Bernabé acompañó a San Pablo en sus viajes, y fue uno de los pilares de la Iglesia

Los Hechos de los apóstoles presentan al apóstol evangelizador y líder de la iglesia Bernabé como un modelo de integridad y carácter.

 

Bernabé es caracterizado por el libro sagrado como un hombre bueno (Hechos 11:24), profeta y maestro (13: 1), apóstol (14:14) y uno a través del cual Dios obró milagros (15:12), en definitiva el libro de los Hechos lo llena de elogios. Además, Hechos relata las veces que enfrentó la persecución (13:45; 14:19) y arriesgó su vida por el nombre del Señor Jesucristo (15:26).

Fue también de los primeros en creer que Saulo realmente se había convertido (9:27), vio el potencial de su pariente Juan Marcos (12:25) y los defendió a ambos en diferentes momentos (11: 25-26; 15: 36-41). En 1 Corintios 9: 6 afirma su carácter al señalar que trabajó para sostenerse. Los apóstoles lo apodaron Bernabé, Hijo de ánimo (4:36), ¡y parece que se lo ganó!

 

bernabe

 

 

Sin embargo, a pesar de las muchas veces que Bernabé aparece en el texto bíblico, carece de la atención académica que se le otorga a su evangelista y colega escritor, Pablo.

Según algunas tradiciones que no están registradas en la Biblia, Gamaliel enseñó a Bernabé y se convirtió en un seguidor de Jesús. Entre sus primeros conversos fueron María, su parienta y madre de Juan Marcos. El apóstol acompañó a Jesús durante sus viajes por Galilea y Jesús lo eligió como uno de los Setenta y dos Apóstoles.

La Biblia permanece en silencio sobre las descripciones físicas. Sin embargo, las pistas proporcionan límites a la imaginación. En un viaje misionero con Pablo a Listra, ocurre un milagro —¡un hombre cojo camina!- y la gente asombrada llama a Bernabé Zeus y Pablo Hermes, porque Pablo era el principal orador (Hechos 14: 11-13).

Los bustos de Zeus, el gobernante supremo del Monte Olimpo, representan a un hombre de mediana edad, pero físicamente poderoso y musculoso, que es a la vez regio y autoritario. Quizás eso describa al acompañante de San Pablo.

 

bernabé

 

 

Hechos presenta a Bernabé como José, un levita de Chipre, con una historia sobre el dinero y las ofrendas (Hechos 4: 36-37). En esta primera mención, Lucas, considerado tradicionalmente como el escritor tanto del Evangelio de Lucas como de Hechos, relata su generosidad: Bernabé vende un campo y coloca el dinero a los pies de los apóstoles. Este gesto público y su humildad contrastan fuertemente con el ejemplo posterior de Lucas con respecto al dinero: la actitud intrigante, mentirosa y obsesiva de Ananías y Safira (5: 1-11).

En cambio, el gesto de Bernabé brilla con espontaneidad y alegría. El apóstol da el regalo sin estipulaciones y para uso de la comunidad.

Evidentemente, la venta del campo y la donación de sus ganancias colocaron a Bernabé en una posición de liderazgo inmediata, a pesar de que no es parte de los Doce discípulos originales ni miembro de los Siete, los diáconos  (Hechos 6: 1–2, 5).

Sin embargo, su único acto de generosidad sin duda le valió el favor y la reputación de toda la vida en la comunidad. A través de su acción, reconoce la autoridad de los apóstoles y se somete a ella.

 

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SAN BERNABÉ

 

 

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Los investigadores disponen de una nueva herramienta que pueden utilizar para apoyar, refinar o modificar sus propias estimaciones para manuscritos específicos

Un modelo de inteligencia artificial desarrollado por la Universidad de Groninga, en los Países Bajos, ha revelado que varios de los Manuscritos del Mar Muerto podrían ser más antiguos de lo que se estimaba hasta ahora. Estos documentos, que incluyen las versiones más antiguas conocidas de la Biblia hebrea, han sido objeto de un nuevo análisis gracias a un sistema automatizado de predicción de fechas denominado Enoch.

Este modelo, según detalló la universidad neerlandesa en un comunicado, combina técnicas de aprendizaje automático con métodos clásicos como la datación por radiocarbono y los estudios paleográficos. Para llevar a cabo la investigación, los expertos introdujeron en Enoch imágenes binarizadas de 135 pergaminos, cuyos resultados fueron posteriormente evaluados por paleógrafos.

