“Recen para que mi vejez sea tranquila, religiosa y alegre”

Palabras del papa Francisco el día de su 80 cumpleaños

La Misa con los cardenales, en el día de sus 80 años. El Papa insiste en la importancia de la memoria: «En nuestro camino siempre encontramos gracia y pecado»

 

Viendo el pasado y recordando el camino recorrido, siempre encontramos «momentos de gran fidelidad al Señor y algún momento feo de infidelidad, de pecado, que te hace sentir la necesidad de la salvación.

Esta también es nuestra seguridad. Necesitamos salvación, hagamos una confesión de fe: “Yo soy pecador, pero Tú puedes salvarme”». Papa Francisco celebra la misa en el día de sus ochenta años con algunos cardenales presentes en Roma, reunidos en la Capilla Paulina.

 

El Papa Francisco

El Papa Francisco saluda desde su balcón

 

El cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, saludó al comenzar a Francisco: «Hemos querido concelebrar con usted esta santa misa para dar gracias al Señor por el amor con el que está llevando a cabo su misión. Estamos cerca de usted, mucho más en este día tan hermoso de su vida…».

El Evangelio del día presenta la genealogía de Jesús que escribió Mateo, la de la familia de José, con la que el Nazareno se sitúa en la estirpe de David. Un texto compuesto por un largo elenco de generaciones, en donde aparecen personajes muy diferentes entre sí.

Papa Francisco, que en la homilía no hizo ninguna referencia a su cumpleaños, comentó el pasaje haciendo ver que el camino del Adviento hace una pausa. «La liturgia nos hace detenernos un poco. La Iglesia nos pide que hagamos memoria, mira hacia atrás, mira a la familia. La memoria da mucha fuerza al alma».

Citando la Carta a los Hebreos, el Papa recuerda que hacer memoria, ver hacia atrás, sirve «para ir mejor hacia adelante. Este es el significado».

Hay que pedir «la gracia de la memoria», porque «es propio del amor siempre tener bajo la mirada los dones tan bellos que hemos recibido, mirar la historia, de dónde venimos, a nuestros antepasados, el camino de la fe. Y esta memoria nos hace bien, porque hace más intensa esta vigilante espera hacia la Navidad».

Mediante la genealogía de Jesús vemos «que hemos sido elegidos». Elección y alianza «son los pilares de la memoria cristiana, este mirar hacia atrás para seguir adelante. Cuando nosotros escuchamos este pasaje del Evangelio, hay una historia de gracia muy grande, pero también una historia de pecado. Siempre encontramos por el camino gracia y pecado. En la lista hay pecadores grandes y hay santos».

«Todos nosotros, en nuestra vida —añadió el Papa— encontraremos lo mismo, momentos de gran fidelidad al Señor, de alegría en el servicio. Y algún momento feo de infidelidad, de pecado, que te hace sentir la necesidad de la salvación, y esta es también nuestra seguridad: necesitamos la salvación. Confesemos, hagamos una confesión de fe: “¡Yo soy pecador, pero Tú puedes salvarme!”. Así se va hacia adelante en la alegría de la esperanza».

«Hoy nos detenemos, miramos hacia atrás —dijo Francisco—, y vemos que el camino ha sido bello, que el Señor es fiel. También vemos que tanto en la historia como en nuestra vida ha habido muchos momentos bellísimos de fidelidad y momentos feos de pecado. Pero el Señor está allí, con la mano tendida para volver a levantarte: “¡Sigue adelante!”».

Bergoglio deseó que nunca falte «la gracia de la memoria, de mirar hacia atrás a lo que el Señor ha hecho por nosotros, por la Iglesia, la historia de salvación. Y así entenderemos por qué la Iglesia nos hace leer este pasaje, que puede parecer un poco aburrido, la historia de un Dios que quiso caminar con su pueblo y hacerse hombre, uno de nosotros».

Y si mantener viva esta memoria resulta «difícil, aburrido», hay una «frase bellísima para nuestras quejas» en la Carta a los Hebreos: «Tranquilízate, todavía no has llegado a dar la sangre… un poco de humorismo, inspirado, para seguir adelante». El Papa se refería al versículo 4 del capítulo 12, en donde San Pablo escribió: «Aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado».

Al final de la Misa, Francisco volvió a tomar el micrófono y agradeció a los cardenales por las felicitaciones y por la cercanía.

