La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto
La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas.
A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.
“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).
“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).
“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?
Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).
“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).
“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.
“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).
“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).
MINUCIO FELIX
“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).
“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).
CONCILIO DE ANCIRA
“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).
“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).
“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).
“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.
¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).
“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).
Este fue el momento en el que un terrorista atacó una iglesia en Colombo, Sri Lanka, el Domingo de Pascua de 2019.
Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.
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FRANCISCO No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.
Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.
CARD. MALCOLM RANJITH Arzobispo de Colombo, Sri Lanka Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.
También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.
CARD. MALCOLM RANJITH Arzobispo de Colombo, Sri Lanka Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.
Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.
CARD. MALCOLM RANJITH Arzobispo de Colombo, Sri Lanka Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.
El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.
Ben Kingsley metiéndose de nuevo en el papel de Moisés después de 30 años.
'Las viejas historias: Moisés' muy pronto en Prime Video
Ante ustedes, el tráiler de la próxima serie 'Las viejas historias: Moisés'. Prepárense para otra epopeya bíblica de los creadores de Casa de David . Wonder Project presenta una nueva inmersión en el Antiguo Testamento, esta vez centrada en la historia de Moisés.
The Old Stories: Moses es el próximo proyecto de los creadores de House of David, y ya se ha revelado un primer vistazo a la serie especial, junto con otros detalles clave.
'The Old Stories: Moses' se estrenará entre Marzo y Junio en el canal de suscripción de Wonder Project a través de Prime Video en Estados Unidos, y su lanzamiento global en Prime Video tendrá lugar más adelante.
Sir Ben Kingsley encabeza el reparto como Moisés, y OT Fagbenle coprotagoniza la serie como el Faraón. También participan Louis Ferreira como Jesé, Anna Khaja como Séfora y Rada Rae como Avva. Ben Kingsley ya ganó un Oscar como Moisés en la película de 1995.
La serie fue creada, escrita y dirigida por Jon Erwin , quien también es productor ejecutivo junto con Jon Gunn y Justin Rosenblatt para Wonder Project. Gavin J. Behrman es coproductor ejecutivo y Adam Abel también participa como productor.
La serie se centra en los relatos bíblicos e históricos de Moisés. La descripción oficial de la serie dice:
«Del universo de La Casa de David , Las Viejas Historias: Moisés es un especial complementario de tres partes que nos abre una ventana a las narrativas que dieron forma a Israel mucho antes de que David ascendiera al trono. A medida que el pasado se despliega con fuerza épica, un joven pastor ve su propio futuro reflejado en el coraje, el fracaso y la obediencia de quienes lo precedieron».
En un comunicado, Erwin dijo sobre la serie:
“Moisés es una de las figuras más emblemáticas de la historia, y su historia aún resuena en nosotros hoy. Nos propusimos contar Las Viejas Historias: Moisés con una majestuosidad y una magnitud cinematográficas que resultan a la vez épicas y personales. Estoy especialmente orgulloso de las interpretaciones del elenco, y estoy deseando que la gente la vea en Wonder Project”.
Viernes de Dolores: viernes anterior al Domingo de Ramos
El Viernes de Dolores es una fiesta variable; es decir, no tiene un día propio, cada año varía. Se celebra el último viernes de Cuaresma, previo al Domingo de Ramos. A este semana se le llama también Semana de Pasión, y marca el inicio de la Semana Santa, que termina con el Domingo de Resurrección, dando paso al Tiempo Pascual.
Este día la Iglesia recuerda y se une al dolor de la Virgen María por la muerte y crucifixión de su hijo Jesús. María llena de dolor está representando a todas las madres del mundo que han pasado por la prueba de amargura sin límite de ver morir a un hijo.
Stabat Mater
Stabat Mater («Estaba de pie la Madre», en latín) es una secuencia (himno o tropo del Aleluya gregoriano) atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi. Se la data en el siglo XIII. Comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa («De pie la Madre sufriendo»). Como plegaria medita sobre el sufrimiento de María, la madre de Jesús, durante la crucifixión de su hijo.
En las artes plásticas, Stabat Mater es un tema del arte cristiano que representa a la Virgen, de pie, a la derecha de Cristo crucificado (es decir, a la izquierda del espectador), mientras que el apóstol Juan, también de pie, se representa a la izquierda de Cristo (es decir, a la derecha del espectador); reproduciendo la escena evangélica durante la que Cristo pronunció la tercera de las «siete palabras»: «Mujer, aquí tienes a tu hijo … Aquí tienes a tu madre», (Juan, 19: 26-27).
Es habitual que se disponga la escena como parte superior de retablos y coros altos; y conforma muchas de las Crux triumphalis y de las estaciones número doce de los viacrucis.
