El Benedicto XVI que muchos no conocen. Así lo ven estos jóvenes

Realizado hace casi 13 años por un grupo de universitarios de la página web primeroscristianos.com  que ahora sigue siendo un buen  homenaje al gran papa Joseph Ratzinger, fallecido en Roma hoy 31 de diciembre de 2022 a los 95 años.

#GraciasBenedicto

 

 

PAMPLONA, viernes 19 de marzo de 2010 (primeroscristianos.com)

Vídeo al estilo "stop-motion" (a base de fotografías) que muestra quién es el Papa Benedicto XVI de un modo fresco.

Es una de las mayores mentes hoy en día, y tiene la habilidad de hablar sobre cosas profundas de un modo fácil de entender.

Es una persona más cercana a los jóvenes de lo que parece a primera vista.

 

#GraciasBenedicto

 

+ info -

https://www.primeroscristianos.com/benedicto-xvi-pontificado/

 

Los Reyes Magos

Estudiosos de libros sagrados y dedicados a la observación del cielo

 

Según Erodoto (siglo 5 a.C.), Magos –en griego mágoihabrían sido una casta de los Medos, pertenecientes a la clase de los sacerdotes, estudiosos de libros sagrados y dedicados a la observación del cielo. En cambio la investigación historiográfica más reciente sitúa su origen con más probabilidad en Babilonia y Persia.

 

En el Antiguo y en el Nuevo Testamento con el nombre de Magos se hacía referencia a personas dedicadas a la magia, entendida en sentido amplio. Mateo no habla de Rey, ni han sido así definidos por los Padres de la Iglesia más antiguos. En cualquier caso, ya Tertuliano -al inicio del 200- escribió que los Magos de oriente eran considerados Reyes.

La explicación puede estar en el deseo de aplicar las profecías, como la de Isaías: «Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso» (Is 60,3), y también la profecía de un Salmo: «Por razón de tu templo en Jerusalén Los reyes te ofrecerán dones» (Sal 68,29).

Pronto, en la cristiandad se les empezó a llamar Reyes Magos, también para mostrar su importancia y, con su adoración, la sumisión de los potentes de la tierra al Dios hecho Niño.

reyes magos

Los personajes en cuestión eran casi con toda certeza de religión zoroastriana, y cultivaban la observación del firmamento. Posiblemente serían astrólogos, en el sentido que este nombre indicaba para su época, es decir, en su acepción sirio-babilónica, y no helénica.

Recordamos que en el origen de la tradición mesopotámica las apariciones del cielo eran vistas como algo para reflexionar y, en ocasiones, como una anticipación de lo que iba a suceder en la tierra, pero sin implicaciones de carácter casual y astrolátrico.

De los Magos no se conoce el número: la tradición cristiana representa dos en un fresco del siglo IV en las catacumbas de san Marcelino y san Pedro en Roma. Con respecto a los nombres de los Reyes, a partir del siglo VII, se encontraron fuentes a favor de los nombres Gaspar, Melchor y Baltasar, como refiere el venerable Beda (673-735), quien también señala que el tercero era negro.

Sus presuntos restos se encontraron en Persia, fueron transportados a Constantinopla por santa Elena o por el emperador Zenon, y posteriormente transferidos a Milán en el siglo V. Después fueron llevados definitivamente a Colonia en el siglo XII, donde existe hasta ahora un sepulcro objeto de gran veneración.

"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele.

+ info -

Los orígenes de la fiesta de la Epifanía

Ver en Wikipedia

 

LE PUSIERON POR NOMBRE JESÚS

“Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno”. Lucas 2, 21

 

Belén era una ciudad pequeña. En tiempo de Nuestro Señor no llegaría a los dos mil habitantes. Y aunque hubiera aumentado por aquellos días la población con motivo del empadronamiento, no pasaría inadvertido aquel joven matrimonio que había tenido su primer hijo en las afueras del pueblo. Tampoco olvidemos que Belén era la cuna del Mesías esperado y que las esperanzas mesiánicas estaban muy vivas en todas partes, pero especialmente allí, donde había de surgir.

José buscó enseguida un lugar más confortable para Jesús y para su Madre. Ocho días más tarde, cuando tuvo lugar el pequeño festejo que acompañaba a la circuncisión, aquella Familia de recién llegados no se encontrarían del todo solos. Por su parte, también ellos tendrían algo que ofrecer dentro de su pobreza y de estar lejos de su residencia habitual. Quizá los mismos presentes que habían llevado los pastores servirían para este pequeño agasajo.

La circuncisión constituía un acontecimiento importante en la vida del niño judío, pues por esta ceremonia los varones entraban a formar parte del pueblo elegido. Su origen no era exclusivamente hebreo, pero sólo el pueblo judío le dio sentido religioso. Esta ceremonia era la señal visible del pacto que Dios hizo con Abrahán y con sus descendientes. Según el núcleo fundamental de este pacto, Yahvé sería el Dios de Abrahán y de su descendencia.

Los profetas repiten esta idea muchas veces mirando a sus tiempos y a la época mesiánica: Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. El incircunciso quedaba excluido del pacto y, por tanto, del pueblo de Dios, excomulgado. Uno de los mayores insultos para un judío era ser llamado «incircunciso».