«Desde hace algunos días me viene a la mente una palabra que me parece fea: ¡vejez! Espanta… Hasta ayer, para darme un regalo, un monseñor me dio el “De senectute” de Cicerón, ¡una gota más! Me acuerdo de lo que les dije en nuestro primer encuentro, el 15 de marzo de 2013: la vejez es sede de sabiduría; esperemos que también sea así para mí. Cómo ha venido tan rápido, con el paso tan silencioso».

Pero el Papa añadió también que hay que considerar a la vejez como una etapa «de la vida para dar alegría, sabiduría, esperanza». La vejez «es tranquila y religiosa, recen por que la mía sea así: tranquila, religiosa y fecunda, y también alegre».

 

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https://www.primeroscristianos.com/eleccion-de-francisco-papa-13-marzo/

 

VATICAN INSIDER

"Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad?"   Benedicto XVI

«Ante todo --subrayó--, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos».

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 18 diciembre 2007

Benedicto XVI ha propuesto redescubrir el sentido de la Navidad, Dios que se hace Niño, pues de lo contrario esta fiesta pierde su sentido.

«Que la Navidad sea para todos la fiesta de la paz y de la alegría: alegría por el nacimiento del Salvador, Príncipe de la paz», deseó al concluir la última audiencia general del año 2007.

Según explicó el Santo Padre a los miles de peregrinos congregados en el Aula Pablo VI, «en Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad».

«Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía», reconoció.

«Ante todo --subrayó--, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos».

Al acercarse la Navidad, el Papa pidió rezar «para que se realicen las esperanzas de paz, de salvación, de justicia, de las que el mundo tiene necesidad urgente».

«Pidamos a Dios que la violencia se venza con la fuerza del amor, que los malos entendidos cedan el paso a la reconciliación, que la prepotencia se transforme en deseo de perdón, de justicia y de paz», exhortó.

El Papa deseó que «el augurio de bondad y de amor que nos intercambiamos en estos días llegue a todos los ambientes de nuestra vida cotidiana».

«Que la paz more en las familias y puedan pasar la Navidad unidas ante el Nacimiento y el árbol adornado iluminado», siguió deseando.

«Que el mensaje de solidaridad y de acogida que procede de la Navidad contribuya a crear una profunda sensibilidad hacia las antiguas y nuevas formas de pobreza, hacia el bien común, en el que todos estamos llamados a participar», añadió.

«Que todos los miembros de la comunidad familiar, en especial los niños y los ancianos, las personas más débiles, puedan sentir el calor de esta fiesta, y que se dilate después durante todos los días del año», añadió.

El anuncio de este mensaje, concluyó, es la esencia de la evangelización, que ha sido presentada por la «Nota doctrina sobre algunos aspectos de la Evangelización», recién publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El obispo de Roma la quiso presentar como motivo de «profundización personal y comunitaria».

 

 

+info: Los orígenes de la Navidad

 

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Cantalamessa: "Sintonizar con el Espíritu Santo para la aventura sinodal"

El predicador de la Casa Pontificia, cardenal Raniero Cantalamessa, pronunció su segunda predicación de Adviento en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante la presencia del Papa Francisco. En su reflexión, recogida por L'Osservatore Romano, y centrada en el tema: "Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo", invitó a escuchar al Espíritu "que abre caminos nuevos, sin contradecir nunca los antiguos".

 

Osservatore Romano

Basar todo en el Espíritu Santo: esta fue la invitación que resonó durante la segunda predicación de Adviento pronunciada por el cardenal Raniero Cantalamessa -sobre el tema "Dios envió el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones"- el viernes 10 de diciembre por la mañana, en el Aula Pablo VI del Vaticano, en presencia del Papa Francisco. Basar todo en el Paráclito, insistió el predicador de la Casa Pontificia, es aún más necesario "en el momento en que la Iglesia se lanza a la aventura sinodal".

Para el cardenal capuchino, no basta "con rezar un Pater, un Ave y un Gloria al comienzo de nuestros encuentros pastorales", y pasar luego apresuradamente al orden del día. Cuando las circunstancias lo permiten, "hay que permanecer un tiempo expuestos al Espíritu Santo, para darle tiempo a que se manifieste". En definitiva, es necesario "sintonizar con él".

Sin estas premisas, subrayó, "las resoluciones y los documentos siguen siendo palabras añadidas". Es como el sacrificio de Elías en el Monte Carmelo, cuando "recogió la leña, la mojó siete veces, hizo todo lo que pudo, y luego rogó al Señor que enviara fuego del cielo y consumiera el sacrificio". Sin ese fuego de lo alto, "todo habría quedado sólo en madera húmeda (cf. 1 Reyes 18:20 ss)".

