Es «terrible» la persecución de los cristianos en el Medio Oriente, y en particular en las regiones conquistadas por el llamado Estado Islámico

Terrible persecución contra cristianos; preocupación por Libia y buscando solución pacífica en Siria

Mons. Gallagher inauguró el encuentro «Bajo la espada de César» en la Urbaniana. En vista de la conferencia en Roma: preocupados por Libia

Es «terrible» la persecución de los cristianos en el Medio Oriente, y en particular en las regiones conquistadas por el llamado Estado Islámico. También en la política mundial se necesita la misericordia a la que llamó el Papa para el Jubileo. Y en relación con Siria, hay que «intentar todo» lo posible para una solución politica y diplomatica. 

Lo dijo mons. Paul Richard Gallagher, «Ministro del Exterior» de la Santa Sede, al margen del congreso «Bajo la espada de César», que inauguró en la Pontificia Universidad Urbaniana. El prelado expresó preocupación por Libia en vista de la conferencia internacional del próximo domingo en Roma.

Excelencia, ¿cuál es la situación de los cristianos en el Medio Oriente?

La situación de los cristianos es terrible, terrible como la situación de muchas poblaciones en el Medio Oriente, y los cristianos participan de manera particular de los sufrimientos de estas poblaciones en un mundo sujeto a conflictos, bombardeos y persecución. Es una situación que exige nuestra solidaridad, nuestra oración como cristianos, pero también exige una acción por parte de la comunidad internacional y politica para tratar de remediar los problemas. Vemos que muchos conflictos son complejos, pero están conectados entre sí y hay que trabajar para soluciones políticas en Siria, en el Medio Oriente, y ayudar a países como el Líbano y Jordania que tienen un enorme número de refugiados.

El presidente ruso Vladimir Putin evocó el uso de armas atómicas en Siria. ¿Cuál es la postura de la Santa Sede frente a una intervención militar en el país?

La Santa Sede promueve el diálogo y una solución diplomática y política. Creemos que hay que intentar todo lo posible en este sentido. Luego veremos.

El padre Jacques, sacerdote secuestrado y después liberado en Siria, y que se encuentra en estos días en Roma, dijo que no hay ninguna posibilidad para los cristianos bajo el régimen del EI. La situación en Siria es un tremendo nudo entre el EI y Assad. ¿Cómo se podría salir de esta situación?

¡Si supiera cómo, me darían el Nobel! Evidentemente, el padre Murad habla sobre la propia experiencia, ¿quién soy yo para comentar? Él ha participado de forma particular en esta historia. Pero, como cristianos, siempre estamos llamados a la esperanza y a la misericordia, como nos indicó el Santo Padre para el Jubileo. Debemos tratar de usar todos los medios conforme a nuestra fe para resolver la situación y dar un poco más de esperanza a esta población.

El próximo domingo habrá en Roma una conferencia internacional sobre Libia, en la participarán Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Está involucrada la Santa Sede? ¿Cuál es su postura?

Hasta ahora, la parte italiana nos informa sobre la situación den Libia, pero no fuimos invitados a participar en la conferencia. La situación en Libia nos preocupa, incluso porque, como siempre, la Santa Sede se preocupa particularmente por la población y por los sufrimientos y la situación de los cristianos, que es desastrosa después de Gaddafi: sabemos que la Iglesia local vivía alrededor de la comunidad de religiosas, y, con su partida, nuestra comunidad perdió los principales puntos de referencia.

El encuentro de Roma, que comenzó ayer y concluirá el sábado, ha sido la ocasión para presentar los resultados de una investigación internacional sobre la respuesta que han dado alrededor de 100 comunidades cristianas perseguidas en más de 30 países (como China, Indonesia, Nigeria, Siria, Egipto, Irak, Paquistán e India). El estudio, conducido por 14 investigadores de diferentes países, subraya las diferentes estrategias de supervivencia que han sido puestas en marcha en los diferentes países. Además, el encuentro se propone celebrar el 50 aniversario de la «Dignitatis Humanae», concentrar la atención de la opinión pública sobre el tema de la persecución de los cristianos en el mundo e impulsar la solidaridad global hacia ellos.

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