 

circuncision jesus

 

Por el contrario, el esclavo podía participar incluso de la cena pascual si estaba circuncidado. Pero ya el profeta Jeremías proclama que la circuncisión material no basta si en el adulto no va acompañada de la búsqueda de Dios y de la fidelidad interior, lo que llama la circuncisión del corazón. Insta a la conversión interior para ser verdaderos hijos de Abrahán. La circuncisión en tiempos de nuestro Señor es considerada, junto al sábado, como el soporte esencial del judaísmo.

Todo nos revela la importancia de esta ceremonia en el pueblo hebreo. Era tan central este rito que tenía primacía sobre el descanso sabático, y sólo podía ser diferido por razones de gran peso. Con esta luz se puede comprender mejor la polémica originada en los comienzos del cristianismo cuando los apóstoles declaraban que no era necesario circuncidarse para pertenecer al nuevo Pueblo de Israel, la Iglesia.

San Pablo explica que la circuncisión, después de la venida de Cristo, ya no es nada, como tampoco la incircuncisión; ya no hay circunciso ni incircunciso. Una sola cosa cuenta: Cristo, que en el Bautismo imprime en el neófito una señal indeleble y misteriosa que le configura con Él mismo.

En virtud de este precepto de la Ley judía, Jesús fue circuncidado al octavo día. María y José cumplieron puntualmente con esta obligación, como las demás familias israelitas.

La ceremonia tenía lugar en la casa donde vivía el niño con sus padres, y el ministro de la circuncisión era una especie de practicante o cirujano, hábil en su oficio, habitualmente encargado de verificarla. Se requerían testigos y un padrino, y se procedía de acuerdo con un determinado rito en el que el padre tenía una breve intervención.

Con esta sencilla ceremonia, Jesús entró de modo oficial a formar parte del pueblo judío. San Pablo mencionará este hecho como principio de la consagración y sacrificio de Cristo, fuente de bendiciones para todos los que habían de unirse a su Cuerpo por la fe y el bautismo.

 

LE PUSIERON POR NOMBRE JESÚS

La circuncisión llevaba consigo otro acto muy importante en el pueblo judío: la imposición del nombre, que en el caso de Nuestro Señor fue fijado por Dios mismo a través del ángel: le pondrás por nombre Jesús, le había dicho a José.

Con el nombre no sólo se designaba a una persona; se quería indicar además algo propio y exclusivo de ella, expresaba su misma naturaleza, su misión o sus cualidades más características. Con el nombre queda señalado lo que de él se deseaba o se esperaba.

Jesús significa Salvador. Con Él llegó la salvación al mundo entero: Dios lo exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos. Para los judíos el nombre que está sobre todo nombre es el nombre de Dios (Yahvé), al que la Ley mosaica obligaba a tener un respeto extraordinario.

Cuando se lee en el Génesis que Adán dio nombre a todos los animales, lo que hizo en realidad fue expresar lo que cada uno era y manifestar su dominio sobre los vivientes. Pero cuando el nombre viene impuesto por Dios, entonces tiene una profunda relación con lo que en su más honda realidad es aquel hombre a quien se le impone, con lo más esencial, con lo que constituye la raíz de su ser.

Podemos fijarnos, por ejemplo, en Abrahán: fue Abrán hasta que Dios le mudó el nombre al confirmar su alianza con él: He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, y ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque yo te haré padre de una muchedumbre de pueblos.

O en el caso del último de los hijos de Jacob, Benjamín (hijo de la dicha, nombre dado por Jacob), antes Benomi (hijo de mi dolor, nombre que le dio su madre, Raquel). Así, el nombre de Jesús, al significar salvador, indicaba lo que Jesús es. Existe en este caso una profunda y especial unidad entre la persona y su misión. Su nombre es santo y tiene una virtud que no se ha concedido a ningún otro.

Terminada la circuncisión del Niño, María y José le llamaron por su nombre, Jesús. Así le nombrarían sus amigos y conocidos de Nazaret: Jesús, el hijo de María, Jesús Maestro… Jesús, Hijo de David…

 

Vida de Jesús  (Fco. Fdz Carvajal)

 

+ info –

Ver en Wikipedia

 

Impresionante descripción de Benedicto XVI por el Cardenal Sarah

 

Para la mayoría de los comentaristas, Benedicto XVI será recordado como un inmenso intelectual. Su obra perdurará. Sus homilías se han convertido ya en clásicos como las de los Padres de la Iglesia. Pero a quienes tuvieron la gracia de acercarse a él y colaborar con él, el Papa Benedicto XVI deja mucho más que textos.

 

Creo poder afirmar que cada encuentro con él fue una verdadera experiencia espiritual que marcó mi alma. Juntos dibujan un retrato espiritual de aquel a quien considero un santo y de quien espero que pronto sea canonizado y declarado Doctor de la Iglesia.

Cuando llegué a la Curia romana en 2001 siendo un joven arzobispo  -tenía entonces 56 años- observaba con admiración la perfecta comprensión entre Juan Pablo II y el entonces cardenal Ratzinger. Estaban tan unidos que se les había hecho imposible separarse uno de otro. Juan Pablo II se maravilló de la profundidad de Joseph Ratzinger. Por su parte, el cardenal quedó fascinado por la inmersión de Juan Pablo II en Dios. Ambos buscaban a Dios y querían darle al mundo el gusto por esta búsqueda.

