La lucha de los primeros cristianos contra la práctica del aborto

La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas. 

 

A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.

LA DIDACHE siglo I

“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).

 

EPÍSTOLA DE BERNABÉ siglo I o II

“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).

 

ATENÁGORAS

“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?

Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).

 

TERTULIANO  Siglo II-III

“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).

“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.

“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).

“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).

 

MINUCIO FELIX

“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).

 

SAN HIPÓLITO siglo III

“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).

 

CONCILIO DE ANCIRA

“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).

 

SAN BASILIO EL GRANDE siglo IV

“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).

“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).

 

SAN JUAN CRISÓSTOMO siglo IV

“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.

¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).

 

SAN JERÓNIMO siglo IV

“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).

 

 

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Este fue el momento en el que un terrorista atacó una iglesia en Colombo, Sri Lanka, el Domingo de Pascua de 2019.

Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.

 

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FRANCISCO
No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.

Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.

También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.

Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka

Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.

El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.

FUENTE: www.romereports.com

El pez es el símbolo que más se asocia con la Iglesia antigua.

 

Aparece por todas partes en los restos arqueológicos: grabado en las paredes a modo de grafiti, representado en lámparas de aceite y plasmado con gran detalle en hermosos mosaicos y frescos. Los Padres de la Iglesia dejaron un impresionante registro escrito en el que explican el pez y sus múltiples niveles de significado. Y, como resulta ser, el símbolo era tan complejo como común.

 

El único símbolo que hoy goza de una popularidad comparable entre nosotros es la cruz, que también fue representada muy pocas veces durante los primeros siglos del cristianismo. Hoy vemos cruces en los campanarios y en los libros de himnos, en collares y calcomanías para autos. Pues bien, en la antigüedad el pez tenía una presencia igualmente extendida.

 

pez

¿Qué representaba el pez?

Ante todo, a Jesucristo. La lengua predominante en la Iglesia primitiva era el griego y, en ese idioma, la expresión “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador” formaba el acrónimo ICHTHYS, la palabra griega para “pez”. Por eso, el pez es una profesión de fe sencilla: expresa la creencia en la divinidad de Jesús y en su identidad como Cristo, el Salvador ungido (cf. Mateo 16:16).
Sin embargo, los estudiosos creen que el símbolo visual apareció antes que el acrónimo.
Los peces aparecen con frecuencia en las Escrituras que se proclamaban en la liturgia de la Iglesia, por lo que el símbolo evocaba muchas escenas conocidas de la historia sagrada.

Pensemos en el profeta Ezequiel: “Y por dondequiera que pase el río [...] habrá muchísimos peces. [...] Los pescadores se pararán a sus orillas [...] y habrá peces de muchas especies, como los peces del Mar Grande”. Esta profecía se interpretaba a menudo como una visión de la Iglesia futura, cuyo “río” bautismal estaría habitado por muchos “peces”; es decir, muchos cristianos identificados con Jesucristo. Por supuesto, los pescadores que “se pararán a sus orillas” anticipan a los apóstoles y a sus sucesores, los obispos, a quienes Jesús llamó a ser “pescadores de hombres” (Mateo 4:19).

El pez es Jesús, pero también es cada creyente. No hay contradicción en ello. A finales del siglo II, Tertuliano, que escribía en el norte de África, explicó: “Nosotros, pequeños peces, siguiendo el ejemplo de nuestro [gran] pez, Jesucristo, nacemos en el agua. Y no tenemos salvación de ningún otro modo que permaneciendo siempre en el agua”.

Aunque escribe en latín, Tertuliano recurre a la palabra griega ichthys cuando se refiere a Jesús. Sin duda, quería que quienes lo escuchaban recordaran el acróstico “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”, que para entonces ya estaba firmemente arraigado en la cultura cristiana.

Y también en la cultura judía. Algunos estudiosos sostienen que la veneración por este símbolo es anterior al cristianismo y que podría tener su origen en el patrimonio común de cristianos y judíos. El profeta Habacuc había dicho: “Has hecho a los hombres como los peces del mar” (Habacuc 1:14); y, según el Talmud de Babilonia, el rabino Samuel ofreció una interpretación sorprendentemente similar a la de Tertuliano, su contemporáneo cristiano. Dijo: “Los hombres son comparados con los peces porque, así como los peces del mar mueren en cuanto salen a tierra firme, así también el hombre muere en cuanto abandona la Torá y los preceptos”.

Un cristiano separado de la Iglesia, al igual que un judío alejado de la Torá, era una persona fuera de su elemento: un pez fuera del agua, condenado a la muerte espiritual.

El significado primordial del pez

Pero todavía no hemos llegado al significado original y más profundo del pez.
El pez es el símbolo primordial de la Sagrada Eucaristía. No hace falta ser católico para reconocerlo. Erwin Goodenough, un estudioso agnóstico de la Universidad de Yale, escribió que el Evangelio según san Juan —al que llamó “el Evangelio primitivo”— ofrece “la primera aceptación explícita del pez como símbolo eucarístico y como símbolo del Salvador que era comido en la Eucaristía”. Juan lo hace, en el capítulo sexto, al pasar directamente de la multiplicación de los panes y los peces al discurso del Pan de Vida, su extenso sermón sobre la Eucaristía.

Al final del Evangelio de Juan, vemos que vuelven a aparecer las figuras del pez y el pan cuando Jesús prepara una comida a orillas del lago para sus discípulos (Juan 21:9). Para los primeros cristianos, todos estos acontecimientos prefiguraban la bendición vivificante que Jesús concedió a la Iglesia. El estudioso protestante de arqueología Graydon Snyder concluyó: “el pez era, junto con el pan, el símbolo principal de la Eucaristía, la comida que creó, sostuvo y celebró la nueva comunidad de fe”.
Ninguna representación podría expresar esta asociación con mayor claridad que una en particular de la Catacumba de San Calixto, en Roma. Allí vemos dos peces sobre una lápida: uno lleva pan y el otro un racimo de uvas.
El pez es un credo. Es bautismal. Es eucarístico. Es Cristo. Es el cristiano. Por la fe, el bautismo y la Eucaristía, los creyentes entran en comunión con Dios. Se identifican con él y participan de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4): pequeños peces a imagen del gran pez, que es Jesucristo.

