La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto

La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas. 

 

A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.

LA DIDACHE siglo I

“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).

 

EPÍSTOLA DE BERNABÉ siglo I o II

“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).

 

ATENÁGORAS

“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?

Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).

 

TERTULIANO  Siglo II-III

“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).

“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.

“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).

“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).

 

MINUCIO FELIX

“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).

 

SAN HIPÓLITO siglo III

“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).

 

CONCILIO DE ANCIRA

“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).

 

SAN BASILIO EL GRANDE siglo IV

“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).

“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).

 

SAN JUAN CRISÓSTOMO siglo IV

“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.

¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).

 

SAN JERÓNIMO siglo IV

“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).

 

 

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La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto

 

 

Este fue el momento en el que un terrorista atacó una iglesia en Colombo, Sri Lanka, el Domingo de Pascua de 2019.

Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.

 

https://www.youtube.com/embed/CzXCnXWkJYI

 

FRANCISCO
No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.

Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.

También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.

Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.

El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.

FUENTE: www.romereports.com

¿Sabes quién era San Calixto?

El papa San Calixto fue elegido en el 217, se distinguió por su misericordia y comprensión con los pecadores arrepentidos, en contra de los rigoristas.  Murió mártir en el 222.  Es, indudablemente, uno de los Romanos Pontífices que más sobresalieron a fines del siglo II y principios del III, en un tiempo en que multitud de corrientes más o menos peligrosas trataban de desviar a la Iglesia del verdadero camino de la ortodoxia y del justo medio de la disciplina eclesiástica.

 

Según el Líber Pontificalis, Calixto nació en Roma, y su padre, llamado Domicio, residía en el barrio denominado Ravennatio. Era esclavo; mas, dotado como estaba, de extraordinarias cualidades, supo levantarse poco a poco hasta llegar a ser obispo de Roma, rigiendo con notable acierto a la Iglesia durante los cinco años que duró su pontificado (217-222).

Perseguido, pues, por su amo, logró Calixto escapar de Roma; pero fue alcanzado en Porto cuando intentaba huir por mar, y poco después se le impuso un denigrante castigo, propio de esclavos, obligándole a mover la rueda de un molino.

 

san Calixto

 

 

Entretanto, como insistieron los acreedores para que se le pusiera en libertad, con la esperanza de poder recobrar sus pérdidas, su dueño Carpóforo hizo que le levantaran el castigo, y así Calixto intento entablar negocios en una sinagoga de judíos. Pero, temiendo éstos ser envueltos en sus engaños, reales o supuestos, le llevaron ante el prefecto de Roma, el cual le hizo azotar y le sentenció luego a ser deportado a las minas de Cerdeña.

Y aquí comienza una nueva etapa en la vida del esclavo Calixto. Como en Cerdeña se encontraban multitud de cristianos condenados a los trabajos forzados de las minas, Calixto fue considerado como uno de ellos. Vencidas algunas dificultades, consiguió ser librado Calixto, y, al ser conducido a Roma, recibió la orden del papa Víctor (189-199) de permanecer en Ancio.

No se sabe con toda seguridad si ya desde un principio, siendo esclavo del cristiano Carpóforo, era cristiano, o si abrazó después el cristianismo, tal vez por el contacto con los deportados de Cerdeña. En todo caso, desde este momento aparece como cristiano, a las órdenes de los Romanos Pontífices.

En Ancio se detuvo Calixto hasta el principio del pontificado de San Ceferino (199-217), aprovechando este tiempo de retiro para intensificar más y más su formación religiosa, preparándose para los grandes problemas para los que le destinaba la Providencia.

El papa Ceferino fue quien llamó a Calixto a Roma y le hizo encargado de la catacumba de la vía Appia, que posteriormente recibió el nombre de San Calixto. Se entregó con toda su alma a la organización y embellecimiento de aquella catacumba, lo que constituye la primera de las importantes obras en que intervino este gran Papa.

 

 

Su principal empeño consistió en unificar las diversas partes iniciales, como eran la cripta de Lucina y otras existentes en sus proximidades, dando a todo el conjunto una extensión mayor y convirtiéndolo en el principal cementerio cristiano. Sobre todo, fue obra suya el destinar una de las partes principales de esta catacumba para sepultura de los Papas. Es lo que, desde entonces, se designó como Cripta de los Papas, donde fueron sepultados, durante todo el siglo III, todos los Romanos Pontífices, excepto Cornelio y el mismo Calixto.

No es, pues, de maravillar que posteriormente este cementerio o catacumba fuera designado como cementerio o Catatumba de San Calixto. De hecho fue el primero que pasó a ser plena propiedad de la Iglesia. El mismo papa San Ceferino ordenó de diácono a Calixto y le tomó como su principal auxiliar y secretario.

A la muerte de San Ceferino, el año 217, fue elevado al Solio pontificio como su sucesor. Y, por cierto, las circunstancias eran bien difíciles para la Iglesia, por lo cual constituye un mérito muy especial de San Calixto el haber resuelto, con su autoridad pontificia, algunos problemas sumamente agitados durante su pontificado.

Dos fueron las cuestiones en las que intervino el nuevo Papa, a las que va unido su nombre en la historia de la Iglesia: la cuestión dogmática sobre la Trinidad, representada por el sabelianismo, que afirmaba una unidad exagerada en la esencia divina y destruía la distinción de personas, y la cuestión del rigorismo exagerado de los montanistas o los defensores de Tertuliano.

En ambos problemas tomó Calixto importantes decisiones, que marcaron el punto medio de la verdadera ortodoxia católica. Pero también en ambas cuestiones se aprovecha su rival Hipólito para calumniarlo y desacreditarlo ante la Iglesia universal.

Calixto se vio obligado a intervenir con decisión; pero en su impugnación del sabelianismo tomaba el término medio de la ortodoxia, sin aceptar la doctrina de Hipólito. Por esto, con su acostumbrado apasionamiento, le acusa éste de defender la doctrina sabeliana.

En realidad no fue así, sino que rechazaba por un lado a Sabelio y por otro a Hipólito, sin determinar explícitamente en qué consistía la verdadera doctrina. Por esto Hipólito se levantó contra Calixto como antipapa y luchó tenazmente contra él: pero al fin, desterrado él mismo por la fe cristiana, reconoció su error, se reconcilió con el sucesor de San Calixto y murió mártir.

Entretanto San Calixto, bien informado de la peligrosa propaganda de los sabelianos, llamados también monarquianos o modelistas, lanzó la excomunión contra Sabelio y sus partidarios, pero al mismo tiempo, sin condenar propiamente a Hipólito, rechazó las teorías que tendían a subordinar al Logos, es decir, a Cristo, a Dios, con lo cual favorecían cierto dualismo en la divinidad, y juntamente se exponían al peligro de un verdadero subordinacianismo que niega la igualdad del Hijo con el Padre y, por consiguiente, su divinidad. Precisamente de esta tendencia se derivó despues el arrianismo.

