La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto

La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas. 

 

A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.

LA DIDACHE siglo I

“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).

 

EPÍSTOLA DE BERNABÉ siglo I o II

“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).

 

ATENÁGORAS

“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?

Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).

 

TERTULIANO  Siglo II-III

“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).

“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.

“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).

“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).

 

MINUCIO FELIX

“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).

 

SAN HIPÓLITO siglo III

“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).

 

CONCILIO DE ANCIRA

“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).

 

SAN BASILIO EL GRANDE siglo IV

“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).

“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).

 

SAN JUAN CRISÓSTOMO siglo IV

“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.

¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).

 

SAN JERÓNIMO siglo IV

“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).

 

 

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La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto

 

 

Este fue el momento en el que un terrorista atacó una iglesia en Colombo, Sri Lanka, el Domingo de Pascua de 2019.

Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.

 

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FRANCISCO
No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.

Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.

También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.

Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.

El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.

FUENTE: www.romereports.com

Desde el mes de febrero del año 2023, el emblemático Campo de los Pastores, situado en las proximidades de Belén y reconocido como uno de los enclaves más trascendentales de la tradición evangélica, se encuentra inmerso en una profunda y renovada campaña de investigaciones arqueológicas. Este ambicioso proyecto es el resultado directo de una estrecha colaboración institucional entre el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana y la Custodia de Tierra Santa. Se trata de una iniciativa que logra entrelazar el máximo rigor científico con una profunda vocación de acogida al peregrino, sin olvidar la inmensa sensibilidad hacia la comunidad local que reside en una zona fuertemente castigada por las adversidades sociopolíticas contemporáneas.

Al frente de estas minuciosas labores sobre el terreno se encuentra un prestigioso equipo multidisciplinar de académicos e investigadores. Entre sus miembros más destacados figuran el profesor Gabriele Castiglia, experto y docente en Topografía del Orbis Christianus Anticus, y Fray Simone Schiavone, fraile menor conventual que actualmente se encuentra completando su doctorado especializado en arqueología cristiana. Tal y como relatan los propios protagonistas de la investigación, el propósito inicial de este proyecto parecía, a primera vista, bastante modesto: llevar a cabo una exhaustiva campaña de limpieza y generar una nueva documentación detallada de las estructuras y restos arqueológicos que ya habían sido descubiertos en el pasado. El objetivo principal era actualizar la interpretación histórica de estos hallazgos y estudiar la viabilidad técnica para facilitar el acceso del público en un futuro próximo.

En este dinámico escenario de trabajo se enmarcó la reciente visita institucional llevada a cabo el 4 de febrero. Este encuentro fue organizado con el propósito de mostrar de primera mano los avances de las excavaciones al Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, acompañado por otras figuras destacadas de la Custodia, como el Secretario Custodial, Fray Alberto Pari, y el Guardián del Campo de los Pastores, Fray Luis Enrique Segovia. Durante el recorrido, se expusieron con detalle los progresos alcanzados hasta la fecha y se delinearon las prometedoras perspectivas de futuro para este histórico yacimiento.

Tras los pasos y el legado del Padre Virgilio Corbo

Las intervenciones arqueológicas que se están llevando a cabo en la actualidad no son un esfuerzo aislado, sino que se plantean como una continuación natural de las pioneras investigaciones impulsadas en la década de 1950 por el Padre Virgilio Corbo. Este ilustre arqueólogo franciscano, estrechamente vinculado al Studium Biblicum Franciscanum, fue el responsable de excavar una porción muy significativa de este terreno, logrando desenterrar importantes estructuras de carácter eclesial que están íntimamente ligadas a la memoria y devoción cristiana del lugar. Tomando como base y punto de partida aquellos valiosos informes históricos, el equipo actual ha retomado con renovado ímpetu la exploración de la zona donde se erigía la iglesia, un área que Corbo solo pudo analizar de manera parcial. A este esfuerzo se suma la apertura de nuevas áreas de investigación en sectores adyacentes que, hasta el día de hoy, habían permanecido completamente inexplorados.

Como bien señala el profesor Castiglia, las nuevas trincheras de sondeo excavadas durante los últimos dos años han arrojado resultados sorprendentes y de un valor incalculable. Los datos obtenidos sugieren fuertemente que la extensión real del yacimiento es considerablemente mayor de lo que se estimaba en un principio, demostrando que ni siquiera el propio Padre Corbo tuvo la oportunidad de abarcar la totalidad del complejo en su época. Este emocionante hallazgo no solo amplía los horizontes de la investigación arqueológica, sino que también hace que sea sumamente complejo, al menos en esta fase preliminar, determinar con exactitud cuánto tiempo requerirá la culminación total de los trabajos de excavación.

Nuevas metodologías científicas y horizontes de futuro

De cara a las próximas etapas de este apasionante proyecto, el equipo de investigación tiene la firme intención de incorporar tecnologías de vanguardia, como la implementación de una exhaustiva campaña de análisis mediante georradar. Esta avanzada técnica de diagnóstico, que destaca por su carácter no invasivo, resultará fundamental para mapear y evaluar la verdadera magnitud del yacimiento subterráneo sin la necesidad imperiosa de recurrir de inmediato a la excavación estratigráfica tradicional. La información que arrojen estos escaneos tecnológicos será determinante para tomar decisiones estratégicas en el futuro, tanto para definir las prioridades de la investigación científica como para diseñar un plan maestro de valorización turística y patrimonial del área.

Aunque los miembros del equipo, que también compaginan estas labores con sus responsabilidades académicas y docentes, no pueden mantener una presencia ininterrumpida en el yacimiento, ya han trazado un plan para regresar a Tierra Santa entre los meses de septiembre y octubre. Su objetivo para esa próxima campaña será expandir las zonas de excavación y profundizar en los hallazgos recientes. Mirando hacia el futuro y trabajando codo con codo con la Custodia de Tierra Santa, se ha fijado como prioridad la captación de recursos económicos y fondos estructurales más sólidos. Esta financiación será vital para acometer la musealización y protección integral del yacimiento, lo que incluye la instalación de cubiertas protectoras para las ruinas, el diseño de una nueva y moderna señalética informativa, y la creación de itinerarios peatonales seguros que garanticen una experiencia de visita mucho más didáctica, accesible y enriquecedora para todos los públicos.

El desafío ineludible de excavar en tiempos de conflicto

Sin lugar a dudas, uno de los testimonios más sobrecogedores y humanos que han compartido los miembros del equipo investigador hace referencia al dramático contexto sociopolítico en el que se han visto obligados a desarrollar su labor. Los arqueólogos se encontraban trabajando en pleno corazón de Tierra Santa durante los trágicos eventos del 7 de octubre de 2023, un suceso que alteró de forma radical e irreversible el curso de sus investigaciones. Durante los angustiosos meses que siguieron, el equipo tuvo que enfrentarse a enormes obstáculos logísticos, exhaustivos y constantes controles de seguridad, y a una atmósfera generalizada de incertidumbre y temor que dificultó enormemente la planificación de las tareas y la simple movilidad de los académicos por la región.

No obstante, frente a la adversidad, la determinación de regresar al Campo de los Pastores y continuar con las excavaciones adquirió una dimensión mucho más profunda y simbólica. Se transformó en un acto de resistencia pacífica y en un mensaje tangible de esperanza y vitalidad dirigido a un territorio asolado, donde un gran número de familias ha perdido su sustento económico y se enfrenta al desafío diario de imaginar un futuro próspero. De este modo, la disciplina arqueológica trasciende su función puramente académica de estudiar el pasado, para erigirse como un poderoso instrumento de presencia solidaria y apoyo incondicional hacia las comunidades locales que sufren las consecuencias del conflicto.

campo pastores belén

La unión entre investigación, peregrinaje y desarrollo local

Tal y como enfatiza con convicción Fray Simone Schiavone, el horizonte de este proyecto va mucho más allá de los meros logros académicos o científicos. El Campo de los Pastores representa uno de los epicentros espirituales y patrimoniales más relevantes custodiados por la orden franciscana en Tierra Santa. Por consiguiente, el esfuerzo arqueológico persigue también el noble propósito de enriquecer la experiencia de los miles de peregrinos que visitan la zona, ofreciéndoles nuevas perspectivas históricas y ampliando el conocimiento heredado de las excavaciones del siglo pasado. De manera paralela e indisoluble, el proyecto otorga una importancia capital a la integración y participación activa de la población autóctona, con el fin de que los habitantes locales se sientan verdaderos protagonistas y guardianes de su propio legado histórico.