Traducción de Lope de Vega del Stabat Mater
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria.
Amén.
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Versión Latina
Stabat Mater dolorósa
iuxta crucem lacrimósa,
dum pendébat Fílius.
Cuius ánimam geméntem,
contristátam et doléntem
pertransívit gládius.
O quam tristis et afflícta
fuit illa benedícta
mater Unigéniti!
Quæ mærébat et dolébat
pia Mater, dum vidébat
Nati pœnas íncliti.
Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si vidéret
tanto supplício?
Quis non posset contristári,
piam Matrem contemplári
doléntem cum Fílio?
Pro peccátis suæ gentis
vidit Iesum in torméntis,
et flagéllis súbditum.
Vidit suum dulcem Natum
moriéntem desolátum,
dum emísit spíritum.
Eia, Mater, fons amóris,
me sentíre vim dolóris
fac, ut tecum lúgeam.
Fac ut árdeat cor meum
in amándo Christum Deum,
ut sibi compláceam.
*Sancta Mater, istud agas
Crucifíxi fige plagas
cordi meo válide.
Tui Nati vulneráti,
tam dignáti pro me pati,
pœnas mecum dívide.
Fac me tecum pie flere,
Crucifíxo condolére,
donec ego víxero.
Iuxta crucem tecum stare,
ac me tibi sociáre
in planctu desídero.
Virgo vírginum præclára,
mihi iam non sis amára:
fac me tecum plángere.
Fac ut portem Christi mortem,
passiónis fac me sortem,
et plagas recólere.
Fac me plagis vulnerári,
cruce hac inebriári,
et cruóre Fílii.
Flammis urar ne succénsus,
per te, Virgo, sim defénsus
in die iudícii.
Fac me cruce custodíri,
morte Christi præmuníri,
confovéri grátia.
Quando corpus moriétur,
fac ut ánimæ donetur
Paradisi gloria.
El Beato Álvaro de Córdobafue el primero en construir un Via Crucis fuera de Jerusalén, en 1423 en Córdoba
El Señor dijo a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). Precisamente una forma privilegiada de hacer nuestra y disponernos a vivir esta máxima evangélica es el rezo del Via Crucis.
Una oración, la del Via crucis, en la que de un modo especialísimo estamos llamados a adentrarnos en lo que el Catecismo de la Iglesia Católica, al describir la oración de contemplación, define como “mirada de fe”:
“La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña a ver todo a la luz de su verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el ‘conocimiento interno del Señor’ para más amarle y seguirle (cf. San Ignacio de Loyola, ex. sp. 104)” (CCE 2715).
Origen del Via Crucis
El origen inmediato del Via Crucis tal y como hoy lo entendemos hay que buscarlo en el Beato Álvaro de Córdoba (Su conmemoración tiene lugar el 19 de febrero) ya que él fue el primero en construir un Via Crucis fuera de Jerusalén, con el claro propósito de “reproducir” el original. Este dominico, según documentos, fundó 13 de junio de 1423 el convento de Santo Domingo de Scala Coeli en Córdoba.
Allí, fray Álvaro construyó humildes estaciones que, partiendo del Convento, jalonaban a la vera del camino, un Vía crucis devocional, que terminaba en una colina, desde la que se divisa la curva del Guadalquivir y la ciudad de Córdoba; todavía hoy se conoce ese otero con el significativo nombre de “Monte Calvario”. La esencia de su propósito no fue otra que ayudar a la devoción del pueblo fiel en el acompañar a Jesús en su vía dolorosa.
Via Crucis en el Coliseo, desde 1741
Una costumbre arraigada en la vivencia el Triduo Pascual es el rezo del Via Crucis por el Santo Padre en el Coliseo de Roma en la tarde-noche del Viernes Santo. El Via Crucis del Coliseo fue instaurado en 1741 por el Papa Benedicto XIV que puso las estaciones en este lugar que recoge la sangre de los primitivos mártires.
Se trata de un lugar martirial del que Beda el Venerable llegó a decir: “Quamdiu stat Colysaeus stat Roma, quando cadet Colysaeus cadet Roma et mundus”. Tras decenas de años de olvido volvió a celebrarse el Via Crucis en 1925. Y en 1964 Pablo VI acudió para presidir allí el rito y desde entonces, todos los años, acude el sucesor de San Pedro en la noche del Viernes Santo.
Por D. Adolfo Ariza, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez
En la isla griega de Patmos, se cree que una cueva fue el lugar donde el apóstol Juan recibió las visiones que dieron origen al Apocalipsis, el último texto del Nuevo Testamento.
La Cueva del Apocalipsis. Se cree que esta gruta fue el escenario sagrado donde el apóstol Juan recibió las visiones que dieron origen al Apocalipsis, el último texto del Nuevo Testamento. Este sitio, que aún hoy se mantiene como un vibrante lugar de peregrinación, es testigo mudo de la historia de las primeras comunidades cristianas que sufrieron persecución.