El Espíritu se manifiesta en la oración comunitaria

Por otra parte, señaló el predicador, no hay que "esperar respuestas inmediatas y espectaculares", porque "la nuestra no es una danza del fuego, como la de los sacerdotes de Baal en el Carmelo". De hecho, los tiempos y los modos son conocidos por Dios. Lo importante es "pedir y recibir la fuerza de lo alto; la forma de manifestarse se deja a Dios".

El capuchino se pregunta si "al menos en las asambleas plenarias de cada circunscripción, ya sea local o universal, no sería posible nombrar un animador espiritual que organice momentos de oración y de escucha de la Palabra, al margen de las reuniones". Esto se debe a que "el espíritu de profecía se manifiesta preferentemente en un contexto de oración comunitaria".

Hay un ejemplo "maravilloso" de esto durante la primera crisis que la Iglesia tuvo que afrontar en su misión de anunciar el Evangelio. Sucedió cuando Pedro y Juan fueron detenidos y encarcelados por haber "anunciado en Jesús la resurrección de los muertos". Son liberados por el Sanedrín con la orden de "no hablar de ninguna manera, ni enseñar en el nombre de Jesús". Los apóstoles se enfrentan a una situación que "se repetirá muchas veces en el curso de la historia: callar, incumpliendo el mandato de Jesús, o hablar con el riesgo de una intervención brutal de las autoridades que acabe con todo".

Proclamar la Palabra de Dios llenos del Espíritu

En esta situación, los apóstoles se dirigen a la comunidad orante. Es entonces cuando se proclama el versículo del salmo: "Los reyes de la tierra se levantaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Cristo" (Sal 2,2). Algunos lo aplican a lo que ocurrió en la alianza entre Herodes y Poncio Pilato con respecto a Jesús.

Cuando terminaron de orar", leemos, "el lugar donde estaban reunidos temblaba, y todos estaban llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios con denuedo (parresía)". (cf. Hechos 4:1-31). Pablo muestra que esta práctica no permanece aislada en la Iglesia: "Cuando os reunís -escribe a los corintios-, uno tiene un salmo, otro una enseñanza; uno tiene una revelación, otro tiene el don de lenguas, otro tiene el don de interpretación" (1 Cor 14,26).

Lo ideal para toda resolución sinodal, subrayó el predicador, "sería poder anunciarla -al menos idealmente- a la Iglesia con las palabras de su primer concilio: "Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros..." (Hechos 15,28)". (Hechos 15:28)".

El himno Veni Creator Spiritus

El Espíritu Santo es "el único que abre nuevos caminos, sin contradecir nunca los antiguos. No hace las cosas nuevas, sino que las hace nuevas": es decir, no crea "nuevas doctrinas y nuevas instituciones, sino que renueva y vivifica las establecidas por Jesús". Sin él, señaló Cantalamessa, "siempre estaremos atrasados en la historia". En efecto, el Espíritu Santo es "maestro de ese aggiornamento que San Juan XXIII fijó como finalidad del Concilio": esa asamblea histórica "debía realizar un nuevo Pentecostés y el nuevo Pentecostés debe realizar ahora el Concilio".

Finalmente, el predicador recordó que la Iglesia latina posee "un tesoro para este fin: el himno Veni Creator Spiritus".

Desde su composición en el siglo IX, "ha resonado sin cesar en toda la cristiandad, como una prolongada epíclesis sobre toda la creación y la Iglesia". Desde los primeros años del segundo milenio, "cada año nuevo, cada siglo, cada cónclave, cada concilio ecuménico, cada sínodo, cada ordenación sacerdotal o episcopal, cada reunión importante en la vida de la Iglesia se abre con el canto de este himno".

Se ha cargado con "toda la fe, la devoción y el anhelo ardiente del Espíritu de las generaciones que la han cantado antes que nosotros". Y ahora, cuando se canta, incluso por el más modesto coro de fieles, Dios lo escucha así, con esta inmensa "orquestación" que es la comunión de los santos.

 

https://www.vaticannews.va

 

El 8 de diciembre, el cielo de Barcelona conoció una nueva estrella

Está en el pináculo de la nueva torre dedicada a la Virgen María, que mide 138 metros y tiene 800 ventanas.

 

 

Su inauguración es todo un hito en la construcción de la basílica de Gaudí. Es la primera torre completa de la basílica de la Sagrada Familia.

La estrella es de una pieza, pesa 5,5 toneladas y tiene 7,5 metros de diámetro.