Joseph Ratzinger fue reconocido como un hombre de gran sensibilidad y modestia. Nunca le he visto mostrar el más mínimo desprecio. Por el contrario, cuando estaba abrumado por el trabajo, se ponía a disposición para escuchar a su interlocutor. Si sentía que había ofendido a alguien, siempre trataba de explicar las razones de su posición.
Era incapaz de un acto brusco. También debo decir que mostró un gran respeto por los teólogos africanos. Incluso aceptó de buena gana prestar servicios prácticos o transmitir un mensaje a Juan Pablo II. Esta profunda benevolencia y respetuosa delicadeza hacia todos son características de Joseph Ratzinger.

A partir de 2008 sustituí al Cardenal Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en varias reuniones, porque padecía una enfermedad debilitante. En este contexto, tuve la oportunidad de tener muchas sesiones de trabajo con el Papa Benedicto XVI.

En particular, tuve que presentarle los proyectos para el nombramiento de obispos de las más de 1000 diócesis de los países de misión. Teníamos sesiones que a veces eran bastante largas, más de una hora. Había que discutir y sopesar situaciones delicadas. Algunos países vivían bajo un régimen de persecución. Otras diócesis estaban en crisis. Me llamó la atención la capacidad de escucha y la humildad de Benedicto XVI.

Creo que siempre confió en sus colaboradores. Esto también le ha valido traiciones y decepciones. Pero Benedicto XVI era tan incapaz de disimular que no podía creer que un hombre de Iglesia fuera capaz de mentir. La elección de los hombres no fue fácil para él.
A partir de estas largas y repetidas entrevistas, obtuve una mejor comprensión del alma del Papa bávaro.

Había en él una confianza perfecta en Dios, que le daba una paz tranquila y un gozo continuo. Juan Pablo II mostró a veces una ira santa. Benedicto XVI siempre mantuvo la calma. A veces se lastimó y sufrió profundamente al ver almas alejarse de Dios. Estaba lúcido sobre el estado de la Iglesia. Pero estaba habitado por una fuerza pacífica. Sabía que la verdad no se negocia.

En ese sentido, no le gustaba el aspecto político de su función. Siempre me ha llamado la atención la alegría luminosa de su mirada. También tenía un humor muy suave, nunca violento o vulgar.

 

 

Recuerdo el Año Sacerdotal que decretó en 2009. El Papa quiso subrayar las raíces teológicas y místicas de la vida de los sacerdotes. Había afrontado con verdad y valentía las primeras revelaciones sobre casos de pederastia en el clero. Quería ir hasta el final de la purificación. Este año culminó con una magnífica vigilia en la Plaza de San Pedro. El sol poniente inundaba la columnata de Bernini con una luz dorada. El lugar estaba lleno.

 

Pero a diferencia de lo habitual, no hay familias, ni monjas, solo hombres, solo sacerdotes. Cuando Benedicto XVI entró en el papamóvil, todos comenzaron a aclamarlo con un solo corazón, llamándolo por su nombre. Fue sorprendente, todas estas voces masculinas cantando “Benedetto” al unísono. El Papa estaba muy conmovido. Cuando se volvió hacia la multitud después de subir al escenario, sus lágrimas fluían.

 

Le trajeron el discurso preparado, que dejó de lado, y respondió libremente a las preguntas. ¡Qué tiempo tan maravilloso! El padre sabio enseñó a sus hijos. El tiempo estaba como suspendido, confió Benedicto XVI. Esa noche tuvo palabras definitivas sobre el celibato sacerdotal. Luego la velada terminó con un largo momento de adoración al Santísimo Sacramento. Porque siempre quiso llevar a la oración a los que encontraba.

 

Benedicto XVI amaba apasionadamente a los sacerdotes. La crisis del sacerdocio, la purificación del sacerdocio fueron sus Vía Crucis diarios. Le gustaba conocer a los sacerdotes, hablarles familiarmente.

También le importaban especialmente los seminaristas. Rara vez estaba más feliz que rodeado de todos estos jóvenes estudiantes de teología que le recordaban sus primeros años como maestro. Recuerdo aquel memorable encuentro con los seminaristas en Estados Unidos cuando se reía a carcajadas y bromeaba con ellos. Mientras coreaban “te amamos”, la voz del Papa se quebró y les dijo con emoción paternal: “Rezo por ustedes todos los días”.

Este Papa tenía un profundo sentido cristiano del sufrimiento. Repetía a menudo que la grandeza de la humanidad está en la capacidad de sufrir por amor a la verdad. ¡En este sentido, Benedicto XVI es grande!

 

 

Benedicto

 

 

La oración, la adoración estuvo en el centro de su pontificado. ¿Cómo olvidar la JMJ de Madrid? El Papa estaba radiante de alegría ante una multitud entusiasta de más de un millón de jóvenes de todo el mundo. La comunión entre todos era palpable. Cuando comenzó su discurso, se desató una terrible tormenta. El decorado amenazaba con derrumbarse y el viento se había llevado la gorra blanca de Benedicto XVI. Su séquito quería cobijarlo. El se negó.