Un claro ejemplo de este compromiso es el fructífero acuerdo de colaboración firmado con la Universidad de Belén, vigente desde el año 2023. Esta alianza permitió, antes del estallido del actual conflicto, que decenas de estudiantes universitarios palestinos se sumaran a las campañas de excavación, adquiriendo experiencia práctica en el terreno. El equipo investigador mantiene la firme esperanza de reactivar esta valiosa iniciativa educativa tan pronto como las circunstancias de seguridad lo permitan, guiados por la profunda convicción de que la preservación y el futuro de este patrimonio dependen intrínsecamente de la formación y el empoderamiento de los jóvenes profesionales arraigados en la región.

La vocación compartida: ser frailes y arqueólogos en la actualidad

Para concluir, Fray Simone ha compartido una hermosa y profunda reflexión acerca del verdadero sentido que adquiere la arqueología franciscana en el mundo contemporáneo. Desde su perspectiva, ejercer la labor de arqueólogo en las tierras bíblicas supone un reencuentro íntimo con el carisma primigenio de san Francisco de Asís, quien exhortaba incansablemente a sus hermanos a ganarse el pan trabajando con sus propias manos y a poner todos sus talentos y habilidades preexistentes al servicio desinteresado de la comunidad. En una sociedad moderna a menudo marcada por el riesgo de una secularización galopante, el esfuerzo físico e intelectual invertido en las excavaciones se transforma en un testimonio vivo de fe, logrando una armonía perfecta entre la vida consagrada, la fraternidad y la excelencia profesional.

Siguiendo la imborrable huella dejada por maestros de la talla del Padre Virgilio Corbo, la actual campaña de excavaciones en el sagrado recinto del Campo de los Pastores se consolida no solo como una empresa de indudable valor científico, sino como una experiencia humana, espiritual y eclesial de primer orden. Constituye, en esencia, un puente atemporal que conecta el pasado con el presente, uniendo el rigor de la investigación académica, la devoción del peregrinaje y la inquebrantable esperanza de renacimiento para una tierra profundamente herida, pero que aún alberga la fuerza necesaria para forjar un mañana mejor.

fuente: Custodia Tierra Santa

Una presa, nuevo descubrimiento en Tierra Santa.

Un nuevo estudio realizado por la Autoridad de Antigüedades de Israel y el Instituto de Ciencias Weizmann revela que una crisis climática impulsó a los reyes de Judá, hace unos 2.800 años, a construir una gran presa en Jerusalén. Esta es la presa arqueológica más antigua e impresionante jamás descubierta en Tierra Santa, que creó la histórica piscina de Siloé.

 

 

ITAMAR BERCO
Director de las Excavaciones de la Piscina de Siloé – Autoridad de Antigüedades de Israel
Nos encontramos en el punto más bajo de la antigua Jerusalén. Todas las aguas de la inundación y los sedimentos de la ciudad convergieron aquí, antes de continuar hacia el Valle de Cedrón.

La Piscina de Siloé se encuentra en la ladera sur del Valle de Cedrón. Además del agua de lluvia, también se alimentaba de las aguas del manantial de Gihón, que se canalizaban a través de un canal o túnel subterráneo conocido como el Túnel de Ezequías.

ITAMAR BERCO
Director de las Excavaciones de la Piscina de Siloé – Autoridad de Antigüedades de Israel
Fue el rey Josías, o quizás el rey Amasías, quien decidió emprender un importante proyecto de abastecimiento de agua en este sitio: la construcción de esta presa.

Todos los datos disponibles indican que, en la época de la construcción de la presa, Tierra Santa se caracterizaba por un clima árido, con precipitaciones escasas, breves pero intensas, que causaban frecuentes inundaciones. Por lo tanto, es plausible concluir que la construcción de estos impresionantes sistemas hídricos respondía a la urgente necesidad de abordar tanto las sequías prolongadas como las inundaciones repentinas. Así, la presa proporcionó una doble solución: por un lado, mitigó la escasez de agua y, por otro, contuvo las inundaciones violentas y de corta duración. La estructura mide aproximadamente 12 metros de alto, más de 8 metros de ancho y 21 metros de longitud visible.
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ITAMAR BERCO
Director de las Excavaciones de la Piscina de Siloé – Autoridad de Antigüedades de Israel
Esto significa que la Piscina de Siloé comenzó a formarse en este lugar hace aproximadamente 2.800 años, durante la época de los reyes de Judá. El libro de Nehemías menciona tanto la Piscina de Siloé como el jardín del rey, lo que indica que esta zona garantizaba un suministro constante de agua a la ciudad de Jerusalén, incluso después de la destrucción del Primer Templo y durante la construcción del Segundo Templo.

A lo largo del borde de este profundo estanque hay amplias hileras de escalones que recuerdan a asientos.

ITAMAR BERCO
Director de las Excavaciones de la Piscina de Siloé – Autoridad de Antigüedades de Israel
Una de nuestras hipótesis es que, durante la época de Herodes, esta piscina pudo haber sido utilizada como teatro acuático para escenificar la Batalla de Actium.

A pocos metros de la piscina, en 2004, los arqueólogos descubrieron otra piscina, identificada como la bíblica Piscina de Siloé, donde Jesús envió a un hombre ciego de nacimiento a lavarse, quien a continuación recuperó la vista. Los investigadores basan esta identificación en varios elementos: la presencia de restos de una iglesia bizantina construida sobre la piscina, la datación de sus muros en el período del Segundo Templo, el hecho de que sus aguas se utilizaban para ritos de purificación antes de entrar en el Templo y, a diferencia de la piscina vecina, la profundidad más adecuada para la celebración de dichos ritos. Las escaleras que conectaban la piscina directamente con el Templo también son visibles.

El descubrimiento de la presa de la Piscina de Siloé arroja nueva luz sobre la planificación urbana y la gestión del agua en la antigua Jerusalén desde finales del siglo IX aC. Es un testimonio de la fortaleza de la ciudad y su capacidad para encontrar soluciones creativas ante una grave crisis climática. Hasta hace poco, solo podíamos imaginar la Piscina de Siloé a través de los textos bíblicos. Hoy en día, también vemos sus huellas tangibles, que han sobrevivido a los siglos.

 

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“Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”

Todos los católicos estamos llamados a vivir los próximos cuarenta días en profunda reflexión. Con el Miércoles de Ceniza, nos adentramos en un clima de arrepentimiento y conversión. La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

 

La Cuaresma es un tiempo de cuarenta días, sin contar los domingos, que comienza con el Miércoles de Ceniza y termina el Sábado Santo. Este es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Esta fiesta cristina tiene la singularidad de cambiar de fecha cada año, está condicionada por la Pascua y Resurrección del Señor que es la celebración que marca todo el calendario litúrgico. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. Siempre se celebra en día Miércoles.

¿Por qué se impone la ceniza?

Recibir las cenizas tiene como objetivo recordarnos nuestro origen, “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Con un sentido simbólico de muerte, caducidad, humildad y penitencia, las cenizas nos ayudan a mirar en nuestro interior.

Esta mirada a la interioridad de uno, de reconocer los propios errores y querer rectificarlos, entra en la dinámica de las dos palabras claves de la cuaresma. Al reconocer nuestros pecados, nos arrepentimos y al querer cambiarlos, nos convertimos. Es día de luz en la vida del cristiano que permite reconocer que somos débiles y que necesitamos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús para poder llegar a vivir junto a Él en el Reino de los Cielos.