Su montaje en los tres brazos que la sujetan ha sido un trabajo de altura y cuidado. Está hecha de vidrio texturizado.

A partir de la noche del 8 de diciembre, se iluminará desde dentro y dará aún más brillo al cielo de esta ciudad mediterránea.

sagrada familia

Gaudí daba mucha importancia a la luz, que durante el día iluminará los cristales de la cruz.

La inauguración será retransmitida en directo y será una oportunidad única para ver realizarse el sueño de Antonio Gaudí, que comenzó a construir esta basílica en 1882.

Romereports.com

De Jerusalén a Chipre: la isla de Bernabé, Pablo, Lázaro y los primeros cristianos

El libro de los Hechos de los Apóstoles narra que los cristianos que "se habían dispersado a causa de la persecución que estalló después del martirio de Esteban habían llegado a Fenicia, Chipre y Antioquía", donde había prósperas comunidades judías (Hechos 11:19).

 

 

 

"Chipre siempre ha sido de gran importancia porque era muy rica en cobre. Como existía esta riqueza natural, todos los pueblos la querían, empezando por Siria, luego Egipto, Persia... todos los pueblos. Una historia muy larga, pero para nosotros lo que importa es la historia del inicio de la evangelización. Los hechos de los Apóstoles narran que en Antioquía del Orontes había una gran comunidad de profetas y doctores. El más importante fue Bernabé, que era un levita, originario de Chipre." Fr. FRÉDÉRIC MANNS, ofm Studium Biblicum Franciscanum

Los primeros hechos de Bernabé están vinculados a Pablo, a quien acreditó ante los apóstoles, que en un principio le temían, precisamente por parte del levita de Chipre, que llevó consigo al apóstol de los gentiles y lo presentó a la comunidad de Jerusalén, contando cómo durante el viaje que habían hecho juntos, el Señor le había hablado, como había sucedido en el camino a Damasco (Hch 9, 26-27).

"En Chipre está la tumba de Bernabé, todavía venerada. Aunque la isla esté dividida, por el momento, se puede pasar por la parte donde está Salamina y donde está la tumba de Bernabé."

En la isla también están presentes los signos del paso de Santa Elena.

"Cuando Santa Elena encontró la cruz, quiso traer una gran parte a Roma. Tomó el barco y se detuvo en Chipre. Lo sabemos por muchos historiadores: por Sozomeno, por Cirilo de Jerusalén y por Teodoro de Cirene que dicen que se detuvo en Chipre. Por eso Elena es recordada en toda la isla con la gran fiesta de Santa Elena de Constantino. El monasterio de Stavrovouni todavía se puede visitar hoy."

Una de las historias más curiosas de la isla de Chipre es sin duda la historia de Lázaro.

"Sabemos que Lázaro murió en Betania y su tumba está allí. Después de la resurrección, los judíos querían matarlo. El Evangelio de Juan lo dice claramente, por eso Lázaro tuvo que dejar esta tierra, tomó el barco y se fue a Chipre. Allí habría conocido a Bernabé, quien lo ordenó obispo de Citio, una ciudad antigua, ahora ubicada junto a Larnaca. Y ahí está su tumba. El emperador León VI, en el 900, construyó una hermosa iglesia, sacando las reliquias de Lázaro de Constantinopla."

 

"San Epifanio narra que San Lázaro estuvo aquí durante 30 años. Sus reliquias fueron enterradas en la tumba debajo de la iglesia porque, como sabemos en Chipre y más allá, muchas iglesias ortodoxas se construyeron sobre las tumbas de los santos. En el 890 se encontraron las reliquias en la tumba ubicada debajo de la iglesia. El emperador León VI el sabio pidió que las reliquias fueran trasladadas a Constantinopla, y solo quedó una parte aquí y podemos verlas en el relicario aquí detrás de mí. El emperador León construyó esta iglesia como la vemos hoy alrededor del año 890, siguiendo la arquitectura constantinopolitana de ese período."

"Por supuesto que es una gran bendición para nosotros aquí en la Metrópolis de Citio porque tenemos a San Lázaro como nuestro guardián. También es el santo patrón de Lárnaca y hay mucha devoción: mucha gente viene aquí todos los días a rezar. Durante el período de Cuaresma, el domingo de Lázaro, hay una gran fiesta en esta iglesia." NECTARIOS Metropolitano de Citio y Lárnaca

En el próximo episodio hablaremos de la isla de Chipre hoy: sus iglesias, el diálogo ecuménico, la presencia de refugiados y sus desafíos.