 

Estaba sonriendo bajo la lluvia torrencial de la que apenas lo protegía un pobre paraguas. Estaba sonriendo mientras miraba a esta multitud en el viento y la tormenta. Se quedó hasta el final. Cuando los elementos se calmaron, el ceremonial le trajo el texto que debía pronunciar, pero prefirió omitir el discurso preparado para no adelantar el tiempo previsto para la adoración eucarística.

En 2010 regresé de un viaje a la India. Tenía una cita con Benedicto XVI para una audiencia privada. Fue allí donde me anunció su intención de hacerme cardenal en el próximo consistorio y mi nombramiento en Cor Unum (el dicasterio encargado de las obras de caridad). Nunca olvidaré la razón que me dio:

“Te nombré porque sé que has experimentado el sufrimiento y el rostro de la pobreza. Seréis los más capaces de expresar con delicadeza la compasión y la cercanía de la Iglesia a los más pobres”.

 

Nunca retrocedió ante el dolor. Nunca retrocedió ante los lobos. Intentaron silenciarlo. Nunca tuvo miedo. Su renuncia en 2013 no es fruto del desánimo sino de la certeza de que serviría mejor a la Iglesia a través del silencio y la oración.

 

Después de mi nombramiento por Francisco como Prefecto del Culto Divino en noviembre de 2014, nuevamente tuve la oportunidad de reunirme varias veces con el Papa Emérito. Sabía hasta qué punto la cuestión de la liturgia estaba cerca de su corazón. Por lo tanto, a menudo lo consultaba. Me animó enérgicamente varias veces; de hecho, estaba convencido de que "la renovación de la liturgia es una condición fundamental para la renovación de la Iglesia".

Le llevé mis libros. Los leyó y dio su agradecimiento. También tuvo la amabilidad de escribir el prefacio de La Force du silent. Recuerdo el día en que le anuncié mi intención de escribir un libro sobre la crisis de la Iglesia. Ese día, estaba cansado, pero sus ojos se iluminaron. Hay que haber conocido la mirada de Benedicto XVI para entender.

 

Era una mirada de niño, alegre, luminosa, llena de bondad y dulzura, pero llena de fuerza y ánimo. Nunca hubiera escrito sin este estímulo. Un poco más tarde, colaboramos estrechamente con vistas a la publicación de nuestra reflexión sobre el celibato sacerdotal. Guardaré en el secreto de mi corazón los detalles de estos días inolvidables. Guardaré en lo más profundo de mi memoria su profundo sufrimiento y sus lágrimas,

 

¿Qué retrato pintan estos recuerdos? Creo que convergen en la imagen del Buen Pastor que tanto amaba Benedicto XVI. Quería que ninguna de sus ovejas se perdiera. Quería nutrirles con la verdad y no abandonarlos a los lobos y errores. Pero sobre todo los amaba. Amaba las almas. Los amaba porque le habían sido confiados por Cristo. Y más que nada amaba apasionadamente a este Jesús a quien quería dedicar los tres volúmenes de su obra maestra Jesús de Nazaret. Benedicto XVI amó al que es la vida, el camino y la verdad.

 

+ Cardenal Robert Sarah

* Prefecto Emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

 

+ info -

https://www.primeroscristianos.com/cardenal-robert-sarah/

 

 

FUENTE: Le Figaro

 

El 11 de febrero es fiesta en el Vaticano porque es el aniversario de los Pactos Lateranenses firmados con Italia en 1929 para crear el Estado Ciudad del Vaticano. Pero desde el año 2013, cada 11 de febrero se recuerda otro episodio decisivo para este pequeño país.

 

Benedicto XVI había convocado para ese día a los cardenales residentes en Roma con la excusa del anuncio oficial de tres canonizaciones.

Pero por sorpresa, añadió una declaración especial. La leyó a las 11:45 de la mañana.

 

 

BENEDICTO XVI

“Por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

Mientras el Papa se retiraba a sus habitaciones, comunicaron la noticia dos agencias, la francesa iMedia y la italiana Ansa. También el diario oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, publicó una edición especial.

Benedicto tenía 85 años. Llevaba 7 años, 10 meses y 10 días como Papa. Había realizado 25 viajes, a 24 países diferentes. Hizo 44 nuevos santos, 26 hombres y 18 mujeres; y nombró 67 nuevos cardenales.

El Papa explicó de nuevo las claves de este gesto en su primera audiencia general tras el anuncio.

 

BENEDICTO XVI

“He hecho esto con plena libertad por el bien de la Iglesia, después de haber rezado mucho tiempo y haber examinado delante de Dios mi conciencia, siendo conocedor de la gravedad de este acto, pero también sabiendo que no estoy preparado para desempeñar el ministerio petrino con la fuerza que este requiere”.

 

FEDERICO LOMBARDI
Exportavoz del Vaticano 

“(A esa edad) no podría hacer casi nada de lo que se espera de un Papa. No podría viajar, no podría presidir celebraciones públicas, ni mantener reuniones largas, ni tomar decisiones complejas. Es evidente que ha hecho bien, ha hecho lo más razonable ante Dios y ante los hombres”.

Con el paso de los años, el shock con el que muchos reaccionaron a esa decisión se ha suavizado. Un gesto de humildad, sabiduría y prudencia, que es también la gran lección del Papa profesor.