 

 

cuaresma ceniza

 

 

 

En la Iglesia esta tradición perdura desde el siglo IX y existe para recordarnos que, al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por los demás hombres. El Miércoles de Ceniza, el sacerdote traza la señal de la cruz con cenizas en nuestra frente para simbolizar penitencia y arrepentimiento, mientras repite las palabras de imposición de las cenizas que se inspiran en las Sagradas Escrituras:

“Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás” Génesis, 3, 19

«El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.» Marcos 1,15

 

Estas palabras sirven para recordarnos que nuestro lugar definitivo es el Cielo. Su objetivo es sumergirnos más intensamente en el misterio pascual de Jesús, en su muerte y resurrección, mediante la participación en la Eucaristía y en la vida de caridad. Las cenizas son los restos de lo que se ha consumido, de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior. Un signo que recuerda nuestra cercanía al pecado.

Uno también puede mirarse en el fuego que ha producido esas cenizas. Ese fuego es el amor divino y la Cuaresma, surge, como ese fuego que arde bajo las cenizas: este es el recordatorio de la presencia de Dios en nuestra vida, es la constatación de que Dios, por medio de Cristo, se hace pobre para el enriquecimiento de nuestra vida por medio de su pobreza.

Comienza un tiempo de preparación y de purificación del corazón. Un camino para alcanzar la meta de estar repletos del amor de Dios.
Que se celebra el miércoles de ceniza

¿Que se celebra el miércoles de ceniza?

El Miércoles de Ceniza, es una fiesta de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación. Está Reconciliación con Dios está integrada por el arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión:

En recuerdo del día en que murió Jesucristo en la Santa Cruz, «todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.» Código de Derecho Canónico, canon 1251

Miércoles de ceniza ayuno y abstinencia

Para vivir este tiempo de la mejor manera posible, la Iglesia propone tres actividades clave, destinadas a fomentar un crecimiento espiritual y cierta mortificación interior: la oración, la abstinencia y el ayuno. Estas tres formas de penitencia demuestran una intención de reconciliarse con Dios, uno mismo y los demás.

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia:

Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre. Hacer sacrificios: cuyo significado es «hacer sagradas las cosas«, debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.

 

ayuno penitencia

 

 

 

“Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ Mt 6,6

Por otra parte, está el ayuno, apunta a que consigamos el dominio frente a nuestros instintos para liberar nuestro corazón. Como dijo Jesús:

“No solo de pan vive el hombre sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Aprender a dejar de lado eso que queremos comer o tomar, para darle lugar a Dios en nuestra vida, es otra excelente manera de vivir la cuaresma.» Catecismo de la Iglesia Católica 2043

La limosna

La Iglesia propone en esta época, otra práctica de generosidad y desapego, la limosna. Es la renuncia voluntaria a diferentes satisfacciones mundanas con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo. Saber dejar de lado para poner al prójimo por encima de las cosas materiales, devuelve el orden natural nuestro interior.

Miércoles de ceniza y la oración

La oración con el corazón abierto es la mejor preparación para la Pascua. La oración sincera nuestro corazón ante la presencia del Padre. Nos permite reconocer la pequeñez de nuestro ser y entender la necesidad de Dios en nuestra propia existencia. El constante diálogo con Dios, la meditación a conciencia de su palabra, es la relación personal que todo cristiano debe aspirar. Se va haciendo más fuerte, fruto de esa relación que se entabla en el hablar con Él.

La oración es la válvula que oxigena el alma. Es el encuentro con el amor incondicional que es Cristo. Somos barro de pecado pero el polvo de la ceniza nos invita a convertirnos y creer en el Evangelio, poniendo todo en manos del Señor y no en nuestras manos pues sólo Él es el que nos libra de la muerte y la corrupción de nuestra vida.

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Esto es lo que significa el Miércoles de Ceniza - cuatro cosas que debes saber

 

Ver Cuaresma en Wikipedia

 

 

¿Cómo vivían los Primeros Cristianos la Cuaresma?

¿CÓMO Y CUÁNDO EMPIEZA A VIVIRSE LA CUARESMA?

¿POR QUÉ 40 DÍAS? ¿POR QUÉ LA PENITENCIA Y EL AYUNO?

¿POR QUÉ LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA?

Habrá que esperar hasta el siglo IV para encontrar los primeros atisbos de una estructura orgánica de este tiempo litúrgico. A finales del siglo IV, Roma conocía ya la estructura cuaresmal de cuarenta días.

 

La celebración de la Pascua del Señor, constituye, sin duda, la fiesta primordial del año litúrgico. De aquí que, cuando en el siglo II, la Iglesia comenzó a celebrar anualmente el misterio pascual de Cristo, advirtió la necesidad de una preparación adecuada, por medio de la oración y del ayuno, según el modo prescrito por el Señor. Surgió así la piadosa costumbre del ayuno infrapascual del viernes y sábado santos, como preparación al Domingo de Resurrección.

Los primeros pasos

Paso a paso, mediante un proceso de sedimentación, este período de preparación pascual fue consolidándose hasta llegar a constituir la realidad litúrgica que hoy conocemos como Tiempo de Cuaresma.

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Influyeron también, sin duda, las exigencias del catecumenado y la disciplina penitencial para la reconciliación de los penitentes.

La primitiva celebración de la Pascua del Señor conoció la praxis de un ayuno preparatorio el viernes y sábado previos a dicha conmemoración.

A esta práctica podría aludir la Traditio Apostolica, documento de comienzos del siglo III, cuando exige que los candidatos al bautismo ayunen el viernes y transcurran la noche del sábado en vela.

Por otra parte, en el siglo III, la Iglesia de Alejandría, de hondas y mutuas relaciones con la sede romana, vivía una semana de ayuno previo a las fiestas pascuales.

 

En el siglo IV se consolida la estructura cuaresmal de cuarenta días

De todos modos, como en otros ámbitos de la vida de la Iglesia, habrá que esperar hasta el siglo IV para encontrar los primeros atisbos de una estructura orgánica de este tiempo litúrgico. Sin embargo, mientras en esta época aparece ya consolidada en casi todas las Iglesias la institución de la cuaresma de cuarenta días, el período de preparación pascual se circunscribía en  Roma a tres semanas de ayuno diario, excepto sábados y domingos.

 

Este ayuno prepascual de tres semanas se mantuvo poco tiempo en vigor, pues a finales del siglo IV, la Urbe conocía ya la estructura cuaresmal de cuarenta días.

El período cuaresmal de seis semanas de duración nació probablemente vinculado a la práctica penitencial: los penitentes comenzaban su preparación más intensa el sexto domingo antes de Pascua y vivían un ayuno prolongado hasta el día de la reconciliación, que acaecía durante la asamblea eucarística del Jueves Santo. Como este período de penitencia duraba cuarenta días, recibió el nombre de Quadragesima o cuaresma.

Durante el primer estadio de organización cuaresmal se celebraban tan sólo las reuniones eucarísticas dominicales, si bien entre semana existían asambleas no eucarísticas: los miércoles y viernes.

Pero a finales del siglo VI las reuniones del lunes, miércoles y viernes celebraban ya la eucaristía. Más tarde, se añadieron nuevas asambleas eucarísticas los martes y sábados. Por último, el proceso se cerró bajo el pontificado de Gregorio II (715-731), con la asignación de un formulario eucarístico para los jueves de cuaresma.

 

¿Por qué la ceniza?

Hacia finales del siglo V, el miércoles y viernes previos al primer domingo de cuaresma comenzaron a celebrarse cómo si formaran parte del período penitencial, probablemente como medio de compensar los domingos y días en los que se rompía el ayuno.

Dicho miércoles, los penitentes por la imposición de la ceniza, ingresaban en el orden que regulaba la penitencia canónica.

Cuando la institución penitencial desapareció, el rito se extendió a toda la comunidad cristiana: este es el origen del Miércoles de Ceniza o «Feria IV anerum».

El proceso de alargamiento del período penitencial continuó de forma irremediable. Esta anticipación del ayuno cuaresmal no es una práctica exclusivamente romana: se encuentra también en Oriente, y en diversas regiones de Occidente.

Probablemente se trata de una praxis originada en la ascesis monástica y más tarde propagada entre la comunidad cristiana, aunque resulte difícil conocer sus características.