Ubicación estratégica y reconocimiento internacional
La cueva se encuentra estratégicamente situada en la carretera que serpentea entre las localidades de Skala y Chora, en el corazón de la isla de Patmos. Durante siglos, los cristianos de diversas confesiones han reconocido unánimemente este refugio natural como el lugar donde se dice que vivió el apóstol Juan y escribió el Apocalipsis.
Debido a su incalculable valor espiritual y arquitectónico, el sitio sigue siendo un centro de culto activo para la Iglesia Ortodoxa Griega y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, destacando su importancia global.
Según la tradición eclesiástica y los registros históricos, Juan fue exiliado a Patmos durante el convulso reinado del emperador Domiciano. En aquella época, esta isla del Dodecaneso servía como un lugar de confinamiento austero para los convictos del Imperio Romano, en particular para aquellos sospechosos de profecía o agitación religiosa, actos que las autoridades percibían como una amenaza política directa contra el culto al emperador.
La presencia de Juan en Patmos refleja, por lo tanto, las extremas dificultades y la resiliencia que afrontaron las primeras comunidades cristianas bajo el yugo de Roma.
Las visiones de Juan: un mensaje de esperanza en tiempos de persecución
Fue precisamente durante este amargo exilio donde se dice que Juan recibió las complejas visiones descritas en el Libro de la Revelación. Con la ayuda de su fiel discípulo Prócoro, Juan dictó sus revelaciones místicas destinadas a las siete iglesias de Asia Menor, las cuales enfrentaban una era de persecución sistemática e incertidumbre profunda.
Este texto, rico en símbolos crípticos e imágenes impactantes de gran fuerza visual, se convirtió en el cierre definitivo del canon del Nuevo Testamento, enfatizando conceptos vitales como la perseverancia de los santos, el Juicio Final y la victoria definitiva de la esperanza sobre la muerte.
La configuración geológica de la cueva conserva varios elementos que la piedad popular asocia directamente con esta tradición joánica. Una fisura triple en la roca del techo se identifica tradicionalmente como el lugar donde se dice que Juan escuchó la voz divina que "tronaba como una trompeta".
Estas tres pequeñas aberturas en la piedra se interpretan teológicamente como un símbolo de la Santísima Trinidad. Asimismo, el interior alberga una repisa natural y un hueco tallado por el uso secular donde se cree que Juan pudo haberse sentado o apoyado para dictar sus palabras inspiradas. Estos detalles, aunque carezcan de una verificación histórica empírica, son parte integral de la devoción que anima el sitio y atrae a miles de visitantes anualmente.
El Monasterio de San Juan el Teólogo y su legado
Sobre la cueva, dominando el horizonte de la isla como una fortaleza espiritual, se alza el majestuoso Monasterio de San Juan el Teólogo. Fundado en el año 1088 gracias al apoyo decidido del emperador bizantino Alejo Comneno, este edificio fortificado fue durante siglos el centro neurálgico de la vida espiritual, administrativa y defensiva de Patmos. Su construcción contribuyó de manera decisiva al desarrollo urbano de Chora, protegiendo a la población de las incursiones piratas que asolaban el mar Egeo.
En la actualidad, el monasterio no solo es un centro de oración, sino también un tesoro cultural que alberga manuscritos bizantinos únicos, iconos de valor inestimable y objetos litúrgicos de oro y plata que dan testimonio de la importancia del culto y la investigación cristianos en la isla. La biblioteca del monasterio es considerada una de las más importantes del mundo ortodoxo, preservando fragmentos de la memoria cristiana que datan de los primeros siglos.
Este texto del Apocalipsis, nacido en un contexto de exilio forzado y sufrimiento físico, se dirige originalmente a comunidades vulnerables que buscaban un sentido a su dolor. La Cueva del Apocalipsis sigue siendo, dos mil años después, un lugar vivo de oración y recuerdo. Su atmósfera de silencio y recogimiento nos recuerda que este texto fundamental del cristianismo no es solo una profecía sobre el fin de los tiempos, sino un llamado constante a la fidelidad, la esperanza y la perseverancia ante las dificultades más extremas de la vida humana.
¿Qué es lo que sintió Jesús en su cuerpo? ¿Cuáles fueron las reacciones de su organismo ante el suplicio?
Con motivo de la Semana Santa vamos a publicar una serie de artículos en los que el doctor Santiago Santidrian (Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra) nos explica desde el punto de vista fisiológico cómo fueron los dolores y sufrimientos que Jesús padeció durante las horas de su Pasión y Muerte.