 

 

+ info -

https://www.primeroscristianos.com/original-respuesta-en-video-al-mensaje-del-papa-a-los-jovenes/

 

 

Benedicto XVI - 19 de abril de 2005

 

Cuando falleció Juan Pablo II, el cardenal decano Joseph Ratzinger celebró su funeral

Fue la primera vez que el mundo fijó sus ojos en este alemán discreto con fama de duro.

 

También él se encargó de dirigir las doce congregaciones de cardenales, o sea las reuniones sobre el futuro de la Iglesia y el perfil del próximo Papa para elegir un sucesor. No lo tenían nada fácil. Iba a ser complicado encontrar a alguien con el coraje suficiente para suceder a Juan Pablo II.

 

 

 

El cónclave comenzó el lunes 18 de abril con la Misa para pedir ayuda al Espíritu Santo. La celebró el cardenal Ratzinger, que ya se había convertido en un sólido candidato.

"En esta hora pidamos insistentemente al Señor que, tras el gran don del Papa Juan Pablo II, nos conceda de nuevo un pastor a la medida de su corazón”.

Entraron a las 4 de la tarde en la Capilla Sixtina. Los 115 cardenales menores de 80 años juraron que votarían sin dejarse llevar por presiones, y que guardarían secreto de lo que ocurriera ahí dentro.

Pocas horas después, el primer mensaje de la Sixtina. Fumata negra.

Tampoco hubo un nuevo Papa la mañana del 19 de abril. Tras tres votaciones, los cardenales aún no se habían puesto de acuerdo.

Sin embargo, a media tarde, cambió la situación. Y una fumata blanca coloreó el cielo de Roma. Así recibió la plaza la noticia.

Joseph Ratzinger acababa de convertirse en el sucesor de San Pedro número 265, tras cuatro votaciones, uno de los cónclaves más rápidos de la historia.

"Queridos hermanos y hermanas. Después del gran papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe actuar con instrumentos insuficientes y sobre todo confío en vuestras oraciones”.

Lo primero que hizo fue visitar a sus compañeros de trabajo en la que fue su oficina durante 23 años: la Congregación para la Doctrina de la Fe.

"Santidad, bienvenido entre nosotros y gracias por esta visita”.

"Todavía no puedo creer que esté ahora en otro sitio. Se ha hecho cuanto el Señor ha dicho a Pedro: Llegará el día en que tú serás guiado dónde no quieres ir”.

Le regalaron una tarta. La tenían ya preparada porque cuatro días antes había cumplido 78 años.

Pocos días después, explicó a unos peregrinos alemanes cómo se sentía.

 

25 de abril de 2005

"Cuando, lentamente, el desarrollo de las votaciones me permitió comprender que, por decirlo así, la guillotina caería sobre mí, me quedé desconcertado. Con profunda convicción dije al Señor: ¡no me hagas esto! Tienes personas más jóvenes y mejores, que pueden afrontar esta gran tarea con un entusiasmo y una fuerza totalmente diferentes”.

Con su nueva vida echaría de menos también sus libros. El Papa profesor los necesitaba, y por eso, salió del Vaticano para ir a su antigua casa y preparar con su biblioteca sus primeros discursos.

No se imaginaba que la voz corrió muy deprisa y cientos de personas le esperaron en la puerta para verlo.

Nunca se acostumbró a la popularidad. Pero con su timidez, se ganó a quienes lo vieron de cerca.

 

http://www.romereports.com

 

10 lecciones de Benedicto XVI para la posteridad

En 2013, con motivo de la renuncia de Benedicto XVI, Rafael Domingo publicó en la edición española de CNN el siguiente artículo. Rafael Domingo Oslé es catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Navarra y profesor visitante del Centro para el Estudio de la Ley y Religión de la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory en Atlanta.

 

No es mi intención analizar en estas reflexiones el pontificado de Benedicto XVI, quien dejará de ser Papa el 28 de febrero a las 8 de la tarde tras una renuncia histórica cargada de simbolismo.

Los papas gustan de mover sus fichas pensando a largo plazo, a larguísimo plazo, sabedores de que gobiernan una institución milenaria, llena de goteras y grietas, achacosa a veces, pero siempre viva y pujante pues la muerte no está pensaba para ella.

Joseph Ratzinger no es excepción. El Papa es plenamente consciente de que en estos momentos está haciendo historia, marcando una nueva pauta en la Iglesia con esta última decisión suya tan audaz y valiente. Por eso, tiempo al tiempo. Ya llegará la hora de valorar objetivamente un Pontificado que, con sus luces y sus sombras, acabará enalteciendo la figura de Benedicto XVI.

Mi objetivo hoy es más modesto. Tan solo pretendo referir lo que me ha aportado personalmente este gran intelectual alemán que decidió colgar la sotana blanca para encerrarse a rezar y escribir entre cuatro paredes junto a un pequeño huerto ecológico.

Para mí, hablar de Benedicto XVI es hablar de un maestro, en el sentido más clásico y noble del término, del que he aprendido algunas lecciones inestimables. Algunas de ellas son fruto de su comportamiento, las más, de su magisterio. Todas: expresión de su extraordinaria honradez intelectual y profunda humildad.