 

 

 

¿Por qué los cuarenta días?

El significado teológico de la Cuaresma es muy rico. Su estructura de cuarentena conlleva un enfoque doctrinal peculiar.

En efecto, cuando el ayuno se limitaba a dos días —o una semana a lo sumo—, esta praxis litúrgica podía justificarse simplemente por la tristeza de la Iglesia ante la ausencia del Esposo, o por el cli­ma de ansiosa espera; mientras que el ayuno cuares­mal supone desde el principio unas connotaciones propias, impuestas por el significado simbólico del número cuarenta.

En primer lugar, no debe pasarse por alto que toda la tradición occidental inicia la Cuaresma con la lectura del evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto: el período cuaresmal constituye, pues, una experiencia de desierto, que al igual que en el caso del Señor, se prolonga durante cuarenta días.

En la Cuaresma, la Iglesia vive un combate espiritual intenso, como tiempo de ayuno y de prueba. Así lo manifiestan también los cuarenta años de peregrinación del pueblo de Israel por el Sinaí.

Otros simbolismos enriquecen el número cuarenta, como se advierte en el Antiguo y Nuevo Testamento. Así, la cuarentena evoca la idea de preparación: cuarenta días de Moisés y Elías previos al encuentro de Yahveh; cuarenta días empleados por Jonás para alcanzar la penitencia y el perdón; cuarenta días de ayuno de Jesús antes del comienzo de su ministerio público.

La Cuaresma es un período de preparación para la celebración de las solemnidades pascuales: iniciación cristiana y reconciliación de los penitentes.

Por último, la tradición cristiana ha interpretado también el número cuarenta como expresión del tiempo de la vida presente, anticipo del mundo futuro.

El Concilio Vaticano II(cfr. SC 109) ha señalado que la Cuaresma posee una doble dimensión, bautismal y penitencial, y ha subrayado su carácter de tiempo de preparación para la Pascua en un clima de atenta escucha a la Palabra de Dios y oración incesante.

El período cuaresmal concluye la mañana del Jueves Santo con la Misa crismalMissa Chrismalis— que el obispo concelebra con sus presbíteros. Esta Misa manifiesta la comunión del obispo y sus presbíteros en el único e idéntico sacerdocio y ministerio de Cristo. Durante la celebración se bendicen, además, los santos óleos y se consagra el crisma.

El tiempo de Cuaresma se extiende desde el miércoles de Ceniza hasta la Misa de la cena del Señor exclusive. El miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia; los viernes de Cuaresma se observa la abstinencia de carne. El Viernes Santo también se viven el ayuno y la abstinencia.

by primeroscristianos.com

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¿QUE ES LA CUARESMA?

 

Ver Cuaresma en Wikipedia

El Papa: En Cuaresma desarmemos el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes

En su mensaje para el tiempo de preparación a la Pascua de 2026, titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Papa pide formas de “abstinencia concreta” como “desarmar el lenguaje” y cultivar la amabilidad, pero también escuchar la Palabra de Dios y el clamor de los últimos, y hacerlo juntos, en nuestras comunidades, abiertas a acoger a quienes sufren.

 

En su mensaje para la Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”. El Pontífice insta además a comprometerse “para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.

 

Un tiempo para volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida

El texto del mensaje, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión» se hizo público hoy, 13 de febrero, pero fue firmado el 5 de febrero, memoria de Santa Ágata virgen y mártir. En el tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua, y que comienza el miércoles 18 de febrero, el Papa recuerda que la Iglesia “nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.

Escuchar la Palabra y el clamor de los que sufren

En este camino de conversión es fundamental dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, subraya León XIV, y renovar la decisión de seguir a Jesús hasta Jerusalén, "donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección". Por eso recuerda la importancia de dar espacio a esta Palabra a través de la escucha, que es un rasgo distintivo del mismo Dios. El Señor, que habla a Moisés en la zarza ardiente, le dice que ha oído el clamor de su pueblo oprimido en Egipto. Es un Dios que nos atrae - comenta el Pontífice - que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón.

Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta.

De esta manera, continúa el Papa León, nos dejamos instruir por Dios para escuchar como él, hasta reconocer, y aquí cita su Exhortación apostólica Dilexi te, que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.

El ayuno dispone a la acogida de la Palabra

El Papa recuerda luego que si la Cuaresma “es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios”. La abstinencia de alimento – añade – es en efecto, un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión.

Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

El ayuno y el hambre de justicia

A continuación, León XIV cita a San Agustín, quien con sutileza espiritual recuerda que solo los ángeles están repletos del "pan" de la justicia; los hombres mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos.

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Desarmar el lenguaje, renunciar a las palabras hirientes

Sin embargo, el Pontífice recuerda que “para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad”, en “comunión con el Señor” y siempre debe incluir “otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio”. Por eso invita a todos “a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”.

Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos en comunidad, recorrer un camino compartido

Después de “escuchar” y “ayunar”, la tercera palabra del mensaje del Papa León XIV es “juntos”, porque “la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios”.

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real.

“En nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”, concluye el Santo padre, “la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo”.

 

 

TEXTO COMPLETO

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]

 

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos» [2]. El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

 

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.


[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.

[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.

[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).

[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).

 

 

 

fuente: Vatican News

Monte Nebo: un balcón hacia la Eternidad

Testimonio desde Jordania, desde la montaña que permite ver el mar Muerto y el valle que asciende hacia el lago de Tiberíades y donde, según la tradición bíblica, Moisés concluyó su camino terreno.

 

Desde hace algunos meses ya no vivo en Jerusalén, sino en el santuario del Memorial de Moisés en el Monte Nebo, en Jordania, ubicado en la montaña al otro lado del río Jordán, desde donde se puede ver el Mar Muerto y la valle que asciende hacia el lago de Tiberíades.

En el cuadrante situado en el patio de la basílica, pensado para dar a los visitantes y peregrinos un punto de referencia, se indican las distancias a los principales lugares de Tierra Santa (Hebrón, Belén, Jerusalén, Jericó, Nablus), algunos de los cuales pueden verse desde allí a simple vista, sobre todo por la mañana con cielo despejado o de noche, cuando se encienden las luces de estas antiguas ciudades cargadas de historia.

 

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El Monte Nebo es un lugar fascinante. Según la tradición bíblica, aquí Moisés completó su camino terrenal. Se encuentra a solo ocho kilómetros al noroeste de Madaba, en el lugar donde la meseta jordana comienza a descender hacia la depresión del Mar Muerto, donde el valle del Jordán alcanza su punto más bajo en la Tierra: -430 metros sobre el nivel del mar.

No es solo un relieve geográfico; es un límite entre el desierto y la esperanza, un lugar donde la topografía se entrelaza inseparablemente con la narración bíblica y la historia de la salvación.

Frente a él pasa la antigua “Ruta de los Reyes”, recorrida por la peregrina Egeria en el siglo IV y por el monje Pedro el Ibérico en el V, y quizá por los mismos Magos en su camino a Jerusalén y Belén desde Oriente. Gracias a Egeria, sabemos de la existencia de un monasterio en el sitio subyacente de las “Fuentes de Moisés”, de la bondad de sus aguas, todavía utilizadas para regar viñedos y olivares, de las oraciones de los monjes y del propio Monte Nebo, que Egeria visitó subiendo a lomos de un burro, acompañada por un monje.

Gracias a Pedro el Ibérico -miembro de una dinastía real caucásica (siglo V DC), primero rehén en Constantinopla, luego peregrino en el Nebo, monje en Belén y finalmente obispo en Maiuma de Gaza- sabemos también cómo fue identificado el lugar de la muerte de Moisés y el presunto de su sepultura, tras una aparición del profeta a un pastor local. Pedro escribe que este es ‘un lugar de curación para las almas y los cuerpos y un refugio para quienes llegan aquí afligidos por cualquier sufrimiento’.