Las descripciones de estos padecimientos están relatadas con sobriedad y sin exageraciones, pero a la vez con la crudeza que tuvieron.
Pensamos que pueden ayudar a revivir la Pasión personalmente y comprender más a fondo cómo fueron esos sufrimientos.
La conclusión es que la naturaleza humana de Cristo era de una fortaleza tremenda para aguantar lo que aguantó.
El Santo Sepulcro en guerra: sin fieles, pero con franciscanos
La oración continúa ininterrumpidamente en el Santo Sepulcro
La Custodia de Tierra Santa, institución franciscana que ha velado por los Santos Lugares durante más de ocho siglos, ha emitido un pronunciamiento oficial que trasciende la mera gestión administrativa para convertirse en un grito de auxilio y una firme declaración de principios.
En un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y el recrudecimiento de las tensiones en la región, el mensaje de los franciscanos resuena con una urgencia sin precedentes.
El Desafío de Preservar el "Status Quo"
Uno de los pilares fundamentales del comunicado es la defensa del Status Quo, el conjunto de leyes, costumbres y acuerdos históricos que regulan el acceso y la propiedad de los lugares sagrados en Jerusalén y sus alrededores. La Custodiaadvierte que cualquier intento de alterar este delicado equilibrio no solo es una afrenta a la historia, sino un peligro directo para la convivencia entre las tres religiones monoteístas.
Históricamente, los franciscanos han actuado como puentes. Sin embargo, el comunicado subraya que la presión actual sobre las comunidades cristianas —manifestada en restricciones de movimiento, dificultades burocráticas y, en ocasiones, actos de hostilidad directa— está socavando la viabilidad de su misión. La presencia cristiana en Tierra Santa no es una reliquia del pasado, sino una comunidad viva que hoy se siente amenazada.
El Impacto Humano y Social
Más allá de las piedras de los santuarios, la noticia pone el foco en las "piedras vivas": los fieles locales. El comunicado detalla cómo el conflicto persistente ha devastado la economía de las familias cristianas, muchas de las cuales dependen del turismo religioso y las peregrinaciones. Con la caída drástica de visitantes debido a la inseguridad, el desempleo ha golpeado con fuerza a comunidades que ya eran minoritarias.
La Custodia no se limita a denunciar; también recuerda su labor social. A través de escuelas, viviendas sociales y centros de asistencia, la Iglesia intenta mitigar el éxodo de cristianos. El mensaje es claro: si la comunidad cristiana desaparece de Tierra Santa, los Santos Lugares se convertirán en museos vacíos, perdiendo su esencia como centros de oración y encuentro espiritual.
Un Llamado a la Comunidad Internacional
El texto oficial hace una apelación directa a los líderes mundiales y a los organismos internacionales. No se pide solo ayuda financiera, sino un compromiso político real para garantizar la libertad de culto y la seguridad de todos los habitantes de la región. La Custodia enfatiza que la paz en Jerusalén es la clave para la paz en el mundo, y que la Ciudad Santa debe seguir siendo un patrimonio compartido, no un campo de batalla exclusivo.
"La paz es un don de Dios, pero también es una tarea humana que requiere valentía, justicia y respeto mutuo."
La Resiliencia de la Fe Franciscana
A pesar de la gravedad del diagnóstico, el tono de la noticia no es de derrota, sino de resiliencia. Los franciscanos reafirman su compromiso de permanecer en Tierra Santa, "custodiando" no solo los edificios, sino la esperanza. El comunicado invita a los fieles de todo el mundo a no olvidar a sus hermanos en Oriente Próximo y a reanudar las peregrinaciones en cuanto las condiciones lo permitan, como un acto de solidaridad concreta.
Conclusión y Perspectivas
El comunicado de la Custodia de Tierra Santa actúa como un termómetro de la crisis actual. Nos recuerda que la situación en los lugares sagrados es un reflejo de la salud moral de la humanidad. La protección de los derechos de las minorías y el respeto a la historia compartida son requisitos indispensables para cualquier solución duradera.
La noticia cierra con una nota de oración y esperanza, confiando en que el diálogo pueda prevalecer sobre la confrontación. Para la Custodia, cada piedra de Jerusalén cuenta una historia de redención que debe ser protegida para las generaciones futuras.
Además de las canciones y el carisma de sus personajes, la película atrapa con sus lecciones. Este largometraje, recién estrenado en México y Latinoamérica, nos permite familiarizarnos con el rey David y contemplar cómo vivimos el plan y las promesas de Dios.
Necesitamos seguir la voluntad de Dios. Eso, como católicos, lo sabemos bien. Lo que en ocasiones desconocemos es cómo hacerlo, por dónde empezar, qué soltar, cómo confiar más... La película David, estrenada el jueves 12 de marzo de 2026 en México -en más de 600 salas a nivel nacional- ilustra con gran acierto este proceso. A lo largo de este musical de animación, acompañamos a David desde que es un pequeño pastor hasta que se convierte en el Rey de los israelitas.
