A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.
LA DIDACHE siglo I“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).
“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).
“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?
Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).
“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).
“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.
“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).
“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).
“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).
“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).
“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).
“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).
“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).
“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.
¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).
“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).
Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.
FRANCISCO
No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.
Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.
CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.
También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.
CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.
Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.
El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.
FUENTE: www.romereports.com
Bajo la producción ejecutiva de Dallas Jenkins, esta serie de animación llega para llenar un vacío en la programación infantil con valores cristianos y una calidad técnica excepcional.
La inspiración para este proyecto nació de la propia esencia de la serie original. Jenkins explica que el episodio tres de la primera temporada de The Chosen, donde Jesús interactúa profundamente con los niños, fue el catalizador. "Ver a Jesús con los ojos de un niño es, en realidad, como Jesús a menudo quiere que lo veas", comenta el creador. Esa conexión emocional se traduce ahora en 14 episodios de unos 11 a 13 minutos de duración.

La trama nos sitúa en el año 30 d.C. en la ciudad de Cafarnaúm. Allí conocemos a Abby, una niña de 9 años desbordante de curiosidad, y a su fiel amigo Joshua. A través de sus ojos inocentes, exploramos la vida cotidiana del siglo I: desde los bulliciosos mercados hasta las regulaciones del Shabat. Sin embargo, su mundo cambia drásticamente cuando conocen a un sabio carpintero llamado Jesús, quien los invita a mirar la realidad desde una perspectiva llena de luz y esperanza.
Para mantener la cohesión con la serie madre, la producción cuenta con el elenco original. Jonathan Roumie vuelve a prestar su icónica voz a Jesús, permitiendo que los niños identifiquen al personaje con la misma calidez que los adultos. Junto a él, escuchamos a Elizabeth Tabish (María Magdalena), Paras Patel (Mateo) y George Xanthis (Juan).

La serie también introduce personajes diseñados para el alivio cómico y la conexión infantil, como una paloma y una oveja parlantes (con la voz del talentoso Paul Walter Hauser), que aportan un tono de humor slapstick y diálogos ingeniosos que incluso los padres disfrutarán.
En una era dominada por algoritmos y contenidos digitales vacíos, Aventuras con The Chosen surge como una herramienta pedagógica. Muchos padres cristianos enfrentan la ansiedad de gestionar el "tiempo de pantalla" de sus hijos. Esta serie ofrece un respiro, proporcionando un contenido que no solo enseña letras o números, sino los principios de una fe incipiente.
Los episodios abordan temas universales como la amistad, el perdón, el manejo del enfado ante los acosadores y la importancia de la oración.
Es un enfoque respetuoso que adapta la complejidad de los Evangelios a la sensibilidad de los más pequeños sin perder la profundidad teológica.
La serie no rehúye la complejidad histórica. Al estar ambientada en un mundo judío bajo autoridad romana, los niños se encontrarán con términos y contextos que pueden generar preguntas: ¿Por qué las niñas no asistían a las mismas clases que los niños? ¿Por qué los recaudadores de impuestos eran tan impopulares? Aquí es donde el papel del padre como narrador y guía se vuelve fundamental, convirtiendo el visionado en una oportunidad de discipulado activo en el hogar.

Aunque la animación es sencilla y colorida, el mensaje es profundo. Las lecciones finales de cada episodio recuerdan a los niños que, incluso cuando se sienten solos o ignorados, Dios está con ellos. Es una formación que busca crear "pequeños eruditos bíblicos" capaces de entender que la fe es una relación auténtica y llena de preguntas.
En España, los espectadores pueden encontrar la serie en acontra+, la plataforma de A Contracorriente Films. El despliegue de los episodios comenzó el 24 de diciembre, completándose la temporada a principios de enero de 2026. Además, está disponible en Amazon Prime Video y en la plataforma especializada en contenido infantil cristiano Minno.
La accesibilidad es total, ya que acontra+ es compatible con web, iOS, Android, Apple TV, Android TV y Amazon Fire TV. Esto permite que la historia de Jesús llegue a cualquier rincón, ofreciendo una manera entretenida, luminosa y accesible de acercar a las nuevas generaciones la historia más grande jamás contada.
fuente: el debate y catholic word report
Ben-Hur es una de esas películas inolvidables. William Wyller dirige la adaptación de la novela de Lewis Wallace exprimiendo todo su aparato épico en un filme paradigma de las superproducciones de los dorados cincuenta.
Además, Ben-Hur, por sus continuas reposiciones en Semana Santa, es una de esas películas que casi todos habremos visto alguna vez.

La película cuenta la historia de dos amigos de la infancia. Uno de ellos, Judá Ben-Hur (Charlton Heston), es un príncipe judío de respetable posición entre su pueblo; el otro es Mesala (Stephen Boyd), un centurión romano.
El conflicto surge cuando después de varios años sin verse, Mesala vuelve a la casa de Ben-Hur con la intención de pedirle su ayuda para controlar las rebeliones de los judíos en Jerusalén.
Sin embargo, Judá, por lealtad a su pueblo, no accede a la petición pese a las súplicas de Mesala.

Es entonces cuando, a raíz de un accidente en el que el nuevo gobernador de la ciudad resulta herido, Mesala se venga de la negativa de Judá metiendo a su madre y a su hermana en la cárcel y mandándolo a él a galeras.
Durante el resto de la historia se nos cuenta la lucha de Ben-Hur para volver a su patria y ajustar cuentas con Mesala.


«Pido a Dios permita mi venganza y te conserve la vida hasta mi regreso»
Judá está decidido a vengar la injusta condena perpetrada por Mesala, pero acaba sufriendo una evolución hacia el perdón. Esto se da gracias a varios puntos de inflexión a lo largo del filme, de los cuales el primero y el último son dos encuentros de Ben-Hur con Jesucristo (gran narración circular de Wyler).
Esta es la clave de la cinta, lo que la convierte en una película memorable, de ésas que deja poso. El gran reflejo de esta transformación que sufre el personaje de Judá es lo que hace que la interpretación de Charlton Heston sea sencillamente magistral.

Cabe destacar también el genial papel del domador de caballos (el oscarizado Hugh Griffith), que ayuda a Ben-Hur a encauzar la fuerza de su venganza.
Por último, pero no menos importante, no podemos olvidarnos de la maravillosa batuta de Miklós Rózsa, que le da a la película ese aire de épica y que nos ayuda a profundizar en los conflictos humanos de la historia. Destacan la pieza de romance y la que suena cuando aparece Cristo.