El estudio, publicado en la revista científica Plos One, muestra que este enfoque híbrido puede ofrecer dataciones de una precisión que ronda los 50 años incluso en manuscritos de más de dos milenios de antigüedad.

Enoch se convierte así en una herramienta innovadora capaz de afinar, corregir o respaldar las estimaciones tradicionales sobre la cronología de textos antiguos. Su capacidad para predecir fechas mediante el análisis del estilo de escritura es tal que supera, en algunos casos, la exactitud de la datación directa por radiocarbono, especialmente en el intervalo entre los años 300 y 50 a. C., al ofrecer un margen de incertidumbre de unos 30 años.

Los Manuscritos del Mar Muerto fueron hallados hace más de setenta años, mayoritariamente en las cuevas de Qumrán, en las inmediaciones del Mar Muerto. Abarcan documentos bíblicos y numerosos textos del judaísmo antiguo. Aunque el consenso situaba su origen entre el siglo III a. C. y el II d. C., no existían medios suficientemente precisos para determinar la fecha exacta de cada manuscrito individual.

Qumran (Tierrra Santa)

Qumran (Tierrra Santa)

Los primeros resultados obtenidos mediante Enoch apuntan a una cronología anterior a la admitida hasta el momento. Este hallazgo obliga a replantear también las dataciones tradicionales de dos estilos paleográficos del hebreo antiguo: el asmoneo y el herodiano.

El primero podría haber surgido antes del periodo comprendido entre los años 150 y 50 a. C., como se venía considerando, mientras que la escritura herodiana habría aparecido también antes de lo estimado, posiblemente a finales del siglo II a. C., en lugar de mediados del siglo I a. C., lo que sugiere que ambos estilos convivieron más tiempo del que se creía.

La Universidad de Groninga destaca que Enoch es el primer modelo integral basado en imágenes en bruto que ofrece predicciones probabilísticas sobre la datación de manuscritos. Además, la combinación de datos físicos –proporcionados por el análisis radiocarbónico– y geométricos –derivados del estudio de los caracteres escritos– introduce un grado de objetividad cuantificable sin precedentes en el campo de la paleografía.

pergamino mar muerto

Esta revisión cronológica de los manuscritos tiene implicaciones significativas para la comprensión del desarrollo político e intelectual del Mediterráneo oriental durante las épocas helenística y romana temprana, es decir, entre finales del siglo IV a. C. y el siglo II d. C. Asimismo, ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de la alfabetización en la antigua Judea y su vinculación con fenómenos históricos, políticos y religiosos, como la urbanización, la consolidación de la dinastía asmonea y el surgimiento de corrientes religiosas, entre ellas las comunidades que elaboraron los Manuscritos del Mar Muerto y los primeros grupos cristianos.

 

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¿Quién escribió los pergaminos del Mar Muerto? - Qumran

 

¿Qué es romacristiana.info?

Si casi todo está a golpe de clic, la Ciudad Eterna no iba a ser menos. Roma Cristiana se empezó a preparar hace tres años para el Jubileo. Contiene vídeos divulgativos sacados de la serie Aprender Roma, impulsada por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Uno de sus docentes de Historia de la Iglesia decidió juntar todo el material en esa web para facilitar el viaje de los peregrinos a la historia y a la fe.

 

Logo de Roma Cristiana

 

¿Qué es romacristiana.info?
Es una página web pensada para adaptarse a los dispositivos móviles como una aplicación. Hay vídeos divulgativos que se pueden consultar por itinerarios —los primeros cristianos, los personajes que han destacado por su caridad, los grandes evangelizadores— o, también, mediante un mapa. Esto es muy cómodo si estás viajando por Roma y quieres ver qué hay cerca de donde estás en ese momento, porque tienes un vídeo explicativo de uno o dos minutos que no te cuenta el monumento en sí, sino la historia de las personas que le dieron origen.

¿Cómo nace el proyecto?
Fue hace ya tres años, con la producción de Aprender Roma. El título viene de una frase que escuchó san Juan Pablo II a su profesor del seminario. Cuando iba a venir a Roma, le dijo: «Mira, Karol. Tú lo que tienes que aprender no es solo teología; es Roma misma». Queríamos enseñar algo que a veces no se conoce al visitarla: ese conjunto de historias que en 20 siglos muestran una Iglesia viva, que ha producido muchos santos, que ha hecho grandes cosas. Nace con esta intención: que la universidad dé a la sociedad el conocimiento que los profesores tenemos.