Tal fue, en conjunto, la actuación del gran papa San Calixto. El Líber Pontificalis le atribuye un decreto sobre el ayuno, pero no tenemos noticias ulteriores que confirmen o aclaren esta disposición pontificia.

Su gloria descansa, por tanto, en el hecho de que, siendo un simple esclavo de nacimiento, por sus propios méritos se elevó a los más encumbrados cargos y aun al mismo Pontificado, y, además, en su extraordinario acierto en la organización de la catacumba que por lo mismo es conocida como de San Calixto, y en haber defendido el dogma católico frente a los sabelianos antitrinitarios, y la disciplina cristiana del perdón de los pecados contra el rigorismo montanista y de Tertuliano.

La tradición, desde la más remota antigüedad, lo venera como mártir. Murió probablemente durante el reinado del emperador Alejandro Severo (222,235), el año 222; pues, aunque este emperador no persiguió a los cristianos, pudo originarse su martirio por algún arrebato popular promovido por los fanáticos paganos.

Las actas de su martirio, compuestas en el siglo Vll, transmiten la leyenda de que, por efecto de la furia popular, fue arrojado por una ventana a un pozo en el Trastevere y su cuerpo sepultado con todo secreto en el vecino cementerio de Calepodio.Los cristianos, en medio de la revuelta producida con su martirio, lo enterraron en el lugar más próximo.

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Catacumbas de San Calixto

 

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BERNARDINO LLORCA

Lo que querías saber sobre el Pilar de Zaragoza, en este artículo

Fiestas del Pilar en Zaragoza: cada año más y más grandes. En el año 2018 hubo 771 grupos inscritos para la entrega de flores. Para recoger tantas flores para la Virgen se necesita un andamiaje de 40 toneladas y 15,5 metros de altura y 16 de anchura.

 

El jueves 11 de octubre se coloca con la ayuda de una grúa una imagen de la Virgen (con estructura portante, columna, manto, imagen y corona con resplandores) que pesa 15 kilogramos (está hecha de poliéster). La corona con resplandores tiene un diámetro de 2,64 metros y el manto mide 2,50 metros de altura, siendo la altura total de 6,70 metros y el peso, sin flores, unos 525 kilogramos.

En 2017, durante 15 horas, entre 280.000 y 300.000 personas entregaron sus flores. Otras 200.000 asistieron a la ceremonia como público,

Tantas cifras enormes contrastan con la moderación del objeto que da fuerza histórica a la devoción: esa piedra que llamamos el pilar.

 

 

El pilar es la pequeña columna donde, según la tradición, se apareció la Virgen María en el siglo I, cuando aún vivía en carne mortal, para animar al apóstol Santiago, en el siglo I. No es un objeto impresionante: 1,77 m de altura y 24 cm de anchura. Pero es el epicentro pétreo de la devoción. La Virgen del Pilar, sin el pilar, sería sólo la Virgen, que no es poco. Pero el pilar le da un anclaje especial en la historia, la leyenda y el lugar.

Quizá el más completo y detallado análisis sobre el pilar de Zaragoza accesible hoy es el de Juan Antonio Gracia, periodista y canónigo emérito de la Basílica del Pilar. Lo escribió en el libro “El Pilar desconocido” , lo publicó el Heraldo de Aragón en 2006, y lo suele recuperar al acercarse la fiesta de la Virgen para publicar en su número especial anual.

La Imagen de Nuestra Señora del Pilar

La preciosa imagen de Nuestra Señora del Pilar está colocada sobre una Columna de la que desconocemos casi todo. Y, sin embargo, esa Columna constituye el elemento más importante de cuantos integran la tradición mariana de Zaragoza. Es el dato que caracteriza, distingue y diversifica esta tradición concreta entre las mil mariofanías que se veneran en el mundo entero.

Esa Columna sacra es la nota diferenciadora, el símbolo que identifica la peculiar devoción aragonesa, el trazo que la singulariza y la define.

Precisamente porque la Columna ha sido a lo largo de los siglos el rasgo fundamental de esta tradición, el arte en sus expresiones plásticas, la literatura, la poesía y la liturgia han sabido subrayarlo con múltiples y variadas representaciones llenas de belleza. En el riquísimo álbum mariano universal, resulta sencillísimo identificar la imagen cesaraugustana gracias a la Columna. Tan esencial e imprescindible es la Columna que, sin ella, no es posible identificar con claridad a la Virgen Patrona de Aragón.

 

 

Donde la Virgen plantó el pilar, allí se quedó… y alrededor se hizo una iglesia, y luego la actual basílica, y allí van cientos de miles de devotos y besan la columna

 

Curiosamente, esa Columna que resume la devoción de un pueblo durante veinte siglos es una piedra sagrada perfectamente desconocida, ya que no sólo carece de documentación, sino que jamás se hizo un estudio serio que nos permita conocer mejor siquiera los datos más interesantes de su estructura material, su exacta colocación, su estado de conservación, su antigüedad real.

Más aún, no solamente no conocemos en profundidad cómo es esa Columna, sino que apenas si la vemos, salvo a través de una pequeña abertura por la que los devotos podemos besarla, aunque no sin dificultad. Por cierto, el cerco de oro que orla ese orificio, regalo del que fuera ilustre médico y rector de la Universidad de Zaragoza, doctor Ricardo Royo Villanova, fue colocado el 1 de enero de 1941.

Tres han sido las causas que han contribuido a mantener entre celajes de misterio la venerada piedra: 

Preguntas sobre el pilar

Así las cosas, es normal que surja una catarata de preguntas.

¿Cómo es exactamente la Santa Columna?
¿Cuál es su estado de conservación? Se asegura que es de jaspe, pero ¿de qué tipo de jaspe? ¿De qué cantera procede?
¿Cómo se asienta en el suelo? ¿Qué grado de perforación tiene a causa de los incontables besos y roces de manos que recibe?
¿Estamos ante una pieza de época romana, tal como hace suponer la tradición, o es posterior? Y si es posterior, ¿de qué siglo?

No teniendo documentación alguna y careciendo de comprobaciones científicas, todas estas cuestiones tienen un gran interés y en modo alguno pueden considerarse impertinentes.

Sería faltar a la verdad si dijera que nunca se hicieron estudios al respecto. Pero hay que reconocer que las prospecciones que se llevaron a cabo fueron pocas, escasamente ilustradoras y no muy rigurosas.

Estudios del siglo XVIII

En el archivo capitular del Pilar se conserva un dibujo hecho por el arquitecto don José Julián de Yarza y Lafuente, que en la noche del 13 al 14 de septiembre de 1756 inspeccionó visualmente la Columna y tomó sus medidas, aprovechando la circunstancia de haberse descubierto la Columna al construirse la Santa Capilla según el diseño de don Ventura Rodríguez.

