LA NUEVA EVANGELIZACIÓN EXIGE SACERDOTES BIEN FORMADOS, ASEGURA BENEDICTO XVI

Nació en Séez  (Francia) en 1601. Ordenado sacerdote, se dedicó durante muchos años a la predicación, difundiendo particularmente la devoción a los Corazones de Jesús y de María. Fundó sendas congregaciones religiosas para la formación de los sacerdotes (Eudistas) y de mujeres abandonadas (Hijas de Nuestra Señora de la Caridad). Murió en 1680.

Al recoger la herencia espiritual dejada por san Juan Eudes

En el seminario los futuros sacerdotes deben “aprender a Cristo”

CASTEL GANDOLFO, miércoles, 19 de agosto de 2009 (ZENIT.org)

Benedicto XVI reconoce que la formación permanente de los sacerdotes constituye un punto decisivo para que la “nueva evangelización no se quede simplemente en un eslogan atractivo“.

Así lo constató este miércoles durante la intervención que pronunció durante la audiencia general, celebrada en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, dedicada a recordar la figura de san Juan Eudes (1601-1680), cuya memoria litúrgica celebraba ese día la Iglesia, y la formación del clero.

Este santo francés, como recordó el Papa, comprendió que para descubrir el amor del Corazón de Jesús es decisiva la formación profunda y continua de los sacerdotes, motivo por el cual fundó la congregación de Jesús y María, actualmente extendidos por Francia, Italia, América del Norte, América Latina, el Caribe y África.

“También hoy se experimenta la necesidad de que los sacerdotes testimonien la infinita misericordia de Dios con una vida totalmente ‘conquistada’ por Cristo, y aprendan esto desde los años de su formación en los seminarios“, reconoció el Papa en pleno Año Sacerdotal.

 

En este sentido, recordó que Juan Pablo II, después del Sínodo de 1990, emanó la exhortación apostólica Pastores dabo vobis, en la que presenta la importancia de la formación de los seminaristas y sacerdotes.

“Es un verdadero punto de partida para una auténtica reforma de la vida y del apostolado de los sacerdotes, y es también el punto central para que la ‘nueva evangelización’ no se quede en un eslogan atractivo, sino que se traduzca en realidad“, añadió Benedicto XVI.

En este sentido, el obispo de Roma consideró que tienen un papel decisivo los años de formación que los futuros sacerdotes viven en el seminario, en los que deben “aprender a Cristo”, “dejándose configurar progresivamente por Él, único Sumo Sacerdote y Buen Pastor”.

“El tiempo del seminario debe ser visto, por tanto, como la actualización del momento en el que el Señor Jesús, después de haber llamado a los apóstoles y antes de enviarles a predicar, les pide que se queden con Él”, aseguró.

El sucesor del apóstol Pedro invitó a rezar en este año “por los sacerdotes y por quienes se preparan a recibir el don extraordinario del sacerdocio ministerial“.

Como consejo, a los peregrinos presentes, les dejó este pensamiento de san Juan Eudes: “Entregaos a Jesús para entrar en la inmensidad de su gran Corazón, que contiene el Corazón de su santa Madre y de todos los santos, y para perderos en este abismo de amor, de caridad, de misericordia, de humildad, de pureza, de paciencia, de sumisión y de santidad”.