Un maestro es la persona capaz de grabar a fuego en tu alma una idea. Un maestro es quien atraviesa intelectualmente tu vida, como una flecha atraviesa un cuerpo. Un maestro es quien va siempre por delante de ti dando respuesta a tus inquietudes intelectuales. Un maestro es quien te obliga a mantenerte de puntillas para estar a su altura intelectual.

Por eso, la conversación con el maestro es rayo de luz, abre horizontes, crea nuevas expectativas, despierta sensibilidades. La presencia del maestro estimula la inteligencia, alienta la creatividad, despierta la imaginación.

El maestro te cautiva, como me cautivó a mí Joseph Ratzinger, cuando le conocí en febrero de 1998 en la Universidad de Navarra con ocasión de su visita para recibir un doctorado honoris causa. Fueron unos días memorables en los que pude tratar de cerca al entonces cardenal Ratzinger. El galardonado quiso residir unos días en el Colegio Mayor Belagua con el fin de vivir intensamente el ambiente universitario de la Universidad de Navarra.

Enseguida me di cuenta de que, a pesar de dedicarse él a la Teología y yo al Derecho, compartíamos las mismas preocupaciones intelectuales, y de que, en realidad, estábamos subiendo el mismo monte por diferentes laderas. Eso sí, él iba muy por delante de mí en ese empinado ascenso.

Benedicto XVI dejará de ser Papa el 28 de febrero, pero no de ser uno de los intelectuales más perspicaces de nuestro tiempo. Un maestro puede dejar de ser Papa, pero no de enseñar. Por eso, quiero compartir las diez lecciones más importantes que he aprendido de Benedicto XVI. No son las mejores aportaciones de Ratzinger a la Teología; tampoco se derivan necesariamente de sus principales hitos como Pontífice. Son sencillamente lecciones de un maestro.

 

1. La universidad es hogar de nuevas ideas y de diálogo

La universidad es un lugar privilegiado para el nacimiento de nueva ideas y el diálogo interdisciplinar es el método más fecundo para que estas ideas florezcan. De ahí la importancia de que existan campus aislados cuyos profesores y alumnos vivan totalmente inmersos en un debate intelectual estimulante y crítico, una idea que siempre impulsó Ratzinger desde sus comienzos como profesor en la Universidad de Bonn.

2. El mundo necesita el diálogo entre creyentes y no creyentes

El mundo de hoy demanda un diálogo abierto, sereno y equilibrado entre creyentes y no creyentes. Este diálogo será en beneficio de todos. A los creyentes les servirá para purificar el argumento religioso; a los no creyentes, para advertir los límites de la razón positiva, cuya exclusividad enclaustra al ser humano. Su conversación con Jürgen Habermas, otro gran maestro, fue un ejemplo del camino que debe emprenderse para poder dar pasos en esta dirección.

3. La recuperación del "eros"

La necesidad de recuperar para el Cristianismo el genuino concepto de "eros", con el fin de poder aplicarlo a Dios cuyo amor es no sólo donacional, sino también posesivo. Esta sincera reflexión, explicada en su primera encíclica Deus caritas est, ha abierto nuevos derroteros en el campo de la vida contemplativa y en la consideración de la filiación divina, o la consideración de que somos hijos de Dios, como núcleo esencial del mensaje cristiano. Se puede formular de una manera más directa: cuando Dios se empeña en vivir cerca de ti, se le palpa y la fe sobra.

4. El derecho debe abrirse a la transcendencia

Esto no significa que los ordenamientos jurídicos hayan de reconocer la existencia de Dios -¡ese no es su cometido!- pero sí que han de ver en la religión un valor en sí mismo, capaz de dar respuesta a ciertos interrogantes que la razón científica no puede resolver.

5. No existe un ordenamiento jurídico cristiano

Para Benedicto XVI, no hay un sistema legal cristiano, revelado por Dios, sino que lo único que demanda el cristianismo a los ordenamientos jurídicos es que se remitan a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho.

6. Actuar contra la razón, es actuar contra Dios

La lección sexta la constituye el núcleo de su controvertido discurso en Ratisbona, quizás el más importante discurso del Papa, es que el no actuar con el "logos" es contrario a la naturaleza de Dios. Por tanto, no hay incompatibilidad alguna entre razón y fe. " Se trata del encuentro entre fe y razón, entre auténtica ilustración y religión.

Partiendo verdaderamente de la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de la naturaleza del pensamiento griego ya fusionado con la fe, Manuel II podía decir: No actuar «con el logos» es contrario a la naturaleza de Dios", dijo en su famoso discurso.

7. Rectificar es de sabios

Por eso, cuando uno se equivoca lo reconoce, aunque sea el Papa. Esta lección la dio el Benedicto con su famosa carta de 2009 con ocasión del caso del obispo Richard Williamson, al que se levantó la excomunión pocos días después de que, en una entrevista con una cadena de televisión sueca, cuestionara la existencia de las cámaras de gas en los campos de concentración nazis, lo que generó una enorme controversia en Internet .

En la carta, Ratzinger lamentó los errores de gestión por parte del Vaticano al no haber hecho el uso adecuado de internet. "Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias", escribió entonces.

8. El valor del silencio

El valor positivo del silencio como punto de encuentro con Dios. En su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, Benedicto XVI escribió que "el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido.

En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena".

