El pontificado de Juan Pablo II duró 26 años. Fue uno de los más largos de la historia. Su tumba es una de las más veneradas por los peregrinos que visitan Roma.
Juan Pablo II fue canonizado por el Papa Francisco junto a Juan XXIII el 27 de abril de 2014. Fue una de las ceremonias más concurridas de todos los tiempos en la plaza de San Pedro.
27 de abril, 2014
"Declaramos y definimos Santos a los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II y los inscribimos en el Catálogo de los Santos”.
El mes de octubre ha sido un período de abundantes celebraciones relacionadas con los últimos papas. El día 11 fue san Juan XXIII y una semana después, el 19, el Papa Francisco declaró beato a Pablo VI.
El Papa estuvo en el cargo más de 26 años y 5 meses, siendo el suyo el tercer pontificado más largo en los más de 2.000 años de historia de la Iglesia Católica Romana.

Se cree que el papado más prolongado fue el de San Pedro, quien presidió la Iglesia durante al menos 34 años. Hay varios Papas que reinaron durante un mes o menos en
Un hombre, Esteban II, fue elegido en 757 pero murió cuatro días después, antes de asumir oficialmente el cargo. El papado más corto en los tiempos modernos fue el de Juan Pablo l, predecesor de Juan Pablo II, quien sólo estuvo 33 días al frente de la Iglesia.
Durante su pontificado, el Papa Juan Pablo II ha:
- viajado un total de 1.247,613 kilómetros, ó 3,24 veces la distancia de la Tierra a la Luna, en viajes papales dentro y fuera de Italia
- realizado 104 viajes fuera de Italia
- visitado 129 países y territorios diferentes
- realizado 146 viajes en Italia
- realizado 301 visitas a parroquias en Roma
- pasado 822 días, o más de dos años y tres meses, fuera del Vaticano
- leído más de 20 mil discursos
- leído casi 100 mil páginas de discursos
- celebrado más de mil 160 audiencias generales en el Vaticano a las que han asistido más de 17,64 millones de personas.
- emitido más de 100 documentos importantes, incluyendo 14 encíclicas, 45 cartas apostólicas y 14 exhortaciones apostólicas.
- beatificado a mil 338 personas, más que todos sus predecesores en los últimos cuatro siglos juntos
- canonizado a 482 personas, más que todos sus predecesores en los últimos cuatro siglos juntos
- creado 231 cardenales, de los que 183 siguen vivos y 119 tienen menos de 80 años y pueden participar en el cónclave que elegirá a un nuevo Papa. De estos 119, 116 han sido nombrados por Juan Pablo II y sólo tres por Pablo VI, cuyo pontificado fue de 1963 a 1978
- reunido con más de mil 590 jefes de Estado o de Gobierno.
La mayor multitud reunida en una misa papal fue unos cuatro millones de personas en Manila en 1995.
El menor número de personas que acudieron a una misa papal fue de unas 200 durante un viaje a los países nórdicos en 1989.
Fuente: Rome Reports
Hoy en día, es el sitio de un extenso parque arqueológico, ubicado a medio camino entre Tel Aviv y Haifa.
Cesarea Marítima se menciona varias veces en el Libro de los Hechos. A principios del siglo I , Cesarea era la capital de la provincia romana de Judea y la ubicación de la residencia del gobernador. Según Hechos 10, la ciudad fue el lugar de la conversión del centurión romano Cornelio. La ciudad se menciona varias veces en asociación con los viajes misioneros de Pablo y es la ubicación de una iglesia primitiva.
La construcción de la enorme ciudad de Cesarea Marítima comenzó en el año 30 a. C., durante el reinado de Herodes el Grande, quien nombró a la ciudad en honor a César Augusto. Como muchos de los proyectos de construcción de Herodes, Cesarea fue construida para rivalizar con las ciudades más grandiosas del mundo romano.
Construida sobre el pequeño pueblo fenicio de Straton, la ciudad de Cesarea de Herodes se extendía a lo largo de más de 150 acres. Contaba con un palacio, salones civiles, un anfiteatro, un hipódromo, acueductos, un alto muro de defensa y un exquisito templo dedicado a Roma y Augusto.
Situada entre los antiguos puertos de Jaffa y Dor, Cesarea se extendió a lo largo de un tramo de 40 millas de la inhóspita costa mediterránea sin ningún puerto natural. Sin embargo, esto no detendría a Herodes.