San Ambrosio de Milán nos invita a detenernos a contemplar los peces de la naturaleza y aprender de ellos:
“Imita al pez, que [...] debería llenarte de asombro. Está en el mar y sobre las olas. Está en el mar y nada sobre las aguas. En el mar ruge la tormenta y aúllan los vientos; pero el pez nada, no se hunde, porque está acostumbrado a nadar. Para ti, este mundo también es un mar. Tiene muchas olas, fuertes marejadas y feroces stormas. Sé como un pez, para que las olas del mundo no te hundan”.

fuente: angelus español

¿Sabes quién era San Mateo?
Leví, el recaudador de impuestos de Cafarnaúm

San Mateo era probablemente de Cafarnaún. En esa ciudad ejercía el oficio de recaudador de impuestos, cuando Jesús le llamó para formar parte de los Doce. Es el autor de uno de los cuatro evangelios. No hay datos seguros sobre los lugares de Oriente donde predicó. Murió mártir, seguramente en Persia.

 

LA RESPUESTA DE SAN MATEO

“El Señor esperaba una respuesta pronta y generosa
de aquel rico recaudador de impuestos.
Y Mateo, al instante, le siguió”.

I

Íbamos hacia el mar...
Y, comosiempre, tú y yo detrás de Jesús.
Caía el sol sobre aquel camino arenoso y tú querías descubrir, entre las pisadas de los que iban delante, cuáles eran las huellas del Señor.
Como niños pequeños nos entreteníamos en pisar las señales de sus pies, pisando sobre sus pisadas.
Llenos de ilusión.
Creíamos que, caminando así, hacíamos lo mejor.

Cuando ya se terminaban las casas, vimos aquélla última, pequeñita, con la puerta mirando al mar. Delante, en fila rigurosa, estaban muchos judíos con bolsas de dinero en sus manos, oteando con mirada recelosa...
Jesús se ha parado un instante frente a la puerta de esta casita, mientras que los judíos alineados a la sombra le observan sin cesar.

Hemos llegado tú y yo, y miramos los dos, distraídos, los pies de Jesús, esperando que comience a andar para ser los primeros en pisar sus pisadas. De nuestro juego infantil, nos despertó la voz de Jesús, que dijo:
- "¡Sígueme!"

Alzamos nuestros ojos del suelo y vimos que el Señor hacía a la vez señas con su índice a un hombre que sentado en el banco de los tributos le estaba mirando.

Mateo miraba a Jesús con asombro; una interrogación se dibujaba en su rostro, como diciendo:
-"¿A quién es? ¿A mí?"

II

Pensando que la llamada era para él, sin mirar más, sin atender a toda aquella gente que aguardaba para pagar, sin contar los montones de dinero que estaban encima de la mesa, y sin cerrar siquiera la puerta de su casa, dejándolo todo como estaba, levantándose le siguió.

Lago de Tiberíades

Los judíos de la puerta no comprendieron aquella locura: ¿por qué deja abandonado todo a una palabra de Jesús? ¿Por qué, al paso de Jesús, abandona con desprecio el dinero, que antes ambicionaba con tanto ahínco y afán? ¿A qué es debido ese cambio de conducta?

Tú y yo entendimos que era uno más que se nos unía. Ya no perderá más tiempo ganando sólo dinero; dedicará su vida a andar por caminos de amor y de ideal, de heroísmo y de cielo, siguiendo a Jesús a donde quiera que vaya. Y por Él dejará también, un día, con su sangre, su vida.

Mateo no estropeó la elegancia de su entrega sin palabras con remilgos egoístas, como hubiera sido el poner en orden sus cosas, el recoger el dinero, el mirar para atrás cuando se acercaba a Jesús, dejando a sus espaldas las ilusiones de siempre. Y Mateo es publicano...

 

III

No es de los que se pasan la vida discutiendo si es bueno dar el décimo del perejil y de la hierbabuena, es más sencillo que todo eso, y por ello nunca ha sido visto entre los fariseos de su pueblo.

No puede con esas hipócritas discusiones vacías, y cuando le ha llegado el momento, no ha dado el diezmo, lo ha dado todo, con un cambio radical de su vida.

"San Mateo, escribe su evangelio", de Caravaggio

 

A ti, que me escuchas, amigo, te diré: tú que le sigues jugando a pisar sus pisadas y conservando tu voluntad, sin haberla entregado, mira la actitud de Mateo.

Muchas veces, tú y yo, hemos comentado la conveniencia de darnos del todo a Jesús, haciéndolo también sin palabras, y siempre me has dicho lo mismo, que más adelante, que también sin seguirle del todo se puede hacer mucho bien, que el Señor también quiere que haya recaudadores de tributos, que...

No es preciso que hablemos más, la conducta de Mateo es bastante elocuente. Y Jesús está pasando por tu puerta...

 

 

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San Mateo , Apóstol y Evangelista -

 

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"Caminando con Jesús", J.A. GONZÁLEZ LOBATO,
Ediciones RIALP, S.A.

House of David captura el poder del Antiguo Testamento

Hubo una época en que la gente todavía leía libros, y un bestseller podía capturar la imaginación del público y convertirse en un fenómeno capaz de marcar la cultura popular. Es un fenómeno que se remonta muy atrás en la historia de la humanidad y hoy lo vemos en House of David.

De los libros al cine

En el siglo XX, libros como Lo que el viento se llevó, El padrino y El exorcista fueron tan populares desde su publicación que enseguida comenzaron las especulaciones sobre quién llevaría sus historias al cine. Durante las pausas para el café, la gente discutía qué actor sería el más adecuado para interpretar a esos personajes tan atractivos que habían nacido en las páginas de los libros. Después, las mismas conversaciones analizaban si las decisiones de reparto que finalmente se habían tomado habían sido acertadas.

En aquellos tiempos, los libros más vendidos tenían una segunda vida cuando aparecían en edición de bolsillo. Eso fue lo que ocurrió con Tiburón. Como su lanzamiento coincidió con mis escasos recursos económicos de adolescente, no dudé en comprarlo. Había oído hablar tanto de ese libro y tenía tantas ganas de leerlo que me lancé de cabeza.

Nunca en mi vida me había decepcionado tanto un libro. Tenía una subtrama bastante absurda y protagonistas difíciles de querer. Para ser sincero, terminé haciendo fuerza por el tiburón. Lo habitual es que ocurra exactamente lo contrario: que el libro sea muy superior al intento de los cineastas por trasladar la historia a la pantalla.

En la actualidad

Avancemos hasta este año, cuando acabo de terminar la segunda temporada de la serie House of David (disponible en Amazon Prime Video). La serie era tan buena que me llevó de vuelta a la fuente original. No soy un estudioso de la Biblia, pero gracias a mis propios esfuerzos y a unas 3.588 Misas dominicales a las que he asistido —y probablemente unos cuantos miles más entre las Misas de los días de semana y las de precepto—, he recorrido el Nuevo Testamento más de una vez.