Llegados a este punto, no podemos olvidarnos de la inmortal escena de la carrera de cuádrigas. Cinco semanas hicieron falta para que Wyller quedase satisfecho. Pero mereció la pena, pues es una de las escenas más conocidas de la historia.
Impresiona la trepidación y el dinamismo que Wyller consigue con unos medios totalmente artesanales. Como curiosidad, ostenta el título de ser la escena con más extras de la historia, nada menos que 15.000.
En resumen, un magistral film con escenas para la posteridad, grandes interpretaciones y once Óscars de la Academia que la avalan como una de las grandes películas de toda la historia.

«Roma es una afrenta a Dios. Roma esclaviza hoy a mi raza, a mi país, a la Tierra toda. Pero no para siempre. Y ahora te digo que el día que caiga Roma resonará un grito tan grande de libertad como jamás se haya oído hasta entonces en el mundo».
Considerando que el arte paleocristiano fue el desarrollado durante las primeras comunidades cristianas alrededor de los siglos II y III hasta que el Imperio Romano de Occidente cayera en el 476 d.C.
Las tierras que daban al mediterráneo eran dominadas, desde el siglo V a.C. hasta el siglo V d.C., por Roma. Fue durante todo este milenio que el arte Romano caracterizaba a la cultura.
Pese a estas características romanas, comenzó a surgir en el siglo I d.C. en la provincia de Judea un movimiento que se conoció (incluso aún hoy día) como cristianismo.
Lo que se pretendía con este movimiento era reformar el judaísmo, lo que no era de mucho agrado para el Imperio Romano. Es durante los próximos tres siglos que se les perseguiría constantemente y con gran fervor por los emperadores.
Todo esto trae consigo la razón por la que no se desarrollaran las primeras iglesias como grandes construcciones, sino que se trataba de viviendas típicas pero adaptadas al culto, especialmente las llamadas Domus Ecclesiae.
Basílica de San Juan y San Pablo en Roma. Su lugar de edificación se realizó sobre una antigua Domus Ecclesiae. Crédito: Depositphotos.
Es allí donde los cristianos realizaban sus eucaristías sin que fueran descubiertos. Estas iglesias clandestinas no tenían símbolos que las identificaran, sino que eran casas típicas. Si se diera el caso de que la casa fuera donada por su propietario a la iglesia, se le llamaba Títulus. Todo este contexto es que lleva al nacimiento del arte paleocristiano, o arte cristiano primitivo.
El desarrollo del arte paleocristiano se da entre los siglos II y V después de Cristo primordialmente, en el que se diferencias dos etapas. La primera etapa es la época de persecución y luego, la segunda etapa, será la de libertad religiosa.
El primer periodo del arte paleocristiano se desarrolló a partir de finales del siglo II y durante el siglo III después de Cristo.
Fue durante toda esta etapa que los cristianos eran perseguidos por el imperio, siendo dos de sus manifestaciones artísticas y arquitectónicas de mayor importancia los Domus Ecclesiae y los Cimeterios, mejor conocidos como cementerios.
Durante la primera etapa del arte paleocristiano el más típico desarrollo de su arquitectura fueron las catacumbas. Estas eran básicamente cementerios subterráneos donde los cristianos enterraban a sus muertos y realizaban algunos rituales.
Estas catacumbas consistían en pasillos estrechos a los cuales llamaban Ambulacrum que contenían muchos nichos en sus paredes, estos se llamaban Locull. Los cuerpos de los mártires tenían nichos que eran especiales realizados en forma de arco, llamados arcosolium.
En las catacumbas había zonas un poco más espaciosas, como los cubículos para la realización de algunas liturgias. En algunas de estas catacumbas los cristianos solían pintar escenas bíblicas, tales como Jesucristo y la Virgen María, por ejemplo.

Eran figuras muy sencillas, algunas se pueden observar las Pinturas de la Catacumba de Comodila, todas solían ser muy frontales y con ausencia de profundidad y perspectiva.
No hayamos esculturas en este primer periodo del arte paleocristiano, porque los cristianos las vinculaban con el paganismo, siendo muy mal vistas y, por lo tanto, ausente en sus manifestaciones.
Sin embargo, poco a poco surgiría un mundo simbólico nuevo en el que destacaría El buen pastor. Esta escultura es una de las primeras representaciones de Cristo.

El símbolo del pez se hace famoso, o ichtus (también ichthys), el cual se asociaba secretamente a Cristo. Este símbolo sería el que ayudaría a los cristianos a reconocerse entre sí, secretamente, a donde sea que fuesen.

También la vid sería el que dejara de representar a Baco para convertirse en u símbolo de la sangre de Cristo, e incluso la paloma que simbolizaría la resurrección. En Grecia, hacia el siglo III, surgió el Crismón, un monograma de Cristo que unía la X y P, las iniciales de Cristo en griego.
Fueron casi 300 años de persecución hacia los cristianos. Después de ello, el emperador Constantino I decidió promulgar el Edicto de Milán en 313, con lo que se permitiría la libertad de culto, tras una ardua lucha que dejó decenas de mártires del cristianismo.
Pasarían 70 años para que el emperador Teodosio I convirtiera al cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano con el Edicto de Tesalónica en 380.
El arte paleocristiano, gracias al Edicto de Tesalónica, se pudo expresar con mayor libertad, lo que generó su evolución. Las nuevas congregaciones cristianas cada vez serían más numerosas, no tenían ya por qué esconderse en catacumbas y domus ecclesiae, y se comenzaron a construir las primeras basílicas cristianas.
Muchas de las basílicas cristianas construidas durante el segundo periodo, especialmente en sus inicios, fueron cedidas por el emperador Constantino para el culto a los cristianos, especialmente al considerar que estas basílicas romanas no estaban destinadas a ningún dios, sino que eran lugares para actividades comerciales y judiciales.
Estas basílicas constaban de tres a cinco naves separadas por columnas, donde los devotos escuchaban la misa de pie. Al parecer, no se les ocurrió sino hasta la Edad Media, colocar bancos para sentarse. Al final de esta nave se encontraba el prebisterio, siendo allí donde el sacerdote impartía los sacramentos, mientras que al fondo estaba una cabecera en forma de ábside.
Este ábside semicircular era la parte de mayor importancia de las basílicas cristianas, considerando que era el lugar donde se encontraba el altar. Había, además, una nave transversal llamada transepto, cuya función era buscar la reproducción de la cruz de Cristo en esta planta basilical.
Sobre estas naves laterales se encontraban galerías llamadas matroneum destinadas a las mujeres. Por otro lado, estaba el vestíbulo, también llamado nártex o pórtico que precede a las naves, era el lugar donde las personas que se encontraban iniciándose en el cristianismo, y que además no habían sido bautizadas, podían presenciar parte de las misas.
Las basílicas paleocristianas más representativas se encontraban en Roma, siendo la que más destaca la Antigua Basílica de San Pedro, en el Vaticano, aunque ya no sea como lo fue en esta época, sino como la conocemos hoy.

