A lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina sobre la ilegitimidad del aborto.
LA DIDACHE siglo I“El segundo mandamiento de la enseñanza: No asesinarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los niños. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. No provocarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido” (Didajé 2:1–2 [70 d.C.]).
“El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguno desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por tanto, que se nos da con el fin de caminar de esta manera, es el siguiente. . . . No matarás al niño procurándole el aborto; ni tampoco lo destruirás después de que haya nacido” (Carta de Bernabé 19 [74 d.C.]).
“¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . Cuando decimos que aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen un asesinato y tendrán que dar cuenta a Dios por el aborto, ¿bajo qué principio deberíamos cometer un asesinato?
Porque no corresponde a la misma persona considerar al mismo feto en el vientre como un ser creado, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un niño, porque quienes lo exponen son acusados de asesinato de niños, y por otra parte, cuando ha sido criado para destruirlo” (Súplica a favor de los cristianos 35 [177 d.C.]).
“En nuestro caso, al estar prohibido para siempre el asesinato, no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano todavía obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento. Impedir un nacimiento no es más que matar a un hombre más rápidamente; ni importa si se quita la vida que nace, o se destruye la que está por nacer. Ése es un hombre que va a serlo; ya tienes el fruto en su semilla” (Apología 9:8 [197 d.C.]).
“Entre las herramientas de los cirujanos hay un instrumento determinado, que está formado por un marco flexible bien ajustado para, en primer lugar, abrir el útero y mantenerlo abierto; está además provisto de una cuchilla anular, por medio de la cual se disecan los miembros [del niño] dentro del útero con cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho romo o cubierto, con el que se extrae todo el feto mediante un parto violento.
“Existe también [otro instrumento en forma de] una aguja o púa de cobre, mediante la cual se gestiona la muerte misma en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de embruosphaktes, [es decir]” el asesino del niño”, que por supuesto estaba vivo. . . “[Los médicos que practicaban abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este desdichado estado infantil, que primero tuvo que ser ejecutado para escapar de ser torturado vivo” (El Alma 25 [210 d.C.]).
“Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción porque sostenemos que el alma también comienza desde la concepción; la vida comienza en el mismo momento y lugar que el alma” (ibid., 27). “La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causare el aborto [Éx. 21:22–24]” (ibid., 37).
“Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen en sus entrañas la fuente del futuro varón y cometen así un parricidio antes de dar a luz. Y estas cosas ciertamente proceden de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio” (Octavio 30 [226 d.C.]).
“Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para volverse estériles y a atarse fuertemente para expulsar lo que estaba engendrando, ya que, a causa de los parientes y el exceso de riqueza, no querían tener un hijo de un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡Mira, pues, hasta qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo! (Refutación de todas las herejías [228 d.C.]).
“En cuanto a las mujeres que fornican y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en fabricar drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y algunos han consentido. Sin embargo, deseando utilizar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos” (canon 21 [314 d.C.]).
“La que provoque el aborto, pase diez años de penitencia, ya sea que el embrión esté perfectamente formado o no” (Primera Carta Canónica, canon 2 [374 d.C.]).
“Es homicida... ; también lo son los que toman medicinas para provocar el aborto” (ibid., canon 8).
“Por tanto os ruego que huyáis de la fornicación. . . . ¿Por qué sembrar donde la tierra se encarga de destruir el fruto? ¿Dónde hay muchos esfuerzos por abortar? ¿Dónde hay asesinato antes del nacimiento? Porque ni siquiera a la ramera dejarás que siga siendo una simple ramera, sino hazla también asesina. Ves cómo la embriaguez lleva a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo incluso peor que el asesinato. Porque no tengo nombre que darle, ya que no quita lo que nace, sino que impide que nazca.
¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y luchas con sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de la procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue dada para tener hijos para el matadero? ? Porque para sacar más dinero siendo agradable y objeto de deseo para sus amantes, ni siquiera esto se resiste a hacerlo, amontonando así sobre tu cabeza un gran montón de fuego. Porque incluso si la acción atrevida es de ella, la causa de la misma es tuya” (Homilías sobre Romanos 24 [391 d.C.]).
“Algunos llegan incluso a tomar pociones para asegurar la esterilidad y asesinar así a seres humanos casi antes de su concepción. Algunas, cuando se encuentran encintas a causa de su pecado, utilizan drogas para procurar el aborto, y cuando, como sucede a menudo, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo de adulterio contra Cristo sino también de suicidio y asesinato de niños” (Cartas 22:13 [396 d.C.]).
Desde el ataque se abrió un proceso de investigación para encontrar a los responsables del atentado. Muchos líderes mundiales pidieron al gobierno de Sri Lanka que haga justicia. El papa aprovechó el tercer aniversario de los atentados para hacer este llamamiento público.
FRANCISCO
No quisiera terminar sin hacer un llamamiento a las autoridades de su país. Por favor y por el bien por la justicia, por el bien de tu pueblo, que se aclare de una vez por todas quiénes fueron responsable de estos hechos [los atentados de Semana Santa de 2019]. Esto traerá paz a su conciencia y a la Patria.
Casi 5 años después, la comunidad católica no ha olvidado a las más de 200 personas asesinadas ese día.
CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Hemos construido un cementerio especial en Kotahena o Nigambo. Tuvimos que comprar un terreno porque el cementerio católico estaba repleto, lleno de cadáveres y no podíamos enterrarlos a todos allí.
También hay un memorial en una de las iglesias que fueron destruidas aquel Domingo de Pascua.
CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Hay un memorial dentro de la iglesia. Reservamos una zona y escribimos todos los nombres en una lápida de piedra que construimos en la iglesia de San Sebastián.
Muchas personas han acudido a los memoriales para pedir la intercesión de estos hombres y mujeres. El cardenal Ranjith dijo que son ejemplos de los mártires modernos de los que el papa habla a menudo.

CARD. MALCOLM RANJITH
Arzobispo de Colombo, Sri Lanka
Dieron sus vidas por la fe, porque los atacantes lo hicieron por odio a la fe. Odium fidei, así lo llaman. Odiaban a los cristianos y atacaron a estos inocentes. Los mataron. Para nosotros son mártires porque murieron yendo a la Iglesia, por eso promovemos su causa.
