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¿Sabes quién era…?
¿SABES QUIÉN ERA SAN BASILIO? Obispo de Cesarea y Doctor de la Iglesia. 2 de enero
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¿SABES QUIÉN ERA SAN BASILIO?
OBISPO DE CESAREA Y DOCTOR DE LA IGLESIA
Fue uno de los más elocuentes oradores, entre los mejores que la Iglesia haya tenido; fundó
hospitales, hogares para los pobres, y hospicios;sus escritos le han colocado en lugar
de privilegio entre los doctores de la Iglesia
CONOCIDO POR EL SOBRENOMBRE DE "EL GRANDE" (MAGNO), ES UNO DE LOS TRES IMPORTANTES PADRES DE LA IGLESIA LLAMADOS CAPADOCIOS.
NACIDO CERCA DEL 330 EN CESAREA DE CAPADOCIA, DONDE TAMBIÉN MURIÓ EL 1 DE ENERO DEL 379.
San Basilio Magno
La Iglesia celebra su fiesta el 2 de enero, junto a su gran amigo San Gregorio Nacianceno.
Basilio
nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el Asia Menor, a mediados
del año 329. Por parte de padre y de madre, descendía de familias cristianas
que habían sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron San
Gregorio de Nicea, Santa
Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste.
San Gregorio (izqda) y San Basilio (dcha)
Su
padre, San Basilio el Viejo, y su madre, Santa Emelia, poseían vastos terrenos
y Basilio pasó su infancia en la casa de campo de su abuela, Santa Macrina,
cuyo ejemplo y cuyas enseñanzas nunca olvidó.
Inició su educación en
Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañeros de
estudio a San Gregorio Nacianceno, que se convirtió en su amigo inseparable y a
Juliano, que más tarde sería el emperador apóstata.
Basilio
y Gregorio Nacianceno,
los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos
contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos
dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a
las escuelas”.
Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros
podían enseñarle, regresó a Cesárea. Ahí pasó algunos años en la
enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una
brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar todo, por consejo de su
hermana mayor, Macrina.
Insatisfecho
por los éxitos mundanos, al darse cuenta de que había perdido mucho tiempo en
las vanidades, él mismo confiesa: “Un día, como despertando de un sueño
profundo, me dirigí a la admirable luz de la verdad del Evangelio,… y lloré
sobre mi miserable vida”. (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07).
Fue
entonces,cuando
tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.
Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y
Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa.
Al
regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en
la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro
solitario se entregó a la plegaria y al estudio.
Con los discípulos, que
no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano
Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la
existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a
través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la
Iglesia de oriente.
San
Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años
solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia
como el propio San Benito.
LABOR SACERDOTAL
Catedral de San Basilio (Moscú)
Atraído
por Cristo, comenzó a tener ojos sólo para él y para escucharle sólo a él.
A
partir del 358 se dedicó con determinación a la vida de oración, en la
meditación de las Sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la
Iglesia y en el ejercicio de la caridad (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07),
a orillas del Iris; pronto fue tanta la afluencia de prosélitos que se hizo
precisa la creación de otros monasterios en el Ponto.
Por este tiempo recibe la
visita de Gregorio Nacianceno, y entre ambos preparan una antología de las
obras de Orígenes llamada Philocalia.
Basilio escribe aquí sus Moralia y sus
dos Reglas. En el año 360 toma
parte en el sínodo de Constantinopla.
Accediendo a los ruegos del obispo Eusebio, es ordenado sacerdote (364); pero pronto, su valía provocará los celos
de aquél, por lo que Basilio termina retirándose nuevamente a la soledad.
Sin
embargo, gracias a la acción diplomática realizada por Gregorio de Nacianzo, se
reconciliaron: éste
se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él
quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera
crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba.
Durante una época de
sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el
producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que
también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas
ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en
ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir
alimentos a los pobres.
San
Basilio creó un monaquismo muy particular: no estaba cerrado a la comunidad de
la Iglesia local, sino abierta a ella. Sus monjes formaban parte de la Iglesia
local, eran su núcleo animador que, precediendo a los demás fieles en el
seguimiento de Cristo y no sólo de la fe, mostraba su firme adhesión a él, el
amor por él, sobre todo en las obras de caridad. (Audiencia de Benedicto XVI,
4-VII-07)
El
Siervo de Dios Juan Pablo II, hablando del monaquismo escribió: “muchos piensan
que esa institución tan importante en toda la Iglesia como es la vida
monástica, quedó establecida, para todos los siglos, principalmente por San
Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habría quedado tan
propiamente definida sin su decisiva aportación”. (Audiencia de Benedicto XVI,
4-VII-07).
OBISPO DE CESAREA
San Basilio Magno
Ya
obispo (había sido elegido el año 370 como sucesor del obispo Eusebio), es en la
organización de la caridad donde Basilio manifestó su celo, con lo que enseguida se ganó el amor de su pueblo: fundó
hospitales, hogares para los pobres, y hospicios para extranjeros y viajantes.
El clero, tanto secular como regular, tiene en Basilio un obispo que sabe defender ante el poder civil las
inmunidades eclesiásticas.