¿Se han adaptado los contenidos o se han creado nuevos para el Jubileo?
Estaban ya pensados desde hace años. Lo que hemos hecho para este año jubilar es crear la web romacristiana.info con todos los vídeos porque nos dimos cuenta de que, aunque están en YouTube, a veces no es fácil buscarlos. Nos pareció que la idea de que la página web tenga casi la apariencia de una aplicación es muy útil para quienes participan en el Jubileo.

¿En qué puede ayudarlos el proyecto?
Está muy adaptado. Quien viene a Roma creo que desea conocer lo que esta ciudad ha aportado al cristianismo. Por ejemplo, muchos estudiosos sostienen que el Evangelio más antiguo es el de san Marcos, que se escribió en Roma. Solo con eso, uno ya podría venir pensando que puede descubrir las raíces de su fe. Y tenemos noticias del sitio donde la tradición indica que está la posible casa de san Marcos. Sabemos también dónde vivió san Benito y dónde estaban las casas de muchos santos, como santa Brígida, santa Catalina de Siena o san Felipe Neri. Son historias muchas veces poco conocidas porque hay mucho material sobre Roma, Iglesia y monumentos, pero no sobre la vida de estas personas. Nosotros ofrecemos este instrumento al peregrino que quiere hacer un viaje un poco distinto y en la fe.

La plataforma está reconocida con el sello oficial del Jubileo. ¿Qué significa?
Pedimos el patrocinio del Jubileo, del Dicasterio para la Evangelización, y nos lo han concedido. Nos han permitido usar el logo, que indica que el proyecto es algo adaptado y bueno para los peregrinos. Estamos muy contentos de darles un instrumento que nos parece que va a hacer su estancia muchísimo más interesante y profunda. Ese es el objetivo, descubrir la Roma cristiana.

Como historiador, ¿qué claves considera que la gente debe saber para intentar vivir de manera plena el Jubileo?
Que no hay un momento en la historia de Roma en el que no haya algo interesante desde el punto de vista de la Iglesia. Recuerdo, además, una frase de Benedicto XVI cuando era el cardenal Ratzinger. En uno de sus libros dice que «los verdaderos renovadores o reformadores de la Iglesia han sido los santos». Otra clave es que Roma, en cada siglo, ha dado una respuesta, una novedad a la Iglesia. Tenemos la primera iglesia del mundo, San Juan de Letrán; la imagen de la Virgen más antigua, que se conserva en las catacumbas de Priscila; la primera escuela popular gratuita, que fundó san José de Calasanz. Roma tiene una fuerza enorme para la fe.

 

“Al cumplirse el día de Pentecostés (...) quedaron todos llenos del Espíritu Santo” (Hch 2, 1 y 4)

  La misión visible: el gran Don, el amor personal mutuo del Padre y del Hijo. Fuego purificador y viento que irrumpe impetuosamente: conocimiento, amor e impulso evangelizador. Los apóstoles, valientes y repletos de sabiduría, son ahora capaces de comprender y transmitir la Buena Nueva.

 

La misión invisible: el Espíritu Santo, “dulce huésped del alma” [69]. Nos hace hijos de Dios, “porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios (...), pues el Espíritu mismo da testimonio junto con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rm 8, 14 y 16). Ese testimonio es el amor filial en nuestra alma, que queremos que gobierne nuestro día: fuego y viento impetuoso.

En Pentecostés comienza desde Jerusalén el camino de la Iglesia entre las naciones. “Partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia...” (Hch 2, 9), la humanidad convocada a recibir el don del Resucitado.

 

pentecostes

 

La Iglesia, visiblemente, es un Pueblo; constitutivamente, el Cuerpo de Cristo; operativamente, sacramento de salvación. Pueblo de Dios, informado y unido por el Espíritu Santo, con el Papa como principio visible de la unidad de fe y comunión.

La Iglesia es también un conjunto de hombres débiles, que necesitamos ser continuamente enseñados por el Espíritu Santo. “El Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todo y os recordará todas las cosas que os he dicho” (Jn 14, 26).

Nos enseña la verdad sobre Dios, sobre el mundo, sobre los demás, sobre nosotros mismos. La verdad que nos hace libres (cfr. Jn 8, 32).

María en Pentecostés: hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo, esposa del Espíritu Santo, madre de la Iglesia naciente.

 

Fernando Ocáriz , A la luz del Evangelio

 

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PENTECOSTÉS 

 

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Pentecostés

 “La llama del Espíritu Santo arde pero no quema. Transforma para que salga la mejor parte y la más verdadera del hombre. Hace emerger su forma interior, su vocación a la verdad y al amor”. El Domingo de Pentecostés marca el último día de Pascua y conmemora el relato evangélico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles.