El Antiguo Testamento es otra historia. Conocemos los grandes relatos: el Génesis, el jardín, Moisés, David y algunos de los salmos. Pero nombres como Eljanán, Abimélec y Habacuc hacen que mis ojos comiencen a cerrarse y convierten buena parte del Antiguo Testamento en una lectura que se me hace cuesta arriba y que, tarde o temprano, termino abandonando para volver al Nuevo Testamento, mucho más fácil de digerir.

La serie House of David me ha mostrado cuánto de mi propia herencia espiritual me estaba perdiendo. También me ha llevado a releer el Libro de Samuel y a descubrir hasta qué punto los cineastas han sido fieles al relato original y cuán extraordinariamente cinematográfica fue —y sigue siendo— la verdadera historia del rey David.

House of David

Cuando comencé a ver la serie, con un conocimiento casi nulo del Libro de Samuel, pensé que los cineastas le habían dado a la historia el típico tratamiento de Hollywood. Había demasiados elementos que me hacían pensar que aquellos giros argumentales habían salido de la imaginación de un guionista ingenioso y talentoso, y no de una tradición inspirada que se había transmitido durante miles de años.

Por ejemplo, en la serie aparece una raza de gigantes. Pensé que era llevar las cosas demasiado lejos en plan El Señor de los Anillos, salvo por un pequeño detalle: la Biblia menciona a los gigantes en más de una ocasión. Incluso los fragmentos de los Rollos del Mar Muerto que han permitido reducir un poco la estatura de Goliat —sugiriendo que medía “solo” unos dos metros, en lugar de los más de tres metros que describe Samuel— lo habrían convertido de todos modos en un gigante frente al israelita o filisteo promedio.

En la serie, David se enamora de la segunda hija del rey, pero, por conveniencia política, queda comprometido con la hija mayor. Me pareció el argumento de una torpe película de "Hallmark", hasta que lo investigué y, una vez más, Samuel demostró ser profético. La amistad entre David y Jonatán, el hijo mayor de Saúl, parecía sacada de una de aquellas películas de compañeros protagonizadas por Paul Newman y Robert Redford. ¿Estaría realmente dispuesto el heredero al trono a renunciar a su “derecho” y hacerse amigo del hombre que habría de reemplazarlo? La respuesta sencilla es sí, según el “libro”.

Hay muchos otros elementos de la miniserie que fueron tomados casi palabra por palabra de lo que está escrito en el Libro de Samuel.

En medio de mis modestos esfuerzos por adentrarme en el Antiguo Testamento, me encontré con un episodio de la historia de David, tal como se cuenta en el Primer Libro de Samuel, que la miniserie dejó fuera. No atribuyo ninguna mala intención ni una agenda secreta a este “descuido”: no es una escena particularmente cinematográfica ni contribuye a hacer avanzar la trama. Pero desde el punto de vista de la exégesis bíblica, es una verdadera bomba.

Cuando David entra en conflicto con el rey Saúl, regresa al lugar sagrado de Nob, donde los sacerdotes custodian las cosas sagradas. David les pide pan para sus hombres. Los sacerdotes no tienen “pan común”, pero sí “pan sagrado”, reservado para quienes están en estado de gracia. Cuando David asegura al sacerdote que sus hombres se encuentran en ese estado, el sacerdote se los entrega.

Incluso en mi ignorancia, sabía que Jesús es anunciado en numerosas ocasiones en el Antiguo Testamento. Pero leer ese pasaje y comprender que la Casa de David estaba tomando forma desde sus comienzos en Belén fue uno de esos momentos de gracia que Dios pone en nuestro camino.

De Robert Brennan

ver en Angelus en Español

 

Se estrena "Nacimiento" la historia del primer sacerdote católico y mártir de Corea

San Andrés Kim Dae-geon fue canonizado por san Juan Pablo II en 1984, cuando el pontífice visitó Corea

Murió muy joven por su fe. No obstante la corta vida Andrés Kim Dae-geon dio muchos frutos porque fue misionero, cartógrafo, navegante y, por supuesto, mártir.

 

 

 

 

 

Concebida como una gran superproducción, de ahí que cuente con una factura visual impecable, Nacimiento narra la apasionante vida del primer sacerdote coreano, Andrés Kim Dae-geon. Nacido en Corea, durante la dinastía Josean en el año 1821, era hijo de unos nobles coreanos conversos al catolicismo.

Bautizado a los 15 años, desde ese momento tuvo clara su fe y su destino y por esa razón nada detuvo sus pasos por extender la religión católica por su país a pesar de los peligros.

Con un extenso metraje de 150 minutos, la película no sólo narra su preparación como sacerdote y sus estudios en Macao sino también sus viajes por mar en el buque Ertugrul, bajo el mando del comandante Cecil en la Flota del Lejano Oriente en Vladivostok, la Guerra del Opio, la apertura de rutas terrestres en Manchuria, la travesía del Mar Amarillo en el barco Rafael, y la apertura de rutas marítimas hacia la isla Baengnyeong, entre otros.

 

Andrés Kim nacimiento

 

 

Su curiosidad le permitió convertirse en un experto cartógrafo pero también adquirió conocimientos médicos para enfrentarse al cólera y la viruela.

La película hace viajar al espectador por Oriente en una época convulsa, donde las comunidades católicas, como los primeros cristianos, vivían ocultos por las crueles persecuciones de la dinastía Josean.

Aunque, como refleja la película, murieron miles de ellos bajo tortura y martirio, la labor de sacerdotes como Andrés Kim Dae-geon fue decisiva para que el catolicismo no fuera erradicado en esa nación, dándose la circunstancia de que Corea del Sur, es uno de los países asiáticos con más católicos, alrededor de 5,3 millones.

 

Andrés Kim nacimiento

 

 

Su fortaleza la resumía así: “el martirio es una corona de flores que Dios nos da”.

 

Protagonizada por el actor coreano Yoon Shi-Yoony, el film se rodó en varios idiomas, lo que supuso un esfuerzo extra para los actores al tener que aprender chino, latín y francés para dominar las escenas y contribuir así, a la autenticidad de la película.

 

 Andrés Kim nacimiento

 

 

 

 

San Jenaro Mártir

La tradición refiere que reconocido San Jenaro como obispo, cuando iba a prestar su ayuda a los cristianos prisioneros, fue apresado por los soldados y luego también encarcelado. Condenados todos a la última pena, San Jenaro y sus compañeros fueron arrojados a un horno encendido; pero las llamas milagrosamente les dejaron ilesos.