 

Monte Nebo

Monte Nebo

 

Una anotación valiosa: Pedro el Ibérico dice que este es "un lugar de sanación para las almas y para los cuerpos, y un lugar de refugio para todos los que vienen aquí desde cualquier parte y están afligidos en el alma y afectados por todo tipo de sufrimientos del cuerpo" (Cornelia B. Horn – Robert R. Phenix Jr., eds., John Rufus: The Lives Of Peter The Iberian, Theodosius Of Jerusalem, And The Monk Romanus, Atlanta, 2008, §121, p. 179).

El complejo orográfico se articula en tres cimas principales: el Nebo propiamente dicho, que con sus 817 metros se eleva como punto culminante; el Ras Siyagha (710 metros), que extiende su mirada hacia occidente y corresponde al Pisga de las Escrituras; y el Khirbet al-Mukhayyat (790 metros), sede de la antigua ciudad homónima (para información histórico-geográfica cfr. Heinrich Fürst, Gregor Geiger, Tierra Santa: guía franciscana para peregrinos y viajeros, Terra Santa Edizioni, Milán, 2018, pp. 926-933/1021).

 

Entre profecía y visión: el Nebo en la Biblia

La sacralidad del lugar se remonta al Libro de los Números. Fue aquí, en la cima del Pisga, en el "campo de Sofim" (literalmente "campo del explorador"), donde el rey moabita Balaq condujo al vidente Balaam. Su intención era oscura: maldecir al pueblo de Israel acampado en las estepas inferiores. Sin embargo, sobre estas alturas, Balaam se vio obligado por la voluntad divina a transformar la invectiva en bendición (cfr. Números 22-24).

 

Basílica de Moisés en Monte Nebo

 

 

La conformación natural del Ras Siyagha, que sobresale como un balcón suspendido sobre el Mar Muerto, explica aún hoy el antiguo nombre de “campo de observación”. Pero el vínculo más profundo y dramático sigue siendo con Moisés. El Nebo es la cima del deseo incompleto. Tras cuarenta años de camino por el desierto, el profeta recibe la orden divina: "Sube a esta montaña [...] y contempla la tierra de Canaán [...]. Verás la tierra ante ti, pero allí [...] no entrarás" (Deuteronomio 32,48-52).

Desde la cima del Pisga, Moisés contempló la Tierra Prometida: desde Galaad hasta Dan, las tierras de Efraín y Manasés, el valle de Jericó hasta Soar. La Biblia cierra el relato con un velo de misterio:

"Moisés, siervo del Señor, murió en aquel lugar, en la tierra de Moab, según el mandato del Señor. Fue sepultado en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-Peor. Hasta hoy nadie sabe dónde está su tumba. Moisés tenía ciento veinte años cuando murió. Sus ojos no se habían apagado y su vigor no le había faltado" (Deuteronomio 34,5-7).

 

Ampliando la narración de la muerte de Moisés, la tradición rabínica del Midrash Petirat Moshe (“Relato interpretativo sobre la muerte de Moisés”) interpreta este evento como un acto de amor de Dios hacia su siervo fiel: "Dios tomó su alma con un beso. Como está escrito: 'Y Moisés, siervo del Señor, murió en aquel lugar por el beso del Señor'" (Peter S. Knobel, Petirat Moshe: a critical edition and translation [Thesis], 1969, vv. 559-560).

El vacío histórico ha alimentado durante siglos tradiciones y textos apócrifos. El Segundo Libro de los Macabeos (cfr. 2,4-5) narra que el profeta Jeremías, antes de la destrucción del Templo de Salomón, escondió en el Nebo el Arca de la Alianza y el altar del incienso en una cueva destinada a permanecer secreta "hasta que Dios reúna a todo su pueblo y se muestre propicio".

La aventura arqueológica: de los beduinos a la Custodia de Tierra Santa

El redescubrimiento moderno del Nebo comenzó en 1932, cuando los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa lograron adquirir las cimas del Ras Siyagha y del Khirbet al-Mukhayyat. La operación fue posible gracias a la figura carismática de fray Girolamo Mihaic, un franciscano croata, y su amistad con el emir Abdallah I (1882-1951), fundador y primer rey del Reino Hachemita de Jordania.

Siguieron varias campañas arqueológicas:

"Los trabajos comenzaron en Siyagha el 13 de julio de 1933. La expedición estaba dirigida por el p. Sylvester Saller del Studium Biblicum Franciscanum (Sbf), asistido en los años siguientes por el padre Bellarmino Bagatti y otros hermanos. En tres largas campañas arqueológicas, en 1933, 1935 y 1937, se descubrieron la basílica y el amplio monasterio que se había desarrollado alrededor.

Un programa de restauración del santuario fue confiado en 1963 al padre Virgilio Corbo, quien, después de cubrir el área de la basílica, inició su exploración en profundidad, retirando los mosaicos de superficie para restaurarlos.

Los trabajos se reanudaron en 1976 por el padre Michele Piccirillo y sus colaboradores, quienes también se ocuparon de restaurar el monasterio y los mosaicos de la basílica, así como del acondicionamiento ambiental de la montaña" (Studium Biblicum Franciscanum, La Montagna del Nebo, Milán, 2021, p. 15).

 

Una obra masiva de restauración y remodelación de todo el complejo se llevó a cabo entre 2008 y 2016, tras lo cual, el 15 de octubre de 2016, el sitio fue reabierto e inaugurado. Al día siguiente, el cardenal Leonardo Sandri, entonces prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, celebró la eucaristía en la basílica totalmente restaurada. En esta fase fue decisiva la colaboración de fray Eugenio Alliata, ofm, arqueólogo del Sbf, y del arquitecto Osama Hamdan, así como la coordinación y supervisión del entonces economo custodial fray Ibrahim Faltas, ofm.Mosaico bizantino de la Basílica de Moisés, Monte Nebo, 530 E.C.

La basílica y sus mosaicos

Las investigaciones arqueológicas se basaron en testimonios muy antiguos, como los de la peregrina Egeria (siglo IV) y de Pedro el Ibérico (siglo V), que documentan su esplendor, mientras que los relatos de peregrinos medievales dan cuenta del estado ruinoso del sitio.

Los trabajos permitieron descubrir la evolución de este extraordinario lugar de culto. Según Egeria, en el siglo IV existía una pequeña iglesia ligada a la memoria de la muerte de Moisés, posiblemente construida sobre una edícula previa en honor al gran profeta y legislador del Antiguo Testamento.

En el siglo V, esta estructura experimentó una transformación significativa con el desarrollo del monasterio bizantino y, en el siglo VI, en su máximo esplendor, se convirtió en una basílica de tres naves con suelo mosaico.

Hacia mediados del siglo VIII, un fuerte terremoto dañó la estructura, iniciando el lento declive del Nebo, que dejaría de ser un lugar de vida monástica y litúrgica entre los siglos X y XI.

Los mosaicos merecen especial atención: cubren más de setecientos metros cuadrados. El del antiguo baptisterio (530 d.C.) es el mejor conservado, con escenas de caza y pastoreo donde animales exóticos y la vida cotidiana se entrelazan en una refinada armonía cromática. En 597, el mosaico y el baptisterio fueron cubiertos por un nuevo mosaico, y se construyó un nuevo baptisterio, también completamente mosaico, en el lado opuesto de la basílica.

Finalmente, en 604, se añadió la capilla de la Theotokos (Madre de Dios), cuyo mosaico absidal -aunque dañado por iconoclastas-, situado frente al altar para la celebración eucarística, simboliza el Templo de Jerusalén y el altar de los sacrificios, citando el Salmo 51 y ayudando a interpretar la eucaristía a la luz de la teología de la Carta a los Hebreos.

 

Interior de la Basílica de Moisés

El Memorial hoy: un santuario entre cielo y tierra

La nueva basílica funciona simultáneamente como iglesia, museo y protección para las antigüedades. La estructura moderna sigue el perímetro bizantino y resguarda los mosaicos desmontados y recolocados con técnicas de vanguardia.