Su camino nos recuerda cinco grandes verdades que podemos meditar en familia, con amigos o en el silencio de la oración:
1. Entender no es necesario para decir sí
La película inicia mostrándonos a David, un pastor carismático que disfruta de su vida tal cual es. De pronto, el profeta Samuel aparece en casa y lo unge, anunciándole que, por voluntad de Dios, será el próximo rey de su pueblo.
David no lo entiende, tampoco lo desea; no lo ve posible. Sin embargo, guiado por el profeta y sustentado por su familia, asume el plan de Dios, aún con muchas preguntas por resolver.
Lee: David no fue el único que confío en un plan que no comprendía. Puedes leer también sobre el fiat de María, sobre los sueños de san José o el sacrificio que Dios pidió a Abraham.
2. Hay un proceso no visible
Tras decir que sí y recibir la unción llega la inevitable pregunta: ¿y ahora qué?
David sabe que su vida ha cambiado para siempre, se reconoce llamado por Dios y está dispuesto a seguir sus designios; pero su vida diaria sigue siendo la misma. Pareciera que nada ha cambiado.
No tiene claro qué debe hacer, por dónde debe comenzar, cuál es la actitud que debería tomar. Sin embargo, Dios ya está trabajando en su corazón.
Cuando nos abruma el peso de la prueba, cuando llegan las dudas o tenemos la tentación de rendirnos ante el cansancio… encontramos la ayuda de Dios en nuestro hermano.
Quizá una de las canciones más memorables de la película es El Gran Telar, en la que vemos a la madre de David animando a su hijo a permanecer firme y confiar en que, aunque por el momento nada parece tener sentido, cada hilo de su historia está destinado a formar un hermoso tejido a manos de Dios.
David renovó su fortaleza después de escuchar las palabras de sabiduría de su madre; y recibió el agua y los cuidados que necesitaba en medio del desierto gracias a los israelitas que lo seguían… Nosotros también somos fortalecidos en el camino de la fe a través de nuestra comunidad.
Medita: ¿En qué momentos has reconocido la ayuda de Dios a través de los que te rodean? ¿Estás atento a las necesidades del otro para ser tú también un signo de la presencia de Dios?
4. El desierto es inevitable
David fue elegido por Dios, él fue obediente y siguió su voluntad. Venció a Goliat con el poder de la fe y no perdió ni una sola oportunidad para alabar y predicar.
Sin embargo, cuando Saúl supo que él era quien había sido ungido para reemplazarlo como rey, ordenó matarlo y David tuvo que huir al desierto..
En el desierto, vemos a David sufrir y dudar. ¿Por qué Dios lo permitió si él fue un siervo bueno?
El desierto espiritual no es un castigo, tampoco es un signo de que Dios se ha alejado. Es un tiempo de gracia en el que Dios nos purifica y nos prepara para la misión que ha soñado para nosotros.
Donde vemos muerte, sequedad, sufrimiento y vacío es donde sobreabunda la gracia santificante.
Alaba: En los tiempos de prueba es difícil dirigirse a Dios. Sin embargo, en los momentos más duros de la prueba, David volvió a la alabanza. No importa si son unas cuantas palabras, si es por medio del canto o con un texto bíblico, lo importante es dar gloria al Rey de reyes.
5. Dios cumple sus promesas
A cada gran prueba, sucedió una victoria. Cuando David luchó con la fuerza de la fe, venció a Goliat. Cuando se vieron amenazados por los amalecitas, resultaron vencedores.
La última escena nos muestra a un David adulto que, después de una gran batalla, se convierte en rey del pueblo de Israel. ¿Y qué hace David? Reconocer la promesa cumplida de Dios y darle gloria.
Agradece: Toma unos minutos para contemplar todas aquellas veces en las que has tenido la certeza de que eso que estás viviendo es una bendición de Dios, una promesa cumplida. Agradece a Dios con el salmo 145, himno de David.
En febrero de 2022, el Vaticano reconoció oficialmente su causa de canonización y lo declaró Siervo de Dios
Akash Bashir - camino a los altares
Hace diez años, el joven católico Akash Bashir dio su vida para salvar a más de mil fieles en una iglesia de Pakistán. Su sacrificio sigue siendo hoy un poderoso testimonio de fe.
El 15 de marzo de 2015 quedó grabado en la memoria de los cristianos de Pakistán como un día de dolor, pero también de heroísmo. Aquella mañana de domingo, Akash Bashir, un joven católico de apenas 20 años, se convirtió en símbolo de valentía al entregar su vida para salvar a cientos de fieles que acudían a misa en la iglesia de San Juan en Lahore.