El 21 de abril se cumplen 5 años del atentado. Es el tiempo mínimo que exige el Vaticano para iniciar el proceso de beatificación. Y en Sri Lanka lo tienen claro. En cuanto se cumpla ese aniversario, se pondrán manos a la obra.
FUENTE: www.romereports.com
"Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste tiende a obrar el mal"
(HERMAS, “EL PASTOR”, Siglo II)
1. (En su libro “El Pastor”, Hermas –hermano del papa Pío I- en la mitad del siglo II da una serie de recomendaciones a los cristianos referentes a la importancia de evitar la tristeza y estar alegres…)
Arranca, pues, de ti la tristeza y no atribules al Espíritu Santo que mora en ti, no sea que supliques a Dios en contra tuya y se aparte de ti. Porque el espíritu de Dios, que fue infundido en esa carne tuya, no soporta la tristeza ni la angustia.
(HERMAS, “El Pastor”, Mandamientos, 10, 2-4)
2. Revístete, pues, de la alegría, que halla siempre gracia delante de Dios y le es acepta, y ten en ella tus delicias. Porque todo hombre alegre obra el bien y piensa en el bien y desprecia la tristeza. En cambio, el hombre triste se porta mal en todo momento. Y lo primero en que se porta mal es en que contrista al Espíritu Santo, que le fue dado alegre al hombre. En segundo lugar, comete una iniquidad, por no dirigir súplicas a Dios ni alabarle; y, en efecto, jamás la súplica del hombre triste tiene virtud para subir al altar de Dios.
(HERMAS, “El Pastor”, Mandamientos, 10, 2-4)
3. Los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua.
(SAN ATANASIO, Carta 14, 1-2)
4. Siempre estarás gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida, y si la esperanza del premio suaviza y alivia las penalidades de este mundo.
(SAN BASILIO MAGNO, Homilía sobre la alegría, 25)
5. "Quien practique la misericordia - dice el Apóstol -, que lo haga con alegría": esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso.
(SAN GREGORIO NACIANCENO, Disertación sobre amor a los pobres, 14)
6. Como acabáis de escuchar en la lectura de hoy, amados hermanos, la misericordia divina, para bien de nuestras almas, nos llama a los goces de la felicidad eterna, mediante aquellas palabras del Apóstol: Estad siempre alegres en el Señor. Las alegrías de este mundo conducen a la tristeza eterna, en cambio, las alegrías que son según la voluntad de Dios durarán siempre y conducirán a los goces eternos a quienes en ellas perseveren. Por ello, añade el Apóstol: Os lo repito, estad alegres.
Se nos exhorta a que nuestra alegría, según Dios y según el cumplimiento de sus mandatos, se acreciente cada día más y más, pues cuanto más nos esforcemos en este mundo por vivir entregados al cumplimiento de los mandatos divinos, tanto más felices seremos en la otra vida y tanto mayor será nuestra gloria ante Dios.
(SAN AMBROSIO, Tratado sobre la carta a los Filipenses, 1)
7. Los seguidores de Cristo viven contentos y alegres y se glorían de su pobreza más que los reyes de su diadema.
(SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 38)
8. En la tierra hasta la alegría suele parar en tristeza; pero para quien vive según Cristo, incluso las penas se truecan en gozo.
(SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 18)
9. Si tenemos fija la mirada en lascosas de la eternidad, y estamos persuadidos de que todo lo de este mundo pasa y termina, viviremos siempre contentos y permaneceremos inquebrantables en nuestro entusiasmo hasta el fin. Ni nos abatirá el infortunio, ni nos llenará de soberbia la prosperidad, porque consideraremos ambas cosas como caducas y transitorias.
(CASIANO, Instituciones, 9)
10. El gozo en el Señor debe ir creciendo continuamente, mientras que el gozo en el mundo debe ir disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe entenderse en el sentido de que no debamos alegrarnos mientras estemos en el mundo, sino que es una exhortación a que, aun viviendo en el mundo, nos alegremos ya en el Señor.
(SAN AGUSTÍN, Sermón 171, 1)
11. Entonces será la alegría plena y perfecta, entonces el gozo completo, cuando ya no tendremos por alimento la leche de la esperanza, sino el manjar sólido de la posesión. Con todo, también ahora, antes de que esta posesión llegue a nosotros, antes de que nosotros lleguemos a esta posesión, podemos alegrarnos ya con el Señor. Pues no es poca la alegría de la esperanza, que ha de convertirse luego en posesión.
(SAN AGUSTÍN, Sermón 21, 1)
12. Porque no hay nada más infeliz que la felicidad de los que pecan.
(SAN AGUSTÍN, De la vida feliz, 10)
13. Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy: sembradores de paz y de alegría, de la paz y de la alegría que Jesús nos ha traído. (SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Es Cristo que pasa, 30)
Del libro:
ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Gabriel Larrauri (Ed. Planeta)
Docudrama sobre la vida de Santa Faustina Kowalska, cuyas visiones de Jesucristo inspiraron la devoción católica a la Divina Misericordia y le valieron el título de "Apóstol de la Divina Misericordia". Rodada en USA, Polonia y Lituania, la cinta incluye, además de testimonios, diversas recreaciones de la vida de Santa Faustina y de sus seguidores, filmadas con ambientación de época.
La historia de la devoción a la Divina Misericordia, impulsada por la monja polaca Faustina Kowalska (1905-1938) y por su principal colaborador, el padre Michał Sopoćko, director espiritual de Kowalska. Esta monja recibió extraordinarias gracias por parte de Dios, quien le encomendó que fuera pintado un cuadro que mostrara a Jesucristo derramando el abismo de su misericordia sobre el mundo, al tiempo que le encargaba que se instituyera una fiesta litúrgica de la Divina Misericordia y que se difundiera su devoción.
A la muerte de la monja por tuberculosis a la temprana edad de 33 años, Sopoćko prosiguió con su legado. La devoción fue extendiéndose hasta desembocar en la fundación de una nueva congregación dedicada a difundir la Divina Misericordia en el mundo, según las visiones que había tenido Kowalska antes de morir.