Otra que también sería una basílica paleocristiana en sus inicios San Juan de Letrán, aunque en la actualidad esté reformada y completamente diferente en su fachada. Otra gran basílica de Roma en su época paleocristiana fue la de San Pablo Extramuros, que ahora también se encuentra reformada, entre otras que, aunque no conserven sus características iniciales, sí están en pie, aunque reformadas.
Los baptisterios fueron otra de las construcciones típicas del paleocristiano. Estos, eran generalmente edificios octogonales ubicados al lado de las basílicas. Tenían la pila bautismal en el centro, donde bautizaban a las personas.
Dentro de los mausoleos paleocristianos que destacan está el Mausoleo de Santa Constanza en Roma, quien era la hija de Constantino. Asimismo, encontramos también sarcófagos con relieves bíblicos, como el dogmático e incluso el Sarcófago de Junio Baso, los cuales hoy se conservan en las Criptas Vaticana.

Igualmente destacan la Antigua Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, y los martyriums, que eran como ermitas que protegían los restos de mártires cristianos, o como simple lugar sagrado simplemente por ser el lugar de la muerte de un mártir.
El supermaterialismo de la sociedad romana y su antropocentrismo radical adaptaron la forma griega del helenismo clásico. El arte romano de los llamados paganos servía al servicio de un pueblo triunfante, pero no tenían el idealismo estético de Grecia.
Con los conceptos espirituales establecidos por los cristianos tales como el amor de Dios, la bondad y el más allá, entre otros, la estética del arte romano se destinó a cambiar. Es ahora cuando el arte debe crearse pensando en los ojos del alma más que en los ojos del cuerpo.
Es por ello que, el camino del arte cristiano se inicia, cuyo tránsito conduce hacia el arte bizantino en Oriente, y al arte medieval propiamente: el Prerrománico y el Románico.
Dado que la esencia es más importante que el cuerpo, la estética se convierte en temperamento y los detalles anatómicos de los personajes son ignorados.
Comenzó la estética a disminuir en tanto a su protagonismo, elevándose el espacio y el tiempo, poniendo la mayor atención sobre la materia. Ya no es una búsqueda de la reproducción del mundo material, sino una ventana que se abre a la espiritualidad y la divinidad.
En el caso de los retratos, no se olvidó la historia de los pasajes bíblicos, aunque sí nació el arte simbólico, porque lo básico es pensar en personajes que fueran más allá del ámbito espiritual, llegando a trascender. Por lo tanto, aparecieron muchos símbolos, o se usaron muchos otros ya existentes, aunque con diversas diferencias.

Dentro de estos nuevos símbolos, el Crismón se destaca y será ampliamente utilizado en los primeros días del cristianismo romano.
Además de la arquitectura, el arte paleocristiano tiene dos expresiones artísticas más importantes en los mosaicos de tumbas y esculturas funerarias. La técnica del mosaico paleocristiano fue la misma que en el periodo anterior, pero la iconografía cambió. Se elijen temas con un fuerte significado simbólico y de naturaleza religiosa.
Por otro lado, en el sarcófago cristiano del siglo IV y principios del V, a diferencia del sarcófago cristiano del siglo III que solo nos proporcionaba aspectos específicos de la doctrina cristiana, pretendía resumir los principios básicos del cristianismo en su conjunto.
Es importante saber que los sarcófagos se leen de izquierda a derecha. Si tienen dos registros, se debe leer primero el registro superior, y luego leer el registro inferior.
Luego de la invasión de los pueblos bárbaros del norte, el Imperio Romano terminaría dividido. La parte occidental terminó por ser conquistada en su totalidad en el año 476.
Sin embargo, la parte oriental sobreviviría durante mil años más. Aunque éstos seguirían llamándose a sí mismos romanos, ese imperio se conoce hoy día como Imperio Bizantino.
Fue el primero de los patriarcas postdiluvianos, de judíos, cristianos y musulmanes, padre de Ismael, Isaac, Madián y de muchos otros hijos que dieron origen a varias comunidades orientales. Nació en Ur situada en Caldea, cerca a la desembocadura del río Éufrates y murió y fue enterrado en Hebrón. En Ur se casó con Sara.
Abraham contaba con 75 años de edad cuando recibió la orden de Yahvé de dejar la nación idólatra a la que pertenecían sus antepasados, su familia y la casa de su padre. Tenía que dirigirse a la tierra de Canaán.
A cambio Yahvé le prometió que él y su descendencia serian benditos: Los que les bendijeran serían benditos, y malditos los que les maldijeran.