En la entrada del atrio se encuentra una estela con inscripciones en griego y árabe que proclaman “Dios es amor”, citando la Biblia y el Corán. Fue colocada para celebrar la histórica visita de Juan Pablo II el 20 de marzo de 2000, durante la cual el Papa Wojtyła dijo:

"Aquí, en las alturas del Monte Nebo, comienzo esta etapa de mi peregrinación jubilar. Pienso en la gran figura de Moisés y en la Alianza que Dios estableció con él en el monte Sinaí. Doy gracias a Dios por el don inefable de Jesucristo, que selló la nueva Alianza con su sangre y llevó a su plenitud la Ley. A Él, que es 'el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin' (Apocalipsis 22,13), le dedico todos los pasos de este viaje, que realizo a través de la Tierra que fue suya".

Significativas también fueron la visita y el mensaje de Benedicto XVI el 9 de mayo de 2009:

"Es apropiado que mi peregrinación comience en este monte, donde Moisés contempló desde lejos la Tierra Prometida […]. Aquí, en las alturas del Monte Nebo, la memoria de Moisés nos invita a 'elevar los ojos' para abrazar con gratitud no solo las grandes hazañas realizadas por Dios en el pasado, sino también para mirar con fe y esperanza al futuro que Él nos tiene reservado a nosotros y al mundo entero […]. Sabemos que, como Moisés, en el arco de nuestra vida no veremos el pleno cumplimiento del plan de Dios; y, sin embargo, confiamos en que, haciendo lo poco que está de nuestra parte, con la fidelidad a la vocación que cada uno ha recibido, contribuiremos a preparar los caminos del Señor y acoger el alba de su Reino".

El pequeño museo custodia restos arqueológicos de diversos tipos y épocas (desde utensilios de sílex del Neolítico hasta lámparas y cerámicas romanas, pasando por herramientas de hierro medievales); se pueden admirar hitos de la vía romana Esbus-Livias y observar la reconstrucción en maquetas del antiguo monasterio y su basílica.

La Cruz de Serpiente de bronce, situada en el atrio frente a la iglesia, es obra de Gian Paolo Fantoni (1984): fusiona el símbolo de la serpiente levantada por Moisés para curar al pueblo (cfr. Números 21) con la Cruz de Cristo, recordada por Jesús en el Evangelio de Juan: "Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre" (Juan 3,14).

 

El Mar Muerto visto desde el Monte Nebo

Contemplar la Tierra, contemplar a Dios

Visitar el Nebo requiere paciencia con el clima. Aunque a veces las brumas que ascienden del Jordán pueden velar el horizonte, en mañanas despejadas la vista es impresionante. La mirada se extiende desde el azul metálico del Mar Muerto hasta las alturas de Jerusalén y Belén, distinguiendo Jericó, la ciudad de las palmeras, a sus pies.

Es la misma “mapa viviente” que Moisés contempló antes de morir; un panorama que, de noche, se transforma en un tapiz de luces que une hoy Jordania con Tierra Santa.

Cuidado por los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, con la colaboración de una familia local de origen beduino, el Monte Nebo sigue siendo un lugar de silencio y diálogo interreligioso, visitado no solo por cristianos de todo el mundo, sino también por muchos musulmanes que reconocen en Moisés a un profeta.

Se espera que en el futuro todos los hijos de Abraham puedan visitar este lugar con la mansedumbre y humildad de Moisés, quien, al morir en la cima de esta montaña, aprendió que Tierra Santa no es un espacio para reclamar o poseer en exclusiva, sino simplemente una realidad para contemplar con gratitud, reconociendo que Dios es fiel a sus promesas, y así pasar de contemplar la Tierra a contemplar el rostro de Dios: "Padre de todos, que está sobre todos, obra por medio de todos y está presente en todos" (Efesios 4,6).

 

 

 

Vatican News

 

Helena, la luz de Roma

El libro "Helena, la luz de Roma" ha sido publicado recientemente por la editorial Almuzara. Esta obra ha sido publicada por Mar Rodríguez Vacas, quien regresa a la época del Imperio Romano tras su anterior publicación, El olivo de los Claudio, pero esta vez centra su atención en una figura legendaria: Santa Helena.

Helena, la luz de Roma

La autora saca del olvido a una mujer que fue emperatriz y madre del emperador Constantino, al desvelar con exactitud histórica las décadas desconocidas de su vida. Esta figura, que alcanzó los altares, se convirtió en una de las personalidades más influyentes en la historia del cristianismo primitivo.

A finales del siglo III D.C., en un Imperio que enfrenta una crisis sin precedentes y está al borde del colapso, la novela relata la historia de una mujer que, mientras Roma desata su furia contra los cristianos y las legiones combaten a los bárbaros, logra sobrevivir en un entorno lleno de conspiraciones y traiciones. En medio de tanta convulsión, solo una certeza la mantiene con vida: el futuro de su hijo Constantino, quien está destinado a convertirse en el hombre que cambiará el curso de la historia.

En el corazón de una sociedad agitada, esta romana logró escribir una de las páginas más extraordinarias de la historia al facilitar el triunfo del símbolo de la cruz sobre el águila romana, mientras tanto, en los circos y anfiteatros morían héroes y cobardes, y un pequeño grupo de hombres en los palacios imperiales decidía el destino de la civilización.

 

Santa Elena

 

 

Santa Helena, madre de emperadores y compañera de Constantino, será la protagonista de una transformación en el Imperio al establecer, junto al erudito obispo Osio de Córdoba, la tolerancia religiosa después de siglos de persecución, según relata la novela. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con el cristianismo, culminando en un viaje final a Tierra Santa donde encontró los lugares sagrados que consolidaron su leyenda para siempre.

Con un notable dominio narrativo, Mar Rodríguez Vacas evoca en esta novela una era de transformación significativa, donde el antiguo paganismo fue superado por la revolución espiritual del cristianismo. Se trata de una historia que abarca la fe inquebrantable, el amor tanto conyugal como maternal, así como traiciones y la firmeza femenina que logró alterar el curso de la historia para siempre.

Mar Rodríguez Vacas es doctora en Periodismo por la Universidad de Sevilla, licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Córdoba y titulada en Ballet Clásico por el Conservatorio Profesional de Danza Antonio Ruiz Soler de Sevilla.

Desde 2005, ha trabajado en el mundo de la comunicación audiovisual, especializándose con el paso de los años en la redacción de guiones documentales, sobre todo de índole histórica. En estos días trabaja en comunicación institucional, como jefa de prensa de la Delegación del Gobierno de Córdoba.

Con Almuzara ha publicado El olivo de los Claudio y Eso no estaba en mi libro de historia del ballet clásico, regresa ahora a la antigüedad clásica con Helena, la luz de Roma.

Crónica de un Imperio en transformación: El legado de Helena

Adentrarse en las páginas de esta obra supone comprender las tensiones de la Tetrarquía, un sistema político diseñado para salvar a Roma pero que acabó sumiendo al territorio en una lucha de egos y ambiciones dinásticas. La figura de Helena emerge aquí no solo como un icono religioso, sino como una estratega nata que supo interpretar los signos de su tiempo mejor que muchos generales de su época.

Mientras Constancio Cloro se veía obligado a cumplir con los dictados de Diocleciano y Maximiano, Helena cultivaba en la sombra la educación de un joven Constantino, inculcándole una visión de unidad que acabaría con la fragmentación del poder.

 

Santa Helena, Roma, Constantino

Santa Helena, Roma, Constantino

 

Este relato pone especial énfasis en el papel de los consejeros espirituales, destacando la presencia de Osio de Córdoba, quien actuó como puente entre la fe emergente y la estructura imperial, permitiendo que el Edicto de Milán no fuera solo un documento legal, sino el reflejo de un cambio de paradigma social.

La novela explora cómo la fe cristiana, lejos de ser una debilidad, se convirtió en el pegamento que mantuvo unidas las provincias romanas frente a la presión de los pueblos bárbaros del norte. Es, en definitiva, un análisis profundo sobre la resiliencia de una madre que vio cómo su familia era sacrificada en el altar de la política romana, pero que supo esperar su momento para colocar la primera piedra de la Cristiandad moderna.

La maestría con la que la autora describe los paisajes de la antigua Britania, las cortes de Tréveris y los templos de Bizancio, permite que el lector se sienta partícipe de una de las transiciones más fascinantes de la humanidad, donde lo divino y lo terrenal se entrelazaron definitivamente bajo la mirada atenta de la luz de Roma.