 Señala la universalidad de la Iglesia

 

 

Benedicto XVI
(Pentecostés, 15 de mayo de 2005)

“La lectura de los Hechos de los Apóstoles narra cómo el Espíritu Santo, el día de Pentecostés, bajo los signos de un viento impetuoso y del fuego, irrumpe en la comunidad orante de los discípulos de Jesús y así da origen a la Iglesia”.

En ese momento los apóstoles comienzan su misión de anunciar la Palabra de Dios en toda lengua y lugar.

En muchos lugares del mundo se celebra la fiesta de Pentecostés en la noche del sábado con una vigilia. Benedicto XVI presidirá la Misa de Pentecostés en la basílica de San Pedro el domingo por la mañana.

 

 

En su homilía dijo que la Iglesia traspasa todas las fronteras y se refirió a ella como el hogar de la humanidad.

Benedicto XVI

“La Iglesia es por su naturaleza una y múltiple, destinada a vivir en todas las naciones, en todos los pueblos, y en los más diversos contextos sociales. Responde a su vocación, de ser signo e instrumento de unidad de todo el género humano, sólo si es autónoma de todo Estado y de toda cultura particular”.

El Papa destacó la universalidad de la Iglesia. Dijo que la Iglesia es y debe ser católica y universal. Algo que quedó patente después de escuchar los  idiomas utilizados durante la celebración.

 

Chica
“¿Cómo es posible que cada uno de nosotros lo escuche en su lengua nativa?

Hombre
“El que no tiene el espíritu de Cristo no es de Cristo”.
Benedicto XVI concluyó su homilía añadiendo que los cristianos e iglesias deben estar en armonía con la Iglesia Católica. También dijo que la Iglesia sólo puede estar unida cuando recibe el fuego del Espíritu Santo.

Benedicto XVI

“La llama del Espíritu Santo arde perono quema. Transforma para que salga la mejor parte y la más verdadera del hombre. Hace emerger su forma interior, su vocación a la verdad y al amor”.

El Domingo de Pentecostés marca el último día de Pascua y conmemora el relato evangélico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles.

 

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Mago samaritano, contemporáneo de los Apóstoles y propagador del gnosticismo

Entre los convertidos por el diácono Felipe  en Samaria estaba un hombre llamado Simón, mago, que tenía embelesados a los habitantes de la región con sus artes y doctrinas.

 

El relato de los Hechos de los Apóstoles. Entre los convertidos por el diácono Felipe (v.) en Samaria estaba un hombre llamado Simón, mago, que tenía embelesados a los habitantes de la región con sus artes y doctrinas. Considerándole «algo grande» le llamaban «la fuerza de Dios». Bautizado, perseveraba junto a Felipe viendo las señales que hacía (Act 8,4-14).

La palabra mago puede indicar toda clase de prácticas mágicas: magia vulgar; encantaciones, sortilegios, nigromancia o astrología; todas ellas comunes en el Imperio romano. A veces se emplea como sinónimo de sabio, conocedor de la naturaleza o astrólogo (Mt 2,1).

Los Apóstoles Pedro y Juan bajan a visitar a los neoconversos y al imponerles las manos, reciben el Espíritu Santo con los carismas especiales que solían acompañar. Simón, admirado de la actuación de los Apóstoles, les ofrece dinero para comprar su poder. Pedro le responde duramente: «Tu dinero para tu perdición, pues pensaste que el de Dios se puede comprar; no tienes parte en eso». Simón, aterrado por la imprecación, pide que rueguen por él para evitar el castigo (Act 8,14-24). Derivado de Simón, en adelante se llamará simonía  al pecado de querer comprar las cosas espirituales y los dones de Dios por dinero.

El códice D o recensión occidental añade que Simón lloró largo tiempo su pecado, lo que da la impresión de una conversión sincera; cosa no muy de acuerdo con la literatura posterior sobre él.

 

simon el mago

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Simón en la literatura posterior

El primero en hablar de Simón es su paisano San Justino mártir, nacido a principio del s. 11 en la actual Naplusa, distante sólo 10 Km. de la aldea natal de Simón (1a Apología, 26,1-3; 56,2-3: PG 6,368,413; Dial. con Triphon, 120: PG 6,753). Su testimonio es, pues, de consideración, aunque hay en él un malentendido.