Salió de la ciudad de Ur con su padre y su sobrino Lot, y permaneció varios años en Harán, hasta la muerte de su padre. Desde Harán emigró con Sara y Lot, sus seguidores y rebaños, hasta Siquem, región de Canaán, donde Yahvé dio tierra a él y a su descendencia.
De Harán a Canaán había la ruta de Damasco, que muy posiblemente tomó Abraham al dirigirse al sur.
Durante los primeros diez años de sus peregrinaciones en Canaán, Abraham levantó sus tiendas en Siquem. Allí edificó un altar a Yahvé. Pasó después a Bet-el, donde erigió otro altar, también en nombre de Yahvé.
Tras un período pasado en Egipto, Abraham, Sara su esposa, y su sobrino Lot, fueron expulsados de Gerar, y regresaron a Bet-el en Canaán. Allí vivieron durante algún tiempo. Debido al gran incremento de sus riquezas en ganado, surgieron riñas entre sus pastores y los de Lot, por lo que decidieron separarse.
Abraham cedió a Lot el derecho de elegir a dónde dirigirse, y éste se decidió por la fértil tierra al este del río Jordán y cerca de Sodoma y Gomorra. Abraham entonces se estableció en el encinar de Mambre, en Hebrón.
Yahvé prometió que le daría toda la tierra que alcanzara a ver, a él y a su descendencia. Abraham vivió en Mambre al menos 15 años.
Hebrón es una desconocida joya histórica en el corazón de un viejo conflicto. Su declaración como patrimonio de la humanidad por la Unesco da brillo a una urbe de piedra caliza
La antigua Hebrón es una desconocida joya de la historia. Ciudad abierta que nunca fue amurallada, santuario milenario para las tres religiones monoteístas, inmemorial etapa de caravanas comerciales. Pocos conocen los secretos que se esconden entre el dédalo de callejuelas que parten de la mezquita de Ibrahim, para el islam, o Cueva de los Patriarcas, para el judaísmo.

Centro de peregrinación ante las veneradas tumbas de Abraham, Isaac y Jacob —y de sus respectivas esposas Sara, Rebeca y Lea—, de acuerdo a la tradición del Antiguo Testamento. La declaración del casco histórico de Hebrón como Patrimonio de la Humanidad en peligro, adoptada por la Unesco el 7 de julio, sacudió como un tsunami los vetustos cimientos de la mayor ciudad de Cisjordania.
"SEÑOR, CUARENTA ENTRAMOS EN LA BATALLA, CUARENTA CORONAS TE PEDIMOS"
Era una fría noche en el campamento de Sebaste. Cuarenta jóvenes de unos veinte años, pertenecientes a la legión XII, conocida como Fulminata. Tras haber sido fieles a su religión, fueron condenados por el emperador Licinio a morir por congelación. A pesar de esto, estos cuarenta soldados afirmaron que ningún tormento les apartaría de su religión fe en Cristo.
El entonces emperador Licinio mandó publicar un decreto en el que se recogía que todo aquel que no renegara de su religión y pasara a adorar a los ídolos de la ciudad, sería condenado a muerte. En ese momento, cuarenta soldados de la XII Legión Fulminata se manifestaron delante del gobernador, declarando que ellos no estaban dispuestos a abandonar su religión.

El gobernador no podía creer lo que estaba escuchando. Les explicó sus intenciones. Si no renegaban sufrirían insoportables tormentos, en cambio, si pasaban a adorar a los ídolos, recibirían grandes premios. Esto no hizo cambiar de opinión a los valientes soldados, que aceptaron con gran coraje el cumplimiento de cualquier tipo de castigo al que el gobernador les sometiese.
Los cuarenta valientes fueron llevados a un oscuro calabozo, donde también fueron torturados. Nada de esto les hizo cambiar de parecer. La prisión se prolongó mucho tiempo, probablemente porque se aguardaban órdenes de comandantes superiores o incluso -dada la gravedad del caso- del mismo Licinio. Durante esta espera los presos, previendo su fin, escribieron su 'testamento' colectivo por mano de uno de ellos, Melecio.
En este insigne documento, profundamente cristiano, los que iban a morir exhortan a parientes y amigos a desatender los bienes caducos de la tierra para preferir los bienes espirituales; saludan después a las personas que les son más queridas. El documento trae, como de costumbre, los nombres de los cuarenta mártires, y de ahí los nombres fueron copiados después en otros documentos, con pequeñas divergencias de grafía.
Una vez llegada la sentencia, los cuarenta fueron condenados a morir de aterimiento: debían estar expuestos desnudos por la noche, en pleno invierno, sobre un estanque helado, y ahí aguardar su fin. El lugar elegido para la ejecución parece que fue un amplio patio delante de las termas de Sebaste, donde los condenados serían sustraídos a la curiosidad y a la simpatía del público y a la vez vigilados por los empleados de las termas.
Más tarde, sobre el lugar del martirio se construyó una iglesia, y justamente en esta iglesia parece que San Gregorio de Nisa pronunció sus discursos en honor de los mártires. Sobre esa explanada helada, a una temperatura bajísima, los tormentos de esos cuerpos desnudos debieron de ser espantosos.
Para aumentar el sufrimiento de las víctimas, había sido dejado abierto de intento el ingreso de las termas, del cual salían juntamente con la luz los chorros de vapor del calidarium: para los martirizados era una visión potentísima, puesto que bastaban pocos pasos para salir de las angustias y recuperar esa vida que se estaba yendo de sus cuerpos minuto a minuto.

Las horas pasaban terriblemente monótonas: ninguno de los condenados se alejaba de la explanada helada. San Basilio nos cuenta que se animaban mutuamente a permanecer fieles hasta la muerte con esta oración: “Señor, cuarenta entramos en la batalla, cuarenta coronas te pedimos”.
Los soldados que los custodiaban asistían como estupefactos a la escena. De repente uno de los condenados, extenuado por los espasmos, salió del estanque y se arrastró hacia la puerta iluminada. Al ver esto, uno de los vigilantes, movido por la entereza de los mártires, decidió reemplazar él mismo al cobarde completando nuevamente el número de cuarenta.
Después de quitarse los vestidos, se proclamó cristiano y se tendió sobre el hielo entre los otros condenados, muriendo juntamente con sus compañeros de suplicio. Era el 9 de marzo del año 320.
El martirio de los cuarenta soldados de la legión XII Fulminata fue muy celebrado en la antigüedad cristiana por la valentía de los mismos y su constancia en medio de los tormentos.
La veneración hacia los Cuarenta Mártires fue muy popular en Oriente, aunque también en Occidente fue extendiéndose paulatinamente. Son un gran ejemplo de unidad y de fraternidad, así como de fortaleza y fidelidad.
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"Allá en el estrado sucederá lo que Dios quisiere; pues has de saber que no estamos puestos en nuestro poder sino en el de Dios."
Las santas mártires Felicidad y Perpetua se encuentran entre las figuras más destacadas de los primeros siglos del cristianismo. El acta de su martirio fue uno de los documentos más difundidos en la Iglesia en su tiempo.
Murieron en Cartago, el 7 de marzo del 203, junto con tres compañeros: Revocato, Saturnino y Segundo. Los detalles del martirio de estos santos de la Iglesia Norte Africana ha llegado hasta nosotros gracias a una descripción genuina y contemporánea, y es uno de los acontecimientos más conmovedores de la gloriosa lucha de los mártires en los tiempos antiguos. Por un decreto de Séptimo Severo (193-211) se prohibía a todos los súbditos del imperio, bajo severas penas, convertirse al cristianismo.