 

Obispo de Benevento, sufrió el martirio hacia el año 305 en la persecución de Diocleciano, juntamente con los diáconos Sosio, Próculo y Festo, el lector Desiderio y los cristianos Eutiquio y Acucio. Sus reliquias reposan en la capilla a él dedicada en la catedral de Nápoles.

Si no hay más datos rigurosamente históricos que los indicados, sin embargo, la leyenda y la tradición popular, siempre con ese pequeño núcleo de verdad transformada, nos han dejado otras noticias acerca de la vida del insigne mártir, cuya actividad más que terrena quiso Dios que fuera celestial.

La devoción del pueblo le exaltó y su acción protectora no ha dejado de sentirse, especialmente en la vida y lúcida ciudad de Nápoles que ha encontrado en la sangre de San Jenaro el símbolo de su vida cristiana. La historia de la ciudad mediterránea es la historia de la devoción a esa sangre que cada año selicúa y que fue derramada por mantener la fidelidad a Cristo.

Vida

La tradición refiere que reconocido San Jenaro como obispo, cuando iba a prestar su ayuda a los cristianos prisioneros, fue apresado por los soldados y luego también encarcelado. Condenados todos a la última pena, San Jenaro y sus compañeros fueron arrojados a un horno encendido; pero las llamas milagrosamente les dejaron ilesos. Enfurecido el juez los condenó a ser devorados por las fieras en el anfiteatro de Puteoli, hoy Pozzuoli; pero nuevamente salieron ilesos, ya que las feroces bestias se volvieron mansas y no los atacaron. Finalmente, el juez ordenó que fueran degollados.

La noche siguiente a su martirio, San Jenaro se apareció a un anciano y le entregó el lienzo ensangrentado con que taparon sus ojos antes de segar su cuello. Los cristianos, según su costumbre, recogieron un poco de sangre de los mártires en unas anforitas de cristal.

El cuerpo de San Jenaro fue enterrado en Pozzuoli y más tarde trasladado a Nápoles a unas catacumbas que pronto recibieron el nombre del Santo. Hay pruebas arqueológicas de una antiquísima devoción a San Jenaro en estas catacumbas: se trata de una pintura del Siglo V que representa al Santo con ornamentos pontificales y un nimbo sobre su cabeza con el anagrama de Cristo y esta inscripción Sancto lanuario (a San Jenaro).

A ambos lados del obispo mártir se pueden ver dos figuras, una adulta y otra niña con los brazos en alto y actitud orante. De las catacumbas de Nápoles las reliquias de San Jenaro fueron trasladadas, en el Siglo IX, a la ciudad de Benevento y luego a Montevergine, para volver definitivamente otra vez a la ciudad del Vesubio en 1497 y ser colocadas en la catedral.

Devoción

No interrumpió estos siglos de ausencia la devoción de los napolitanos a San Jenaro, ni la de los pueblos de la Campania. Él seguía su acción protectora sobre aquellos hombres que, con fe sencilla, le buscaban en sus necesidades.

Así ocurrió en 1527, cuando la peste asoló la región, quedando Nápoles exenta de tan terrible azote. Vuelve a repetirse esta protección extraordinaria sobre la ciudad en tiempos más próximos a los nuestros, cuando en 1884 queda libre de la acción devastadora de una epidemia de cólera que hizo verdaderos estragos en las regiones circunvecinas.

Si estas calamidades públicas y la protección del Santo están vivas en la devoción del pueblo, más aún lo está aquella otra en la que Nápoles fue librada de la ruina total por efecto de la gran erupción del Vesubio, acaecida el 1631, y que tuvo tres días de duración, salvándose la ciudad en medio de los gravísimos daños causados a muchas poblaciones vecinas.

 

Relicario de San Jenaro (Catedral de Nápoles)

 

El hecho más importante acerca de San Jenarpo es el de la licuefacción de su sangre. Ya ha quedado anotado más arriba, cómo los cristianos recogieron, en unas pequeñas ampollas de cristal, sangre del Santo mártir, que a través de los siglos se conservó celosamente.

Todos los años esta sangre, ordinariamente en estado sólido, se vuelve líquida con su propio color de un rojo vivo el día de la fiesta del Santo y en otros días señalados. Estas ampollas de cristal se conservan hoy en la catedral de Nápoles, dentro de una teca de metal con dos cristales transparentes que asemeja a una custodia en formade sol.

Este prodigioso hecho de la licuefacción tiene lugar en la presencia del clero catedralicio y de los devotos que prorrumpen en aclamaciones de entusiasmo. Esta sangre pasa al estado líquido, cambiando de color, de volumen y de peso, hasta llegar al doble y sin guardar proporción constante en el uno y el otro. El grado de temperatura ambiente se ha demostrado que no tiene relación alguna con el fenómeno.

Modernamente este extraordinario hecho se ha convertido en objeto de polémica acerca de la verdadera naturaleza. Para unos el fenómeno es totalmente sobrenatural y milagroso. Para otros es natural y de lo que se trata es de hallar la verdadera explicación.

Unas veinte hipótesis distintas han dado los estudiosos para explicar el prodigio como un fenómeno natural. Algunas de ellas, incluso se deben a autores católicos. Sin embargo, la totalidad de los fenómenos que acaecen en la licuefacción no parece que quedan satisfactoriamente esclarecidos con los datos que aducen los autores. Tampoco encuentra explicación natural el hecho de que el prodigio no pueda ser reproducido fuera de los días señalados.

En 1902 el contenido de las ampollas se sometió a un examen espectroscópico, realizado por el científico Sperindeo. El resultado fue que se trata de verdadera sangre humana. La festividad de San Jenaro y compañeros mártires se celebra el19 de septiembre.

 

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FIDEL G. CUÉLLAR (GER)

BIBL.: Acta Sanct. sept. VI, p. 761; D. MALLARDO, S. G. e compagni martiri nei piú antichi test¡ e monumenti, Nápoles 1940; G. SPERINDEO, 11 miracolo di San Gennaro, 3 ed. Nápoles 1908; P. SILVA, 11 miracolo di San Gennaro, 4 ed. Roma 1916.

 

Su fiesta se celebra el 16 de septiembre

San Cipriano es uno de los primeros Padres de la Iglesia en Occidente; caritativo, enérgico, prudente, como obispo de Cartago dejó ejemplo perenne de buen pastor y fiel gobernante. Su amplia obra escrita, que consiste en 13 tratados y una gran colección epistolar, siguió teniendo gran difusión después del martirio con el que confirmó su fe y virtud.