Yarza en su dibujo señala la parte del Pilar que se cubre con plata, el orificio preciso por el que se veneraba y se veneraría en adelante, la basa de piedra blanca y la medida de cada una de esas partes, dando algo más de diez palmos.

columna del Pilar

Dibujo de la Santa Columna realizado por Julián de Yarza en 1756, con la siguiente leyenda: A-B porción que está cubierta en plata; C despiezo o junta; D Adoración antigua; E adoración nueva; F bara de piedra blanca conforme estaba; G del modo que ha quedado la Santa Basa para poder sentar los nuevos jaspes; A-H alto de la Santa Columna | Archivo del Pilar.

 

Siendo sin duda interesante ese dibujo de Yarza, no desvela gran cosa, ya que ni los canónigos archiveros, ni otros historiadores, ni los arquitectos Ríos Balaguer, Ríos Usón y Ríos Sola han encontrado documentación que ofrezca información sobre ese dibujo y sobre las medidas que da.

Lo que no obsta para que todos los autores posteriores den como buena la medición del doctor Yarza, precisando aún más, si cabe, que la altura es de 1,77 m y su diámetro de 24 cm. Aparte de estos escuetos datos, que miden pero no describen mucho, diez años después, en 1766, don Manuel Vicente Aramburu hace la primera descripción detallada conocida hasta hoy.

Este autor, que pudo contemplar in situ la Columna, ya que fue testigo directo de las obras dirigidas por don Ventura Rodríguez, ofrece el siguiente testimonio:

«Es de jaspe, de dos varas de alta y descansa en una piedra que la continúa algo oscura que está sobre otra más clara, fijada en una base redonda y está sobre un plano de piedra como la que circuye toda la obra.

La columna de jaspe está cubierta de bronce y, sobre el bronce, de plata, cuyas dos cubiertas llegan hasta el pie de la sagrada imagen que está colocada en la Columna sin otra seguridad y su diámetro mide 24 ctms».

 

Aramburu, que, como dije, con toda probabilidad vio, tocó y midió la Columna, habla del color y de la clase de mármol, de la envoltura y del asentamiento de la misma. No es poco, pero resulta insuficiente. En cuanto a la medida, utiliza la vara como unidad de medición y coincide con todos los autores: 1,77 m de altura y 24 cm de anchura.

 

En el siglo XX: la piedra que besamos es la de la Virgen

Tras Aramburu, hay que dar un gran salto en el tiempo y llegar a 1955.

El 28 de febrero de ese año, el arquitecto don Teodoro Ríos Balaguer, acompañado de su hijo Teodoro, también arquitecto, de su ayudante Ángel Peralta, del aparejador Ángel Tobajas, del cantero Manuel Pinilla y del peón de albañil José Larra, en presencia del deán Hernán Cortés, del canónigo Leandro Aína, del capellán José Ágreda y del mozo de sacristía Alejandro Bordetas, inspeccionó la santa Columna.

Se trataba de despejar de manera técnica la duda surgida entre algunos fieles acerca de si el Pilar que se besaba era o no el mismo sobre el que se asentaba la imagen de la Señora.

Se trazaron paralelas y perpendiculares, se tomaron medidas con aparatos de precisión y, tras varias horas de cálculos, se concluyó que el Pilar sobre el que está la Virgen tiene una altura total de 1 m, 77 cm y 2 mm. Y que, efectivamente, la Columna que besamos es la misma sobre la que está la imagen de la Virgen. 

 

Fragmento visible de la Santa Columna, el que se besa. La tradición de besar el Pilar ya está atestiguada desde la Edad Media. El desgaste sufrido por la Santa Columna a causa de los continuos ósculos de los fieles, llevó a Julián de Yarza a modificar la altura de la apertura de la funda. El óvalo de oro que lo rodea no se colocó hasta mediados del siglo XX | Javier Pardos

 

Como fácilmente se deduce, todos los exámenes conocidos y realizados hasta ahora han sido más bien superficiales y referidos solo a datos externos especialmente relacionados con las medidas de la Santa Columna.

Tampoco los estudios arqueológicos, realizados preferentemente entre 1930 y 1940 arrojaron mucha luz sobre el asunto que nos ocupa. Los pocos elementos hallados hasta ahora en las excavaciones y los restos que quedan de las antiguas edificaciones en el subsuelo pueden tal vez, en opinión de algún autor sugerir vestigios de una iglesia romana, pero, aparte de su endeblez científica, poco o nada aportan al conocimiento biográfico de la Santa Columna.

 

1980: los responsables de la Basílica no tuvieron coraje

Tal vez en 1980 se perdió la gran ocasión de hacer un estudio en profundidad, una inspección científica seria, una rigurosa aplicación de las técnicas más avanzadas en el análisis de ese mármol sagrado que ha desempeñado un papel trascendente durante siglos en la espiritualidad del pueblo creyente y aun en el devenir de la sociedad aragonesa.

En ese año, con ocasión de remodelar el Camarín de la Virgen, en trabajos que se realizaron de noche y con las puertas del templo cerradas, se hizo un verdadero chequeo al corazón de la basílica.

 

La ciencia moderna podría dar muchos datos

Así estaban las cosas en el último tramo del siglo XX, así están en los primeros compases de la nueva centuria y así seguirán hasta Dios sabe cuándo. Y sin embargo, las novísimas conquistas de la tecnología podían hoy despejar dudas, aclarar sombras, disipar secretos innecesarios, evitar tapujos extraños.

En febrero de 1991 consulté este asunto con el doctor Marcelino Lago, catedrático de Petrología; en abril de 2005 lo hice con la doctora Begoña Martínez Jarreta, catedrática de Medicina Legal y con el doctor Manuel Martín Bueno, catedrático de Arqueología. Los tres enseñan en nuestra Universidad cesaraugustana.

Los tres aseguraron que una investigación, llevada a cabo con los medios que ofrece la técnica de nuestros días, obtendría excelentes resultados y proporcionaría datos interesantísimos en torno al origen, la edad y la estructura de la Santa Columna.

Me temo que ni hoy, ni mañana, acaso nunca, se sabrá más de lo que sabemos de esa Columna venerable, por lo que en mi mente seguirán punzándome las preguntas de siempre.

Y, sobre todas, la que más me duele: ¿y si ese Pilar fuera un peristilo de época romana, o una columnita de un claustro medieval, o una huella de la presencia musulmana en nuestra ciudad o de un palacio renacentista aragonés o, quién sabe, se resistiera a todo tipo de verificación por ciencia humana, sugiriendo así el origen celestial que le atribuye la tradición?

(Juan Antonio Gracia, periodista y canónigo emérito de la Basílica del Pilar)

 

El Pilar en sí se protege con esta funda

 

 

 

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VIRGEN DEL PILAR 

 

 

Newman, Tres papas distintos han visto esta imagen. Es San John Henry Newman.

Benedicto XVI lo beatificó en Reino Unido, el papa Francisco lo canonizó en Roma y, ahora, León XIV le confiere el título de 'Doctor de la Iglesia'.

 

En esta cita tan especial del Jubileo del Mundo Educativo, que siempre necesita figuras de referencia y modelos a seguir, Su Santidad ha decidido proclamar Doctor de la Iglesia a San John Henry Newman, reconociendo su contribución decisiva a la renovación de la teología y a la comprensión de la doctrina cristiana y su desarrollo.