A raíz de este decreto, cinco catecúmenos de Cartago fueron capturados y llevados a prisión. Ellos fueron Vibia Perpetua, una joven de 22 años, casada y de noble cuna; su esclava Felicidad, que estaba embarazada; su joven compañero, también esclavo, Revocato, Saturnino y Segundo. Pronto Sáturo, quien los había introducido en la fe, deliberadamente se declaró cristiano ante el juez, y también fue encarcelado. El padre de Perpetua era pagano; su madre, sin embargo, y dos de sus hermanos, eran cristianos, uno de ellos catecúmeno; un tercer hermano, el niño Dinocrates, había muerto como pagano.
Después de su arresto y antes de que fueran llevados a prisión, los cinco catecúmenos fueron bautizados. Los sufrimientos de la vida en prisión, los intentos del padre de Perpetua de inducirla a la apostasía, las vicisitudes de los mártires antes de su ejecución, las visiones de Sáturo y de Perpetua en sus calabozos, fueron exhaustivamente puestas por escrito por estos dos últimos. Poco después de la muerte de los mártires otro cristiano añadió a este documento un relato de su ejecución.
La oscuridad de su prisión y la atmósfera opresiva producían un temor en Perpetua que se veía incrementado por la ansiedad que sentía por su pequeño hijo a quien había dejado. Dos diáconos lograron llegar hasta los prisioneros y aliviar, en cierta forma, sus sufrimientos. También la madre de Perpetua y su hermano aún catecúmeno los visitaron. Su madre llevaba al hijo de Perpetua, ya que se le había permitido alimentarlo y mantenerlo en prisión junto a ella.
Pocos días después el padre de Perpetua al escuchar el rumor de que el juicio de los prisioneros cristianos pronto tendría lugar, visitó nuevamente la prisión y le suplicó no traer esta desgracia a su nombre, pero Perpetua se mantuvo fiel a su fe.
Al día siguiente tuvo lugar el juicio de los seis prisioneros, ante el Procurador Hilariano.

Los seis confesaron resueltamente su fe cristiana. El padre de Perpetua, llevando en brazos el hijo de ésta, se le acercó nuevamente y trató, por última vez, de inducirla a la apostasía; el procurador también razonó con ella, pero fue en vano. Ella se rehusó a hacer un sacrificio a los dioses para la protección del emperador. El procurador, por tanto, sacó al padre por la fuerza, momento en el cual él fue azotado.
Los cristianos fueron condenados a ser despedazados por las bestias durante el festival por el cumpleaños del emperador y dieron gracias a Dios por ello. Fueron transferidos a la prisión del campamento. El carcelero Pudente había aprendido a respetar a los confesores, y permitió que otros cristianos los visitaran. También se permitió el acceso al padre de Perpetua, quien trató nuevamente, de manera infructuosa, de convencerla.
Segundo, uno de los confesantes, murió en prisión. Felicidad, quien al momento de su encarcelamiento, contaba con ocho meses de embarazo, pensaba que no se le permitiría sufrir martirio junto con los demás, ya que la ley prohibía la ejecución de una mujer embarazada. Dos días antes de los juegos dio a luz a una niña, que fue adoptada por una mujer cristiana. El 7 de marzo, los cinco prisioneros fueron llevados al anfiteatro.
A petición de la muchedumbre pagana, primero fueron azotados; luego, un jabalí, un oso y un leopardo se colocaron frente a los hombres, y una vaca salvaje frente a las mujeres. Heridos por los animales salvajes, se dieron uno a otro el beso de la paz, y fueron pasados por la espada.
Sus cuerpos fueron enterrados en Cartago. Su día de fiesta fue solemnemente conmemorado incluso fuera de África. Así, los nombres de Felicidad y Perpetua ingresan al calendario Filocaliano: el calendario de los mártires venerados públicamente en el siglo IV en Roma. Posteriormente, se construyó una magnífica basílica sobre su tumba: la Basílica Mayor. Esto fue comprobado por las excavaciones de Pere Delattre, quien descubrió allí una antigua inscripción con el nombre de las mártires.
La fiesta de estas santas se celebra el 7 de marzo y sus nombres fueron añadidos al Canon Romano. La descripción en latín de su martirio fue descubierta por Holstenius, y publicada por Poussines. Los capítulos III-X contienen la narración de Perpetua; los capítulos XI-XIII las de Saturo; los capítulos I, II, y XIV-XXI fueron escritos por un testigo ocular poco después de la muerte de los mártires.
“Fueron detenidos los adolescentes catecúmenos Revocato y Felicidad, ésta compañera suya de servidumbre; Saturnino y Secúndulo, y entre ellos también Vibia Perpetua, de noble nacimiento, instruida en las artes liberales, legítimamente casada, que tenía padre, madre y dos hermanos, uno de éstos catecúmeno como ella, y un niño pequeñito al que alimentaba ella misma. Contaba unos veintidós años.
A partir de aquí, ella misma narró punto por punto todo el orden de su martirio (y yo lo reproduzco, tal como lo dejó escrito de su mano y propio sentimiento).
“Cuando todavía -dice- nos hallábamos entre nuestros perseguidores, como mi padre deseara ardientemente hacerme apostatar con sus palabras y, llevado de su cariño, no cejara en su empeño de derribarme:
- Padre –le dije-, ¿ves, por ejemplo, ese utensilio que está ahí en el suelo, una orza o cualquier otro?
- Lo veo –me respondió.
- ¿Acaso puede dársele otro nombre que el que tiene?
- No.
- Pues tampoco yo puedo llamarme con nombre distinto de lo que soy: cristiana.
[…]

