de San Francisco de Asís, en el barrio de Tawahi en Adén, están cerradas a cal y canto y acribilladas.

“Prohibido entrar” está escrito en negro en la pared del recinto junto a un versículo del corán: “Para vosotros vuestra religión, para mí mi religión”.

En lo alto del edificio hay una estatua de Jesucristo sin cabeza y con los brazos extendidos.

“Era una iglesia activa durante el protectorado británico”, cuenta Mohamed Seif, un residente de Tawahi.

“Aquí la gente rezaba hasta que llegaron los hutíes”, añade refiriéndose a la entrada en Adén en marzo de 2015 de los rebeldes procedentes del norte.

Las fuerzas progubernamentales, con la ayuda de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos, los expulsaron de la ciudad al cabo de unos meses.

En 2015, otra iglesia del barrio de Mualla en Adén, ya abandonada, voló por los aires en un ataque que no ha sido reivindicado.

Al año siguiente, 16 personas fueron asesinadas en una residencia católica de la tercera edad en esta misma ciudad, incluidas cuatro monjas de las Misioneras de la Caridad, una congregación fundada por la Madre Teresa.

El padre Tom Uzhunnalil, un sacerdote indio, fue secuestrado durante este ataque atribuido por las autoridades al grupo Estado Islámico (EI) antes de ser liberado en 2017.

Durante siglos, Yemen fue un ejemplo de diversidad religiosa con sus minorías ismaelita (corriente minoritaria del islam chiita), bahai y judía.

El cristianismo llegó por el sur en el siglo XIX, con una afluencia de misioneros durante el protectorado británico.

La presencia de los católicos en Yemen se remonta a los años 1880, según el padre Lennie Connully, que dirige la iglesia católica St. Mary’s en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Con la revolución marxista de 1967 en el sur de Yemen, los sacerdotes huyeron a Baréin y a los Emiratos Árabes Unidos, donde al igual que en el resto de los países del Golfo (con la excepción de Arabia Saudita) las iglesias aparecieron en el siglo XX.

La minúscula comunidad católica de Yemen está compuesta principalmente de expatriados, según monseñor Paul Hinder, jefe de la vicaría apostólica de Arabia del Sur.

“Es una triste realidad y rezamos para que la paz se restablezca pronto en Yemen, sobre todo porque la población sufre hambre y la desnutrición afecta a millones de personas”, declaró monseñor Hinder a la AFP.

“Nuestras actividades se han suspendido a causa de la guerra. Pero todavía hay religiosas de Madre Teresa que sirven al pueblo y continúan haciendo un buen trabajo”, añadió sin precisar cuántas ni dónde.

– En el frente –

Las otras dos iglesias católicas de Yemen se encuentran en los dos principales frentes de la guerra.

Una está en Hodeida, una ciudad a orillas del mar Rojo en poder de los rebeldes y la otra en Taez (sudoeste), rodeada por los hutíes.

Durante meses Hodeida fue el principal frente de la guerra por una ofensiva de las fuerzas progubernamentales. Desde el 18 de diciembre está vigente una tregua precaria.

La iglesia del sagrado corazón de Hodeida está oculta en la planta baja de un edificio de ventanas blancas. Isam vive en el barrio desde hace 20 años y dice que nunca ha visto rezar allí a nadie.

 

Fuente: swissinfo.com

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