La Divina Misericordia podría encuadrarse en el género del docudrama. Tiene dos partes claramente diferenciadas: por un lado, comienza siendo una historia dramatizada como si de una película de ficción se tratara pero que también intercala en medio de la narración entrevistas con personas de la actualidad –principalmente sacerdotes y religiosas de la Congregación de la Divina Misericordia–, que glosan los sucesos ficcionados y completan con datos y más información el itinerario de los personajes y cómo se fue abriendo camino en la Iglesia la devoción a la Divina Misericordia, desde Polonia hasta Estados Unidos y México y luego hasta el mundo entero.
Y luego hay una segunda parte, ya más claramente del género documental, en donde se habla del cuadro original –muy llamativa la comparación con la Sábana Santa de Turín– y de la devoción a la Divina Misericordia en la actualidad, desde que San Juan Pablo II, siendo aún el cardenal Karol Wojtyla, se propusiera rescatar del olvido y la ignominia a Faustina Kowalska. Esta parte responde a un reportaje más convencional, en donde se narran por medio de entrevistas, anécdotas y experiencias personales las actividades de la Congregación de la Divina Misericordia y se explica el mensaje que transmite al mundo, sobre todo en favor de los enfermos, los pecadores y agonizantes.
Tratándose de una película religiosa, llama la atención el cuidado interior y exterior de la película de Michal Kondrat, cuyo modo de hacer pudimos ver anteriormente en Dos Coronas, película religiosa sobre Maximiliano Maria Kolbe, santo polaco martirizado por los nazis. Con similar recurso narrativo –drama y documental–, Kondrat da muestras de dominar el arte cinematográfico y de tener a la vez una sensibilidad religiosa de altura, capaz de aportar una catequesis católica nunca cargante o almibarada, siempre de gran seriedad teológica y rigor histórico.

Habla con claridad y concisión (ese comienzo que pone en contexto la historia que va a contar), usa la elipsis con contundencia y es breve siempre en su exposición. Evita así que los planos que pudieran chirriar más –los de las primeras apariciones de Cristo, sobre todo– sean convincentes. Por otro lado, es inevitable que el guión quede un tanto cojo si lo comparamos con la gran cantidad de datos que tenemos de Kowalska, quien dejó escrito un voluminoso diario en donde recogía sus innumerables visiones –Cristo, la Virgen, el Niño Jesús, San José, etc.– y sus continuas mociones sobrenaturales y experiencias místicas.
Hay que reconocer que la parte ficcionada de la película resulta reconfortante gracias también al casting. La actriz Kamila Kaminskaaporta a la protagonista una gran personalidad, con esa mirada azul, reconcentrada, capaz de transmitir también algo distinto y quizá inquietante, un modo de ser que casa muy bien con la idea extraordinaria que tenemos de Kowalska, una mujer en cierta forma misteriosa, como pocas ha habido en el mundo. Por su parte, Maciej Malysa da siempre el toque de naturalidad de quien tiene los pies en la tierra, un sacerdote santo que parece estar superado por los acontecimientos.
María Faustina Kowalska –más conocida simplemente como Faustina Kowalska– nació en 1905 en Głogowiec, una localidad cercana a Lodz, en Polonia. Desde muy niña sintió que Dios la llamaba a dedicarle su vida entera. No sin muchos obstáculos, con veinte años entró en el convento de la Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia y empezó a tener numerosas experiencias místicas, según las cuales Dios le encomendaba que diera a conocer al mundo su inagotable Misericordia con los pecadores.
Para hacer llegar ese mensaje la monja sufrió mucho y, como suele ocurrirle a los grandes santos de la Iglesia, fue muy incomprendida. Pero encontró un aliado magnífico en su director espiritual, el padre Michał Sopoćko. María Faustina Kowalska murió de tuberculosis el 5 de octubre de 1938 en Cracovia. Fue canonizada por San Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, día en que también instituyó la Fiesta de la Divina Misericordia para toda la Iglesia.
La Iglesia católica está presente en Argelia y reconocida por el Estado argelino bajo el nombre de «Asociación Diocesana de Argelia», perteneciendo el resto de cristianos a diversas confesiones protestantes. La comunidad católica en Argelia está conformada, aproximadamente, por 8.000 fieles. Está mayoritariamente compuesta por residentes extranjeros (africanos subsaharianos y, en menor medida, europeos), que se concentran sobre todo en las principales ciudades costeras. Cuatro diócesis conforman esta comunidad católica: la archidiócesis de Argel y las diócesis de Orán, Constantino-Hipponova y Laghuat-Ghardaya.
Como señala el informe, «desde el siglo II en adelante, el norte de África fue uno de los grandes centros intelectuales del cristianismo latino. Esta tierra vio nacer a importantes pensadores como Tertuliano (155-220 d. C.), uno de los más grandes teólogos latinos, y San Agustín de Hipona (354-430), Padre y Doctor de la Iglesia, célebre por sus escritos (Confesiones, La Ciudad de Dios) y su lucha contra herejías como la del donatismo». Además, los primeros mártires cristianos derramaron su sangre en esta región, antigua Numidia romana, que hoy corresponde en gran parte a la Cabilia argelina, una región montañosa situada al este de Argel, a orillas del mar Mediterráneo.
El proceso de islamización, iniciado en 680 bajo la batuta de Oqba, compañero de Mahoma, tardó 7 siglos en consolidarse, siendo solo a partir del siglo XII, con el endurecimiento de las normas, cuando fue desapareciendo el cristianismo hasta no quedar, prácticamente, ni rastro a finales del siglo XIII. Hubo que esperar a la década de 1830, con la colonización francesa, para presenciar un resurgir cristiano, con la llegada de colonos y misioneros franceses. Una importante minoría cristiana procedente de Europa se consolidó en las ciudades, donde se construyeron iglesias, escuelas y hospitales. Se fundaron importantes diócesis en Argel, Orán y Constantina. La Iglesia católica se convirtió entonces en una institución oficial e influyente.
Una de cuyas consecuencias fue el éxodo de muchos argelinos católicos, y no solo pieds-noirs, es decir los de origen francés o europeo. También los conversos. «La Iglesia católica quedó así reducida a una iglesia tolerada por el Estado, no a una iglesia misionera. Podía seguir existiendo, pero su estatus estaba estrictamente controlado», señala el informe. Así sigue siendo.