De allí a unos días, se corrió el rumor de que íbamos a ser interrogados. Vino también de la ciudad mi padre, consumido de pena, se acercó a mí con la intención de derribarme y me dijo:
- Compadécete, hija mía, de mis canas; compadécete de tu padre, si es que merezco ser llamado por ti con el nombre de padre. Si con estas manos te he llevado hasta esa flor de tu edad, si te he preferido a todos tus hermanos, no me entregues al oprobio de los hombres. Mira a tus hermanos; mira a tu madre y a tu tía materna; mira a tu hijito, que no ha de poder sobrevivir.
Depón tus ánimos, no nos aniquiles a todos, pues ninguno de nosotros podrá hablar libremente, si a ti te pasa algo.
Así hablaba como padre, llevado de su piedad, a par que me besaba las manos, se arrojaba a mis pies y me llamaba, entre lágrimas, no ya su hija, sino su señora. Y yo estaba transida de dolor por el caso de mi padre, pues era el único de toda mi familia que no había de alegrarse de mi martirio. Y traté de animarlo, diciéndole:
- Allá en el estrado sucederá lo que Dios quisiere; pues has de saber que no estamos puestos en nuestro poder sino en el de Dios.
Y se retiró de mi lado, sumido en la tristeza.
Otro día, mientras estábamos comiendo, se nos arrebató súbitamente para ser interrogados, y llegamos al foro o plaza pública. Inmediatamente se corrió la voz por los alrededores de la plaza, y se congregó una muchedumbre inmensa. Subimos al estrado. Interrogados todos los demás, confesaron su fe.
Por fin me llegó a mí también el turno. Y de pronto apareció mi padre con mi hijito en los brazos, y me arrancó del estrado, suplicándome:
- Compadécete del niño chiquito.
Y el procurador Hilariano, que había recibido a la sazón el ius gladii o poder de vida y muerte, en lugar del difunto procónsul Minucio Timiniano:
- Ten consideración –dijo- a las canas de tu padre; ten consideración a la tierna edad del niño. Sacrifica por la salud de los emperadores.
Y yo respondí:
- No sacrifico.
- Luego ¿eres cristiana?
- Sí, soy cristiana.
Y como mi padre se mantenía firme en su intento de derribarme, Hilariano dio orden de que se lo echara de allí, y aun le golpearon. Yo sentí los golpes de mi padre como si a mí misma me hubieran apaleado. Así me dolí también por su infortunada vejez. […]

Luego, al cabo de unos días, Pudente, soldado lugarteniente, oficial de la cárcel, empezó a tenernos gran consideración, por entender que había en nosotros una gran virtud. Y así, admitía a muchos que venían a vernos con el fin de aliviarnos los unos a los otros.
Mas cuando se aproximó el día del espectáculo, entró mi padre a verme, consumido de pena, y empezó a mesarse su barba, a arrojarse por tierra, pegar su faz en el polvo, maldecir de sus años y decir palabras tales, que podían conmover la creación entera. Yo me dolía de su infortunada vejez.
[…]
En cuanto a Felicidad, también a ella le fue otorgada gracia del Señor, del modo que vamos a decir:
Como se hallaba en el octavo mes de su embarazo (pues fue detenida encinta), estando inminente el día del espectáculo, se hallaba sumida en gran tristeza, temiendo se había de diferir su suplicio por razón de su embarazo (pues la ley veda ejecutar a las mujeres embarazadas), y tuviera que verter luego su sangre, santa e inocente, entre los demás criminales.
Lo mismo que ella, sus compañeros de martirio estaban profundamente afligidos de pensar que habían de dejar atrás a tan excelente compañera, como caminante solitaria por el camino de la común esperanza. Juntando, pues, en uno los gemidos de todos, hicieron oración al Señor tres días antes del espectáculo.
Terminada la oración, sobrecogieron inmediatamente a Felicidad los dolores del parto. Y como ella sintiera el dolor, según puede suponerse, de la dificultad de un parto trabajoso de octavo mes, díjole uno de los oficiales de la prisión:
- Tú que así te quejas ahora, ¿qué harás cuando seas arrojada a las fieras, que despreciaste cuando no quisiste sacrificar?
Y ella respondió:
- Ahora soy yo la que padezco lo que padezco; mas allí habrá otro en mí, que padecerá por mí, pues también yo he de padecer por Él.
Y así dio a luz una niña, que una de las hermanas crió como hija. […]