Newman fue un presbítero anglicano que, de afirmar que el papa era el anticristo, se convirtió al catolicismo, llegando a ser cardenal.

Ahora, además de santo, también es doctor. León XIV le otorgó esta distinción pronunciando esta fórmula en latín.

Y estos aplausos vienen de profesores y estudiantes, convocados en Roma para su jubileo. Para ellos, Newman es una figura de referencia, sobre todo, en el ámbito universitario. De ahí que, además, el papa hiciese este nombramiento.

 

LEÓN XIV

En esta solemnidad de Todos los Santos, es una gran alegría inscribir a San John Henry Newman entre los Doctores de la Iglesia y, al mismo tiempo, con motivo del Jubileo del Mundo Educativo, nombrarlo copatrono, junto con Santo Tomás de Aquino, de todos los que participan en el proceso educativo.

Al terminar la misa, el papa quiso dirigir un saludo a la delegación anglicana, presente en la celebración. Un gesto ecuménico entre católicos y protestantes.

Newman

 

LEÓN XIV

Me complace enormemente dar la bienvenida a la delegación oficial de la Iglesia de Inglaterra, encabezada por Su Excelencia Stephen Cottrell, arzobispo de York. Tras el histórico encuentro de oración con Su Majestad el rey Carlos III, celebrado hace unos días en la Capilla Sixtina, vuestra presencia hoy expresa la alegría compartida por la proclamación de San John Henry Newman doctor de la Iglesia.

Ahora, con Newman, la lista de doctores de la Iglesia suma un miembro más. Ya son 38.

 

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San John Henry Newman, cardenal - 9 de octubre

 

J. H. Newman - "Un hombre nuevo"

 

 

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Ignacio era el segundo o tercer sucesor del apóstol San Pedro en la sede de Antioquía

La vuelta del emperador Trajano a Roma, tras la conquista de la Dacia —la actual Rumanía—, fue celebrada con ciento veintitrés días de espectáculos. Diez mil gladiadores perecieron en los juegos circenses. También fueron devorados por las fieras muchos condenados, por el mero hecho de ser cristianos. Entre ellos el obispo de Antioquía, Ignacio. Detenido y juzgado, el prisionero abandonó la gran metrópoli de Siria hacia Roma, cargado de cadenas y bien escoltado por un pelotón de diez soldados de la cohorte Lepidania. Corría probablemente el año 106, o principios del 107.

 

Ignacio era el segundo o tercer sucesor del apóstol San Pedro en la sede de Antioquía, pues los testimonios no son unánimes. Según un documento del s. IV/V fue discípulo del apóstol Juan. Ante todo era un pastor de almas, enamorado de Cristo y preocupado tan sólo de custodiar el rebaño que le había sido confiado.

Su mejor retrato nos lo proporciona él mismo en las siete cartas que escribió a varias comunidades cristianas mientras era llevado a Roma. Cuatro fueron escritas desde Esmirna a las Iglesias de Éfeso, Magnesia, Tralles y Roma; las otras tres las escribió desde Tróade: a la Iglesia de Filadelfia, a la de Esmirna y al obispo de ésta, Policarpo, en la que le da unos consejos sobre la manera de desempeñar sus deberes de obispo.

Por su contenido, estas cartas tienen un gran interés doctrinal, por el que San Ignacio es uno de los Padres de la Iglesia. Es en ellas donde encontramos por vez primera la expresión “Iglesia católica” para referirse al conjunto de los cristianos.

Bastantes de los temas que tratan vienen determinados por la polémica contra las herejías más difundidas, especialmente el docetismo, que negaba la realidad de la encarnación del Verbo.

 

ignacio antioquia

 

 

San Ignacio afirma con energía la verdadera divinidad y la verdadera humanidad del Hijode Dios. Otro punto importante es la doctrina sobre la Iglesia.

San Ignacio considera que el ser de la Iglesia está profundamente anclado en la Trinidad y, a la vez, expone la doctrina de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. Su unidad se hace visible en la estructura jerárquica, sin la cual no hay Iglesia y sin la que tampoco es posible celebrar la Eucaristía.

La jerarquía aparece constituida por obispos, presbíteros y diáconos. Se trata de un testimonio precioso, por su claridad y su antigüedad.

Toda la comunidad debe obedecer al obispo, que representa a Dios, el obispo invisible. Al obispo deben someterse el presbiterio y los diáconos hasta el punto de que, si alguien obra algo a margen de lajerarquía, dice, “no es puro en su conciencia”.

Sobre este mismo punto, refiriéndose a su martirio, llega a afirmar en una de las cartas: “Yo me ofrezco como rescate por quienes se someten al obispo, a los presbíteros y a los diáconos. ¡Y ojalá que con ellos se me concediera entrar a la parte de Dios!”.

 

Ignacio muestra ser un hombre de gran corazón. Agradece emocionado la finura de la fraternidad de los primeros cristianos, que —apenas conocer su cautiverio— se prodigan con él, le proporcionan lo necesario para el viaje, se ofrecen a acompañarle y a compartir su suerte. Corren a confortarle desde las ciudades vecinas, pero son ellos quienes tornan removidos y contagiados del amor a Dios.

Gracias a su intensa vida interior, San Ignacio intenta hacer el mayor bien posible en los lugares por donde pasa, abriendo a los demás el tesoro de los dones que el Espíritu Santo le ha concedido.

Con una gran humildad afirma: “no os doy órdenes como si fuese alguien”, pero su caridad sabe usar tonos enérgicos cuando es necesario: no esquiva corregir aunque duela, ni denunciar la herejía o la desviación disciplinar.

 

 

Este es el propósito principal de las epístolas ignacianas. A lo largo de su viaje, observa y escucha lo que ocurre: rápidamente discierne los viejos errores ya repetidamente combatidos por los Apóstoles, cuya raíz maligna sigue brotando por doquier: el docetismo, que propugnaba un Cristo aparente, no realmente encarnado; el gnosticismo, que disuelve el cristianismo para reducirlo a una ciencia de autosalvación basada en el conocimiento de verdades pseudofilosóficas; las tendencias judaizantes, el rigorismo ético…

Y sobre todo, una doctrina que quiere dividir a la Iglesia en dos bloques contrapuestos, enfrentando a los fieles con el obispo y su presbiterio.

En el saludo inicial de la carta a los romanos, Ignacio se excede y trata a la Iglesia de Roma de forma distinta a como trata a las demás, con especiales alabanzas.

El tono general de la salutación se puede tomar como un testimonio del primado de Roma, aún de mayor interés por provenir del obispo de la sede de Antioquía: una sede antigua, que cuenta a San Pedro como su primer obispo, establecida en una de las ciudades mayores y más influyentes del Imperio, en la que además comenzaron a llamarse cristianos lo seguidores de Cristo.