 

cmc-terrasanta.com

Santa Leocadia de Toledo

Durante las persecuciones de Diocleciano, en Toledo, la joven Leocadia fue arrestada por el prefecto Daciano y murió en prisión.

 

Nació en la ciudad de Toledo, de padres nobles y cristianos. Dotada de todas las brillantes prendas en que fundan su principal mérito las de su sexo, ninguna cosa tenía atractivo para ella sino el retiro.

Era mirada como un prodigio de talento y de virtud y su modestia inspiraba veneración y respeto. No pudiendo Daciano reducirla a la adoración de los ídolos, la hizo moler a palos del modo más inhumano.

Mandó después encerrarla en un horrible calabozo, donde pasaba en oración los días y las noches, prefiriendo aquella mazmorra a los mas deliciosos y magníficos palacios del mundo. Allí expiró esta insigne heroína el día 9 de Diciembre año 303.

Una leyenda del siglo VIII, dice que en su fiesta, Leocadia se le apareció a san Ildefonso. Celebrando San Ildefonso la fiesta de Santa Leocadia con el rey Recesvinto y toda su corte en la basílica donde estaba sepultada, salió del sepulcro la santa mártir diciendo al santo prelado: «¡Oh Ildefonso, por ti vive la gloria de mi Señora la Virgen María!"

En la invasión sarracena fué llevado su santo cuerpo a Flandes, de donde se trasladó a Toledo en tiempo de Felipe II, año 1587.

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LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Los orígenes de la Fiesta

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original». De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.

 

1. LA SAGRADA ESCRITURA

En la Sagrada Escritura encontramos algunas referencias (aunque no directas) a la Virgen. El primer pasaje escriturístico que contiene la promesa de la redención menciona también a la Madre del Redentor: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su estirpe; ella aplastará tu cabeza cuando tú aceches para morderle su talón” (Génesis 3:15).

Por otra parte en el evangelio de San Lucas, el saludo del ángel Gabriel (Cfr. Lucas 1:28) Dios te salve, llena de gracia , “chaire kecharitomene”, indica una alabanza a la abundancia de gracia, un sobrenatural estado del alma agradable a Dios, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María.

También se han visto referencias a la Virgen María en el libro de los Proverbios, el Eclesiático y el Cantar de los Cantares (Cfr. Cant. 4:7).

2. LOS PADRES DE LA IGLESIA

Respecto de la impecabilidad de María, los antiguos Padres son muy cautelosos, aunque insisten en dos puntos sobre todo: la absoluta pureza de María y su posición como segunda Eva (Cfr. 1 Cor 15:22). Esta celebrada comparación entre Eva, por algún tiempo inmaculada e incorrupta -no sujeta al pecado original- y la Santísima Virgen es desarrollado por varios Padres de la Iglesia: San Justino, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cirilo de Jerusalén y Sedulio entre otros.

Los escritos patrísticos sobre la absoluta pureza de María son muy abundantes: Orígenes la llama «digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la más completa santidad, perfecta justicia, ni engañada por la persuasión de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento». San Ambrosio dice que «es incorrupta, una virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado». San Agustín declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado «excepto la Santa Virgen María, de quien, por el honor del Señor, yo no pondría en cuestión nada en lo que concierne al pecado».

Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de María. San Efrén describe la excelencia de la gracia y santidad de María: «La Santísima Señora, Madre de Dios, la única pura en alma y cuerpo, la única que excede toda perfección de pureza, única morada de todas las gracias del más Santo Espíritu [..], mi Señora santísima, purísima, sin corrupción, la solamente inmaculada».

 

3. EL ORIGEN DE LA FIESTA

La antigua fiesta de la Concepción de María (Concepción de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina a final del siglo VII, y la moderna fiesta de la Inmaculada Concepción no son idénticas en su origen, aunque la fiesta de la Concepción de Santa Ana se convirtió con el paso del tiempo en la de la Inmaculada Concepción.

Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos. El más antiguo es el canon de la fiesta, compuesto por San Andrés de Creta, quien escribió su himno litúrgico en la segunda mitad del siglo VII. En la Iglesia Oriental la solemnidad emergió de comunidades monásticas, entró en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente fue fijada fiesta en el calendario de Basilio II, con la aprobación de la Iglesia y del Estado.

En la Iglesia Occidental la fiesta aparece cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando.

El definitivo y fiable conocimiento de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester, datado hacia el año 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056. Esto demuestra que la fiesta era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad.