Ese severo marco regulatorio fue agravado por la «Década negra», nombre por el que se conoce al periodo de guerra civil entre poder central e islamistas, entre 1991 y 2002, durante el cual fueron asesinados 19 sacerdotes o religiosos, entre ellos los monjes de Tibhirine en 1996 y también, ese mismo año, el obisbo de Orán, monseñor Pierre Claverie, víctima de una bomba.
El final del conflicto no trajo ninguna mejoría en lo tocante a la libertad religiosa de los cristianos. Es más, se aplicó con más rigor, si cabe, el sistema en vigor. Señala el informe del ECLJ que «la población cristiana de Argelia no tiene reconocimiento oficial. En virtud de su Constitución de 1963, Argelia nunca ha reconocido explícitamente la existencia de minorías en su territorio. A estos grupos se les niega la denominación de minoría religiosa», reservada en exclusiva a cofradías musulmanas.
Sin otorgarles formalmente un estatus diferenciado. El gobierno da por sentado que todos los argelinos son musulmanes, lo que crea una desconexión entre la identidad religiosa y la situación jurídica de los cristianos. Además, en Argelia no existen estadísticas religiosas oficiales, lo que refuerza la invisibilidad de cualquier comunidad religiosa no musulmana.
El régimen argumenta que reconocer legalmente la existencia de minorías religiosas equivaldría a concederles un estatus especial y acceso a servicios específicos, con las consiguientes implicaciones presupuestarias. También alega motivos de seguridad, en particular el riesgo de inestabilidad política. Bouabdellah Ghlamallah declaró en febrero de 2010, cuando era Ministro de Asuntos Religiosos, que «nadie quiere que haya minorías religiosas en Argelia, porque esto podría servir de pretexto para que potencias extranjeras interfieran en los asuntos internos del país bajo el pretexto de proteger los derechos de las minorías».
Así las cosas, en Argelia 58 iglesias protestantes han sido obligadas a cerrar sus puertas en los últimos año, cierres que resurgieron en 2017 so pretexto de inspecciones sanitarias, y 2019 fue un año particularmente duro para los fieles, con 13 lugares de culto clausurados, la mayoría en Cabilia: las dos iglesias más grandes de Cabilia, las de Tizi Ouz
fuente: El Debate
El objeto, rectangular y con tres cavidades hemisféricas, habría contenido aceites usados en un ritual de inmersión triple, una práctica hasta ahora desconocida en fuentes escritas o hallazgos similares. Según los investigadores, este diseño sugiere que la ceremonia incluía más pasos de los que se pensaba en los bautismos de la época.
«La sorpresa fue mayúscula», declaró Michael Eisenberg, arqueólogo de la Universidad de Haifa. «A simple vista, parecía un bloque común, pero su disposición y contexto litúrgico lo convierten en un hallazgo excepcional». Junto al bloque se encontraron otros objetos litúrgicos, como un candelabro de bronce, lo que refuerza la importancia ceremonial del lugar.

Hippos fue la única ciudad cristiana en la zona del Mar de Galilea durante la época bizantina y controlaba territorios vinculados al ministerio de Jesús. La sala bautismal donde se halló el bloque data de después del año 591 y fue destruida por un terremoto en 749, quedando sepultada durante siglos y conservando sus contenidos intactos.
Este descubrimiento permite a los especialistas comprender mejor las variaciones regionales en la práctica del bautismo primitivo y cómo se desarrollaban los rituales cristianos en comunidades como la de Hippos. Para Eisenberg, «cada hallazgo abre una ventana a tradiciones que habían quedado fuera de la documentación escrita».
En los últimos años, Hippos ha sido escenario de numerosos hallazgos, entre ellos residencias para ancianos de 1.600 años y tesoros de monedas y joyas. Este nuevo bloque de mármol añade una pieza clave para entender la vida religiosa y ceremonial de la ciudad bizantina y la evolución del cristianismo en la región.
La devoción a la Divina Misericordia creció muy rápidamente después de la beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000) de Sor Faustina y también debido a las peregrinaciones del Papa Juan Pablo II a Lagiewniki (1997 y 2002).
En el año 2000 el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia declaró: “Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”. (Homilía, 30 de Abril, 2000). Tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco han recomendado esta devoción.
En el año 1935, Santa Faustina le escribió a su director espiritual: "Llegará un momento en que esta obra que Dios tanto recomienda parecerá como [si fuera] en ruina completa, y entonces, la acción de Dios seguirá con gran poder, que dará testimonio de la verdad. Ella [la obra] será un nuevo esplendor para la Iglesia, aunque haya reposado en Ella desde hace mucho tiempo" (Diario 378).
De hecho, esto sí sucedió. El 6 de marzo de 1959, la Santa Sede, por información errónea que le fue presentada, prohibió "la divulgación de imagines y escritos que propagan la devoción a La Misericordia Divina en la manera propuesta por Santa Faustina". Como resultado, pasaron casi veinte años de silencio total. Entonces, el 15 de abril de 1978, la Santa Sede, tras un examen cuidadoso de algunos de los documentos originales previamente indisponibles, cambió totalmente su decisión y de nuevo permitió la práctica de La Devoción. El hombre primariamente responsable por la revocación de esta decisión fue el Cardenal Karol Wojtyla, el Arzobispo de Cracovia, diócesis en la que nació Santa Faustina. El 16 de octubre de 1978, el mismo Cardenal Wojtyla fue elevado a la Sede de San Pedro bajo el título de "Papa Juan Pablo II".
El 7 de marzo de 1992, se declararon "heroicas" las virtudes de Sor Faustina; el 21 de diciembre de 1992, una curación por medio de su intercesión fue declarada "milagrosa"; y el 18 de abril de 1993, el Papa Juan Pablo II tuvo el honor de declarar a la Venerable Sierva de Dios, Sor Faustina Kowalska, "Beata".
En 1997 el Papa Juan Pablo II hizo una peregrinación a la tumba de la Beata Faustina en Polonia, le llamó "Gran apóstol de la Misericordia en nuestros días". El Papa dijo en su tumba "El mensaje de la Divina Misericordia siempre ha estado cerca de mi como algo muy querido..., en cierto sentido forma una imagen de mi Pontificado."