Para San Ignacio, la vida del cristiano consiste en imitar a Cristo, como Él imitó al Padre. Esa imitación ha de ir más allá de seguir sus enseñanzas, ha de llegar a imitarle especialmente en su pasión y muerte; es de ahí de donde nace su ansia por el martirio:

“soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para poder ser presentado como pan limpio de Cristo”, dice a los romanos; y al obispo Policarpo le anima: “Mantente firme, como un yunque golpeado por el martillo. De grande atleta es ser desollado y, sin embargo, vencer”.

 

Por otra parte, esa imitación viene facilitada porque Cristo vive en nosotros como en un templo y nosotros llegamos a vivir en Él; por eso los cristianos estamos unidos entre nosotros, porque estamos unidos a Cristo.

En estas cartas se refleja la santidad del obispo de Antioquía, que dejaría una huella imborrable en los cristianos de su época y en la Iglesia para siempre: la de un santo que, como tantos otros en su época, va alegre al martirio, a encontrarse con su Dios.

“Pedid a Cristo por mí para que, por medio de estos instrumentos [las fieras], logre ser un sacrificio para Dios. No os doy órdenes como Pedro y Pablo. Aquéllos eran Apóstoles; yo soy un condenado; aquéllos, libres; yo, hasta ahora, un esclavo.

Pero si sufro el martirio, seré un liberto de Jesucristo y en Él resucitaré libre (…). Para mí es mejor morir para Jesucristo que reinar sobre los confines de la tierra. Busco a Aquél que murió por nosotros. Quiero a Aquél que resucitó por nosotros.”

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SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA

Carta de San Ignacio de Antioquía a los efesios

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Virgen del Rosario

Su fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de Octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.


Historia del Rosario

Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos. Mas tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes.

Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marias. Los misioneros de Irlanda mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubieron varios desarrollos con el tiempo.


Santo Domingo busca las ovejas perdidas

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a santo Domingo de Guzmán a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual.

El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios.

 

Virgen del Rosario

Virgen del Rosario. Murillo.

 

 

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito. También habían factores políticos envueltos.

Domingo trabajó por años en medio de estos desventurados. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes convertidas.

Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.


La Virgen acude en ayuda de Santo Domingo de Guzmán

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

 

rosario

 

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario.

Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.


Las promesas de la Virgen a los que recen el rosario

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (mas conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.


Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.

4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.

5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.

6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.

7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.

8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.

9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.

10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.

11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.

14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

 

 

La fiesta de Nuestra Señora del Rosario

Fue establecida por primera vez por el Papa Pío V en 1573 en acción de gracias a Dios por la derrota de la armada cristiana de la flota turca en Lepanto.

El papa Clemente XI extendió la fiesta a toda la Iglesia en 1716 después de la derrota cristiana de los turcos en Hungría. Se dice que el rosario se desarrolló a través de la práctica cristiana primitiva de recitar los 150 Salmos orados por la Iglesia.

 

 

Los que no podían leer reemplazaron los Salmos con 150 Padres Nuestros, usando lo que se conocía como cuentas de paternóster para contar, y finalmente con 150 Ave Marías, también llamada Salterio a Nuestra Señora.

Como anécdotas, tanto la Virgen de Lourdes en su aparición de 1858 pidió a sus aparecidos que rezaran el rosario como la de Fátima en 1917 durante la sexta aparición el 13 de octubre, nuestra Señora les dijo a los niños que quería que se construyera una capilla allí en su honor y que la gente rezara el rosario diariamente.

Ella les dijo a los niños, “Soy la Señora del Rosario”. Gran parte de los papas del siglo XX fueron muy devotos de esta advocación, San Juan Pablo II manifestó en 1978 que el rosario era su oración preferida.

La iglesia católica ha consagrado el mes de octubre al rosario desde 1887.

 

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Octubre mes del Rosario - Historia del Rosario

 

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Historia del Rosario

El pueblo cristiano siempre ha sentido la necesidad de la mediación de María, Omnipotencia suplicante, canal de la gracia: se multiplican así a lo largo de los siglos las devociones marianas, tanto litúrgicas coma populares.

Sin embargo, entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario, el ejercicio piadoso por excelencia en honor de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

Entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario

 


ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa "corona de rosas".

Rosario Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

 


ORIGEN Y DESARROLLO

En la Edad Media, se saluda a la Virgen María con el título de rosa, símbolo de la alegría. El bienaventurado Hermann le dirá: «Alégrate, Tú, la misma belleza. / Yo te digo: Rosa, Rosa», y en un manuscrito francés medieval se lee: «cuando la bella rosa María comienza a florecer, el invierno de nuestras tribulaciones se desvanece y el verano de la eterna alegría comienza a brillar». Se adornan las imágenes de la Virgen con una «corona de rosas» y se canta a María como «jardín de rosas» (en latín medieval rosarium); así se explica la etimología del nombre que ha llegado a nuestros días.

        En esa época, los que no sabían recitar los 150 salmos del Oficio divino los sustituían por 150 Avemarías, acompañadas de genuflexiones, sirviéndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o de nudos hechos en una cuerda. A la vez se meditaba y se predicaba la vida de la Virgen. En el s. XIII, en Inglaterra, el abad cisterciense Étienne de Sallai escribe unas meditaciones en donde aparecen 15 gozos de Nuestra Señora, terminando cada una de ellas con un Avemaría.

virgen_3.gif        Sin entrar en una discusión crítico-histórica pormenorizada sobre los detalles del origen último del Rosario en su estructura actual, podemos afirmar que es, sin duda, Santo Domingo de Guzmán el hombre que en su época más contribuyó a la formación del Rosario y a su propagación, no sin inspiración de Santa María Virgen.

Motivo fue el extenderse la herejía albigense, a la que combatió, «no con la fuerza de las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llevó a los cuatro ángulos del mundo...» (León XIII, Enc.Supremi apostolatus, 1 sept. 1883).

        A finales del s. XV los dominicos Alain de la Rochelle en Flandes, Santiago de Sprenger y Félix Fabre en Colonia, dan al Rosario una estructura similar a la de hoy: se rezan cinco o quince misterios, cada uno compuesto por diez Avemarías.

Se estructura la contemplación de los misterios, que se dividen en gozosos, dolorosos y gloriosos, repasando así en el ciclo semanal los hechos centrales de la vida de Jesús y de María, como en un compendio del año litúrgico y de todo el Evangelio. Por último se fija el rezo de las letanías, cuyo origen en la Iglesia es muy antiguo.

        La devoción al Rosario adquirió un notable impulso en tiempos de León XIII añadiéndose a las letanías lauretanas la invocación «Reina del Santísimo Rosario».

         En los últimos tiempos ha contribuido de manera especial a la fundamentación y propagación de esta devoción mariana los hechos milagrosos de Lourdes y Fátima: «la misma Santísima Virgen, en nuestros tiempos, quiso recomendar con insistencia esta práctica cuando se apareció en la gruta de Lourdes y enseñó a aquella joven la manera de rezar el Rosario.