Diez años después de aquel atentado, su historia sigue conmoviendo a la Iglesia universal. Akash es recordado no solo como una víctima del terrorismo, sino como un auténtico testigo de la fe, un joven que eligió proteger a los demás incluso a costa de su propia vida.
“Moriré, pero no te dejaré entrar”
Aquella mañana, Akash se encontraba en la entrada de la iglesia como voluntario de seguridad. Tras varios ataques contra templos cristianos en Pakistán, muchas parroquias habían comenzado a organizar equipos de vigilancia formados por fieles para proteger a los asistentes.
Cuando un terrorista suicida intentó entrar al templo, Akash comprendió inmediatamente el peligro. Dentro de la iglesia se encontraban más de mil personas reunidas para la misa dominical. Sin dudarlo, el joven se lanzó sobre el atacante y lo abrazó con fuerza para impedir que entrara al templo.
Sus últimas palabras quedaron grabadas para siempre en la memoria de los presentes: “Moriré, pero no te dejaré entrar.”
Segundos después, el terrorista detonó el chaleco explosivo que llevaba. La explosión mató a Akash y a otras dos personas fuera de la iglesia, pero evitó una masacre que habría causado centenares de víctimas. El sacrificio del joven salvó la vida de todos los fieles que estaban dentro.
Un joven dispuesto a dar la vida
El heroísmo de Akash no fue fruto de un impulso momentáneo. Su madre recuerda que durante meses insistió en ofrecerse como voluntario para proteger la iglesia. “Durante tres meses repetía que quería vigilar el templo”, contó en una entrevista. “Decía que estaba dispuesto a sacrificar su vida si Dios le daba la oportunidad de proteger a otros”.
Aquella mañana salió de casa vestido completamente de blanco. Su madre estaba lavando ropa cuando escuchó disparos y después una fuerte explosión que sacudió toda la calle. Era un muchacho sencillo que murió en el camino del Señor.
Un rostro que recordaba a los primeros mártires
El pastor cristiano Samuel Ashan Khokhar, que ayudó a identificar los cuerpos en la morgue, relató un momento que le impresionó profundamente. Cuando vio el rostro de Akash, dijo que percibió una serenidad especial.
El sacrificio de Akash Bashir se produce en un contexto difícil para los cristianos de Pakistán. En el país viven unos tres millones de cristianos, menos del dos por ciento de la población. Muchos viven en pobreza extrema y con frecuencia son tratados como ciudadanos de segunda clase, a pesar de que la Constitución garantiza la libertad religiosa.
Las leyes de blasfemia, que contemplan penas muy duras, se utilizan con frecuencia contra minorías religiosas. La violencia contra los cristianos tampoco es rara. En agosto de 2023, la ciudad de Jaranwala sufrió una de las peores oleadas de violencia anticristiana. Además, muchas niñas cristianas son víctimas de secuestros, conversiones forzadas y matrimonios obligados.
Un camino hacia los altares
El testimonio de Akash Bashir ha inspirado a miles de cristianos dentro y fuera de Pakistán. En febrero de 2022, el Vaticano reconoció oficialmente su causa de canonización y lo declaró Siervo de Dios, el primer paso hacia la santidad.
Si el proceso continúa, podría convertirse en el primer santo en la historia del país, una nación de mayoría musulmana donde la presencia cristiana es pequeña pero profundamente arraigada. Las raíces del cristianismo en esa región se remontan al siglo I, cuando el apóstol Santo Tomás llegó al subcontinente indio en el año 52.
Un testimonio que interpela al mundo
A diez años de su muerte, el ejemplo de Akash Bashir sigue siendo un poderoso recordatorio del significado del amor cristiano llevado hasta el extremo. Su gesto muestra que el heroísmo más grande puede encontrarse en actos simples de entrega total.
Akash no llevaba armas ni buscaba reconocimiento. Era un joven ordinario que decidió proteger a su comunidad. Y en ese instante decisivo, cuando abrazó al terrorista para impedir la masacre, encarnó una de las verdades más profundas del Evangelio: no hay amor más grande que dar la vida por los demás.
Una mirada forense, histórica y científica a las últimas horas de Jesús y a los detalles físicos de la crucifixión.
Famiplay incorpora a su catálogo el documental La muerte de Jesús: una investigación médica, una producción de Rome Reports que analiza la Pasión desde un enfoque interdisciplinar, reuniendo aportaciones de médicos forenses, especialistas y expertos en historia para arrojar luz sobre los aspectos físicos y contextuales de la crucifixión.
El documental plantea preguntas clave como si un condenado podía cargar una cruz de más de 80 kilos o solo el travesaño, por qué se conoce que hubo flagelación previa, y qué evidencias existen sobre la ejecución en Jerusalén.