El 10 de marzo del 2000, se anunció la fecha para la canonización después de ser aceptado el segundo milagro obtenido por su intercesión. El milagro fue la curación del Padre Pytel de una condición congénita del corazón, después de las oraciones hechas por miembros de la congregación de su parroquia el día del aniversario de la muerte de Santa Faustina, en Octubre 5 de 1995.
La Secretaria de la Misericordia de Dios fue elevada a los altares por el Santo Padre el 30 de abril del año 2000, el Domingo de la Divina Misericordia. Es la primera santa que fue canonizada en el año jubilar 2000 y en el milenio.
La biografía de Santa Faustina nos narra que el Señor le recordaba frecuentemente Su deseo de que se estableciera la Fiesta de la Divina Misericordia. Ella ofreció una novena por esta intención y el 23 de marzo de 1937, martes de Semana Santa, el séptimo día de la novena Santa Faustina tuvo la siguiente visión:
“De pronto la presencia de Dios me invadió e inmediatamente me vi en Roma, en la capilla del Santo Padre y al mismo tiempo estaba en nuestra capilla...Yo tomé parte en la solemne celebración, simultáneamente aquí y en Roma...Vi al Señor Jesús en nuestra capilla, expuesto en el Sacramento de la Eucaristía en el altar mayor. La capilla estaba adornada como para una fiesta, y ese día todo el que quisiera, podía entrar. La multitud era tan grande que la vista no podía alcanzarla toda. Todos estaban participando en las celebraciones con gran júbilo, y muchos de ellos obtuvieron lo que deseaban. La misma celebración tuvo lugar en Roma, en una hermosa Iglesia, y el Santo Padre, con todo el clero, estaban celebrando esta Fiesta, y entonces súbitamente yo vi a San Pedro, que estaba de pie entre el altar y el Santo Padre...Entonces de repente vi como los dos rayos, como están pintados en la imagen, brotaron de la hostia y se extendieron sobre todo el mundo. Esto duró sólo un momento, pero pareció como si hubiese durado todo el día, y nuestra capilla estuvo repleta todo el día, y todo el día abundó en júbilo. Luego, vi en nuestro altar, al Señor Jesús vivo, tal como luce en la imagen. Luego, en un instante me encontré de pie cerca de Jesús, y me paré en el altar junto al Señor Jesús, y mi espíritu estuvo lleno de una felicidad tan grande...Jesús se inclinó hacia mí y dijo con gran bondad, ‘¿Cuál es tu deseo Hija mía’ Y yo contesté, ‘Deseo que toda adoración y gloria sean dadas a Tu Misericordia’. ‘Yo ya estoy recibiendo adoración y gloria por la congregación y la celebración de esta Fiesta: ¿Qué más deseas?’ Entonces yo miré a la inmensa multitud que adoraba la Divina Misericordia y le dije a Jesús, ‘Jesús, bendice a todos aquellos que están reunidos para darte gloria y venerar Tu infinita misericordia’. Jesús hizo la señal de la cruz con su mano y esta bendición fue reflejada en las almas como un rayo de luz” (1044-1049). Muchos ven esta visión en respecto a la canonización de Santa Faustina. Jesús le mostraba a su apóstol los frutos de su trabajo y sufrimientos.
Al final de la Canonización de Santa Maria Faustina el Santo Padre declaró el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina”, estableciendo la Fiesta de la Divina Misericordia que Jesús tanto pedía a Santa Faustina. El Santo Padre dijo: “En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros”. Y después de su visita a Polonia en junio del 2002, “para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.”
Podemos encontrar un paralelo entre los poderosos mensajes que Jesús revela a Santa Faustina: sobre la Divina Misericordia y a Santa Margarita: sobre la devoción al Sagrado Corazón. A través de ellas Dios nos manifestó y nos dio a conocer Su Misericordia encerrada en Su Sagrado Corazón.
Santa Faustina fue canonizada el 30 de abril del 2000, siendo la primera canonización del año jubilar.
Sin embargo, muchos cristianos conocen sus nombres pero no sus vidas, su pensamiento ni su contexto histórico. Por eso Wikitólica, la enciclopedia católica en español, se suma a la misión de Primeros Cristianos para acercar estas figuras a cualquiera que quiera profundizar en su fe.

Tercer obispo de Antioquía —donde, no por casualidad, a los discípulos se les llamó por primera vez «cristianos»—, Ignacio fue arrestado durante la persecución de Trajano y conducido a Roma para ser arrojado a las fieras. En ese trayecto escribió siete cartas a distintas comunidades. En ellas aparece, por primera vez en la historia documentada, el término «Iglesia católica». Su deseo de martirio no era mórbido: era el anhelo de una unión total con Cristo.
Sus cartas son fuente directa del pensamiento cristiano del siglo II y una de las referencias más claras sobre la estructura episcopal de la Iglesia primitiva.
Justino era pagano. Recorrió varias escuelas filosóficas buscando la verdad y la encontró en el cristianismo, al que llegó intelectualmente convencido. Escribió dos Apologías dirigidas al emperador para defender a los cristianos de las acusaciones que pesaban sobre ellos, y un Diálogo con Trifón, en el que argumenta el cumplimiento del Antiguo Testamento en Cristo. Murió decapitado en Roma hacia el año 165 tras negarse a sacrificar a los dioses.
Su figura demuestra que la fe cristiana nunca rehuyó el debate racional: siempre lo buscó.
Discípulo de san Policarpo —que a su vez había conocido al apóstol Juan— Ireneo es un eslabón extraordinario en la cadena de la Tradición. Como obispo de Lyon, combatió con rigor intelectual el gnosticismo, que amenazaba con disolver el Evangelio en especulaciones. Su obra Adversus haereses es el primer gran tratado sistemático de teología cristiana. A él se debe la expresión: «La gloria de Dios es que el hombre viva plenamente».
Si quieres entender por qué la Iglesia definió el canon bíblico y la sucesión apostólica, Ireneo es lectura imprescindible.