Dice que Simón nació en Gittón, aldea samaritana, y que a causa de ciertos prodigios mágicos, obrados con ayuda del diablo en Roma, fue reconocido como Dios, por lo que el pueblo romano le dedicó una estatua en la Isla tiberina con la inscripción: Simoni Deo Sancto, y pide al Senado que la estatua sea destruida. Pero Justino leyó mal la inscripción, que en realidad decía Semoni Sanco deo lidio, según una lápida aparecida en 1574; Semo Sanco era la divinidad sabina de los juramentos.

De su actividad en Samaría dice: casi todos le confesaban como el primer dios y le adoraban; en su actividad iba acompañado de una tal Elena, prostituta de Tiro, librada por él, que decía ser su primera Idea, a través de la cual habría creado él los demás seres. Ireneo (Adv. Haer., 1,23,2: PG 7,671-672) amplía estos datos con una exposición de las teorías de Simón. Igualmente tratan de él Clemente Alejandrino, Tertuliano, Orígenes, Eusebio, etcétera.

En unas excavaciones realizadas en Samaría en 1933 por M. Crowfoot en las ruinas de un templo aparecieron dos bajorrelieves; dos conos coronados por una estrella. Vincent ve en ellos a los dos Dióscoros y en el centro una diosa, Elena, la hermana de Cástor y Pollux.

El templo sería de los s. I-III y ello confirmaría la presencia de la religión de la tríade en Samaría y la actividad de Simón, en la que Elena juega un papel importante (H. Vincent, Le culte d'Héléne á Samarie, «Rev. Biblique», 1936, 221-232). Si Simón tenía relación con esto, cosa que otros no admiten, su magia sería la astrología, usada en las prácticas de este culto.

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Ideas gnósticas de Simón el Mago

Simón se llamaba a sí mismo el Poder supremo, «Pater super omnia». Elena era su primer Pensamiento, por medio del cual habría creado los ángeles. Éstos habían creado el mundo y habían obligado a Elena a reencarnarse de mujer en mujer; fue la Elena de Troya y últimamente la prostituta de Tiro. Simón se había encarnado para librarla, para que los hombres puedan salvarse por ella.

Él era quien se había encarnado como Hijo en Judea; continuaba como Padre en Samaría y se presentaba como Espíritu Santo en el mundo. San Jerónimo pone en él estas palabras: «Ego sum sermo Dei, ego sum speciosus, ego Paracletus, ego omnipotens, ego omnia dei» (In Mth. 24,5: PL 26, 176).

Aunque sus seguidores ampliaron el sistema gnóstico, las bases del mismo ya están en lo dicho: un ser supremo, una serie de seres o eones enlazando los dos mundos y creando el mundo material, un elemento divino prisionero de la materia, el docetismo.

 

simon el mago

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Valoración

A la vista de lo expuesto ya es más fácil hacer una valoración exacta. Cuando Felipe llega a Samaría, ya hacía tiempo que Simón practicaba la magia para afianzar sus doctrinas y ser considerado por sus paisanos. Por eso las gentes, fuera de sí, le decían «La Fuerza de Dios, llamada Grande».

No era, pues, para ellos un mago vulgar, sino un ser superior, Dios o virtud divina morando en él, según su doctrina. Samaría, por su contacto con la civilización helénica, era un terreno muy apropiado para estas prácticas mágicas, así como para el sincretismo religioso de la doctrina de Simón.

Es muy difícil aceptar su conversión como sincera o real; ya los Santos Padres le consideraron hipócrita. Si permanecía al lado de Felipe, sería esperando poder sorprender los secretos del arte del que consideraba un mago más hábil que él mismo. Al no poder descubrir el secreto de los Apóstoles, decide comprárselo. Su petición de que rueguen por él no es por arrepentimiento, sino por miedo ante la imprecación.

 

simon el mago

 

Simón Mago en la literatura apócrifa.

Existen dos obras, Las Recogniciones y Las Homilías pseudoclementinas, que parecen ser refundiciones de los apócrifos Los Kerigmas y Los Hechos de Pedro , que hablan de una lucha entre Simón y Pedro. Como estos escritos son ebionitas, Baur pensó que se trataba de una representación de la lucha entre Pedro y Pablo, representado éste por Simón, teoría sin fundamento y rechazada por todos.
Otra leyenda habla de que San Pedro y San Pablo fueron a Roma a contradecir a Simón y que éste quiso elevarse a las nubes en un carro de fuego, muriendo en la caída. Sus discípulos fueron numerosos en los primeros siglos.
DANIEL DE SANTOS (GER)

 

Como la Pascua, la fiesta de Pentecostés tiene un origen judío.

