Arqueólogos en Jerusalén han encontrado los restos de la piscina de Siloam, donde Jesús curó la vista de un ciego

Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: “Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”. Respondió Jesús: “Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.” Dicho esto, escupió en tierra,hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: “Vete, lávate en la piscina de Siloé” (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo“. (Jn. 9, 1-7) 

Piscina de Siloé – La curación del ciego de nacimiento

La historia cuenta que Jesús puso arcilla en los ojos de un hombre y le dijo que se los lavara en las aguas puras de la piscina. Lo hizo y se le devolvió la vista. Arqueólogos en Jerusalén han encontrado los restos de la piscina de Siloam, donde la Biblia asegura que Jesús curó la vista de un ciego.
 
Es muy interesante este milagro pues ayuda a identificar los lazos entre las acciones de Cristo y los antiguos rituales judíos. Bajo lo que ahora es el barrio árabe de Silwan, los arqueólogos han empezado a sacar de la tierra los restos de la piscina. Allí todavía corre agua en la canaleta que la trae de una cercana fuente natural.
 
Esta piscina fue usada por los judíos para actos rituales durante unos 120 años hasta finales del año 70, cuando los romanos destruyeron el templo judío. Muchos de los actos de Jesús están relacionados directamente con los rituales judíos y esta curación del ciego es un ejemplo de ello. Jesús puso arcilla en los ojos del hombre y le dijo que se los lavara en las aguas puras de la piscina, lo cual restauró su vista, según consta en el Evangelio de San Juan, capítulo 9, 1-7.
Durante los últimos cuatro meses, los arqueólogos han develado el área de 50 metros de largo de la piscina y un canal que llevó agua hacia ella desde la fuente de Silwan. Hace pocos años, un camino de piedra que llevaba desde ella al templo fue encontrado. “Desde el momento en que encontramos esto hace cuatro meses estábamos ciento por ciento seguros de que era la piscina de Siloam”, dijo el arqueólogo Eli Shukron.
 
Stephen Pfann, estudioso de la Biblia, asegura que las aguas de esta piscina eran consideradas tan puras que podrían curar incluso a un leproso. Pfann indicó que Jesús con seguridad eligió curar al ciego con el agua más pura disponible, debido a que la gente con discapacidades tenía prohibido ingresar al templo.”
 
El lugar está en la ciudad de David y se puede vistiar. Se trata de un lugar Santo, pues Jesús lo conocía bien ya que estuvo allí muchas veces. El agua pura que cura y limpia es símbolo del agua del bautismo que lava nuestros pecados. Siempre necesitamos de agua para limpiarnos, y de la misma manera esta piscina y este agua son imagen de la necesidad que siempre tenemos de la gracia para purificarnos de nuestras faltas.