Jurista cartaginés convertido al cristianismo, Tertuliano es el primer gran teólogo en lengua latina. Acuñó términos que usamos hasta hoy: Trinitas, persona, substantia aplicados al misterio trinitario. Brillante y de una pluma incisiva, acabó adhiriéndose al montanismo en sus últimos años, pero su legado teológico es inseparable de la ortodoxia posterior.
Su caso enseña también que la inteligencia sin humildad tiene sus límites —y que la Iglesia sabe separar el aporte doctrinal del error personal.
Su carta a los corintios, escrita hacia el año 96, es el documento cristiano más antiguo fuera del Nuevo Testamento. En ella Clemente, obispo de Roma, interviene con autoridad en una disputa interna de la comunidad de Corinto y restablece el orden. Es un gesto que los historiadores no han dejado de analizar como ejercicio temprano del primado romano.
Un texto breve, sin pretensiones filosóficas, que dice más sobre la estructura de la Iglesia primitiva que muchos tratados posteriores.
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Concluida la celebración de la Vigilia de la Pascua de Resurrección, comienza el Tiempo de Pascua, que conmemora la Resurrección y glorificación de nuestro Señor Jesucristo, la donación del Espíritu Santo y el comienzo de la actividad de la Iglesia, al tiempo que anticipa en nuestros días la gloria eterna que alcanzará su plenitud en la consumación de los siglos.
El tiempo pascual está formado por la “cincuentena pascual” o cincuenta días que transcurren entre el domingo de Resurrección y el domingo de Pentecostés, y en cierto modo constituyen “un solo y único día festivo”: el gran domingo (SAN ATANASIO, Epist. Fest. 1).

El origen de la cincuentena pascual se confunde con la celebración anual de la Pascua: al principio, la Pascua apareció como una fiesta que se prolongaba durante cincuenta días. A partir del siglo IV d. C. la unidad pascual se fragmentó, cuando comenzaron a celebrarse de modo histórico las acciones salvíficas divinas.
Los ocho primeros días de la cincuentena forman la octava de Pascua, que se celebra como solemnidad del Señor. Esta semana -in albis, como se denomina en el rito romano- surgió en el siglo IV por el deseo de asegurar a los neófitos una catequesis acerca de los divinos misterios que habían experimentado.
El domingo que cierra la semana, el octavo día, constituye el día más solemne del año litúrgico después del domingo de Resurrección. Como explica Benedicto XVI “Hoy domingo concluye la Octava de Pascua, como un único día “hecho por el Señor”, marcado con el distintivo de la Resurrección y por la alegría de los discípulos al ver a Jesús.
Desde la antigüedad este domingo se llama in albis, del nombre latino alba, dado por la vestidura blanca que los neófitos llevaban en el Bautismo la noche de Pascua, y que se quitaban después de ocho días” (Homilía 21 Domingo de Pascua, 11.IV.2010)
La celebración del día conclusivo del Tiempo Pascual, Pentecostés, nació a finales del siglo III. Esta fiesta, que en su día conmemoraba la semana de semanas pascual, surgió por influencia de la fiesta judía homónima. En el siglo IV, la fiesta poseía un doble contenido celebrativo: Ascensión del Señor y descenso del Espíritu Santo, como se advierte en los testimonios de la Iglesia de Jerusalén.
Sin embrago, poco a poco, el proceso de historificación litúrgica de los hechos salvíficos de Cristo, llevó a algunas iglesias a dividir la fiesta, celebrando la Ascensión el día cuarenta después de Resurrección.
Por último, en los siglos VII-VIII, la Iglesia romana añadió a la fiesta de Pentecostés una octava, como réplica a la octava de Pascua. El origen de esta institución, que rompe la cincuentena pascual, se encuentra en la necesidad de una catequesis para aquellos que habían sido bautizados en el día de Pentecostés. Esta octava fue suprimida por la reforma del Calendario actualmente en vigor, ya que oscurecía el simbolismo del tiempo de Pascua.

Los textos de la fiesta de la Ascensión recuerdan el hecho histórico de la subida de Cristo a los cielos, a la vez que fundamenta la esperanza en la segunda venida del Señor y la exaltación gloriosa del hombre. La fiesta de Pentecostés, por su parte, muestra la íntima relación entre la Resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo: todo el tiempo de Pascua es considerado como tiempo del Espíritu.
Queda así remarcado el carácter unitario de toda la celebración pascual (muerte, resurrección, ascensión de Cristo y venida del Paráclito, momentos de un único misterio salvífico divino).
Los tres primeros domingos se leen los Evangelios de las apariciones del Señor resucitado; mientras el cuarto se reserva a la parábola del Buen Pastor y los restantes al discurso sacerdotal de Cristo después de la Última Cena, tal y como vienen recogidos en el texto de San Juan. Las lecturas no evangélicas dominicales están tomadas del Nuevo Testamento: así, la primera lectura recoge los Hechos de los Apóstoles, mientras la segunda se dedica a la I Epístola de San Pedro, a la I Epístola de San Juan y al Apocalipsis.
De este modo, el Tiempo de Pascua subraya la renovación bautismal de la vida cristiana, en continuidad con la novedad del acontecimientode la Resurrección. La Iglesia se ve a sí misma como presencia ininterrumpida de Cristo, movida por el dinamismo del Espíritu, en camino hacia su verdadera patria, con la segunda y definitiva venida de Cristo.
Durante el tiempo de Pascua, los cristianos recordarán que la vida nueva iniciada con la celebración de los misterios pascuales debe perpetuarse durante toda su existencia. En medio de las circunstancias ordinarias, los fieles descubrirán la presencia del Señor resucitado que les llama a ser testigos y dar testimonio de su paso entre los hombres.
El Tiempo pascual comienza el domingo de Pascua y termina el domingo de Pentecostés. La primera semana constituye la octava de Pascua y se celebra como solemnidad del Señor. En los lugares donde no pueda celebrase en jueves, la Ascensión del Señor se traslada al domingo VII de Pascua. Los domingos de Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y solemnidades, que serán trasladadas al lunes siguiente. Durante el tiempo de Pascua se utiliza el color blanco.