 

fuente: Todoliteratura

 

La película completa - "La canción de Bernadette" 

 

Bernadette Soubirous, de 14 años, que vive en un pequeño pueblo en el sur de la Francia de 1850, afirma haber tenido una visión de la Virgen María, lo que provocó un escepticismo extremo, la preocupación de su familia y la agitación religiosa.

Lourdes - La niña de la Virgen

Hermosa recreación de los sucesos de Lourdes en 1858, cuando la joven María Bernarda Soubirous presenció unas dieciocho apariciones de la Virgen María. A pesar de su discreción, la noticia acabó extendiéndose por toda Francia pero, en un primer momento provocó el recelo de algunos convecinos y la codicia o envidia de otros.

Poco después de su muerte Bernadette fue declarada Santa, por lo que en la actualidad, el lugar es uno de los más visitados centros de peregrinación del mundo, avalado por un gran número de curaciones milagrosas.

 

la canción de Bernadette Lourdes

Sinopsis

La película está basada en la vida de la santa Bernadette Soubirous, la joven francesa a la que se le apareció la virgen María en Lourdes.

Protagonizada por Jennifer Jones, la historia comienza en 1858, cuando Bernadette tan sólo contaba con catorce años. La joven pertenece a una familia humilde y como cada día se dispone a recoger leña al bosque cercano a su población.

De pronto, sobre una roca, una mujer de blanco con un rostro resplandeciente se le aparece a la muchacha. Aterrada, no sabe que se trata de la mismísima madre de Dios, hasta que pasados unos días se le vuelve a aparecer y le dice que beba de un sucio charco. Del fango brota un caudaloso manantial cuyas aguas le curan el asma que padece.

El milagro hace que se forme un revuelo entre los habitantes del pueblo. Pronto científicos, médicos y miembros de la Iglesia empezarán a interrogar a la joven y a realizar las primeras investigaciones del suceso.

 

la canción de Bernadette Lourdes

 

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NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

 

 

 

la canción de bernadette 
Lourdes

 

 

La causa de beatificación de Osio de Córdoba podría comenzar 

Una ruta teatralizada, que celebrará su segunda edición en febrero, recorre los lugares clave de la vida del influyente religioso que cambió la historia del cristianismo en el Imperio romano

 

La figura del obispo Osio de Córdoba, quien cambió para siempre la historia de la Iglesia desde la época del Imperio romano, vuelve a la primera línea de la actualidad. Su papel fue fundamental no solo para la ciudad de Córdoba y su diócesis, sino para todo el cristianismo. Ahora, una ruta teatralizada auspiciada por el Cabildo Catedral recorre los puntos clave de la capital cordobesa que marcaron su vida, una iniciativa que surge tras el éxito de la exposición 'Córdoba y el Mediterráneo cristiano', que ya puso de manifiesto la trascendencia del obispo.

La influencia de Osio se disparó gracias a su cercanía con el emperador Constantino. Tras la conversión de este, influenciado también por su madre, Santa Elena, la Iglesia se enfrentó a un periodo conflictivo con la aparición del arrianismo, una doctrina que negaba la divinidad de Jesús. En este contexto, Osio se erigió como un pilar de la ortodoxia, siendo el artífice que fijó el credo cristiano en el trascendental Concilio de Nicea del año 325 d.C. Su defensa de la fe fue tal que sufrió martirio, aunque, a diferencia de otros mártires como San Asisclo y Santa Victoria, no murió a causa de ello y vivió más de 100 años.

El legado de Osio se enmarca en un momento clave: la promulgación del Edicto de Milán, que permitió el desarrollo del cristianismo en el Mediterráneo. Córdoba ya era un foco importante, con comunidades cristianas desde finales del siglo II y testimonios arqueológicos desde el siglo IV.

 

El inicio de la ruta: un viaje a la Córdoba romana

El paseo tras los pasos de Osio comienza en la céntrica plaza de Las Tendillas. La elección no es casual, ya que este lugar no solo es el corazón comercial de la Córdoba actual, sino que en su día fue el antiguo foro romano. Aquí se sitúa al visitante en el contexto histórico del nacimiento del obispo, en el año 246, en pleno apogeo de un Imperio romano que Osio viviría hasta ver transformado por la fe que él mismo ayudó a cimentar junto a Constantino.

La segunda parada del recorrido se adentra en uno de los episodios más duros de la época: el martirio. En la ermita de San Zoilo, junto a San Miguel, se recuerda no solo el sufrimiento de Osio, sino también el de otros mártires locales. La fachada del templo exhibe una placa de mármol con un pozo y la imagen de Zoilo atado a un tronco, preludio de una historia sobrecogedora.

Durante años, el día de San Zoilo se realizaron peregrinaciones para recoger esta agua, considerada curativa. Este relato sirve para ilustrar la brutalidad de las persecuciones y la fe inquebrantable de los primeros cristianos, incluido Osio, quien también fue encarcelado y torturado en las mazmorras del circo, ubicadas donde hoy se encuentran los jardines de Orive.

Un monumento que narra una vida

El siguiente punto clave es el monumento a Osio en la plaza de Capuchinas. Erigido por iniciativa del obispo Pérez Muñoz y el alcalde Pedro Barbudo para conmemorar el 1600 aniversario del Concilio de Nicea, el monumento se acerca a su centenario, que se celebrará en 2028. La estatua presenta una figura romanizada de Osio, vestido como tal por la época en que vivió, pero con la cruz pectoral de obispo y un báculo que, lamentablemente, ha perdido su parte inferior pero conserva en lo alto el símbolo de la Santísima Trinidad, clave en su lucha contra el arrianismo.

martirio del obispo Osio

 

A los pies de la estatua, tres placas de mármol esculpidas relatan los momentos cruciales de su vida. La primera representa su martirio, donde un soldado romano lo somete a tortura mientras se le ofrece incienso para que renuncie a su fe.

Su fe es inquebrantable y es un ejemplo a seguir”  Elena

La segunda placa muestra a Osio con la mano levantada, un gesto que en la iconografía cristiana primitiva simboliza tanto el habla como la oración. En ella, el obispo está catequizando al emperador Constantino, quien aparece sentado y ataviado con los símbolos imperiales. La tercera y última placa inmortaliza su momento de mayor trascendencia: presidiendo el Concilio de Nicea, con un pergamino en la mano que representa el Credo y expulsando a Arrio y sus seguidores, declarados fuera de la ortodoxia cristiana.

El legado teológico y la transformación de la ciudad

La influencia de Osio no se limitó a Nicea. Previamente había participado en el Concilio de Elvira (en la actual Granada) y posteriormente, en el año 343, en el Concilio de Sárdica, siempre con el objetivo de combatir el arrianismo y defender a figuras como San Atanasio. Su convicción queda patente en la histórica carta que le escribió al emperador Constancio cuando este lo presionaba, siendo la primera vez que un obispo invoca las palabras de Jesús para separar el poder terrenal del divino.

Desde el monumento, la ruta se dirige hacia Capitulares y el templo romano, un lugar estratégico para explicar la transformación de la ciudad. Mientras el Imperio romano occidental decaía en el 340, Córdoba seguía prosperando, llegando a construir un palacio imperial en Cercadilla. Con la cristianización, los grandes edificios públicos paganos como el templo, el anfiteatro y el circo quedaron sin uso y fueron desmantelados, dando paso a una nueva concepción urbana y arquitectónica.

La gran diferencia de culto, entre una liturgia romana en espacios abiertos y una cristiana que necesitaba recintos cerrados, llevó a la creación de las primeras iglesias cristianas o 'basilicum', origen de las basílicas. Por ello, la ruta culmina de forma simbólica en la basílica de San Pedro, heredera de aquellos primeros templos. Se sabe que Osio provenía de una familia de base social alta, lo que explicaría su nombramiento como obispo con tan solo 38 años.

Finalmente, la visita desvela una noticia de gran alcance para la diócesis: el proceso para la canonización de Osio por la Iglesia occidental.