 

Cipriano, de sobrenombre Tascio, nació alrededor del año 210 en el norte de África, probablemente en Cartago, ciudad de la cual después fue obispo. Su educación, como hijo de familia pagana y pudiente de la burguesía ciudadana, se desarrolló según el ciclo de los estudios superiores de la época, y después ejerció la función de abogado y se dedicó a la oratoria en Cartago. La conducta precristiana de Cipriano respondió a su categoría social y a las costumbres que esta conllevaba: pagó tributo a las comodidades de la fortuna, a los placeres y a los honores.

En medio de sus tareas magistrales y del Foro, disgustada su recta conciencia ante la inmoralidad pública y privada, y sin duda movida también por la gracia divina, al contemplar las virtudes de los cristianos, se sintió atraído al cristianismo.

 

 

san cipriano cartago

 

 

En sus escritos él mismo nos refiere el proceso de su transformación interior: el maestro y guía espiritual que dirigió su preparación a la fe fue el presbítero Cecilio, de su misma edad y de quien tomó el nombre, conforme a la costumbre romana para el adoptado. El antiguo orador dio un giro completo a su vida y sobre todo se propuso adquirir dos virtudes, como contrapeso a su conducta anterior, la caridad y la castidad; hizo voto de continencia con admiración de los cartagineses y distribuyó entre los pobres el precio de sus bienes.

Quizá el cambio más difícil de lograr que practicó fue el renunciar a la literatura profana que alguna vez enseñara y difundiera: no cita en sus numerosos escritos a ninguno de sus antiguos maestros paganos. Su bautismo, efectuado en Cartago alrededor del año 245, abrió una época de regeneración, que hizo de él un hombre nuevo.

Por el gran ascendiente que le merecieron sus virtudes, autoridad y obras de caridad fue ordenado presbítero. Hacia el año 248-249 murió el obispo Donato de Cartago y Cipriano fue elegido para reemplazarle; sin embargo en la elección encontró la oposición de cinco presbíteros, que más tarde le declararían viva hostilidad con peligro de cisma.

san cipriano

La época de su episcopado es más conocida que la anterior, por las numerosas fuentes que dan noticia de ella. En ella, en medio de la intensa actividad del obispo de Cartago, destacan tres principales problemas de los cuales se ocupó: la llamada controversia de los lapsos, es decir, los cristianos que apostataron de la fe durante la persecución; el cisma de Novato y Felicísimo; y la llamada controversia de los rebautizantes.

El primero de ellos se desencadena a partir de la persecución del emperador Decio iniciada en el año 249, llevando Cipriano tan sólo un año en la sede episcopal.

Ante el furor popular que gritaba “Cipriano a los leones”, el de Cartago optó por esconderse, estando ausente durante 15 meses, cosa que el clero de Roma no vio bien; al volver de su temporal destierro, Cipriano tuvo que hacer frente al problema de los fieles que habían apostatado de su fe durante la persecución, los cuales fueron reincorporados a la Iglesia, teniendo algunos —aquellos que habían sacrificado para los ídolos, o los habían incensado— que cumplir una penitencia.

Cipriano aplazó la solución definitiva hasta que pudiera reunirse un concilio terminada la persecución.

Ya desde la fuga de Cipriano y durante su ausencia, dos ambiciosos hostiles al obispo, Novato y Felicísimo, junto con los cinco presbíteros que se habían opuesto a Cipriano desde el principio, promovieron el peligro de un cisma.

En vista de la insolencia de los revoltosos y para evitar otros males, Cipriano tuvo que excomulgar a los cismáticos por medio de los obispos administradores de su Iglesia. En esta misma época, durante la peste que afligió al Imperio del 252 al 254, desarrolló entre cristianos y paganos una caridad organizada eficazmente.

En el año 254, después del martirio del papa Lucio, sube a la sede de Roma el papa Esteban, con quien debatirá Cipriano la controversia de los rebautizantes. Se trata de una discusión acerca de si es o no válido el bautismo de comunidades heréticas o cismáticas, y por tanto de la necesidad de bautizar de nuevoa los conversos al cristianismo provenientes de estas comunidades.

En Roma se consideraba válido el bautismo de las comunidades heréticas y a los conversos tan sólo se les imponían las manos en señal de reconciliación; Cipriano y otros obispos consideraban necesario rebautizarlos.

La discusión había llegado a un alto grado, con peligro de ruptura, cuando se vio terminada a causa del martirio de sus dos principales protagonistas, el papa Esteban y el obispo de Cartago, en menos de dos años. La Iglesia de África renunciaría a la práctica de rebautizar en el concilio de Arles del 314.

En el año 257  Valeriano promulga su primer edicto contra las reuniones de los cristianos, ordenando a los obispos, presbíteros y diáconos que tomen parte en el culto oficial del Imperio. Cipriano, que por su posición relevante no podía pasar inadvertido a los ministros imperiales, fue detenido, interrogado y desterrado a Cúrubis, a pocas leguas de Cartago, a la orilla del mar.

Al cumplir un año en el exilio fue reclamado por el nuevo procónsul, pero Cipriano, que sabía para qué era llamado, consideraba que un obispo debe morir en su sede, y por eso no quiso presentarse en Utica, donde estaba el procónsul. Entretanto escribió su última carta a presbíteros, diáconos y fieles, emocionante como un adiós definitivo.

Detenido el 13 de septiembre y conducido a las afueras de Cartago, compareció al día siguiente ante el tribunal del procónsul, que le sometió de nuevo a un interrogatorio:

¿Eres tú Tascio Cipriano? —Lo soy—. ¿Eres el líder de la secta sacrílega? —Lo soy—. Los sacratísimos emperadores te ordenan que sacrifiques. —Yo no lo hago. —Reflexiona. Haz lo que se te ordena. —En cosa tan justa no hay lugar a reflexionar”. El procónsul pronunció entonces la sentencia: “Tascio Cipriano es condenado a morir decapitado”.  El santo replicó con serenidad: “Bendito sea Dios”.

En seguida se dirigió, escoltado por dos soldados, al lugar de la ejecución. Al llegar el verdugo, hizo entrega a éste de 25 piezas de oro. El verdugo temblaba, y no podía empuñar la espada con firmeza; al fin, animado por el mismo mártir, hizo un esfuerzo y derribó de un golpe mortal a la ilustre víctima. Era el 14 de septiembre de 258.