Ver en Wikipedia
¿Qué tipo de piedra selló la tumba de Jesús? ¿Era una piedra redonda (en forma de disco) o una piedra cuadrada (en forma de corcho)?Aunque ambos tipos de piedras de bloqueo están atestiguados en las tumbas de Jerusalén de la época de Jesús, las piedras cuadradas (en forma de corcho) son mucho, mucho más comunes que las redondas (en forma de disco).

¿Cómo se selló la tumba de Jesús? Aunque algunas tumbas de Jerusalén de finales del Segundo Templo tenían piedras redondas (en forma de disco), era más común sellar las tumbas con piedras en forma de corcho, como la que se muestra aquí. Las pruebas arqueológicas sugieren que la tumba de Jesús -la tumba de José de Arimatea, que no se utilizó- se selló con una piedra en forma de corcho.
De hecho, de las más de 900 cuevas funerarias del periodo del Segundo Templo en los alrededores de Jerusalén examinadas por el arqueólogo Amos Kloner, sólo se han descubierto cuatro con piedras de bloqueo en forma de disco. Estas cuatro elegantes tumbas de Jerusalén pertenecían a las familias más ricas -incluso reales-, como la tumba de la reina Helena de Adiabene.
¿Fue la tumba de Jesús una de las "cuatro principales" tumbas de Jerusalén del período del Segundo Templo?
Dado que las piedras de bloqueo en forma de disco eran tan raras y que la tumba de Jesús se construyó para una persona corriente -porque en realidad era la tumba prestada, pero no utilizada, de José de Arimatea (Mateo 27:60)-, parece muy poco probable que estuviera equipada con una piedra de bloqueo en forma de disco.

Por lo tanto, la arqueología sugiere que la tumba de Jesús habría tenido una piedra de bloqueo en forma de corcho. ¿Está esto confirmado o impugnado por el texto bíblico? ¿Cómo se selló la tumba de Jesús según el Nuevo Testamento?
En su columna de Biblical Views "A Rolling Stone That Was Hard to Roll" del número de marzo/abril de 2015 de BAR, Urban C. von Wahlde examina los relatos evangélicos para ver cómo se retrata la piedra que selló la tumba de Jesús. Su cuidadoso análisis de la gramática griega revela un detalle del Evangelio de Juan que apoya la idea de que la tumba de Jesús fue efectivamente sellada con una piedra en forma de corcho.
La piedra en forma de disco de la llamada Tumba de la Familia de Herodes, que medía 1,5 metros de altura, podía ser rodada para cubrir la entrada de la tumba o bien para abrirla en un nicho, lo que permitía añadir nuevos enterramientos a la tumba familiar. Esta es una de las cuatro tumbas de Jerusalén del periodo del Segundo Templo con una piedra rodante redonda.
En Marcos 15:46 se lee: "Entonces José compró una tela de lino, y bajando el cuerpo, lo envolvió en la tela de lino y lo puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra contra la puerta del sepulcro" . El verbo griego utilizado en la última frase de este pasaje es proskulisas. Von Wahlde dice: "Es una combinación de pros (que significa 'hacia') y el participio pasado de kulio (que significa 'rodar o rodar a lo largo')".
Marcos 16:3 describe la escena del domingo de Pascua cuando María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé visitan la tumba de Jesús:
"Se decían unas a otras: "¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?". La palabra griega para "rodar" es apekulisen, que von Wahlde explica que es "una combinación de ap' (que significa 'lejos') y ... sí, kulio (que significa 'rodar')".
Los evangelios de Mateo y Lucas utilizan compuestos similares del verbo kulio. Así, todos estos relatos implican que la piedra que sellaba la tumba de Jesús fue rodada.
¿Pueden rodar las piedras de bloqueo cuadradas (en forma de corcho)?
En su artículo "¿Cerró una piedra rodada la tumba de Jesús?" del número de septiembre/octubre de 1999 de BAR, Amos Kloner añadió "desalojar" o "mover" a la definición del verbo griego kulio. Una piedra de bloqueo cuadrada (con forma de corcho) podría describirse más fácilmente como "desalojada" o "movida" que "rodada". Así, esta definición resuelve cualquier incongruencia entre el texto bíblico y el registro arqueológico. Sin embargo, von Wahlde no está de acuerdo con la definición de Kloner.
En su artículo sobre el tipo de cierre del sepulcro utilizado para la tumba de Jesús, Amos Kloner afirma que el verbo griego kulio significa "rodar", pero también puede significar "desalojar" o "mover". No estoy de acuerdo con esto por dos razones: En primer lugar, al menos yo no encuentro ningún artículo de diccionario (incluyendo el más grande, el Liddle-Scott-Jones) que dé este otro significado. En segundo lugar, como señalé anteriormente, casi todos los casos del verbo en los textos evangélicos son compuestos de kulio, ya sea pros-kulio ("rodar hacia") o apo-kulio ("rodar lejos"). Son verbos de movimiento "hacia" o "lejos de".
No es necesario cambiar la definición de kulio para dar sentido a los relatos evangélicos. Von Wahlde señala:
"Es muy posible que la gente hiciera rodar las piedras 'en forma de corcho' lejos de la tumba. Una vez que se ve el tamaño de una piedra 'tapón', es fácil ver que, sea como sea que se saque la piedra de la entrada, lo más probable es que se ruede el resto del camino".
Aunque ciertamente no habrían rodado con tanta facilidad como las piedras redondas (en forma de disco), las piedras en forma de corcho aún podrían haber sido rodadas.

El Evangelio de Juan presenta una imagen ligeramente diferente a la de los otros relatos evangélicos, con un verbo griego diferente utilizado para describir la piedra que sella la tumba de Jesús. En Juan 20:1 se lee:
"Temprano, el primer día de la semana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena vino al sepulcro y vio que la piedra había sido removida de la tumba".
La palabra griega para "removido" o "quitado" es hairo, que Von Wahlde define como "quitar". En el Evangelio de Juan no se menciona el hecho de "hacer rodar" la piedra. Von Wahlde sostiene que esta descripción refleja "la práctica funeraria judía con mucha más precisión que cualquiera de los otros evangelios. Él [Juan] nos ha dado un detalle que ninguno de los otros evangelios tiene".