“El puerto de Cesarea era una maravilla de la ingeniería. En un tramo de la costa del Mediterráneo oriental conocido por sus peligros para los navegantes y que carecía de un fondeadero protegido, Herodes construyó un puerto tan grande como el Pireo, el puerto de Atenas. Dos rompeolas, uno al norte y otro al sur, con una entrada de 60 pies entre ellos, encerraban un fondeadero protegido.
Los rompeolas se extendían hasta 1.500 pies desde la orilla. Dentro del puerto principal había un puerto interior protegido”. Lindley Vann en Biblical Archaeology

El teatro de Herodes el Grande en Cesarea Marítima. Cortesía de Nathan Steinmeyer.
El puerto, fue uno de los dos o tres puertos más grandes del mundo antiguo, y seguramente uno de los más avanzados.
Cuando Judea se convirtió en provincia romana en el año 6 , Cesarea Marítima reemplazó a Jerusalén como capital provincial. Asimismo, en 135, tras la Revuelta de Bar Kokhba , se convertiría en la capital de la provincia romana de Siria Palestina, y más tarde en la capital de Palaestina Prima.
La ciudad floreció durante los períodos romano y bizantino (siglos I-VII d. C.) y era más grande que Jerusalén. Durante este tiempo, la ciudad se expandió, agregando nuevas murallas, acueductos, un segundo hipódromo y más. La ciudad también fue un importante centro cristiano durante este tiempo.
Cesarea Marítima fue conquistada y parcialmente destruida por las fuerzas musulmanas en 640 . Durante el período relativamente temprano (634-1099 d. C.), se cree que la ciudad experimentó un declive económico y social, perdiendo su condición de capital provincial.
En 1101, los cruzados conquistaron Cesarea y construyeron un pequeño puerto en el área del antiguo puerto herodiano. Sin embargo, en 1291, la ciudad fue nuevamente conquistada, esta vez por el sultán mameluco Al-Malik Al-Ashraf. Posteriormente, la ciudad fue destruida en gran parte y eventualmente desierta hasta que finalmente fue reubicada como un pequeño pueblo de pescadores a fines del siglo XIX.
Como pensaba que el Papa no es un monarca, un año después del cónclave, renunció a la triple corona papal; la vendió y entregó el dinero a la Madre Teresa de Calcuta. Desde entonces, ningún Papa ha vuelto a usarla.
Un grupo de católicos americanos la compró por 1 millón de dólares. Hoy se custodia en el Santuario de la Inmaculada Concepción de Washington.
Pablo VI cambió la barca de Pedro por un avión. Visitó 19 países de los cinco continentes en 9 viajes. Estuvo en lugares como New York, Irán, Filipinas, Colombia y Portugal. Cuando regresó de Tierra Santa, Roma salió a las calles para recibirle con los brazos abiertos.
ROBERTO PAGLIALONGA
Autor, "La Chiesa in uscita di Paolo VI"
"En cada viaje pedía a los organizadores que le dejaran encontrar directamente a las personas, a las familias, ir a las periferias de las ciudades".
En 1970 visitó Hong Kong. Era geográficamente China, pero estaba bajo protectorado británico. Por eso, para no molestar a Mao, el gobernador David Trench se tomó vacaciones y no quiso ir a recibirlo.
ROBERTO PAGLIALONGA
Autor, "La Chiesa in uscita di Paolo VI"
"Es el primer Papa que ha estado geográficamente tan cerca de China. Así pudo, hablar directamente a este pueblo, con palabras sobre la paz y el amor".

En 1966, Pablo VI eliminó el índice de Libros Prohibidos para los católicos, que existía desde hacía cuatro siglos.
P. GIANFRANCO GRIECO
Autor, "Pablo VI. He visto, he creído"
"Era un intelectual y al mismo tiempo una persona comprometida en el diálogo entre la Iglesia y el mundo. Sabía que había terminado una época y comenzaba otra".
Consiguió triunfar en una misión casi imposible: poner de acuerdo a los 2500 obispos que participaron en el Concilio Vaticano II. Allí mostró su gran capacidad de mediación sin renunciar a la solidez doctrinal.
Decidió poner punto y final a mil años de recelos entre católicos y ortodoxos, y fue el primer Papa que se reunió con el más importante líder ortodoxo. Hizo todo lo posible para entablar una amistad directa y personal con él y abrió el camino para las buenas relaciones actuales.