 

ESTRUCTURA

        La forma típica y plenaria del rezo del Rosario, con 150 Avemarías, se ha distribuido en tres ciclos de misterios, gozosos, dolorosos y gloriosos a lo largo de la semana, dando lugar a la forma habitual del rezo de cinco decenas de Avemarías, contemplando cinco misterios -diarios (la costumbre suele asignar al domingo, miércoles y sábado los gloriosos; los gozosos al lunes y jueves y los dolorosos al martes y viernes), rezándose al final de los cinco misterios las letanías lauretanas. Juan Pablo II añadió el ciclo de misterios luminosos los jueves.

 Los tres grupos de misterios nos recuerdan los tres grandes misterios de la salvación. El misterio de la Encarnación nos lo evocan los gozos de la Anunciación, de la Visitación, de la Natividad del Señor, su Presentación en el templo y la Purificación de su Madre y, por último, su encuentro entre los doctores en el Templo.

El misterio de la Redención está representado por los diversos momentos de la Pasión: la oración y agonía en el huerto de Getsemaní, la flagelación, la coronación de espinas, el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y la crucifixión. El misterio de la vida eterna nos lo evoca la Resurrección del Señor, su Ascensión, Pentecostés, la Asunción de María y su Coronación como Reina.

«Todo el Credo pasa, pues, ante nuestros ojos, no de una manera abstracta, con fórmulas dogmáticas, sino de una manera concreta en la vida de Cristo, que desciende a nosotros y sube a su Padre para conducirnos a Él. Es todo el dogma cristiano, en toda su profundidad y esplendor, para que podamos de esta manera y todos los días, comprenderlo, saborearlo y alimentar nuestra alma con él» (R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador y nuestra vida interior, 3 ed. Buenos Aires 1954, 261).

Juan Pablo II  incluyó en el rezo del Rosario los Misterios de Luz, que incluye varias escenas de la vida de Jesús que faltaban por considerar: el Bautismo, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía.

 

INSTITUCIÓN DE LA FIESTA DEL SANTO ROSARIO

        El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota.

        Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

        Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

 

 

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SANTO ROSARIO

 

 

J. FERRER SERRATE , M. GARCIA MIRALLES (GER)

 

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"Mi oración preferida es el Rosario"

Octubre es el mes del Rosario. Juan Pablo II fue un gran impulsor del rezo de esta devoción mariana. Hoy es la fiesta de San Juan Pablo II.

En 1978 el Papa Juan Pablo II sorprendió al mundo, poco después de ser elegido Pontífice, con esta frase en la Plaza de San Pedro: "Mi oración preferida es el Rosario" (29 de octubre) y luego en muchísimas ocasiones fue recomendando esta hermosa práctica de piedad.

Suyas son las siguientes exclamaciones:

"El Rosario es una escalera para subir al cielo"(29 de octubre 1979)

"El Rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida espiritual: la oración mental y la oración vocal" (29 de abril 1979).

"Es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más llena de contenidos bíblicos" (21 de octubre 1979).

Cuando fue en peregrinación al santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, Juan Pablo II hizo allá un bellísimo sermón acerca del Rosario. En el dijo:

"El Rosario es nuestra oración predilecta. Cuando la rezamos, está la Sma. Virgen rezando con nosotros. En el rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro corazón los misterios de Cristo" (Lc. 2, 19).

 

rosario Juan pablo ii

 

1. Juan Pablo II hizo que el Rosario volviera a ser nuevo y emocionante

“Como les digo a mis estudiantes en el Benedictine College de Kansas, Juan Pablo II era un genio de la estrategia que sabía como hacer cosas grandes en la Iglesia. No solo decía: ‘chicos, volved a la Iglesia’. Organizaba las Jornadas Mundiales de la Juventud. No solo decía: ‘sed fieles a la doctrina’. Creaba un Catecismo. No sólo invitaba a los católicos a volver a Jesús: creaba un Gran Jubileo para el año 2000. Y no sólo animaba a rezar el Rosario: añadió 5 nuevos misterios para picar nuestro interés y lanzó un Año del Rosario para asegurarse que toda la Iglesia se sumaba.

 

2. Juan Pablo II conectó el Rosario con las cosas grandes que estaban en el pensar de todos

“El compromiso de mi familia con el Rosario empezó en 2001, cuando tras la tragedia del 11 de septiembre, Juan Pablo II urgió a los católicos a rezar el Rosario por la paz, frente a los atentados terroristas. Se profundizó cuando al año siguiente pidió rosarios por otra institución bajo un duro ataque: la familia. Su fe en el Rosario era contagiosa.

 

 

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LA HISTORIA DEL ROSARIO

 

 

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El día 8 de septiembre se recibieron los avances y resultados de las excavaciones del Santo Sepulcro

En mayo de 2022 comenzaron las excavaciones arqueológicas en el Santo Sepulcro, la mayor campaña del lugar en dos siglos.

 

 

Impacto de las excavaciones del Santo Sepulcro

El 8 de septiembre, representantes de las comunidades religiosas se reunieron en Jerusalén para recibir información actualizada sobre los trabajos en el complejo del Santo Sepulcro. La fase de excavación arqueológica ha concluido.

El equipo se dedica ahora a estudiar los hallazgos y a reconstruir las diversas etapas históricas del lugar, mientras avanzan paralelamente la restauración del pavimento y la instalación de nuevos sistemas técnicos. La profesora Antonella Polimeni, rectora de la Universidad La Sapienza, asistió a la reunión.

Reafirmó el compromiso de la universidad con este proyecto científico de gran relevancia, llevado a cabo en uno de los lugares con mayor riqueza histórica del mundo. A juicio de la rectora, la colaboración entre el Patriarcado greco-ortodoxo, la Custodia de Tierra Santa y el Patriarcado Armenio ha dado lugar a un proyecto cuyo valor trasciende los descubrimientos arqueológicos.

 

Dra. ANTONELLA POLIMENI Rectora – Universidad La Sapienza de Roma

Más allá del aspecto científico, no podemos pasar por alto que la excavación del Santo Sepulcro es una experiencia de diálogo, de comunicación entre diversas perspectivas y confesiones. A menudo la describo como la esencia de la diplomacia científica.

Quizás ahora, más que nunca, ejemplifica lo que la universidad puede y debe hacer para servir de puente de diálogo entre diferentes sensibilidades, poblaciones y creencias. Es un compromiso importante que la Universidad ha respaldado constantemente —y quiero subrayar esto— en favor de nuestros jóvenes investigadores y estudiantes de doctorado: una experiencia profesional que ofrece oportunidades de investigación inigualables, así como una profunda experiencia humana que, creo, llevarán consigo toda la vida.

Los resultados de las excavaciones del Santo Sepulcro

Los resultados de las excavaciones del Santo Sepulcro

 

Los trabajos de restauración ya están muy avanzados: se han completado las mejoras en los sistemas técnicos de la basílica en gran parte del edificio, bajo la coordinación de la firma Manens; se ha instalado nuevo pavimento en aproximadamente dos tercios de la superficie, coordinado por la Fundación del Centro de Conservación y Restauración La Venaria Reale.

