San Hilario de Poitiers – 13 de enero

San Hilario de Poitiers – 13 de enero

¿Sabes quién era San Hilario de Poitiers?

Nació en Poitiers (Francia) a principios del siglo IV y murió en el 367. Fue obispo de su ciudad, destacando por su fortaleza en la defensa de la fe frente a los arrianos, llegando por ello a ser desterrado. Son importantes también sus escritos teológicos, entre los que sobresale su tratado sobre la Trinidad. Es Doctor de la Iglesia.

Benedicto XVI presenta la figura de San Hilario

Fortaleza y mansedumbre, secreto para defender y anunciar la fe

CIUDAD DEL VATICANO,  (ZENIT.org).-

Anunciar y defender la verdadera fe requiere fortaleza y mansedumbre, considera Benedicto XVI. Así lo explicó al presentar la figura de san Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia, fallecido en torno al año 368, quien se convirtió en uno de los grandes defensores de la divinidad de Jesús ante la herejía arriana que veía en él una criatura.

Como el mismo Papa explicó, Hilario tuvo un papel decisivo para que Galia, la antigua Francia, la hija primogénita de la Iglesia, mantuviera su fidelidad a la fe de los apóstoles, particularmente en el sínodo de París, celebrado en el año 360 o en el 361.

San Hilario

«Algunos autores antiguos consideran que este cambio antiarriano del episcopado de Galia se debió en buena parte a la fortaleza y mansedumbre del obispo de Poitiers», constató el Papa.

«Esta era precisamente su cualidad: conjugar la fortaleza en la fe con la mansedumbre en la relación interpersonal», explicó. De hecho, el mensaje central de la obra teológica que ha dejado escrita Hilario de Poitiers es ante todo un mensaje de amor.

«Dios sólo sabe ser amor, y sólo sabe ser Padre. Y quien ama no es envidioso, y quien es Padre lo es totalmente», decía el obispo según uno de sus escritos retomados por el Santo Padre.

Interior de la Iglesia de San Hilario en Potiers

«Por este motivo, el Hijo es plenamente Dios sin falta o disminución alguna», decía Hilario, recordó el pontífice.

«Quien procede del perfecto es perfecto, porque quien lo tiene todo le ha dado todo», afirmaba el doctor de la Iglesia. «Sólo en Cristo, Hijo de Dios e Hijo del hombre, encuentra salvación la humanidad».

La meditación del Papa continuó con la serie de intervenciones de los miércoles sobre las grandes figuras del inicio del cristianismo.

 

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