Francisco ha demostrado que no afronta los problemas a golpe de leyes sino “generando procesos”, involucrando a muchas personas.

 

Afronta las crisis a largo plazo, con gestos simbólicos. Y así ha puesto en marcha un cambio cultural irreversible.

Francisco ha demostrado que no afronta los problemas a golpe de leyes sino “generando procesos”, involucrando a muchas personas.
 
A lo largo de estos tres años de Pontificado, Francisco ha demostrado que no afronta los problemas a golpe de leyes sino “generando procesos”, involucrando a muchas personas. 
 
En vez de cortar por lo sano, afronta las crisis a largo plazo, con gestos simbólicos. Y así ha puesto en marcha un cambio cultural irreversible.
 
De esos cientos de gestos y palabras con los que está cambiando el mundo y la Iglesia, nos quedamos con estos siete:
 

PAGA FACTURA DE SU HOTEL

 
En su primer día como Papa fue personalmente a recoger su equipaje y a pagar su hotel. Así mostró que cada uno debe asumir su propia responsabilidad, y que se había acabado la época de los privilegios. 
 

VIVIR EN SANTA MARTA

 
Fijó su residencia en “Casa Santa Marta”. No quiere que el Papa viva en una torre de marfil. Necesita conocer los problemas de primera mano y no con intermediarios; y quiere que sea fácil acceder a él. 
 

ABRAZOS Y GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA 

 
Ante un mundo que pone en primer lugar el beneficio económico, y clasifica a las personas en función de cuánto ganan o cuánto son capaces de producir, el Papa apela al valor infinito de cada ser humano, y lo muestra a golpe de abrazos y sonrisas con los descartados de la sociedad. 
 

PERIFERIAS

 
Dice que la realidad se entiende desde las periferias. En Roma no ha visitado las parroquias del centro, sino las marginadas; en Europa sólo ha viajado a Albania y Bosnia Herzegovina.
 
Durante su viaje a México ha ido adonde nunca había estado un Papa: lugares como Chiapas, Chihuahua y Michoacán. 
 
Y cuando en Semana Santa, celebra la Misa del Jueves Santo va a lugares heridos, como una cárcel de menores o un centro de cuidados paliativos. 
 
Así ha abierto los ojos a muchas personas sobre situaciones que no sabía ni siquiera que existieran. 
 

RESPONDE A LAS PERSONAS

 
Cuando los grandes encuentros incluyen testimonios, el Papa no lee el discurso que llevaba preparado sino que se deja cambiar por lo que ha escuchado. 
 
Lo hizo cuando en Sarajevo escuchó cómo habían golpeado a este sacerdote.
 
“Perdono de corazón a todos los que me hicieron daño”.
 
También cuando en Kenia Emmanuel le habló sobre el drama de los jóvenes que se enrolan en milicias radicales.
 

FRANCISCO

“Háblale con cariño, con simpatía, con amor. Y con paciencia invítalo a ver un partido, invítalo a pasear, a estar juntos. No lo dejes solo”. 
 
O en Filipinas, cuando esta niña de la calle le dijo que estaban abandonados y que a nadie parecía importarle. 
 
“¿Por qué Dios permite que pase esto, si los niños no tienen la culpa?”.
 

VALENTÍA Y TRANSPARENCIA

 
En cada viaje, afronta ruedas de prensa en el avión sin miedo y sin censura. Responde a preguntas libremente formuladas, sin miedo a equivocarse, y sin miedo a afrontar cuestiones delicadas, como la corrupción en la Iglesia, la sexualidad o lo que él mismo lleva en el corazón. 
 

DECISIÓN

Ha tomado decisiones concretas y difíciles para simplificar la estructura del Vaticano. 
 
Ha creado un consejo de 9 cardenales que le ayudan a gobernar y facilitan que cualquier obispo tenga acceso directo al Papa; ha instituido una comisión para prevenir casos de abusos sexuales; y ha depurado la banca del Vaticano. 
 

ORACIÓN

Y aunque no es un cambio, no se entiende qué está haciendo el Papa Francisco sin mencionar que es un místico que se fía de Dios. Ante un bombardeo inminente en Siria, convocó una vigilia de 4 horas de oración en la plaza de San Pedro. 
 
La palabra que más veces ha repetido en estos años es la que usa para definir a Dios: “Misericordia”. Una palabra que encierra el lema y la fuerza del Pontificado.