Un enfoque médico-forense que revisa representaciones tradicionales
A lo largo del documental, distintos especialistas revisan representaciones comunes de la crucifixión y aportan explicaciones basadas en evidencia y experimentación.
Entre los puntos abordados, se menciona que ciertos detalles tradicionales —como la ubicación de los clavos— han sido representados de forma distinta a la que sostienen algunos estudios y reconstrucciones: por ejemplo, se argumenta que la fijación habría sido en la zona de la muñeca para poder sostener el peso del cuerpo.
Producción y trayectoria
La muerte de Jesús: una investigación médica tiene una duración de 45 minutos. La investigación para este proyecto incluyó entrevistas internacionales como el instructor de biología Jay Zimmer (Gardner-Webb University (EE. UU.) ) en el marco de la documentación sobre las últimas horas de Jesús.
Disponibilidad en Famiplay
Con este estreno, Famiplay refuerza su propuesta de contenidos documentales y de análisis histórico-cultural, poniendo a disposición del público una obra que combina rigor divulgativo y una narrativa accesible para espectadores interesados en historia, ciencia y fe.
A San José, Dios le encomendó la enorme responsabilidad y privilegio de ser el esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Por eso es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María.
Su fiesta es el 19 de marzo y es bueno que nos fijemos de forma especial en la figura de San José. Para eso, ha señalado cuáles son las dos virtudes principales que definen al padre de Jesús: “José es el hombre que sabe acompañar en silencio” y es “el hombre de los sueños”.
Biografía de San José
Tanto San Mateo como San Lucas nos hablan de San José como de un varón que descendía de una estirpe ilustre: la de David y Salomón, reyes de Israel. Los detalles de esta ascendencia son históricamente algo confusos: no sabemos cuál de las dos genealogías, que traen los evangelistas, corresponde a María y cuál a San José, que era su padre según la ley judía. No sabemos si su ciudad natal fue Belén, a donde se dirigió a empadronarse, o Nazaret, donde vivía y trabajaba.
Sabemos, en cambio, que no era una persona rica: era un trabajador, como millones de otros hombres en todo el mundo; ejercía el oficio fatigoso y humilde que Dios había escogido para sí, al tomar nuestra carne y al querer vivir treinta años como uno más entre nosotros.
La Sagrada Escritura dice que José era artesano. Varios Padres añaden que fue carpintero. San Justino, hablando de la vida de trabajo de Jesús, afirma que hacía arados y yugos (S. Justino, Dialogus cum Tryphone, 88, 2, 8 (PG 6, 687).); quizá, basándose en esas palabras, San Isidoro de Sevilla concluye que José era herrero. En todo caso, un obrero que trabajaba en servicio de sus conciudadanos, que tenía una habilidad manual, fruto de años de esfuerzo y de sudor.
De las narraciones evangélicas se desprende la gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan.
Quién fue San José de Nazaret en la Iglesia Católica
La Iglesia entera reconoce en San José a su protector y patrono. A lo largo de los siglos se ha hablado de él, subrayando diversos aspectos de su vida, continuamente fiel a la misión que Dios le había confiado.
En el siglo XVII, el Papa Gregorio XV instituyó por primera vez una fiesta litúrgica en su nombre.
Durante 1870, el santo Papa Pío IX nombró a san José patrono universal de la Iglesia.
A partir de entonces, León XIII dedicó una encíclica al santo patriarca
A los 100 años de este documento, San Juan Pablo II escribió la exhortación apostólica Redemptoris custos.
El papa Francisco publicó también una carta sobre san José en 2020, bajo el título «Patris corde», «Corazon de padre»
En palabras de San Josemaría, San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre.
Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con El, a sabernos parte de la familia de Dios. Este Santo nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos.
Las virtudes de José de Nazaret
José obrero era un artesano de Galilea, un hombre como tantos otros. En su día solo había paternidad y trabajo, todos los días, siempre con el mismo esfuerzo. Y, al acabar la jornada, una casa pobre y pequeña, para reponer las fuerzas y recomenzar.
Pero el nombre de José significa, en hebreo, Dios añadirá. Dios añade, a la vida santa de los que cumplen su voluntad, dimensiones insospechadas: lo importante, lo que da su valor a todo, lo divino. Dios, a la vida humilde y santa de José, añadió la vida de la Virgen María y la de Jesús, Señor Nuestro.
Vivir de la fe, estas palabras se ven realizadas con creces en San José. Su cumplimiento de la voluntad de Dios es espontáneo y profundo.