Después de la invasión normanda en 1066, el recién llegado clero normando abolió la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde había sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI, a través de los esfuerzos de Anselmo el Joven, fue retomada en numerosos establecimientos anglo-normandos.

Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual manifiesta que era celebrada en Normandía con gran esplendor y que se extendió por toda la Europa Occidental.

Por un Decreto de 28 de Febrero de 1476, Sixto IV adoptó por fin la fiesta para toda la Iglesia Latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad. Para poner fin a toda ulterior cavilación, Alejandro VII promulgó el 8 de Diciembre de 1661 la famosa constitución «Sollicitudo omnium Ecclesiarum» en la que declaró que la inmunidad de María del pecado original en el primer momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo eran objeto de fe.

Desde el tiempo de Alejandro VII hasta antes de la definición final, no hubo dudas por parte de los teólogos de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente Pío IX, rodeado por una espléndida multitud de cardenales y obispos, promulgó el dogma el 8 de Diciembre de 1854.

Fuente: FREDERICK G. HOLWECK

 

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LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

 

 

 

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Santa Bibiana de Roma, patrona de epilépticos

 

Santa Bibiana es una virgen y mártir romana que vivió en el siglo IV en tiempos del emperador romano Juliano el Apóstata, quien se volvió pagano y puso fin al período de paz posterior al edicto de Milán promulgado por Constantino, que concedió libertad de culto a los cristianos.

Su vida es mencionada por primera vez en el Liber Pontificalis o Libro de los Papas, donde se precisa que el Pontífice San Simplicio le dedicó una basílica en Roma en la cual reposan sus reliquias.

Santa Bibiana nació en el 347 en el ambiente sereno de una familia cristiana. Sus padres fueron el prefecto de Roma, Flaviano, y la noble, Dafrosa; y su hermana se llamaba Demetria.

Con la llegada al poder de Juliano el Apóstata en el año 361, el prefecto Flaviano, ferviente cristiano, fue depuesto y en su lugar fue nombrado el pagano Aproniano.

El padre de Bibiana se retiró a vivir una vida tranquila y se dedicó al cuidado de los necesitados y perseguidos, así como al entierro de los mártires. Aquello llegó a los a oídos de Aproniano quien lo mandó a asesinar.

 

 

Con la muerte de su padre, y privando a la familia de los bienes materiales, las dos hijas junto a su madre, se retiraron a una vida de oración intensa, separando sus corazones de todos los bienes terrenales y preparándose para soportar la persecución.

Posteriormente, se sucedieron esfuerzos infructuosos para que la familia se retractara de la fe cristiana. Por tal motivo, Aproniano detuvo a Dafrosa y la mandó a decapitar el 6 de enero del 362.

También intentó obligar a la apostasía a Bibiana y su hermana Demetria privándolas de alimento.  Encerradas en la cárcel, Demetria murió antes de la terrible prueba.

Pero Bibiana enfrentó al gobernador, que, para debilitar su resistencia la confió inútilmente a una alcahueta. Entonces ordenó que Bibiana fuera atada a una columna y flagelada.

Llena de llagas por todo el cuerpo, finalmente la joven mártir entregó su alma a Dios. Echaron su cuerpo a los perros, pero unos cristianos lo rescataron y le dieron sepultura junto a la tumba de sus padres y de la hermana, cerca de su casa, en donde pronto construyeron una capilla y más tarde la actual basílica, sobre el monte Esquilino.

Santa Bibiana es patrona de epilépticos; también es invocada contra el dolor de cabeza y convulsiones.

(ACI Prensa)

 

SAN CROMACIO DE AQUILEYA - 2 de diciembre

Nació en Aquileya, ciudad de la Italia septentrional, hacia el año 340, en el seno de una familia profundamente cristiana. Los pocos datos que conservamos de su infancia y adolescencia proceden de una carta de San Jerónimo y de la Apología de Rufino.

 

Desde el año 370 fue miembro del clero de su ciudad. En calidad de colaborador del obispo Valeriano participó en el Sínodo local que, convocado en el 381 bajo la dirección de San Ambrosio, condenó el semiarrianismo.

A la muerte de Valeriano en el 388, Cromacio ocupó la sede de Aquileya. En el desempeño de este cargo desarrolló una intensa actividad pastoral durante veinte años, dedicándose por entero a la predicación, a la administración de los sacramentos y a las tareas de gobierno. Murió en el año 407 ó 408.

De su abundante producción literaria sólo conservamos 45 homilías —algunas en estado fragmentario—, y 61 tratados. Estos dos tipos de obras descubren otros tantos rasgos importantes de la figura de San Cromacio: al lado del pastor, preocupado por enseñar las verdades de fe a sus fieles, surge el exegeta, que realiza con erudición y piedad el comentario a los textos evangélicos de San Mateo.