Para el pueblo judío, Pentecostés (en hebreo, Shavuot) tiene lugar cincuenta días después de la Pascua. Recuerda el momento en que Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés.

 

En el año agrícola, Pentecostés era la segunda fiesta del calendario, la fiesta de la cosecha. Se celebraba cincuenta días después de Pascua (Pesaj), que recordaba la salida de Egipto del pueblo de Israel. En Pentecostés, los primeros frutos se ofrecían a Dios en ofrenda. La fiesta de Pentecostés ponía término también a las festividades agrícolas.

Lentamente, se asoció a esta celebración el recuerdo de la transmisión de las Tablas de la Ley a Moisés, es decir, la fundación de la religión judía. La fiesta de la cosecha se convirtió, entonces, en la celebración de la Antigua Alianza entre el Señor y su pueblo.

Como los judíos, los cristianos celebran Pentecostés cincuenta días después de Pascua. Y si la Pascua es para ellos la conmemoración de la Resurrección de Cristo, Pentecostés marca el momento en que el Espíritu Santo se posó sobre los discípulos.

En el día de Pentecostés ellos abrieron su inteligencia a la fe. Para los cristianos, esto significa la alianza renovada entre Dios y su pueblo, una nueva alianza. En otras palabras, para la Iglesia, Pentecostés constituye su «certificado» de nacimiento.

 

Shavuot y Pentecostés - La conexión entre las dos fiestas

 Shavuot es la fiesta judía en la que se conmemora la entrega de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios a Moisés en el monte Sinaí, tras la huida del pueblo de Israel de Egipto.

Por eso tiene lugar siete semanas después de la Pascua, que es la fiesta más importante para los judíos, pues celebra la liberación del pueblo judío de la esclavitud del Faraón. En hebreo “Shavuot” quiere decir “semanas” y también significa juramento: la alianza que Dios hizo con su pueblo por medio de la Ley.

 

origen judio pentecostes

 

Se celebra como un día de descanso en el que no se trabaja y se cena en familia, como en shabat. En las sinagogas se hace una lectura de los Diez Mandamientos y también se acostumbra a permanecer despiertos toda la noche estudiando la Torá. Este texto incluye los cinco primeros libros de la Biblia que, según la tradición, fueron escritos por Moisés. Estos libros son los que el cristianismo denomina Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).

Esta fiesta también tiene una vertiente agrícola, ya que los agricultores ofrecen a Dios los primeros frutos de las cosechas.

En tiempos de Jesús, y aún todavía hoy, judíos de todo el mundo peregrinaban a Jerusalén para venerar a Dios en el Templo durante las tres fiestas más importantes: Pascua, Shavuot y Sucot. Los cristianos celebran la Venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, que tuvo lugar el día de Shavuot, y pasó a llamarse Pentecostés (del griego quincuagésimo) porque ocurrió cincuenta días después de la Pascua.

 

origen judio pentecostes

El Cenáculo. Las escaleras y la puerta dan a la habitación en la que se conmemora la Venida del Espíritu Santo,
que permanece cerrada casi todos los días del año 

Tras recibir el Espíritu Santo, según narran los Hechos de los Apóstoles, “comenzaron a hablar en otras lenguas”. Judíos de todas las regiones del mundo que se encontraban en Jerusalén para la fiesta de Shavuot fueron testigos de esto y se preguntaban sorprendidos:

“¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros les oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios”. (Hechos 2, 7-12)

 

 

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PENTECOSTÉS

 

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Preocupación internacional por el futuro del emblemático centro espiritual ortodoxo.

El histórico monasterio ortodoxo de Santa Catalina, ubicado al pie del monte Sinaí y fundado en el siglo VI por el emperador Justiniano, ha pasado oficialmente a manos del Estado egipcio tras una controvertida sentencia dictada el 28 de mayo por el tribunal de Ismailia. Esta decisión pone fin a más de 1.500 años de autonomía del que es uno de los monasterios cristianos en funcionamiento más antiguos del mundo.

 

La resolución judicial ordena la confiscación de todos los bienes del monasterio —incluyendo propiedades, bibliotecas, reliquias e invaluables manuscritos e iconos— y establece que su gestión pasará íntegramente al Estado. A los veinte monjes que integran la comunidad se les restringe el acceso a algunos espacios, permitiéndoseles permanecer solo con fines litúrgicos y bajo condiciones impuestas por las autoridades civiles.