Su muerte produjo una honda impresión en toda el África cristiana y su culto se hizo muy popular sobre todo en Cartago. En Roma figura su nombre en el Calendario desde 354, y va asociado su culto al del papa Cornelio. La Iglesia romana lo incluyó en el canon de la Misa. Su fiesta se celebra el 16 de septiembre. 

 

+ INFO:

San Cipriano - Explicado por Benedicto XVI

Obras de San Cipriano de Cartago

 

Acta del martirio de San Cipriano

 

 

ESCUCHA EL MARTIRIO DE SAN CIPRIANO

 

 

 

Reabre el santuario del Estilita después del terremoto en Siria y del ISIS

Encabezados por los líderes de las distintas Iglesias, los peregrinos regresaron al monasterio del siglo V construido en torno a la columna sobre la que vivió durante 40 años San Simeón. Uno de los monumentos más importantes del cristianismo de los primeros siglos, todavía conserva las huellas de los bombardeos y los saqueos. Pero es testimonio de una fe más fuerte que cualquier adversidad.

 

Las piedras todavía muestran las huellas de la guerra. Algunos arcos están muy frágiles, hay columnas y capiteles que esperan ser recolocados y, por todas partes, todavía se pueden ver las huellas de la violencia. Sin embargo, al atardecer del pasado 1 de septiembre, día en que las Iglesias de Oriente celebran la fiesta litúrgica del santo, mientras la puesta del sol hacía aún más sugestivo el lugar, el gran santuario de San Simeón el Estilita, en las colinas al noroeste de Alepo, volvió a la vida.

Tras quince años de silencio forzado, una multitud de cristianos procedentes de toda la región de Alepo colmó las ruinas del monasterio para la solemne celebración. A ellos se sumaron los referentes de las distintas Iglesias cristianas de la ciudad para rezar juntos en un lugar que durante siglos fue uno de los grandes centros de peregrinación cristiana en el Cercano Oriente.

Santuario del Estilita

La reapertura del santuario no significa que la restauración haya terminado. Por el contrario, queda mucho por hacer. Pero precisamente esta decisión —reabrirlo a los peregrinos sin esperar a que todas las heridas hayan cicatrizado— dio a la jornada un significado especial. San Simeón vuelve a recibir a los peregrinos mientras sus piedras todavía cuentan la historia de la guerra. Es un signo concreto de esperanza, señala fray Bahjat Elia Karakach, franciscano de la Custodia de Tierra Santa y párroco franciscano en Alepo, en una Siria que poco a poco intenta reconstruir no solo edificios y carreteras, sino también su propia memoria.

 

Una columna que no aislaba, sino que reunía

El monasterio, construido a finales del siglo V alrededor del lugar donde vivió Simeón, es uno de los monumentos más importantes del cristianismo primitivo. Según la tradición, el santo vivió más de cuarenta años sobre una columna, dedicado a la oración y la penitencia. De aquella decisión radical nació el estilitismo, una forma de ascetismo que se difundió por todo el Oriente cristiano. Pero la columna, paradójicamente, no era un lugar de separación del mundo: a su alrededor se reunían peregrinos, pobres, enfermos y personas que buscaban consejo y consuelo del anacoreta.

simeon estilita

Después de la muerte del santo, el lugar se convirtió en un extraordinario centro de peregrinación y alrededor de la columna se construyó un vasto complejo monástico. La parte más importante es la basílica o martyrium, en cuyo centro se erigía la columna; de allí partían cuatro cuerpos basilicales, a su vez divididos en tres naves dispuestas en forma de cruz griega.

Hoy el sitio forma parte de las antiguas aldeas cristianas del norte de Siria, las famosas "Ciudades Muertas", reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Pero los años del conflicto sirio, que comenzó en 2011, han dejado una profunda huella. El monasterio estuvo inaccesible durante mucho tiempo. Los bombardeos, los saqueos, las excavaciones clandestinas y el uso del lugar por parte de grupos armados del Estado Islámico han dañado gravemente el complejo. Según Abdel Jalil Arabi, responsable del sitio, entre el 30 y el 40 por ciento del área sufrió daños.

Un arco occidental se derrumbó junto con sus columnas; muros y estructuras resultaron afectados. En mayo de 2016, un ataque alcanzó el santuario, provocando la condena de la Unesco. Luego, en febrero de 2023, el terremoto que devastó Siria y Turquía debilitó aún más los arcos y las estructuras murarias.

El desafío de la restauración del santuario del Estilita

La guerra también había dispersado los restos de la famosa columna del Estilita. Su base permaneció en el centro de la iglesia, pero lo que quedaba del fuste —ya desgastado por el paso del tiempo y la devoción de los peregrinos— había sido desplazado y dañado. En los últimos meses, el regreso de los arqueólogos permitió iniciar una nueva etapa. Una misión franco-siria inspeccionó el complejo para documentar los daños y establecer las prioridades de las intervenciones. Micheline Kurdi, arqueóloga franco-siria que ha dedicado su investigación al sitio, señaló la necesidad de partir de los antiguos relieves y de los proyectos que se conservan para reconstruir todo lo que todavía resulte posible.

Francia desempeña un papel importante en este proceso de recuperación y restauración. El encargado de negocios en Siria, Jean-Baptiste Faivre, destacó que este patrimonio es importante no solo por su valor histórico, sino también para el futuro económico y turístico del país, y anunció una cooperación entre la Dirección General de Antigüedades y Museos de Siria e instituciones culturales francesas. En el proyecto también deberían participar socios y financiadores internacionales, como la Fundación Aliph, dedicada a la protección del patrimonio en los países afectados por la guerra.

Una luz desde Alepo

La celebración del 1 de septiembre fue el primer gran regreso de los peregrinos al santuario después de los años de ausencia. La jornada había sido organizada por el Consejo de los jefes de las confesiones cristianas de Alepo y se desarrolló en el marco de las celebraciones dedicadas a san Simeón, bajo el lema "Una luz desde Alepo". Los jefes de las Iglesias, sacerdotes y fieles rezaron juntos en el lugar que, durante más de quince siglos, ha conservado la memoria del gran asceta.

Especialmente significativo fue el regreso de los fragmentos de la columna a su lugar original. La recuperación fue promovida conjuntamente por las autoridades locales, la Dirección de Antigüedades y el Consejo de Jefes de las Iglesias cristianas. Ante la columna, el arzobispo greco-ortodoxo Ephrem Maalouli dirigió la oración, mientras el coro de la Escuela de Música Bizantina San Simeón acompañó la ceremonia con himnos de la tradición oriental. La piedra fue rociada con agua bendita y venerada por los presentes.