 

 

El país ha sido escenario de numerosos episodios bíblicos: desde el éxodo guiado por Moisés hasta el bautismo de Jesús. Las presencias cristianas tienen orígenes antiquísimos.

Cuando se piensa en Tierra Santa, cuando se habla de Tierra Santa, resulta natural referirse a los lugares históricos de la vida de Jesús en Palestina e Israel: Belén, Nazaret, Cafarnaúm, Jerusalén… Pero hay otro país sembrado de memorias cristianas que merece convertirse en destino de peregrinación: Jordania.

 

Es la tierra que atravesó el pueblo hebreo guiado por Moisés hacia la tierra de la promesa, donde tuvieron lugar numerosos episodios bíblicos y también evangélicos. Es la tierra desde la que Moisés, antes de morir, pudo contemplar Canaán. Es la tierra donde Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, donde el Nazareno encontró a sus primeros apóstoles, Andrés y Pedro, donde curó y realizó milagros.

 

 

En un contexto difícil -basta recordar los países con los que limita: Siria, Irak, Arabia Saudí, Israel y Palestina- Jordania destaca por su estabilidad y por la convivencia pacífica entre las distintas tradiciones religiosas. Los cristianos son una minoría, alrededor del 4% de la población, y se sienten ciudadanos de pleno derecho: gestionan escuelas y hospitales y, en el caso de los católicos de rito latino, constituyen la parte más numerosa de la diócesis guiada por el patriarca latino de Jerusalén.

Destino turístico por sus complejos en el mar Muerto y el mar Rojo, y sobre todo por la extraordinaria belleza de Petra -la antigua ciudad nabatea excavada en la roca, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1985-, Jordania busca ahora valorizar cada vez más su patrimonio cristiano.

Aqaba y Petra

La iglesia de Aqaba, del siglo III, es presentada como el edificio construido expresamente para celebraciones cristianas más antiguo del mundo. Fue sacada a la luz por los arqueólogos en 1998. Es probable que su ubicación periférica dentro del Imperio romano la salvara de la destrucción durante la Gran Persecución, iniciada pocos años después de su construcción, en el 303, con el edicto del emperador Diocleciano.

 

 

Sus restos fueron descubiertos en la ciudad costera jordana a orillas del mar Rojo en junio de 1998 por un grupo de arqueólogos. Desde el primer momento resultó evidente la singularidad del edificio por su estilo arquitectónico, que cuestionaba la idea, ampliamente difundida entre los historiadores, de que los primeros edificios de culto cristiano en Jordania dataran de finales del siglo IV.

Quien escribe formó parte de un grupo al que se le permitió celebrar la misa, una soleada tarde de domingo, entre aquellas ruinas, protegidas por una cubierta abierta en los laterales, en el centro de una plaza: el hecho de que los cristianos puedan celebrar el culto de forma tan pública confirma la vocación de un país de mayoría musulmana donde conviven distintas confesiones religiosas.

También la magnífica ciudad de Petra conserva importantes memorias cristianas, en particular una iglesia bizantina con mosaicos de los siglos V y VI que representan escenas de la vida cotidiana y de la naturaleza, y muestran el paso de decoraciones paganas a motivos cristianos. Cuenta con uno de los mayores baptisterios de la Antigüedad, realizado a partir de una antigua cisterna. Una capilla basilical adyacente es conocida como la “iglesia azul”, por el granito azulado de origen egipcio. Fue construida sobre un anterior edificio de culto nabateo y más tarde destruida por incendios y terremotos.

Monte Nebo

Se trata de una cima de gran belleza, con una vista única en la región. Desde allí se contemplan el mar Muerto y el desierto de Judea, el valle del Jordán y las montañas de Judea y Samaría. En los días despejados se distingue Jerusalén y el camino que conduce a la Ciudad Santa.

El descubrimiento y las excavaciones de este lugar se deben a la Custodia de Tierra Santa y, en particular, al fraile Girolamo Mihaic, que en 1932 logró adquirir el terreno. Las campañas arqueológicas, realizadas en los años treinta y luego a comienzos de los sesenta -interrumpidas por los conflictos armados y retomadas en los años setenta por el padre Michele Piccirillo-, sacaron a la luz un patrimonio único.

 

nebo

 

Del Monte Nebo hablan tanto la peregrina Egeria, pionera de los viajes a Tierra Santa a finales del siglo IV, como Pedro el Ibérico, futuro obispo monofisita de Gaza. Las excavaciones han revelado auténticos tesoros, especialmente mosaicos bizantinos conservados en su integridad. Hoy es posible distinguir los restos de la primera basílica, datada en el año 430, las estancias monásticas construidas posteriormente, la nueva y majestuosa basílica del siglo V con tres ábsides, un antiguo baptisterio, la basílica del siglo VI y la capilla de la Theotokos.

Las estructuras sufrieron a lo largo de los siglos los efectos de diversos terremotos. Desde 2016, los peregrinos son acogidos en una basílica reconstruida con gran sensibilidad, utilizando madera para distinguir claramente lo antiguo sin que lo moderno lo eclipse.

Maqueronte

En este monte se alzaba una fortaleza asmonea construida en el año 90 antes de Cristo por el rey Alejandro Janeo. El bastión fue destruido por los romanos y, en el 30 antes de Cristo, Herodes el Grande comenzó a edificar allí un palacio-fortaleza donde pasaba el invierno. Desde este lugar también se disfruta de una vista excepcional.

 

Los restos hallados hablan de un palacio excavado en la montaña, rodeado por un poblado destinado a la servidumbre. Desde aquí Herodes el Grande solía desplazarse para tratarse en el mar Muerto. Según la tradición, entre estos muros fue encarcelado Juan el Bautista y aquí Herodes Antipas accedió al deseo de Salomé, ordenando su decapitación. La fortaleza fue destruida por el rey Aretas IV en el año 37 y arrasada definitivamente por los romanos en el 71.

El bautismo de Jesús

El lugar evangélico más significativo es, sin duda, aquel donde tuvo lugar el bautismo de Jesús, la “Betania al otro lado del Jordán” mencionada en el Evangelio de Juan. En los primeros siglos del cristianismo era conocida como Bethabara y hoy como Al-Maghtas, término árabe que significa “bautismo” o “inmersión”. Aparece también en el famoso mapa de Madaba -otro de los lugares que visitar en Jordania-, un mosaico del siglo VI.

Importantes hallazgos arqueológicos confirman la identificación del lugar. Entre finales del siglo V y comienzos del VI, el emperador bizantino Anastasio I Dicoro mandó construir el primer templo dedicado a Juan el Bautista, descrito por los peregrinos de la época. Posteriormente se edificó la basílica de la Santísima Trinidad, una iglesia de al menos 27 metros de largo y más de 15 de ancho.

 

Zona del río Jordán en el que se bautizó Jesucristo

 

En los alrededores, las excavaciones han sacado a la luz cuevas de ermitaños, capillas, mosaicos, pavimentos de mármol y un gran baptisterio en forma de cruz. Muy cerca han aparecido también restos vinculados a la memoria del profeta Elías.

En 2015, toda el área fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO. También aquí llama la atención la decisión de preservar el lugar sin intervenciones invasivas, como explica el director del sitio del Bautismo, Rustom Mkhjian: solo ligeras estructuras de madera cubren algunos puntos del yacimiento.

Pizzaballa: un octavo sacramento

"La Tierra Santa -afirma el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén- es un quinto Evangelio. Me gusta definirla también como una especie de octavo sacramento, porque permite vivir una experiencia de encuentro con Jesús, física, tangible. Todos pueden ser perfectamente cristianos sin ir a Tierra Santa, pero quien va a Tierra Santa ve fortalecida y concretada su fe cristiana…".

Desde Jordania, el cardenal lanza este llamamiento a intensificar las peregrinaciones. Una invitación a tocar con las manos las piedras que dan testimonio de la vida de Jesús y a encontrarse con las piedras vivas que representan las comunidades cristianas de hoy: "Animo a todos a venir a Tierra Santa para vivir esta maravillosa experiencia de encuentro con Jesucristo y con su humanidad".

 

 

vaticannews.va

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