Basilio fue un obispo entregado de lleno a su
cargo pastoral; sobre él pesaban la herejía
arriana y un cisma que se aproximaba amenazante:los obispos Melecio, Euzoyo y Paulino se disputaban la sede de la Iglesia antioquena.
El primero había
sido elegido canónicamente (360) y fue desterrado al mes de su designación;
Euzoyo, arriano más tarde, fue puesto ese mismo año por el emperador
Constantino; y por último, Paulino que estaba al frente del grupo de
antioquenos ortodoxos que se separaron de la Iglesia primera al ser enviado
Melecio al destierro.
En torno a Melecio estaba, además de la mayor parte del
pueblo antioqueno, un buen número de obispos del patriarcado sufragáneo.
Basilio
creía que Melecio era el obispo legítimo de Antioquía y todos sus esfuerzos
fueron encaminados para que éste fuese reconocido como tal; pero Roma y
Occidente reconocían a Paulino. De este modo, las cartas provenientes de Roma
contestando a las de Basilio no le ofrecían ayuda alguna.
Las preocupaciones de
Basilio aumentaron cuando algunos de sus sufragáneos, recelosos de su
elevación, sembraron dudas sobre su
ortodoxia. En esta ocasión, pronto fue zanjada la cuestión; bastó a Basilio
escribir su tratado De Spiritu Sancto.
Antes
de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó
a Cesarea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable
campaña de persecuciones. Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con
la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos,
accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero
nuestro santo le respondió:
¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni
casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a
atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin
morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Que me vas a desterrar? A cualquier
sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi
patria, y allí me sentiré contento . . .
El
gobernador respondió, admirado: “Jamás
nadie me había contestado así”. Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un
obispo”. El
emperador confesó que, muy a su pesar, admiraba la firme determinación de
Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a
intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea.
MUERTE Y FAMA DE SANTIDAD
San Basilio Magno
El 9 de agosto del 378 muere el emperador Valente. Su
sucesor Graciano restableció la libertad
religiosa. Todo parecía augurar tiempos mejores.
Pero San Basilio murió el 1º de enero del año 379, a
la edad de cuarenta y nueve años,agotado por la austeridad en que había
vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad.
Toda Cesárea quedó
enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los
paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.
San
Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, dijo en el día del entierro:
“Basilio santo, nació entre santos. Basilio pobre vivió pobre entre los
pobres. Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir. Basilio
predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando
siempre con sus escritos admirables".
Setenta y dos años
después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas
palabras: “El gran Basilio, el ministro de la gracia que expuso la verdad al
mundo entero indudablemente fue uno de los más elocuentes oradores, entre
los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar
de privilegio entre sus doctores”.
Fuente:
J. IBÁÑEZ IBÁÑEZ(GER)
BIBL. : D. AMAND. L'ascese monastique de saint Basile,
Ma. redsous 1949; A. CAVALLIN, Studien zu den Briefen des hl. B., Londres 1944;
I. GRIBOMONT, Histoire du texte des Ascétiques de S. B., Lovaina 1953; ID,
L'exhortation au renoncement attribué a saint B. Étude d'authenticité,
«Orientalia Christiana Periodica» 21 (1955) 375-98; S. I. RUDBERG, Études sur
la tradition manuscrite de S. B., Londres 1953; ID, Die lat. Hexameron. Obers.
d. Eustathios, Lovaina 1957; H. DORRIES, Der Beitrag des B. zum Abschluss des
trinitarischen Dogmas, Gottinga 1956; S. T. GIET, Homélies sur l'Hexameron,
«Sources Chrét.» 26, París 1950; ID, Les idées et l'action sociales de Saint
Basile, París 1941; ÍD, S. B. et les pouvoirs publics, «La Vie Spirituelle» 69
(1943) 349-60; ÍD, Le rigorisme de S. B., «Revue des Sciences Religieuses» 23
(1949), 333-42; J. GRIBOMONT, Le renoncement au monde dans l'idéal ascétique de
s. B., «Irénikon» 31 (1958) 282-30'l, 460-475; ÍD, Les Regles morales de Saint.
Basile et le Nouveau Testament, «Studia Patristica» II, Berlín 1957, 416-26;
ÍD, Obéissance et Évangile selon Saint Basile le Grand. «La Vie Spirituelle»
Suppl. VI (1952) 192-215; B. PRUCHE, Traité du Saint Esprit, «Sources Chrét.»
17, París 1945; B. BOBRINSKOY, Liturgie et ecclésiologie trinitaire de S. B.,
«Verbum Caro» 23 (1969) 1-32; J. M. HORNUS, La divinité du S. Esprit comme
condition du salut personnel, ib. 23 (1969) 33-62; P. C. CHRISTOU,
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«Mnéme» «Diazesis»: The Psychic Dynamismus in the Ascetical Theology of St. B.,
«Orientalia Christiana Periodica» 34 (1968) 233-251; J. IBÁÑEZ, Iglesia:
fundamento teológico y organización en Basilio de Cesarea, Roma 1964; ÍD,
Aspecto eclesiológico en la teologÍa de Basilio de Cesarea, «Scripta
Theologica» 2 (1970) 7-38; D. STIERNON, Basilio il Grande, en Bibl. Sant. 2, 910-944.