Así, tanto el Evangelio de Juan como la arqueología apoyan la interpretación de que la tumba de Jesús habría sido sellada con una piedra de bloqueo en forma de corcho. Para el análisis completo de Urban C. von Wahlde sobre el tipo de piedra que selló la tumba de Jesús según los Evangelios, lea su columna de Biblical Views "A Rolling Stone That Was Hard to Roll" en el número de marzo/abril de 2015 de BAR.
Más tarde, durante los períodos romano tardío y bizantino, las piedras de bloqueo redondas (en forma de disco) se hicieron menos raras. Se han encontrado docenas de tumbas de Jerusalén que datan de estos periodos con piedras en forma de disco, pero a menor escala. Mientras que las cuatro piedras de bloqueo en forma de disco del periodo del Segundo Templo tenían al menos 1,2 m de diámetro, las de periodos posteriores solían tener un diámetro de 1,2 m.
Sin embargo, la fecha y el estilo de estas tumbas las descalifica como candidatas a la tumba de Jesús, ya que la tumba de Jesús pertenecía a un período anterior, el del Segundo Templo, que terminó en el año 70 d.C. con la destrucción romana de Jerusalén.
Alégrate. Reina del Cielo, aleluya.
R: Porque Aquel a quien mereciste llevar en tu seno, aleluya.Ha resucitado como lo predijo, aleluya.
R. Intercede por nosotros ante Dios, aleluya.Gózate y alégrate, María Virgen, aleluya.
Porque en verdad el Señor ha resucitado, aleluya.Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (tres veces).
V. Oremos:
Oh Dios que por la Resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
te has dignado dar la alegría al mundo,
concédenos por su Madre, la Virgen María,
alcanzar el gozo de la vida eterna.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.
“Regina Coeli” significa en latín “Reina del cielo”
Regina Coeli es una oración mariana y cristológica centrada en la meditación del misterio de la Resurrección del Señor, que se reza en el tiempo de Pascua, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, en lugar del "Ángelus".
Es la Oración para el tiempo de Pascua.
Al igual que el Ángelus, suele rezarse tres veces al día: al comenzar la jornada, al medio día y al atardecer.
Es una manera de consagrar el día entero a Dios y a la Virgen Santísima, un modo de santificar, con una breve oración el trabajo o el estudio.
La Iglesia recomienda a todos los fieles el rezo del Regina Coeli con el cual meditamos el misterio más grande de nuestra fe y nos llenamos de alegría "porque Cristo ha Resucitado".
Ver en Wikipedia
El Aleluya es una aclamación litúrgica de sentido gozoso y triunfal, que condensa un cúmulo de sentimientos religiosos muy superior al de su expresión verbal, solamente traducibles por medio del canto. El Aleluya ha sido siempre un canto; nunca mera frase litúrgica.
En el A. T. acompaña como aclamación litúrgica del pueblo a determinados salmos (104, 105, 106, 111, 112, 115, etc.) y su recuerdo alegra el corazón de los desterrados en Babilonia (Tob 13, 18); en el N. T. solamente aparece en el libro del Apocalipsis, también como expresión épica de multitudes:
«Oí una voz como de gran muchedumbre, y como voz de muchas aguas, y como voz de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya!, porque ha establecido su reino el Señor, Dios todopoderoso» (19, 6).
Así como el «Gloria» es el canto de los ángeles, el Aleluya es el canto de los hombres rescatados por el brazo poderoso de Dios, redimidos con la sangre del Cordero. De ahí que el Aleluya esté íntimamente ligado a la Pascua, tanto judía como cristiana; es, por excelencia, un canto pascual.
Cuando en el silencio de la Noche de Pascua estalla sonoro el Aleluya reprimido en el periodo penitencial de la Cuaresma, no es una cantilena que rebrota, es una vida que surge, es Cristo que resucita.
Restringido antiguamente al tiempo pascual, el canto del Aleluya se extendió más tarde a los otros domingos del año, excepto los de Cuaresma; tampoco se canta en otros días penitenciales ni en las celebraciones funerarias, aunque debió ser otra la práctica antigua, según escribe San Jerónimo del entierro de Fabiola en Roma:
«Sonaban los salmos y haciendo juego con el dorado de los techos se estremecía en lo alto el aleluya» (Epístola 77: PL 22, 697)
Aun hoy, en el rito de sepultura de los griegos orientales se añade el Aleluya a cada versículo del salmo.
Fuera del uso litúrgico, el Aleluya entró a formar parte del canto popular en Oriente, donde, según S. Jerónimo, lo cantaban los labriegos de Belén y los marineros en sus faenas de pesca; y a través de los Negro spirituals ha llegado hasta las composiciones melódicas de la canción de nuestros días.
La forma de cantar el Aleluya ha sido constante en toda esta tradición: la responsorial, en la que a cada versículo del salmo o de la canción se «responde» con el estribillo del Aleluya, si lo canta el pueblo lo hará en la forma más simple, la silábica, una nota musical distinta por cada una de sus cuatro sílabas
Pero si lo canta un solista o el coro de cantores, toma la forma melismática, más solemne, en la que alguna de sus sílabas se florean de neumas y particularmente la final «ya» (condensación, como hemos dicho, del nombre inefable de Dios) que se prolonga en una airosa y alegre modulación, el jubilus, puro sonido sin palabras, verdadero júbilo del corazón y de la voz (al estilo del cante «jondo» andaluz) que dio luego origen a las «secuencias».
El lugar del Aleluya en la liturgia de la Iglesia es muy vario; como estribillo del tiempo pascual, acompaña a antífonas, responsorios, invocaciones, y aun moniciones diaconales como la del Ite musa est, tanto del Oficio divino como de la Misa; pero en ésta tiene, además, un lugar propio (fuera del tiempo de Cuaresma) en la liturgia de la Palabra, antes del canto del Evangelio, como aclamación a Cristo presente en su Palabra; por eso aquí ha de cantarse, y si no, puede suprimirse, pues ya no cumple bien su cometido.
El Aleluya antes del canto o lectura del Evangelio, en la Misa, va unido a un versículo de un salmo o de algún otro texto bíblico, preferentemente del evangelio que sigue.
I. M. SUSTAETA ELUSTIZA (GER)
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