Martirio de las santas Felicidad y Perpetua
Como el tribuno los tratara con demasiada dureza, pues temía, por insinuaciones de hombres vanos, no se le fugaran de la cárcel por arte de no sabemos qué mágicos encantamientos, se encaró con él Perpetua y le dijo:
- ¿Cómo es que no nos permites alivio alguno, siendo como somos reos nobilísimos, es decir, nada menos que del César, que hemos de combatir en su natalicio? ¿O no es gloria tuya que nos presentemos ante él con mejores carnes?
El tribuno sintió miedo y vergüenza, y así dio orden de que se los tratara más humanamente, de suerte que se autorizó a entrar en la cárcel a los hermanos de ella y a los demás, y que se aliviaran mutuamente; más que más, ya que el mismo Pudente había abrazado la fe.
[…]
Mas contra las mujeres preparó el diablo una vaca bravísima, comprada expresamente contra la costumbre. Así, pues, despojadas de sus ropas y envueltas en redes, eran llevadas al espectáculo. El pueblo sintió horror al contemplar a la una, joven delicada, y a la otra, que acababa de dar a luz. Las retiraron, pues y las vistieron con unas túnicas.
La primera en ser lanzada en alto fue Perpetua, y cayó de espaldas; pero apenas se incorporó sentada, recogiendo la túnica desgarrada, se cubrió la pierna, acordándose antes del pudor que del dolor. Luego, requerida una aguja, se ató los dispersos cabellos, pues no era decente que una mártir sufriera con la cabellera esparcida, para no dar apariencia de luto en el momento de su gloria.
Así compuesta, se levantó, y como viera a Felicidad tendida en el suelo, se acercó, le dio la mano y la levantó. Ambas juntas se sostuvieron en pie, y, vencida la dureza del pueblo, fueron llevadas a la puerta Sanavivaria. Allí, recibida por cierto Rústico, a la sazón catecúmeno, íntimo suyo, como si despertara de un sueño (tan absorta en el Espíritu había estado), empezó a mirar en torno suyo, y con estupor de todos, dijo:
- ¿Cuándo nos echan esa vaca que dicen?
Y como le dijeran que ya se la habían echado, no quiso creerlo hasta que reconoció en su cuerpo y vestido las señales de la acometida. Luego mandó llamar a su hermano, también catecúmeno, y le dirigió estas palabras:
- Permaneced firmes en la fe, amaos los unos a los otros y no os escandalicéis de nuestros sufrimientos. […]
Mas como el pueblo reclamó que salieran al medio del anfiteatro para juntar sus ojos, compañeros del homicidio, con la espada que había de atravesar sus cuerpos, ellos espontáneamente se levantaron y se trasladaron donde el pueblo quería. Antes se besaron unos a otros, a fin de consumar el martirio con el rito solemne de la paz.
Todos, inmóviles y en silencio, se dejaron atravesar por el hierro; pero señaladamente Sáturo (que era quien los había introducido en la fe y que se había entregado voluntariamente al conocer su encarcelamiento para compartir así su suerte), como fue el primero en subir la escalera y en su cúspide estuvo esperando a Perpetua, fue también el primero en rendir su espíritu.
En cuanto a ésta, para que gustara algo de dolor, dio un grito al sentirse punzada entre los huesos. Entonces ella misma llevó a su garganta la diestra errante del gladiador novicio. Tal vez mujer tan excelsa no hubiera podido ser muerta de otro modo, como quien era temida del espíritu inmundo, si ella no hubiera querido.
¡Oh fortísimos y beatísimos mártires! ¡Oh de verdad llamados y escogidos para gloria de nuestro Señor Jesucristo! El queesta gloria engrandece, honra y adora, debe ciertamente leer también estos ejemplos, que no ceden a los antiguos, para edificación de la Iglesia, a fin de que también las nuevas virtudes atestigüen que es uno solo y siempre el mismo Espíritu Santo el que obra hasta ahora, y a Dios Padre omnipotente y a su Hijo Jesucristo, Señor nuestro, a quien es claridad y potestad sin medida por los siglos de los siglos. Amén.”
(BAC, D. RUIZ BUENO, ACTAS DE LOS MÁRTIRES, 419-440)
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La Iglesia de los primeros tiempos también conservó la práctica del ayuno, siguiendo el ejemplo de Jesús en el desierto. Los Hechos de los Apóstoles mencionan celebraciones de culto acompañadas de ayuno.
San Pablo, en su misión apostólica, no se conforma con sufrir hambre y sed cuando las circunstancias lo exigen, sino que añade repetidos ayunos. La Iglesia ha permanecido fiel a esta tradición, procurando mediante el ayuno disponernos a recibir mejor las gracias del Señor.
Presentamos a continuación algunos textos de los primeros escritores cristianos que reflejan cómo vivían el ayuno y la penitencia.

El alma se perfecciona con la mortificación en el comer y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican más y más. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es lícito desertar.
(EPÍSTOLA A DIOGNETO, 5-6)
Hermoso es mortificar el cuerpo. De ello te persuada Pablo, que sin cesar lucha y se sujeta con violencia (cfr. 1 Cor 9, 27), e inspira santo temor, con el ejemplo de Israel, a cuantos confían en sí mismos y condescienden con su cuerpo. Que te persuada el mismo Jesús, con su ayuno, su sometimiento a la tentación y su victoria sobre el tentador (cfr. Mt 4, 1 ss).
(SAN GREGORIO NACIANCENO, Discurso 14, 2-5)
No creamos que es suficiente un fervor pasajero de la fe, porque es preciso que cada uno lleve continuamente su cruz, para dar a entender de este modo, que es incesante nuestro amor a Jesucristo.
(SAN JERÓNIMO, Comentario a San Mateo, 10, 96)
El camino por el que viene el Señor, penetrando hasta dentro del hombre, es la penitencia, por la cual Dios baja a nosotros. De aquí el principio de la predicación de Juan: haced penitencia.
(SAN JERÓNIMO, Comentario sobre el libro del profeta Joel, 25)
(La mortificación…) purifica el alma, eleva el pensamiento, somete la carne propia al espíritu, hace al corazón contrito y humillado, disipa las nebulosidades de la concupiscencia, apaga el fuego de las pasiones y enciende la verdadera luz de la castidad.
(SAN AGUSTÍN, Sermón 73, 5)
Si eres miembro de Cristo, tú, quienquiera que seas [...], debes saber que todo lo que sufres por parte de aquellos que no son miembros de Cristo es lo que faltaba a la pasión de Cristo. Por esto la completas, porque faltaba; vas llenando la medida, no la derramas; sufres en la medida en que tus tribulaciones han de añadir en parte a la totalidad de la pasión de Cristo, ya que Él, que sufrió como cabeza nuestra, continúa ahora sufriendo en sus miembros, es decir, en nosotros.
(SAN AGUSTÍN, Comentario sobre el Salmo 61, 7)
Los ayunos agradables a Dios son: no hagas mal y sirve al Señor con corazón limpio; guarda sus mandamientos siguiendo sus preceptos y no permitas que ninguna concupiscencia del mal penetre en tu corazón [...]. Si esto haces, tu ayuno será grato en la presencia de Dios.
(HERMAS, “El Pastor”, Comparaciones, 3)
Este ayuno es sobremanera bueno, a condición de que se guarden los mandamientos del Señor. Así pues, el ayuno que vas a practicar lo observarás de este modo: ante todas las cosas, guárdate de toda palabra mala y de todo deseo malo y limpia tu corazón de todas las vanidades de este siglo. Si esto guardares, este ayuno tuyo será perfecto.
(HERMAS, “El Pastor”, Comparaciones, 4)
Por lo demás, lo harás de esta manera: después de cumplido lo que queda escrito, el día que ayunes no tomarás sino pan y agua, y de la comida que habías de tomar calcularás la cantidad de gasto que correspondería a aquel día y lo entregarás a una viuda, a un huérfano o a un necesitado. Y te humillarás de manera que quien tomare de tu humillación sacie su alma y ruegue por ti al Señor. (HERMAS, “El Pastor”, Comparaciones, 5, 1-4)
Alegrad, pues, vuestros rostros. (…) ayuna, y ayuna con alegría.
(SAN BASILIO EL GRANDE, Homilía sobre el ayuno, 1)
Así como es peligroso pasar los límites de la templanza en el comer, también está fuera de razón abatir demasiado el cuerpo con abstinencias excesivas, inutilizándole para todo lo bueno por haberle enflaquecido demasiado. Estamos, pues, obligados a cuidar de nuestros cuerpos.
(SAN BASILIO EL GRANDE, Sobre la verdadera virginidad, 27)
En otros tiempos del año hay algunos ayunos por los cuales se merece premio si se observa: mas en Cuaresma peca el que deja de ayunar. Los otros ayunos son voluntarios; pero los de Cuaresma son de obligación: a los otros nos convidan; pero a estos nos obligan: y no tanto son precepto de la Iglesia, como del mismo Dios.
(SAN AMBROSIO, Sermón 3, 148)
Hablaba del ayuno del alimento como una práctica necesaria para ser caritativo, del ayuno constituido por la continencia con vistas a la santidad, del ayuno de las palabras vanas o detestables, del ayuno de la cólera, del ayuno de la propiedad de los bienes con vistas al ministerio, y del ayuno del sueño para dedicarse a la oración.
(BENEDICTO XVI presenta a San Afraates el Sabio, 21 noviembre 2007)
La idea de continuar la historia no es nueva: Gibson ha desarrollado el proyecto desde hace años, impulsado por el impacto cultural y comercial del film original, que se convirtió en una de las películas clasificadas como restringidas para menores de edad, más taquilleras de la historia. El director considera que aún queda mucho por explorar en el relato bíblico, especialmente en torno a la resurrección y sus consecuencias teológicas y humanas.
Lo que hace que este hallazgo sea tan relevante no es solo su antigüedad, sino la capacidad que tiene para dotar de una geografía real y tangible a relatos que muchos consideraban puramente teológicos o simbólicos, reforzando la conexión entre el registro arqueológico y los textos de los Evangelios.
El centro de la atención se sitúa en la monumental escalinata que conducía al Estanque de Siloé, un lugar de suma importancia para los peregrinos judíos que visitaban el Segundo Templo. Durante las excavaciones llevadas a cabo por la Autoridad de Antigüedades de Israel, se ha logrado confirmar que la construcción de este camino de peregrinación, que une el estanque con el Monte del Templo, fue obra de Poncio Pilato.
Este dato es crucial porque, durante décadas, se pensó que el desarrollo urbano masivo de Jerusalén en esa época se debía exclusivamente a Herodes el Grande. Sin embargo, las pruebas numismáticas y los estratos arqueológicos demuestran que fue Pilato quien, durante su mandato de diez años, invirtió recursos significativos en esta infraestructura esencial.
La importancia del Estanque de Siloé no puede subestimarse, ya que no era simplemente un depósito de agua, sino un centro de purificación ritual. Los peregrinos que llegaban a Jerusalén desde todos los rincones del mundo antiguo se sumergían en estas aguas antes de iniciar el ascenso físico y espiritual hacia el Templo.