También se han presentado propuestas para áreas específicas, como el espacio frente al Edículo, junto con un plan de seguimiento y mantenimiento posterior a la finalización de las obras. Asimismo, se ha anunciado la restauración de las puertas de madera de la entrada del Santo Sepulcro, dirigida por Roberto Saccuman.

Las puertas originales han sido retiradas y sustituidas por otras provisionales, mientras continúan los trabajos de análisis y restauración en la plaza situada frente a la basílica. Los hallazgos iniciales de la investigación se recopilan en el volumen Hagia Polis Project, que inaugura una serie dedicada a este proyecto.

 

FRANCESCA ROMANA STASOLLA Arqueóloga – Universidad La Sapienza de Roma

El primer volumen se dedicó al proyecto en sí y, por tanto, abarca todos sus componentes: no solo los aspectos arqueológicos, sino también las labores de restauración y la metodología empleada. Precisamente porque la excavación planteaba importantes desafíos metodológicos, consideramos fundamental explicar con claridad las decisiones metodológicas adoptadas.

Actualmente estamos trabajando en los siguientes volúmenes, que siguen un orden cronológico. El estudio combinó la excavación estratigráfica, el análisis estructural, la investigación de archivo y la documentación en 3D. Reconstruye la historia del lugar desde las primeras actividades de extracción de piedra hasta sus transformaciones más recientes, abarcando el periodo del Segundo Templo y la construcción del santuario cristiano en la época constantiniana.

Durante la reunión también se presentó una propuesta para una exposición itinerante sobre los resultados de la excavación. Esta iniciativa permitiría acercar a un público internacional piezas arqueológicas, reconstrucciones digitales y materiales audiovisuales, narrando la historia del Santo Sepulcro con rigor científico y respetando, al mismo tiempo, el significado religioso del lugar.

 

Fr. FRANCESCO IELPO, OFM Custodio de Tierra Santa

Sin duda, se trata de una de las excavaciones más significativas de los últimos años, por varias razones. En primer lugar, por la ubicación misma: la Basílica del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado de toda la cristiandad, venerado por todas las confesiones cristianas.

En segundo lugar, por la enorme importancia de la labor realizada, que empleó técnicas y metodologías de vanguardia y contó con la participación de diversos especialistas de la Universidad La Sapienza de Roma, una institución que supo estar a la altura del desafío que suponía una excavación de tal envergadura. Por último, el proyecto se llevó a cabo en una época difícil; el equipo trabajó durante la pandemia de COVID-19 y en medio de conflictos activos, enfrentándose a condiciones verdaderamente arduas y adversas.

El proyecto pone de relieve el valor de la colaboración entre instituciones científicas y comunidades religiosas para preservar y transmitir un patrimonio de importancia mundial.

 

Terra Sancta

La Unción de los Enfermos consiste en una preparación para el paso de esta vida a la gloria eterna y son muchos los efectos y gracias que confiere al enfermo

Este rito cristiano es uno de los siete sacramentos de la Iglesia

 

«¡Sanad a los enfermos!» (Mt 10,8). La Iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla mediante los cuidados médicos y asistenciales que proporciona a los enfermos. Como también por la oración de intercesión con la que los acompaña en un momento de necesidad.

 

Cuando una persona enferma gravemente o llega a una edad avanzada, muchas familias se preguntan si es el momento de pedir la Unción de los enfermos. Sin embargo, todavía existe la creencia de que este sacramento solo se administra a quienes están a punto de morir. La realidad es muy distinta: la Unción de Enfermos es un sacramento de consuelo, fortaleza y esperanza que la Iglesia ofrece a quienes atraviesan una enfermedad grave o la fragilidad de la vejez.

¿Qué es la Unción de los enfermos?

La misericordia de Jesucristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase son un signo maravilloso de su compasión hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma.

Por su Pasión y su muerte en la Cruz, Jesús dio un sentido nuevo al sufrimiento. Desde entonces esta realidad nos configura con Él y nos une a su misión redentora. Para los cristianos la enfermedad y la muerte pueden y deben ser medios para santificarse y redimir con Cristo. Para ayudarnos con esta misión existe la Unción los enfermos.

Es un consuelo muy grande la presencia de Cristo en la enfermedad. Nos toma de la mano y nos recuerda que le pertenecemos a Él, y que nada nos puede separar de Él.

 

enfermeria

 

 

La Unción de los enfermos, sacramento de salvación y de curación

La parábola del buen samaritano expresa el misterio que se celebra en este sacramento: Jesucristo se acerca a quien sufre y lo conforta con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza. Luego, lo lleva a la posada, que representa a la Iglesia, a la cual Cristo lo confía. Cristo enseñó a sus discípulos a tener su misma predilección por los enfermos y necesitados, y les confió la tarea de atenderlos en su nombre por medio del sacramento de la Unción.

La Unción de los enfermos es un sacramento instituido por Jesucristo, insinuado como tal en el Evangelio de san Marcos. Recomendado a los fieles y promulgado por el apóstol Santiago: «¿está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (St 5,14-15).

La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramento especialmente destinado a reconfortar a los aquejados por la enfermedad, la Unción de los enfermos. Este sacramento ayuda a vivir estas realidades dolorosas de la vida humana con sentido cristiano: «En la Unción de los enfermos, como ahora llaman a la Extrema Unción, asistimos a una amorosa preparación del viaje, que terminará en la casa del Padre», (San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 80).

Un sacramento especial para los enfermos

A lo largo de los siglos, la Unción de los enfermos fue conferida, a los que estaban a punto de morir por eso recibía el nombre de Extrema Unción. Igualmente, la liturgia nunca dejó de orar por los enfermos.

Hoy sabemos que este sacramento es un sacramento de curación. Es un regalo de Dios que ayuda a sanar y el espíritu de quien lo recibe. A través de él, se pide al Señor, la salud del cuerpo, del alma y del espíritu del cristiano que pasa por una grave enfermedad o vejez avanzada.

«La gracia primera de este sacramento es un gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente tentación de desaliento y de angustia ante la muerte […] Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios. Además, "si hubiera cometido pecados, le serán perdonados"» (CEC, 1520).

No se debe pensar que este sacramento es solamente para quienes estén en peligro de muerte, sino que también pueden recibirlo aquellos que sean conscientes y que lo consideren necesario.

De tal modo, cualquier cristiano que esté sufriendo una grave enfermedad, vaya a recibir una operación delicada o tenga una edad muy avanzada puede solicitar que se le administre el sacramento de la Unción de enfermos. En el curso de la enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava.

No hay un límite de veces para poder recibirlo y no resulta conveniente esperar hasta el último momento.

La Iglesia establece que, si el enfermo esta inconsciente, se le puede administrar el sacramento de la Confesión. Luego el sacramento de la Unción. Si un enfermo de gravedad fallece sin recibir este sacramento, la Iglesia recomienda administrarlo durante las primeras horas en que ha fallecido.