 

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MONASTERIO SANTA CATALINA EN EL SINAI 

 

Su fiesta se celebra el 1 de junio

Justino el filósofo

Todo aconteció aquella noche en la playa. Todavía no había amanecido. El ya entonces conocido filósofo Justino se topó durante sus cavilaciones con un enigmático anciano. Comenzaron a hablar, y al joven le sorprendieron la sencillez en las maneras del abuelo y su tranquila capacidad para escuchar. Tocaron temas muy variados; el anciano le desveló que era cristiano. Justino no pudo menos que considerar al abuelo algo ingenuo. Pero tras esa escena, tras ese inocente encuentro, una nueva chispa de inquietud nació en elinterior del ilustrado, la cual, a partir de entonces, no le dejó tranquilo…

Vida

Justino nació el año 100 en Naplusa (Palestina), ciudad romana y pagana, construida en el emplazamiento de la antigua Siquem, no lejos del pozo de Jacob, donde Jesús anunció a la Samaritana el culto nuevo. Naplusa era una ciudad reciente en la que florecían el granado y el limonero, encajada entre dos colinas a mitad de camino entre la frondosa Galilea y Jerusalén.

san justino

 

Los padres de Justino eran colonos acomodados; puede que fueran de esos veteranos dotados de tierras por el Imperio; esto explicaría en el filósofo su rectitud de carácter, su gusto por la exactitud histórica. No posee ni la flexibilidad ni la sutilidad dialéctica de un heleno. Vivió en contacto con judíos y samaritanos.

Su itinerario filosófico

De naturaleza noble, prendado de lo absoluto, desde joven supo gustar la filosofía, en el sentido que entonces se le daba: no una especulación, sino persecución de la sabiduría que lleva a Dios. La filosofía lo condujo, etapa tras etapa, hasta el umbral de la fe. El mismo Justino nos cuenta, en el Diálogo con el judío Trifón, el largo itinerario de su búsqueda, sin que nos sea posible distinguir entre el artificio literario y la autobiografía.

En Naplusa siguió primero las clases de un estoico y después las de un discípulo de Aristóteles, al que abandonó pronto para acudir a un platónico. En su ingenuidad, esperaba que la filosofía de Platón le permitiría «ver inmediatamente a Dios».

Retirado a la soledad, meditaba sobre la visión de Dios, sin que su inquietud se sosegase, cuando tuvo lugar el encuentro nocturno con aquel anciano en la playa. Éste le mostró que el alma humana no podía alcanzar a Dios por sus propios medios; el cristianismo era la única verdadera filosofía, que lleva a su cumplimiento todas las verdades parciales: «Platón prepara para el cristianismo».

La Iglesia acogió a Justino y, con él, a Platón. Cuando se hizo cristiano en el año 130, el filósofo, lejos de abandonar la filosofía, afirma haber encontrado en el cristianismo la única filosofía segura que colma todos sus deseos. Siempre lleva puesto el manto de los filósofos. Para él es un título de nobleza.

Cristiano y filósofo

Justino sabía ver la parte de verdad contenida en todos los sistemas. Le gustaba decir que los filósofos eran cristia­nos sin saberlo. Y justifica esta afirmación con un argumento tomado de la apologética judía, que pretendía que los pensadores debían lo mejor de sus doctrinas a los libros de Moisés. Para él, el Verbo de Dios ilumina a todos los hombres, lo cual explica las partes de verdad que se encuentran en los filósofos.

Los cristianos no tienen nada que envidiarles, porque poseen al Verbo mismo de Dios, que no solamente guía la historia de Israel, sino toda búsqueda sincera de Dios. Esta generosa visión de la historia encierra una intuición de genio que, después de Ireneo de Lyon, será recogida desde san Agustín a san Buenaventura, y más recientemente por Maurice Blondel. Está particularmente cercana a nuestra problemática de hoy día.

Justino no se preocupa más que de la doctrina y de la autenticidad del testimonio. Los argumentos que desarrolla tienen una historia: la suya propia. El ha conocido personalmente las tentaciones contra las que nos pone en guardia. El testimonio de la obra de Justino conserva todo su valor para aquel que se decide a seguirlo.

Nadie ha creído en Sócrates hasta morir por lo que éste enseñaba. Pero, por Cristo, artesanos y hasta ignorantes han despreciado el miedo a la muerte». Estas nobles palabras las dirige Justino al Senado de Roma. También a él le toca aceptar la muerte por la fe que había recibido y transmitido. En el momento de su martirio, el filósofo cristiano no está solo, sino rodeado de sus discípulos. Las actas nos citan seis de ellos. Esta presencia, esta fidelidad hasta en la muerte, eran el homenaje más emocionante que se pueda ofrecer a un maestro de sabiduría.