Su encíclica Humanae vitae marcó el pontificado. La escribió en plena revolución sexual. Es un documento valiente porque en él afrontó la cuestión de los anticonceptivos y mostró el valor absoluto de la vida humana y del amor matrimonial. Y lo hizo a pesar de las fuertes presiones que recibió de varios cardenales, teólogos y consejeros.
ARZ. AGOSTINO MARCHETTO
Historiador del pontificado de Pablo VI
"Cuando inició su pontificado dijo: Estaré solo, debo estar solo, no puedo dejarme condicionar por otros. El carisma que me ha dado el Señor es personal"
Falleció el 6 de agosto de 1978. Fue sobre todo un Papa intelectual, un punto de referencia sólido, en años de confusión cultural. Algunos días antes de morir dijo que siempre había intentado custodiar la fe y defender la vida humana. Ese es su legado.
¡No está aquí, ha resucitado! incluye imágenes de dicha restauración –que concluyó el pasado mes de marzo– así como del resultado final
Uno de los lugares que puede ser muy interesante visitar de manera virtual es la iglesia de Santo Sepulcro de Jerusalén. Ahora tenemos un nuevo recurso para conocer este lugar tan especial para la fe cristiana, más en tiempo de Pascua.

Se trata de un documental realizado por el Christian Media Center, de la Custodia Franciscana de Tierra Santa, titulado “¡No está aquí, ha resucitado!”. Es un vídeo de 40 minutos en el que se relata la historia del Santo Sepulcro y que termina con la explicación de la última restauración que se ha hecho en este lugar santo para el cristianismo.
"Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia”.
Era médico. San Pablo lo llama "Lucas, el médico muy amado", y probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol.
Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo "fuimos a... navegamos a..." Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma. Es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Era griego.
El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: "el que describe la amabilidad de Cristo". Y con razón el Cardenal Mercier cuando un alumno le dijo: "Por favor aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo", le respondió: "El mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo se llama: El Evangelio de San Lucas". Un autor llamó a este escrito: "El libro más encantador del mundo".
Como era médico era muy comprensivo. San Lucas veía a las personas tal cual son (mitad debilidad y mitad buena voluntad) y las amaba y las comprendía.
En su evangelio demuestra una gran estimación por la mujer. Todas las mujeres que allí aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión.

San Lucas
Su evangelio es el más fácil de leer, de todos los cuatro. Son 1,200 renglones escritos en excelente estilo literario. Lo han llamado "el evangelio de los pobres", porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa.
También se ha llamado: "el evangelio de la oración", porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar.
Otro nombre que le han dado a su escrito es el "evangelio de los pecadores", porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de San Lucas. Es que fue escrito pensando en ellos.
Su evangelio es el que narra los hechos de la infancia de Jesús, y en él se han inspirado los más famosos pintores para representar en imágenes tan amables escenas.
Dicen que murió soltero, a la edad de 84 años, después de haber gastado su vida en hacer conocer y amar a Nuestro Señor Jesucristo.

Nacido libre en Antioquia, hijo de un liberto del gobernador romano de la provincia, Lucano conocerá desde niño su doble vocación: la búsqueda del Dios Desconocido, tarea que le llevará a decidir una vida célibe, y su apasionado amor por la medicina.
Los griegos tomaron sus conocimientos de los egipcios, y éstos de los babilonios, y Lucano aprenderá una ciencia que combina saberes, misterios, magia y adivinación. El único apóstol no judío y que no conoció personalmente al Señor irá creciendo espiritualmente sin ahorrársele el dolor, en una lenta y sincera búsqueda de Dios.
La novela avanza con gran morosidad, con la exuberante minuciosidad característica de la escritorainglesa, completamente entregada al personaje. Se suceden detalladas descripciones de las intrigas palaciegas de la Roma imperial, de las fiestas de Tiberio, de la vida de los primeros cristianos en Jerusalén.
Caldwell demuestra gran pasión por el tema elegido y una buena capacidad de trabajo (afirma en el prólogo haber leído más de mil libros sobre el personaje y su tiempo), y la suma de todo esto da un libro interesante, pero no una gran novela, que por otra parte el autor del tercer Evangelio no necesita.
Hay mucha información pero poco interés real por el resto de los personajes, cuyos conflictos e interacciones sólo parecen una distracción de lo que realmente se quiere contar.