Escribió también numerosas epístolas—que se han perdido—a personajes de la época: San Ambrosio, San Jerónimo, San Juan Crisóstomo... A través de ellas, estimuló en su trabajo de traductores a San Jerónimo y a Rufino de Aquileya, animándoles a poner al servicio de la Iglesia sus conocimientos lingüísticos.

LOARTE

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Intervención de Benedicto XVI en la que presentó la figura de San Cromacio

ADVIENTO, TIEMPO PARA EXPERIMENTAR EL AMOR DE DIOS; EXPLICA EL PAPA

Recuerda en la audiencia general el testimonio y obras de San Cromacio

 

CIUDAD DEL VATICANO, 5 DIC 2007-

Adviento, el período litúrgico de preparación para la Navidad, es tiempo para experimentar el amor de Dios, considera Benedicto XVI.

Fue la conclusión a la que llegó este miércoles en la audiencia general dedicada a presentar la figura de san Cromacio, quien a finales del siglo III e inicios del siglo IV fue obispo de Aquileya, enorme diócesis del norte de Italia, cuyo territorio llegaba hasta la actual Suiza, Baviera, Austria, Eslovenia y Hungría.

En su meditación, expuesta en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa hizo actuales algunos de los escritos de este obispo, considerado por san Juan Crisóstomo como uno de los tres más importantes de la Iglesia en occidente.

«Invoquemos al Señor con todo el corazón y con toda la fe --recomienda el obispo de Aquileya en un Sermón--, pidámosle que nos liberede toda incursión de los enemigos, de todo temor de los adversarios», leyó el Papa citando alguno de sus textos.

«San Cromacio nos recuerda que el Adviento es tiempo de oración, en el que es necesario entrar en contacto con Dios», constató el Papa.

«Dios nos conoce, me conoce, conoce a cada uno de nosotros, me ama, no me abandona. Sigamos adelante con esta confianza en el tiempo litúrgico recién comenzado», aseguró.

El Papa releyó esta recomendación de san Cromacio a sus fieles para recomendarles confianza en Dios en a oración: «Que no tenga en cuenta nuestros méritos, sino su misericordia, Él que también en el pasado se dignó liberar a los hijos de Israel no por sus méritos, sino por su misericordia. Que nos proteja con su acostumbrado amor misericordioso».

La intervención del Papa continúa con su serie de intervenciones sobre las grandes figuras de los orígenes del cristianismo que está ofreciendo en su tradicional encuentro con los peregrinos del miércoles.

Ver texto completo

Vida y obras de San Cromacio

 

Una piedra tallada que recuerda la importancia del Templo para los judíos

El bloque de piedra tallada, descubierta en la sinagoga de Magdala, es una muestra de cómo los judíos vivían la centralidad del Templo pese a encontrarse en la lejanía

 

Imagínese a un judío del siglo I viviendo en la tierra judía cerca de su templo en Jerusalén , pero están demasiado lejos para hacer visitas frecuentes. ¿Qué representaba el templo en su vida diaria? ¿Localizaron la presencia de Dios en el Templo de Jerusalén solo o también en medio de ellos cuando se reunieron en la sinagoga?

Para un pueblo que vive en la diáspora, que no puede visitar el Templo con frecuencia, ¿qué mantuvo fresca la memoria y la centralidad del Templo? Una piedra intrigante descubierta en el sitio de Magdala en las costas occidentales del Mar de Galilea en septiembre de 2009 podría ofrecer una pista. Tallada con símbolos del Templo, la piedra de cuarcita fue descubierta en medio de una antigua sinagoga.

La llamada Piedra Magdala es un bloque de piedra tallado con los símbolos del Templo de Jerusalén , con el núcleo del Templo representado (el Salón, el Santuario y el Lugar Santísimo). La piedra mide 1.8 por 2 pies con una altura de 1 pie. Encontrada casi en el centro de la sinagoga, se cree que la Piedra Magdala es un mueble ceremonial en el que se coloca en la Torá y otros rollos sagrados. Pero, ¿es simplemente una bimah (un soporte tradicional para los pergaminos) o tiene un significado más profundo?

Se están explorando varias teorías. La Dra. Rina Talgam de la Universidad Hebrea de Jerusalén, pionera en la investigación de la Piedra Magdala, cree que la Piedra Magdala puede indicar un movimiento judío temprano en el que la sinagoga se percibe como un "templo menor". La reunión con las Escrituras podría concebirse como una forma de adoración espiritual en el lugar de un sacrificio ritual ofrecido en el templo.