El hallazgo de esta vía pavimentada de más de 600 metros de longitud revela una planificación urbana sofisticada y un deseo por parte de la administración romana de facilitar el flujo de multitudes, posiblemente para mantener la paz social y el orden durante las festividades religiosas más concurridas.
Desde una perspectiva histórica, este descubrimiento humaniza y contextualiza la figura de Poncio Pilato más allá del rol de juez reticente que aparece en el Nuevo Testamento. Muestra a un gobernante activo, preocupado por la ingeniería civil y la consolidación de la presencia romana a través de obras públicas duraderas.
La calidad de la piedra utilizada y la amplitud de la vía sugieren que este era el "corazón palpitante" de Jerusalén, el escenario real donde caminaron miles de personas contemporáneas a Jesús. Los expertos señalan que es casi seguro que el propio Jesús y sus discípulos utilizaran esta misma ruta para acceder al recinto sagrado, lo que añade una capa de emoción profunda para el turismo religioso.

Además del valor espiritual, el hallazgo destaca por la precisión científica con la que se ha datado. Los arqueólogos encontraron decenas de monedas bajo las losas de piedra que componen el camino. Estas monedas, que actúan como cápsulas del tiempo, pertenecen exclusivamente al periodo en que Pilato ejercía como prefecto.
Este hecho descarta teorías anteriores y sitúa la construcción exactamente en la década de los años 30 del primer siglo. La consistencia de estos datos permite a los historiadores reconstruir con mayor exactitud la fisonomía de la ciudad en uno de los momentos más convulsos y determinantes de la historia de la humanidad.
El trabajo de excavación no ha estado exento de desafíos técnicos, ya que la vía se encuentra bajo barrios residenciales actuales en la zona de la Ciudad de David. Los arqueólogos han tenido que trabajar con una precisión quirúrgica para desenterrar los peldaños de piedra caliza sin comprometer las estructuras modernas.
Este esfuerzo titánico ha permitido recuperar no solo el pavimento, sino también objetos cotidianos, restos de vajilla y utensilios que ofrecen una ventana única a la vida diaria de los habitantes de la Judea romana. Cada objeto recuperado ayuda a entender mejor la economía y las costumbres de un pueblo que vivía bajo la ocupación imperial.
Este hallazgo en Tierra Santa también tiene un impacto significativo en el diálogo entre fe y ciencia.
A menudo, la arqueología se ve como una herramienta que desafía las creencias religiosas, pero en este caso, actúa como un puente que confirma la historicidad de los escenarios bíblicos.
La existencia de una Jerusalén monumental, con infraestructuras diseñadas para acoger a las masas de peregrinos, encaja perfectamente con las descripciones de las crónicas de la época y los relatos apostólicos.
La Fundación Tierra Santa y otras entidades vinculadas celebran este hito como una victoria de la preservación del patrimonio universal.
Finalmente, la apertura de estas secciones excavadas al público permitirá que los visitantes de hoy sigan literalmente los pasos de la historia. Caminar por las mismas piedras que fueron colocadas bajo las órdenes de Pilato y que sintieron el paso de los peregrinos hace dos milenios es una experiencia que trasciende lo puramente académico.
Jerusalén sigue revelando sus secretos capa por capa, demostrando que, bajo el asfalto de la ciudad moderna, late un pasado que todavía tiene mucho que enseñarnos sobre nuestra identidad cultural y espiritual. Este hallazgo no es solo una noticia sobre piedras viejas, sino sobre la recuperación de la memoria de una civilización.