9. Austeridad en uno de los lugares más lujosos

Dentro del Vaticano, uno de los lugares más lujosos y espectaculares del mundo, Benedicto XVI demostró que se puede llevar una vida sencilla, sobria y austera, desprendida de las riquezas materiales, con comidas frugales, largos ratos dedicados a la oración y al silencio, la escritura y el estudio, y una cama de pequeñas dimensiones.

10. No ser más papista que el Papa

La décima y última lección no es la más importante, pero sí la que ha sobrecogido al mundo por inesperada. La opinión pública la ha formulado de la siguiente manera, siguiendo el propio discurso de renuncia papal: el espíritu de servicio es el único fin que ha de buscarse en el desempeño de cualquier cargo público.

Por eso, cuando por motivos justificados este servicio pueda quedar deslustrado, es recomendable dejar paso a otros que desempeñen el cargo con más competencia. Me parece, sin embargo, que hay una formulación mucho más sencilla y castiza: No se puede ser más papista que el papa. Por eso, el papa Benedicto XVI no ha querido ser más papista que Benedicto XVI. Y él tenía la profunda convicción moral, desde hace mucho tiempo, de que para la Iglesia era muy conveniente que un papa renunciara. Se dieron las circunstancias. Y lo hizo. ¡Como un campeón!

 

Rafael Domingo Oslé (*)

(*) Es catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Navarra y profesor visitante del Centro para el Estudio de la Ley y Religión de la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory en Atlanta.

Benedicto XVI- Ocho años de pontificado que se caracterizaron por su humildad y un trabajo silencioso

Para conmemorar el décimo aniversario de la elección de Benedicto XVI sale a la luz un libro inédito sobre su pontificado.

 

 

 

9 de abril, 2005

"Los señores cardenales me han elegido a mí, un sencillo y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe actuar con instrumentos insuficientes”.

Humildad. Ocho años de pontificado que se caracterizaron por su humildad y un trabajo silencioso. Para conmemorar el décimo aniversario de la elección de Benedicto XVI sale a la luz un libro inédito sobre su pontificado. A la presentación de "Benedicto XVI, siervo de Dios y de los hombres” acudieron el hermano del Papa emérito, Georg Ratzinger y su secretario, Georg Gänswein.

ALBRECHT WEILAND

Editor "Benedicto XVI, siervo de Dios y de los hombres”

"Para nosotros es muy importante porque nuestra editorial normalmente se enfoca en libros de arte,  de cultura y sobre todo de cultura cristiana. Desde hace poco publicamos también sobre historia, y Benedicto XVI es una pieza muy importante de la historia y por eso decidimos publicar un libro sobre este personaje tan importante”.

Las fotografías y los testimonios juegan un papel esencial en el nuevo volumen que se presentó en el cementerio teutónico del Vaticano.

CHRISTIAN SCHALLER

Autor "Benedicto XVI, siervo de Dios y de los hombres”

"Es un regalo para Benedicto para recordar sus ocho años de pontificado, es un honor. Hemos intentado hacer fácil la lectura escogiendo temas y fotografías que son grandes escenas de su pontificado”.

Fotografías que recogen grandes momentos y otros detalles más cotidianos de su pontíficado. Como esta con Georg Gänswein.

O esta otra cuando por primera vez el papa Francisco se reunió con el papa emérito Benedicto XVI. Fue un encuentro sencillo, emotivo y, sin duda, histórico

En la elaboración del libro han participado los cardenales Gerhard Müller o Kurt Koch. Tanto los autores como los responsables de edición lo conocieron y ellos así le recuerdan.

ALBRECHT WEILAND

Editor "Benedicto XVI, siervo de Dios y de los hombres”

"De él me acuerdo de sus homilías espléndidas”.

CHRISTIAN SCHALLER

Autor "Benedicto XVI, siervo de Dios y de los hombres”

"Yo me acuerdo de una situación muy bonita, en su primera visita que tuvo después de su elección como Papa. Un momento privado en el tercer piso del Palacio Apostólico del Vaticano”.

Un libro que recopila los ocho años de un Papa que no iniciaba su pontificado de manera fácil y que ahora, sin duda, es histórico por su renuncia y uno de los más queridos.

 

 

romereports.com

Cronología del Siglo IV

 

CÉSARES ROMANOS

PAPAS

HISTORIA de los Primeros Cristianos

293/305
Maximiano y Constancio Cloro

296/304
San Marcelino

 

298-302 Los cristianos son proscritos del ejército romano

303 Gran persecución

305/306
Constancio Cloro

 

305   Se suspende la persecución

306-312 Tolerancia en Roma y África

306
Severo II

 

306-310 Maximino reinicia la persecución en Oriente

306/307
Severo II y Constantino I
 

306 Persecución en Oriente

307/311
Licinio y Majencio

 

311    Primera edición de la “Historia Eclesiástica” de Eusebio de Cesarea

Maximinio continúa la persecución, especialmente en Egipto

 

 

 

 

 

308/309
San Marcelo I

309/309
San Eusebio

311/314
San Melquíades

312/324
Licinio y Constantino I

 

312 Constantino vence a Majencio

 

313 Edicto de Milán de tolerancia universal del cristianismo

 