Ministro de la Unción de enfermos

«Solo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros de la Unción de los enfermos. Es deber de los pastores instruir a los fieles sobre los beneficios de este sacramento. Los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote para recibir este sacramento. Y que los enfermos se preparen para recibirlo en buenas disposiciones, con la ayuda de su pastor y de toda la comunidad eclesial a la cual se invita a acompañar muy especialmente a los enfermos con sus oraciones y sus atenciones fraternas» (Catecismo, 1516).

Todos tenemos que tener presente que actualmente los enfermos graves mueren solos a pesar de estar en modernos hospitales. Por eso es importante la labor cristiana de los que tienen acceso a esta realidad. Para que no falten a los enfermos internados los medios que dan consuelo y alivian el cuerpo y el alma que sufre y, entre estos medios, además del sacramento de la Reconciliación y del Viático, se encuentra el sacramento de la Unción los enfermos.

Así, como los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía constituyen una unidad llamada «los sacramentos de la iniciación cristiana», se puede decir que la Confesión, la Unción y la Eucaristía, en cuanto viático, constituyen, cuando la vida cristiana toca a su fin, los sacramentos que cierran la peregrinación terrena.

«Nos ayuda a ampliar la mirada frente a la enfermedad y a saber que no estamos solos, que el sacerdote y la comunidad cristiana sostienen al enfermo y al que sufre», papa Francisco.

 

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Sujeto de la Unción de los enfermos

Sujeto de la Unción de los enfermos es toda persona bautizada, que haya alcanzado el uso de razón y se encuentre en peligro de muerte por una grave enfermedad, o por vejez acompañada de una avanzada debilidad senil. A los difuntos no se les puede administrar la Unción de enfermos.

Para recibir los frutos de este sacramento se requiere en el sujeto la previa reconciliación con Dios y con la Iglesia, al menos con el deseo, inseparablemente unido al arrepentimiento de los propios pecados y a la intención de confesarlos, cuando sea posible, en el sacramento de la Penitencia. Por esto la Iglesia prevé que, antes de la Unción, se administre al enfermo el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación.

El sujeto debe tener la intención, al menos habitual e implícita, de recibir este sacramento. Dicho con otras palabras: el enfermo debe tener la voluntad no retractada de morir como mueren los cristianos, y con los auxilios sobrenaturales que a éstos se destinan.

Aunque la Unción de enfermos puede administrarse a quien ha perdido ya los sentidos, hay que procurar que se reciba con conocimiento, para que el enfermo pueda disponerse mejor a recibir la gracia del sacramento. No debe administrarse a aquellos que permanecen obstinadamente impenitentes en pecado mortal manifiesto (cfr. CIC, can. 1007).

Si un enfermo que recibió la Unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir otra vez este sacramento; y, en el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava (cfr. CIC, can. 1004, 2).

Por último, conviene tener presente esta indicación de la Iglesia: «dn la duda sobre si el enfermo ha alcanzado el uso de razón, sufre una enfermedad grave o ha fallecido ya, adminístrese este sacramento» (CIC, can. 1005).

¿Cómo es el ritual del sacramento?

Como todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria y tiene lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos.

Es muy conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor. Si las circunstancias lo permiten, la celebración del sacramento  de la Santa Unción puede ir precedida del sacramento de la Reconciliación y seguida del sacramento de la Comunión.

En cuanto al sacramento de la Eucaristía debería ser siempre el último sacramento de la peregrinación terrenal, el «viático» para el «paso» a la vida eterna. Es semilla de vida eterna y poder de resurrección, según las palabras del Señor. «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día» (Jn 6,54). La Eucaristía es aquí sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre.

La Liturgia de la Palabra, precedida de un acto de penitencia, abre la celebración. Las palabras de Cristo y el testimonio de los Apóstoles suscitan la fe del enfermo y de la comunidad para pedir al Señor la fuerza del Espíritu Santo.

El sacerdote es quien ungirá al enfermo con aceite consagrado por el obispo el Jueves Santo. Lo unge en la frente y en las palmas de las manos del enfermo, pronunciando a su vez las palabras. «Por esta Santa Unción, y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad» (Sacram Unctionem Infirmorum).

Los efectos de la gracia del sacramento

La gracia primera de este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente contra la tentación de desaliento y de angustia ante la muerte.

Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios. Además, «si hubiera cometido pecados, le serán perdonados» (St 5,15).

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Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo. El sufrimiento, secuela del pecado original, recibe un sentido nuevo, viene a ser participación en la obra de Jesús.

En resumen: unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia. Consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez. Perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la Penitencia. Restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual. Y preparación para el paso a la vida eterna.

 

 

 

 

ver Catecismo de la Iglesia Católica

 

CARF

'The Chosen' busca parroquias en España para la proyección en primicia del primer episodio de la temporada 6

 

'The Chosen' en España busca ofrecer en primicia a iglesias y parroquias la proyección del primer episodio de la temporada 6, según ha explicado Gabriel López Santamaría, responsable de la estrategia de la serie en nuestro país.

 

«Hay decenas de miles de fans de la serie en España que no pertenecen a ninguna comunidad. Por ello, ofrecer el primer episodio de la sexta temporada en las iglesias y parroquias tiene como objetivo principal facilitar que esos hombres y mujeres encuentren un sitio en el que profundizar su relación con Jesús».

 

 

 

Para ello, las parroquias interesadas deben registrase en la página web que se ha habilitado para la ocasión. «Una vez registrada, la comunidad recibirá, entre otros materiales, el link al episodio con un límite de proyección de diez usos, quedando totalmente prohibido su uso para fines comerciales o externos a la parroquia o iglesia», explican los organizadores.

Los responsables de 'The Chosen' conocen bien la enorme aceptación que la serie estadounidense sobre la vida de Jesús ha tenido en España. Por eso han querido echar toda la carne en el asador, y también han preparado un gira nacional que comenzará el 29 de septiembre en Albacete y proseguirá por diferentes ciudades españolas. Durante la gira se proyectará en primicia este mismo episodio «ante líderes de iglesias, parroquias, colegios, medios de comunicación, influencers y misioneros digitales».

 

Profundizar en la relación con Dios

«En definitiva, a través de esta campaña, 'The Chosen' busca ser el puente para que todo aquel que hasta ahora solo tenía una relación con Jesús a través de una pantalla, encuentre en una iglesia o parroquia concreta un lugar donde seguir profundizando su relación con Él, además de empezar a preparar el terreno para el estreno en cines de La Crucifixión, en marzo de 2027», agregan.

 

 

La nueva temporada de la serie es especialmente significativa porque «marca el inicio de la etapa que prepara al espectador para la Pasión y Crucifixión de Jesús, uno de los momentos más determinantes de toda la historia». «Por eso, la propuesta de 'The Chosen' España no se limita a poner una pantalla y unas sillas, sino que la idea es que cada iglesia o parroquia organice tras la proyección un espacio de conversación en el que quienes asistan puedan compartir impresiones y hacer preguntas sobre lo que acaban de ver», explican.

 

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fuente: el debate

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