 

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Sinagoga de Magdala

 

Surge la pregunta: ¿Hubo un concepto de adoración en evolución en la diáspora? ¿Había un entendimiento de la presencia de Dios en medio de aquellos que reverenciaban las Escrituras? ¿Puede esto considerado una forma de oración dentro de una sinagoga del primer siglo?

¿O sería esta una interpretación cristiana impuesta a un objeto judío? La investigación y las reflexiones de Talgam sobre la Piedra Magdala están pendientes de publicación.

El frente de la Piedra de Magdala muestra un símbolo obviamente judío, la menorá (ver imagen a continuación). Actualmente es la imagen tallada más antigua de la menorá de siete brazos del Segundo Templo que se encuentra en un lugar público. Su base de trípode indica la probabilidad de que el artista vio la menorá real en el Templo.

 

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La menorá de la Piedra Magdala parece descansar sobre un cuadrado decorado, símbolo del altar del sacrificio. Está flanqueado por dos tinajas, quizás representando el agua y el aceite usados ​​en el Templo. Si un rabino se paraba frente a la piedra, de cara a la menorá, miraba hacia el sur, hacia Jerusalén, como si entrara en el templo mismo.

A lo largo de los lados de la piedra, el espectador ve varios arcos con pilares y otro conjunto de arcos en el interior, lo que le da una sensación tridimensional . Talgam especula que estos arcos representan las puertas del Azara, o el muro alrededor del Santuario y el muro del Santuario mismo.

Un pequeño objeto al comienzo de estos arcos tiene la forma de una lámpara de aceite del período herodiano. Uno puede imaginarse caminando por los pasillos del Templo iluminados por lámparas de aceite.

 

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Los eruditos todavía debaten el significado de varios objetos en la parte superior de la Piedra Magdala (vea la imagen a continuación). Por ejemplo, las opiniones difieren sobre la interpretación de dos grupos de tres corazones: seis corazones en total. ¿Son rellenos de espacio? ¿Son hojas de hiedra? ¿Son hogazas de pan?

Motti Aviam, profesor de arqueología en el Kinneret College en el mar de Galilea, los interpreta como hogazas de pan que se ofrecían en la mesa de la proposición. Dividir cada corazón por la mitad evoca una imagen paralela a la forma en que se ofrecía el pan en la mesa de la proposición: dos juegos de seis panes. Los símbolos que representan las mesas de los paneles de la proposición parecen tazas al revés. Encontrar este símbolo en monedas antiguas da crédito a esta interpretación.

Otro símbolo fascinante domina el centro de la parte superior de la Piedra Magdala: una roseta de seis pétalos. Está flanqueado por columnas con capiteles de palmetas, que se hacen eco de la descripción del antiguo historiador judío Josefo de la zona directamente antes del Lugar Santísimo.

La roseta en sí simboliza el velo real ante el Lugar Santísimo. Josefo describe este velo como decorado con flores, quizás con este mismo rosetón.

 

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Curiosamente, la roseta es un motivo judío común que se encuentra en osarios, sarcófagos y fachadas de tumbas monumentales desde finales del período del Segundo Templo hasta el siglo II dC . Considerando esta conexión, uno se pregunta si significa un paso a través del "velo" de esta vida hacia la presencia de Dios, así como atravesar el velo hacia el Lugar Santísimo es una entrada a la gloria de Dios localizada en el Templo.

Esto nos lleva al símbolo final que representa la parte más profunda del Templo en la Piedra de Magdala: el Lugar Santísimo. Aparecen dos ruedas suspendidas en el aire con formas triangulares debajo, que representan el fuego (ver imagen a continuación).

Los primeros escritos judíos utilizan estas imágenes para representar el reino celestial. Las ruedas se interpretan como la parte inferior del carro, simbolizando el trono de Dios. El carro de fuego descrito en Ezequiel 1 y 10 da crédito al símbolo que representa la presencia de Dios que habita tanto en el Templo como en los cielos.

 

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La riqueza e integridad de los símbolos obliga a la pregunta: ¿Creía el pueblo judío de Magdala que la presencia de Dios estaba entre ellos de una manera particular mientras se reunían alrededor de las Escrituras? Si es así, Magdala ofrece más que una mera arqueología del primer siglo . El sitio nos permite también reflexionar sobre la encrucijada de la historia y la fe judía y cristiana.

 

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