321 Persecución de Licino

314/335
San Silvestre I

7a661f4578d6880820a03cd87a994a3c.jpg

336/336
San Marcos

324/337
Constantino I

337/352
San Julio I

 

324 Segunda edición de la “Historia Eclesiástica” de Eusebio de Cesarea

328-373    San Atanasio, Obispo de Alejandría

 

337/340
Constantino II

 

337 Persecución en Persia

340/350
Constantino II y Constancio II

 

342 Prohibición de sacrificios paganos

350/361
Constancio II

 

354 Nacimiento de San Agustín

356 Las reliquias de San Andrés y San Lucas son llevadas a Constantinopla

 

352/366
Liberio

350/351
Magnecio

351/353
Magnecio y Decencio

361/363
Juliano

363/364
Joviano

 

 

364/375
Valentiniano

371 El Papa San Dámaso es acusado de homicidio y es exonerado por el emperador
373 San Ambrosio, Obispo de Milán
373 Fallece San Atanasio
374-377 San Jerónimo, anacoreta en Calcis

366/384
San Dámaso

san_damaso_R400.jpg

375/383
Graciano

378 El emperador Graciano renuncia al título de “Pontifex Maximus”

 

383/392
Valentiniano II

383 San Jerónimo inicia la traducción de la Biblia al latín

384 San Jerónimo parte a Palestina

384 San Agustín llega a Milán

385-420 San Jerónimo, monje en Belén

385-407 San Juan Crisóstomo florece

386  SanAgustín vuelve a la fe católica

386-387   San Agustín escribe “Las Confesiones”

390 Masacre de Tesalónica

 

384/399
San Siricio

392/395
Teodosio

392 Leyes contra paganos y herejes

395/421
Honorio

397 Muerte de San Ambrosio de Milán

399/401
San Atanasio I

 

 

 

 

 

 

 

San Esteban: "Meditar sobre la Escritura para entender el presente"

Presentamos una catequesis de Benedicto XVI, de 2012, en la que habla del martirio de San Esteban. Invitó a tratar a Dios con la confianza de los hijos que acuden a un Padre.

 

 

Ciudad del Vaticano, 2 mayo 2012 (VIS).-
La oración de San Esteban, el primer mártir cristiano, fue el tema elegido por el Santo Padre para la catequesis de la audiencia general de hoy miércoles.
Ante más de 20.000 fieles que llenaban la Plaza de San Pedro, el Papa explicó que, según narran los Hechos de los Apóstoles, Esteban fue llevado a juicio ante el Sanedrín, acusado de haber declarado que Jesús destruiría el templo y subvertiría las costumbres legadas por Moisés. Ahora bien, en su discurso ante el tribunal, el santo afirma que Jesús se refería a su cuerpo, que es el nuevo templo. De esta forma, Cristo “inaugura el nuevo culto, y con la ofrenda de sí mismo en la Cruz, reemplaza los sacrificios antiguos”.
Esteban quiere demostrar que la acusación de subvertir la ley de Moisés es infundada y para ello ilustra su visión de la historia de la salvación, de la alianza entre Dios y el hombre. “Relee así -dijo Benedicto XVI- toda la narración bíblica, el itinerario de la Sagrada Escritura, para demostrar que conduce al lugar de la presencia definitiva de Dios, que es Jesucristo, especialmente en su Pasión, Muerte y Resurrección. En esta perspectiva (...) también lee su condición de discípulo de Jesús, siguiéndolo hasta el martirio. La meditación sobre la Sagrada Escritura le permite entender (...) el presente”.
El protomártir, “en su reflexión sobre la acción de Dios en la historia de la salvación, pone de relieve la perenne tentación de rechazar a Dios y su acción, y afirma queJesús es el Justo anunciado por los profetas; en Él, Dios mismo se ha hecho presente de manera única y definitiva: Jesús es el 'lugar' del culto verdadero”.

 

La vida y el discurso de Esteban se interrumpen repentinamente con la lapidación, pero “precisamente el martirio es el cumplimiento de su vida y de su mensaje: se hace uno con Cristo. Así, su reflexión sobre la acción de Dios en la historia, sobre la Palabra divina que en Jesús ha llegado a su plenitud, se convierte en participación en la misma oración de la Cruz”.
En el momento del martirio del santo, afirmó el Papa, “se manifiesta una vez más la fecunda relación entre la Palabra de Dios y la oración”. Pero: “¿De dónde sacó el primer mártir cristiano la fuerza para hacer frente a sus perseguidores y llegar hasta la entrega de sí mismo? La respuesta es simple: desu relación con Dios, de su comunión con Cristo, de la meditación sobre la historia de la salvación, de ver la acción de Dios, que alcanza su cumbre en Jesucristo”.
San Esteban cree que Jesús “es el templo 'no construido por mano de hombre' en que la presencia de Dios Padre se ha hecho tan cercana como para entrar en nuestra carne humana para llevarnos a Dios, para abrir las puertas del Cielo. Nuestra oración, entonces, debe consistir en la contemplación de Jesús a la diestra de Dios, de Jesús como Señor de nuestra vida cotidiana. En Él, bajo la guía del Espíritu Santo, también nosotros podemos dirigirnos a Dios (...) con la confianza y el abandono de los hijos que acuden a un Padre que los ama infinitamente”, concluyó el Santo Padre.
magnifiercrosschevron-down