La narración termina, cuando Lucas conoce a San Pablo, con un “Continúa en el Evangelio de San Lucas y en los Hechos de los Apóstoles”, invitación que acogemos de nuevo de mil amores después de un prólogo que parece un poco largo.
Pasen y Lean El blog de Javier Cercas Rueda
Presentamos a continuación algunos textos de los primeros escritores cristianos que reflejan cómo vivían esta fraternidad.
Ya veis, queridos hermanos, cuán grande y admirable cosa es la caridad, y cómo no es posible describir su perfección. ¿Quién será capaz de estar en ella, sino aquellos a quienes Dios mismo hiciere dignos? Roguemos, pues, y supliquémosle que, por su misericordia, nos permita vivir en la caridad, sin humana parcialidad, irreprochables. (SAN CLEMENTE ROMANO, Carta a los Corintios, 50, 1)
El fuerte sea protector del débil, el débil respete al fuerte; el rico dé al pobre, el pobre dé gracias a Dios por haberle deparado quien remedie su necesidad. El sabio manifieste su sabiduría no con palabras, sino con buenas obras; el humildeno dé testimonio de si mismo, sino deje que sean los demás quienes lo hagan. El que es casto en su cuerpo no se gloríe de ello, sabiendo que es otro quien le otorga el don de la continencia. (SAN CLEMENTE ROMANO, Carta a los Corintios, 36)
Todo profeta que predica la verdad, si no cumple lo que enseña es un falso profeta. (DIDACHÉ o ENSEÑANZA DE LOS DOCE APÓSTOLES, 11, 1-12)
Preocúpate de que se conserve la concordia, que es lo mejor que puede existir. Llévalos a todos sobre ti, como a ti te lleva el Señor. Sopórtalos a todos con espíritu de caridad, como siempre lo haces. Dedícate continuamente a la oración. Pide mayor sabiduría de la que tienes. Mantén alerta tu espíritu, pues el espíritu desconoce el sueño. Háblales a todos al estilo de Dios. Carga sobre ti, como perfecto atleta, las enfermedades de todos. Donde mayor es el trabajo, allí hay rica ganancia. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a san Policarpo de Esmirna, 1,1-4)
Permaneced, pues, en estos sentimientos y seguid el ejemplo del Señor, firmes e inquebrantables en la fe amando a los hermanos, queriéndoos unos a otros, unidos en la verdad, estando atentos unos al bien de los otros con la dulzura del Señor, no despreciando a nadie. Cuando podáis hacer bien a alguien, no os echéis atrás, (…). Someteos unos a otros y procurad que vuestra conducta entre los gentiles sea buena así verán con sus propios ojos que os portáis honradamente; entonces os podrán alabar y el nombre del Señor no será blasfemado a causa de vosotros. Porque ay de aquel por cuya causa ultrajan el nombre del Señor! (SAN POLICARPO DE ESMIRNA, Carta a los Filipenses, 9,1 -11, 4)
No nos basta ser justos—la justicia consiste en dar igual a los iguales—, sino que se nos propone ser buenos y pacientes. (ATENÁGORAS DE ATENAS, Legación a favor de los cristianos, 34)
Socorren a quienes los ofenden, haciendo que se vuelvan amigos suyos; hacen bien a los enemigos. No adoran dioses extranjeros; son dulces, buenos, pudorosos, sinceros y se aman entre sí; no desprecian a la viuda; salvan al huérfano; el que posee da, sin esperar nada a cambio, al que no posee. Cuando ven forasteros, los hacen entrar en casa y se gozan de ello, reconociendo en ellos verdaderos hermanos, ya que así llaman no a los que lo son según la carne, sino a los que lo son según el alma. (ARISTIDES DE ATENAS, La Apología, 15)
Pero es precisamente esta eficacia del amor entre nosotros lo que nos atrae el odio de algunos, pues dicen: «Mirad cómo se aman», mientras ellos sólo se odian entre sí. «Mirad cómo están dispuestos a morir el uno por el otro», mientras que ellos están más bien dispuestos a matarse unos a otros.