Para los cristianos de la región de Alepo, cuyo número se ha reducido trágicamente a causa de la guerra y la diáspora, no se trata simplemente de recuperar una pieza arqueológica. La columna de Simeón es un símbolo de la perseverancia en la fe y de la capacidad de resistir las adversidades. No es difícil comprender la relación con la historia reciente de Siria. Después de los años de huida y dispersión, volver a rezar juntos en ese lugar significa afirmar que la antiquísima presencia cristiana en Siria no tiene intención de desaparecer. Y que las distintas confesiones cristianas miran al Estilita para recuperar juntas sus raíces.

 

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La fiesta de la exaltación de la Santa Cruz explicada por Benedicto XVI

La Iglesia celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en 335. También se dice que ese día se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, que la tenían en su poder desde 614.

 

BENEDICTO XVI

(Angelus 17 de septiembre de 2006)
“Pero ¿qué sentido tiene exaltar la cruz? ¿Acaso no es escandaloso venerar un patíbulo infamante? Dice el apóstol san Pablo:

"Nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" (1 Co 1, 23). Pero los cristianos no exaltan una cruz cualquiera, sino la cruz que Jesús santificó con su sacrificio, fruto y testimonio de inmenso amor. Cristo en la cruz derramó toda su sangre para librar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte.

Por tanto, de signo de maldición la cruz se ha transformado en signo de bendición, de símbolo de muerte en símbolo por excelencia del Amor que vence el odio y la violencia y engendra la vida inmortal.”

 

exaltacion santa cruz

Texto Completo

BENEDICTO XVI

ÁNGELUS

Castelgandolfo, domingo 11 de septiembre de 2005

 

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo miércoles, 14 de septiembre, celebraremos la fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz. En el Año dedicado a la Eucaristía, esta fiesta adquiere un significado particular: nos invita a meditar en el profundo e indisoluble vínculo que une la celebración eucarística y el misterio de la cruz. En efecto, toda santa misa actualiza el sacrificio redentor de Cristo. Al Gólgota y a la "hora" de la muerte en la cruz ―escribió el amado Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucharistia― «vuelve espiritualmente todo presbítero que celebra la santa misa, junto con la comunidad cristiana que participa en ella» (n. 4).

Por tanto, la Eucaristía es el memorial de todo el misterio pascual: pasión, muerte, descenso a los infiernos, resurrección y ascensión al cielo, y la cruz es la conmovedora manifestación del acto de amor infinito con el que el Hijo de Dios salvó al hombre y al mundo del pecado y de la muerte. Por eso, la señal de la cruz es el gesto fundamental de nuestra oración, de la oración del cristiano.

Hacer la señal de la cruz ―como haremos ahora con la bendición― es pronunciar un sí visible y público a Aquel que murió por nosotros y resucitó, al Dios que en la humildad y debilidad de su amor es el Todopoderoso, más fuerte que todo el poder y la inteligencia del mundo.

Después de la consagración, la asamblea de los fieles, consciente de estar en la presencia real de Cristo crucificado y resucitado, aclama: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!". Con los ojos de la fe la comunidad reconoce a Jesús vivo con los signos de su pasión y, como Tomás, llena de asombro, puede repetir: "¡Señor mío y Dios mío!" (Jn 20, 28). La Eucaristía es misterio de muerte y de gloria como la cruz, que no es un accidente, sino el paso a través del cual Cristo entró en su gloria (cf. Lc 24, 26) y reconcilió a la humanidad entera, derrotando toda enemistad. Por eso, la liturgia nos invita a orar con confianza y esperanza: Mane nobiscum, Domine!¡Quédate con nosotros, Señor, que con tu santa cruz redimiste al mundo!

María, presente en el Calvario junto a la cruz, está también presente, con la Iglesia y como Madre de la Iglesia, en cada una de nuestras celebraciones eucarísticas (cf. Ecclesia de Eucharistia, 57). Por eso, nadie mejor que ella puede enseñarnos a comprender y vivir con fe y amor la santa misa, uniéndonos al sacrificio redentor de Cristo. Cuando recibimos la sagrada comunión también nosotros, como María y unidos a ella, abrazamos el madero que Jesús con su amor transformó en instrumento de salvación, y pronunciamos nuestro "amén", nuestro "sí" al Amor crucificado y resucitado.

 

 

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San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Ha pasado a la historia con el sobrenombre de “boca de oro” por su maravillosa capacidad de hablar sobre la fe. San Juan Crisóstomo nació en el 349 cerca de Antioquía. Patriarca en Constantinopla, murió exiliado por haber condenado sin temor la corrupción del clero y de la corte bizantinos.

 

Juan fue un as de la palabra desde muchacho. El famoso rector Libonio, su maestro, que veía en el joven a su natural sucesor, sintió mucho cuando aquel alumno prometedor prefirió la fe a la atractiva retórica. “¡Si los cristianos no me lo hubieran robado!”, exclamará.

En efecto, Juan sí fue “robado” por la atracción que sentía por las palabras sagradas, que estudia con atención en el círculo de Diodoro, futuro obispo de Tarso. San Pablo es uno de sus preferidos, al que le dedicará mucho en pensamientos y páginas.

Pero toda la Biblia, con sus enseñanzas, deja una huella profunda en aquel joven de Antioquía que se prepara para convertirse en una espada de doble filo en el oriente cristiano del siglo V, precisamente por aquel talento de decir las cosas sabiendo que lo dice bien.

 

san juan crisostomo

El espíritu no el vientre

El obispo Fabiano lo ordenó sacerdote pero Juan, desde los años del diaconato, demuestra rotundamente que su capacidad de hablar a la gente de las Escrituras es fuera de lo común. Antes de esta fase, el joven también hace la experiencia eremítica – seis años en el desierto, los últimos dos en una caverna – y esto consolida en él un carácter de sobriedad que confiere ulterior fuerza a sus palabras que sacuden siempre por su franqueza.

Predica el amor concreto a los hermanos más pobres, insta a los monjes a realizar obras de caridad y a desprenderse del dinero; impulsa a los laicos a evitar la telaraña de la corrupción.

En suma, más espacio al espíritu y menos a la carne. Juan es un moralista, en el sentido positivo del término, para una época en la que extraer de los dichos bíblicos normas de comportamiento coherentes con la vida de un bautizado era el camino que se recorría con frecuencia.

Patriarca incómodo

Cuando tenía alrededor de 50 años, en el 397, da el gran salto. Juan está en Constantinopla para suceder al Patriarca Nectario. Cambia el papel: gran visibilidad y cercanía a la corte. El único que no cambia es Juan. El fustigador de la corrupción – que en los palacios del poder bizantino pulula – es fiel a su estilo.