Porque la historia del Santo Patriarca fue una vida sencilla, pero no una vida fácil. Después de momentos angustiosos, sabe que el Hijo de María ha sido concebido por obra del Espíritu Santo. Y ese Niño, Hijo de Dios, descendiente de David según la carne, nace en una cueva. Ángeles celebran su nacimiento y personalidades de tierras lejanas vienen a adorarle, pero el Rey de Judea desea su muerte y se hace necesario huir. El hijo de Dios es, en la apariencia, un niño indefenso, que vivirá en Egipto.
En su Evangelio, San Mateo pone constantemente de relieve la fidelidad de José, que cumple los mandatos de Dios sin vacilaciones, aunque a veces el sentido de esos mandatos le pudiera parecer oscuro o se le ocultara su conexión con el resto de los planes divinos.
Fe, amor y esperanza
En muchas ocasiones los Padres de la Iglesia hacen resaltar esta firmeza de la fe de San José. La fe de José no vacila, su obediencia es siempre estricta y rápida.
Para comprender mejor esta lección que nos da aquí el Santo Patriarca, es bueno que consideremos que su fe es activa. Porque la fe cristiana es lo más opuesto al conformismo, o a la falta de actividad y de energía interiores. En las diversas circunstancias de su vida, el Patriarca no renuncia a pensar, ni hace dejación de su responsabilidad. Al contrario: coloca al servicio de la fe toda su experiencia humana.
Fe, amor, esperanza: estos son los ejes de la vida del Santo y los de toda vida cristiana. La entrega de José de Nazaret aparece tejida de ese entrecruzarse de amor fiel, de fe amorosa, de esperanza confiada. Eso nos enseña la vida de San José: sencilla, normal y ordinaria, hecha de años de trabajo siempre igual, de días humanamente monótonos, que se suceden los unos a los otros.
San José el padre de Jesús
A través del ángel, Dios mismo le confía a José cuáles son sus planes y cómo cuenta con él para llevarlos adelante. José está llamado a ser padre de Jesús; esa va a ser su vocación, su misión.
José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de El con abnegación alegre.
Con San José, aprendemos lo que es ser de Dios y estar plenamente entre los hombres, santificando el mundo. Tratad a José y encontraréis a Jesús. Tratad a José y encontraréis a María, que llenó siempre de paz el amable taller de Nazaret.
José de Nazaret cuidó del Hijo de Dios y, en cuanto a hombre, le introdujo en la esperanza del pueblo de Israel. Y eso mismo hace con nosotros: con su poderosa intercesión nos lleva hacia Jesús. San Josemaría, cuya devoción a san José fue creciendo a lo largo de su vida, decía que Él es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre.
Dios exige continuamente más, y sus caminos no son nuestros humanos caminos. San José, como ningún hombre antes o después de él, ha aprendido de Jesús a estar atento para reconocer las maravillas de Dios, a tener el alma y el corazón abiertos.
La fiesta de San José
La fiesta de San José pone ante nuestra mirada la belleza de una vida fiel. José se fiaba de Dios: por eso pudo ser su hombre de confianza en la tierra para cuidar de María y de Jesús, y es desde el cielo un padre bueno que cuida de la fidelidad cristiana.
La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero(Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad.
Los siete domingos de san José
Son una costumbre de la Iglesia para preparar la fiesta del 19 de marzo. Dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de su vida.
La meditación de los“dolores y gozos de san José” ayuda a conocer mejor al santo Patriarca y a recordar que también él afrontó alegrías y dificultades
Fue el Papa Gregorio XVI quien fomentó la devoción de los siete domingos de san José, concediéndole muchas indulgencias; pero S.S. Pío IX les dio actualidad perenne con su deseo de que se acudiera al Santo, para aliviar la entonces aflictiva situación de la Iglesia universal.
Un día, alguien preguntó a san Josemaría cómo acercarse más a Jesús: «Piensa en aquel hombre maravilloso, escogido por Dios para hacerle de padre en la tierra; piensa en sus dolores y en sus gozos. ¿Haces los siete domingos? Si no, te aconsejo que los hagas».
«¡Qué grandeza adquiere la figura silenciosa y oculta de san José –decía san Juan XXIII– por el espíritu con que cumplió la misión que le fue confiada por Dios. Pues la verdadera dignidad del hombre no se mide por el oropel de los resultados llamativos, sino por las disposiciones interiores de orden y de buena voluntad»
Devoción del Papa Francisco
“Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo.
Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de la figura del Santo para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema”.
El «Santo del silencio»
No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección. Él protegió a la Inmaculada Madre de Dios y fue el padre de Jesús en la tierra. Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente.
“Guardián del Señor"
Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, se remonta al menos al siglo IX.
San José tiene múltiples patronazgos
Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.
Oración mencionada en ‘Patris corde’ con el que se concede
el don de indulgencias especiales con ocasión del Año de San José