El hecho de que nos llamemos hermanos lo tienen por infamia, a mi entender, sólo porque entre ellos todo nombre de parentesco se usa sólo con falsedad afectada. Sin embargo, somos hermanos vuestros en virtud de nuestra única madre la naturaleza, aunque seáis bien poco hombres, pues sois tan malos hermanos. (TERTULIANO, Apologético, 39, 1-18)
Si todos poseen un mismo espíritu, que procede del mismo Dios y Padre, ¿por qué te crees diferente de ellos?, ¿por qué huyes de los que están sujetos, igual que tú, a las mismas caídas y errores, como si ellos fuesen espectadores de tus luchas, prontos sólo al aplauso, y no, en cambio, gente muy cercana a ti, compañeros de tus mismas fatigas? (TERTULIANO, Sobre la penitencia, 8, 4-10)
Sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vinculo de la paz. De esta manera demuestra que es imposible mantener la unión y la paz si los hermanos no se toleran mutuamente y si no conservan el vínculo de la unión fraterna mediante la virtud de la paciencia. (SAN CIPRIANO DE CARTAGO, Tratado sobre la paciencia, 13)
Le buscaban las turbas. Y por qué? Porque, imponiéndoles las manos, las curaba, y daba salud en cualquier tiempo y lugar que se lo pedían, enseñándonos así a prodigar la medicina al enfermo que la pide. (SAN AMBROSIO, Sobre la virginidad, 42)
No hay amistad verdadera sino entre aquellos que Tú aúnas entre si por medio de la caridad. (SAN AGUSTÍN, Confesiones, 4, 4)
Si todavía no te sientes en disposición de morir por tu hermano, disponte al menos a darle algo de lo que tienes. Que la caridad comience ya a conmover tus entrañas. (SAN AGUSTÍN, Sobre la 1ª Epístola de San Juan, 5, 12)
Os doy el mandato nuevo: que os améis mutuamente, no con un amor que degrada, ni con el amor con que se aman los seres humanos por ser humanos, sino con el amor con que se aman porque están deificados y son hijos del Altísimo, de manera que son hermanos de su Hijo único y se aman entre si con el mismo amor con que Cristo los ha amado. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 65, 1-3)
Aunque subido al cielo, con su carne resucitada, sin embargo, como compartiendo las pruebas de su cuerpo que sufre todavía en la tierra, dice: Saulo, Saulo, ¿ por que me persigues? Nadie podía escucharlo, y sin embargo Él gritaba desde el cielo que estaba perseguido. Nosotros hemos de concluir con gran confianza que si por la caridad está con nosotros en la tierra, por la misma caridad nosotros estamos con Él en el cielo. (SAN AGUSTÍN, Comentario sobre el Salmo 122, 1).
| Del libro: ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS Gabriel Larrauri (Ed. Planeta) |
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Desde las primeras horas del día 12, de los puntos más remotos de Portugal se advertía un intenso movimiento hacia Fátima. Al atardecer, los caminos que llevan a Fátima estaban lleno de vehículos de toda clase, de grupos de peatones, de los cuales muchos caminaban a pie desnudo y cantando el Rosario.
El día 13 amanece frío, melancólico, lluvioso. La multitud aumenta. La lluvia, persistente y abundante, había convertido la Cova de Iría en un inmenso charco de barro y penetraba hasta los huesos de los peregrinos y curiosos.

Al llegar los pastorcillos, la muchedumbre, reverente, les abre paso y ellos van a colocarse delante de la encina, reducida ya a un trozo de tronco. Lucia pide a la muchedumbre que cierren los paraguas para rezar. Todos quieren estar muy cerca de los videntes. Jacinta, empujada por todas partes, llora y grita. Los dos mayores, para protegerla, la ponen en medio.
Al mediodía en punto Lucia anunció la llegada de la Virgen. El semblante de la niña se tornó más bello de lo que era, tomando color rosado y adelgazándose los labios.
La aparición se manifestó en el lugar acostumbrado a los tres afortunados niños, mientras los presentes ven por tres veces formarse alrededor de aquellos y luego alzarse en el aire una nubecilla blanca como de incienso.
– ¿Quién es usted y qué quiere de mí?
–Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy Nuestra Señora del Rosario, que continuéis rezando el Rosario todos los días, la guerra va a terminar y los soldados volverán pronto a sus casas.
Lucia exclamó:
–¡Tengo tantas cosas que suplicarle…!
Y la Virgen respondió que concedería alguna, las otras, no. Y volviendo al punto principal de su Mensaje, añadió:
–Es necesario que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados. ¡No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido!