La gente lo ama por eso, tal como lo testimonian sus contemporáneos. Los que comienzan a detestarlo cada vez más abiertamente son la nobleza y el clero, apegados a sus privilegios y de aquel hombre que, en lugar de alinearse a los modos del círculo del que ha entrado a formar parte, reciben frases que no hacen descuentos.

Indolencia y vicios, sobre todo por parte de quien viste una túnica, son los blancos preferidos. Y a las palabras siguen los hechos. Muchos presbíteros son removidos por indignidad, incluido el obispo de Éfeso. Para muchos es demasiado. Y contra un hombre que en el fondo es más ingenuo que astuto, parte la lista de intrigas.

“Boca de oro”

Capitanea la fronda contra Juan el Patriarca de Alejandría, Teófilo, y la emperatriz Eudoxia. En su ausencia convocan un sínodo que obliga a Juan al exilio. Corre el año 403, pero el alejamiento dura poco. Por aclamación popular, Juan regresa a Constantinopla y sus adversarios vuelen a lanzar el desafío.

 

San Juan Crisóstomo

San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

 

 

El 9 de junio del 404 una nueva condena lo aleja del centro del Imperio. El antiguo eremita encuentra una soledad forzada. Juan “boca de oro”, tal como será apodado tiempo después, muere en el año 407, en Comana Pontica, durante uno de los tantos traslados que debía realizar.

Su sabiduría permanece intacta a lo largo de los siglos, corroborada por centenares de escritos de un hombre y un sacerdote convencido de que “en todas las cosas” deba darse “gloria a Dios”.

 

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SAN JUAN CRISÓSTOMO

 

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7 Poesías de Lope de Vega a la Natividad de María 

Entre las numerosas obras que escribió Lope de Vega (1562-1635) se conservan varios poemas dedicados a la Natividad de la Virgen María. El actual breviario español recoge uno como himno de laudes (Hoy nace una clara estrella) y otro como himno de vísperas (Canten hoy, pues nacéis Vos).

Presentamos aquí una selección de 7 poesías que este genial autor dedicó a la fiesta que cada año celebramos el 8 de septiembre.

 

Canten hoy, pues nacéis Vos,
los ángeles, gran Señora
y ensáyense desde ahora
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan della
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de Vos
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense desde ahora
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en hora buena cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan por Vos,
que desde hoy tienen Señora
y ensáyense desde ahora
para cuando nazca Dios.

*******
natividad María

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale su luz clara y digna
de ser pura eternamente:

El alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:

Nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

*******

Nace el alba María
y el sol tras ella,

desterrando la noche
de nuestras penas.
Nace el alba clara,
la noche pisa,
del cielo la risa,
su paz declara;
el tiempo se para
por solo verla,
desterrando la noche
de nuestras penas.

Para ser señora
del cielo, levanta
esta niña santa
su luz aurora;
él canta, ella llora
divinas perlas,
desterrando la noche
de nuestras penas.

Aquella luz pura
del Sol procede,
porque cuanto puede
le da hermosura;
el alba segura
que viene cerca,
desterrando la noche
de nuestras penas.

*******
natividad maria

Si en brazos de Dios nacéis,
¿quién sois?, Niña soberana,
que para casa tan pobre
parecéis muy rica Infanta.

Tres veces catorce dicen
los deudos de vuestra casa,
que son las generaciones
de vuestra sangre preclara.

La primera es de Profetas
y divinos Patriarcas,
desde Abrahán a David,
de quien seréis torre y arpa.

De Reyes es la segunda,
desde David a que salgan
de Babilonia a Sión
y vuelvan a honrar el arca.

Desde este tiempo hasta el día
en que Cristo de Vos nazca,
otra que es de Sacerdotes,
de quien Vos seréis la vara.

Torre y arca y vara sois
en tan ilustre prosapia,
supuesto que para esposo
un carpintero os señalan.

Debe de ser que Dios quiere
que hecha carne su Palabra,
viva en casa donde vea
labrar maderos y tablas.

O porque si sois, Señora,
arca en que el mundo se salva,
como divino escultor
os halle el hombre en su casa.

 

*******
Cielos y tierra se alegran
cuando nacéis, Virgen santa,
por su Hija el Padre eterno,
por quien se goza y se agrada.

El Hijo, viendo a su Madre
tan buena, que de llamarla
su madre, no se desprecie,
ni de entrar en sus entrañas.
El Espíritu divino
de ver la Esposa que ama,
de suerte que ya comienza
a cubrirla con sus alas.

Los Ángeles por su Reina,
los cielos por su luz clara,
el sol por su hermosa frente,
y la luna por sus plantas.

Los hombres por su remedio,
porque hasta vuestra mañana,
no podía el sol salir,
y en oscura noche estaban.

Según esto, vos nacéis
para ser vara en las aguas,
torre fuerte en los peligros,
y en el diluvio arco y arca.

Pues vengáis a vuestra aldea,
María llena de gracia,
muchas veces en buen hora,
día que nacéis con tantas.

Conoced vuestros pastores,
que todos os dan las almas,
mientras os da el cielo estrellas,
para mantillas y fajas.

*******
Lope de Vega a la Natividad de María 
Hoy Ana parió a María
y anoche se vio arrebol,
sin duda tendremos Sol,
pues amanece tal día.
Arreboles de esperanzas
ayer vio en el cielo el suelo
y hoy sale el Alba del Cielo
con rayos de confianzas,
pues siendo el Alba María
y Ana el divino arrebol,
no puede tardar el Sol
estando tan claro el día.
*******
Despierta Gil -¿Es de día,
el Alba ha salido ya?
-Buenos días, claro está,
pues ha nacido María.
De la tierra te levanta,
mira que sale la Aurora,
que el cielo y la tierra dora
con su pura y virgen planta.
¿No despiertas? -Ya querría.
-Mira la luz que te da:
-Buenos días, claro está,
pues ha nacido María.
Huye la noche cruel
del pecado, temerosa
la luz desta Niña hermosa
que hoy nace al mundo sin él;
recuerda, pues, ¡qué porfía!
¿Pues hay luz? -Vístete ya:
-Buenos días, claro está
pues ha nacido María.
Está diciendo su lumbre
que el Sol, que los hombres salva,
ha de venir tras el Alba
por aquella misma cumbre.
¿y duermes tu? A ver el día:
-Buenos días, claro está
pues ha nacido María.

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Natividad de la Virgen María

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