Era la última palabra, la esencia del mensaje de Fátima. Al despedirse, abrió las manos, que reverberaban en el sol, o como se expresaban los dos pequeños videntes, señaló el sol con el dedo.
Lucia imitó instintivamente aquel ademán, gritando:
–¡Mirad el sol!
La lluvia cesa inmediatamente, las nueves se deshacen y aparece el disco solar como una luna de plata, luego gira vertiginosamente sobre sí mismo semejante a una rueda de fuego, lanzando en todas direcciones fajas de luz amarilla, verde, roja, azul, violeta…, que colorean fantásticamente las nubes del cielo, los árboles, las rocas, la tierra, la incontable muchedumbre.
Se para por algunos momentos, luego reanuda de nuevo su danza de luz como una girándula riquísima hecha por los mejores pirotécnicos; se para de nuevo para volver a comenzar por tercera vez, más variado, más colorido.
De repente, todos tiene la sensación de que el sol se destaca del firmamento y que se precipita sobre ellos. Un grito único, inmenso, brota de cada pecho, que manifiesta el terror de todos. Todos gritan y caen de rodillas en el barro rezando en voz alta actos de contrición.
Y este espectáculo, claramente percibido por tres veces, dura por más de diez minutos y es atestiguado por más de 70.000 personas; por creyentes e incrédulos, por simples campesinos y cultos ciudadanos.
Acabado el fenómeno solar, se dieron cuenta de que sus vestidos, empapados poco antes por la lluvia, se habían secado perfectamente.
Ver en Wikipedia
Santuario de Nuestra Señora de Fátima – Sitio oficial
La película está basada en hechos reales de la vida del Papa católico Juan XXIII, desde su niñez, hasta su muerte.123
En 1958, fallece el Papa Pío XII. Tras su fallecimiento, el cardenal Angelo Roncalli, supervisando como será su tumba en su parroquia local recibiendo la noticia de parte de su secretario Loris Capovilla (estelarizado por Paolo Gasparini), se dirige al Vaticano para participar en un cónclave secreto que elegirá al nuevo Papa.
Durante las reuniones, se produce una lucha enconada entre los cardenales progresistas y la facción conservadora, encabezada por los cardenales Alfredo Ottaviani (estelarizada por Claude Rich) y Doménico Tardini (estelarizado por Michael Mendl).
El cónclave sigue su curso y Roncalli recuerda algunas escenas de su pasado, como la negación de su padre a que su hijo sea sacerdote, por el cual, un tío le apoya para que sea sacerdote y con ello le ofrece a su sobrino que le dará todo para que realizara sus sueños, el apoyo que ofreció a un grupo de trabajadores en huelga cuando era un joven sacerdote, la negociación secreta que llevó a cabo con un embajador nazi para salvar a numerosos judíos en Turquía y su labor de mediación a favor de varios obispos franceses ante el presidente Charles De Gaulle.
Poco después, la elección se lleva a cabo y, bajo el nombre de Juan XXIII, Angelo Roncalli accede al pontificado, tras ello se dan numerosos encuentros con clérigos anglicanos y con la hija del entonces líder de la exUnión Soviética Nikita Krushev, Rada Kruscheva, ante la inminente guerra que se avecinaba, forjaron su legado.

Ed Asner como Angelo Giuseppe Roncalli
Massimo Ghini como Angelo Roncalli, de niño
Claude Rich como Card. Alfredo Ottaviani
Michael Mendl como Mons. Domenico Tardini
Franco Interlenghi como Mons. Giacomo Radini-Tedeschi
Sydne Rome como Rada Krusheva
Roberto Accornero como Mons. Angelo Dell'Acqua
Jacques Sernas como Cardinal Maurice Feltin
Paolo Gasparini como Mons. Loris Capovilla
Ivan Bacchi como Guido Gusso
Bianca Guaccero como Maria
Heinz Trixner como Franz von Papen
Sergio Fiorentini como Don Rebuzzini
Emilio De Marchi como Tío Saverio
Guido Roncalli como el Padre Kurteff
Vincenzo Bellanich como Cardinal Giuseppe Siri
Alvaro Piccardi como Antonio Samorè
Osvaldo Ruggieri como Pio XI
Tosca D'Aquino como Marianna Mazzola Roncalli
Nicola Siri como Giovanni Roncalli ya siendo sacerdote
Anna Valle como Rosa
Mauro Rapagnani como Angelo Roncalli de joven
Petra Faksova como la Hermana Ivana