 

san justino

 

Un pensador de nuestros días

En este hombre de hace dieciocho siglos percibimos el eco de nuestras inquietudes, de nuestras objeciones y de nuestras certezas. Es un contemporáneo nuestropor su apertura de alma, por su voluntad de diálogo, por su capacidad de comprensión.

Justino, un laico, un intelectual, ilustra el diálogo que comienza entre la fe y la filosofía, entre cristianos y judíos, entre Oriente, donde él había nacido, y Occidente, donde abre una escuela: en Roma al cabo de numerosas etapas. Su vida fue una larga búsqueda de la verdad. Para este filósofo, el cristianismo no es una doctrina, ni siquiera un sistema, si no una persona: el Verbo encarnado y crucificado en Jesús, que le desvela el misterio de Dios.

Había viajado, interrogado, sufrido, con el fin de encontrar lo verdadero. Sin duda por esta razón nosotros descubrimos detrás de lo que él descubre un desprendimiento, incluso una desnudez que es lo que avala a su testimonio. Este filósofo del año 150 está más cercano a nosotros que muchos de los pensadores modernos. Muere el año 165.

Fuente: Hamman, Adalbert G. La vida cotidiana de los primeros cristianos

by www.primeroscristianos.com

 

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Martirio de San Justino y de sus compañeros (año 165 d.C.)

 

 

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La novela comienza en el año 63 d.C. en tiempos de Nerón, y en ella seremos testigos del gran incendio de Roma, de las primeras persecuciones a los cristianos y de los grandes festivales del circo romano. Se nos muestra el mundo pagano en todo su esplendor, con unas magníficas recreaciones de los personajes.

 

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¿QUO VADIS? (1896)

 

Nos habla de una sociedad altamente civilizada, supuestamente en la cumbre de su apogeo; una sociedad que, no obstante ello, y mientras disfruta del confort y la opulencia, se revuelca en el hastío y la inmoralidad, el libertinaje y la decadencia. Una época, en suma, similar en muchos aspectos a la nuestra, aunque muy alejada de nosotros en el tiempo. Me refiero a la Roma Imperial, apenas sesenta años después del nacimiento de Cristo, y a la obra maestra del mejor novelista polaco, Henryk Sienkiewicz, Quo Vadis? (1896). Así es descrita la gran capital del Imperio por el autor:

«Roma gobernaba el mundo, es cierto; pero a la vez era la úlcera del mundo. De ella emanaban ya las pestilencias de un cadáver. Sobre su putrefacta existencia empezaban ya a caer las sombras de la muerte. […] [Petronio] veía la existencia de aquella ciudad señora del mundo como una danza loca, una verdadera orgía que tocaba ya a su término».

 

Se ha dicho que nadie ha logrado retratar mejor que Sienkiewicz el amplio panorama de la civilización romana en el punto más álgido de degeneración del Imperio, ni presentar de forma tan creíble y vívida a los primeros cristianos.

La obra es grandiosa, tanto por su extensión como por su calidad literaria y magnificencia artística. Es apabullante y perturbadora; cruda y tierna; inspiradora e instructiva. En el discurso de su presentación como galardonado con el Premio Nobel, el poeta sueco y secretario de la Academia, Carl David af Wirsén, escribió:

«Quo Vadis? describe excelentemente el contraste entre el paganismo sofisticado pero gangrenado, con su orgullo, y el cristianismo humilde y confiado; entre el egoísmo y el amor, el lujo insolente del palacio imperial y el ensimismamiento silencioso de las catacumbas.

Las descripciones del incendio de Roma y las sangrientas escenas del anfiteatro no tienen parangón; (…) otra escena particularmente hermosa es el episodio, iluminado por la puesta de sol, en el que el apóstol Pablo va a su martirio repitiéndose a sí mismo las palabras que una vez había escrito: “He peleado una buena batalla, he terminado mi curso, he mantenido la fe” (2 Tim. 4:7)».

 

Por supuesto, la novela no pretende ser una crónica histórica, no obstante apoyarse en una situación histórica determinada y retratarla con bastante fidelidad. Parte de un pasaje bien descrito por Tácito en sus Anales (15, 44), y sobre él construye Sienkiewicz una gran obra.

El propio autor afirmó más tarde que la idea de la novela le surgió gracias a sus repetidas lecturas de Tácito, y que tomó forma concreta cuando el pintor Henryk Siemiradzki, durante uno de sus paseos conjuntos en Roma, le llevó a la capilla Domine Quo Vadis (Santa Maria delle Piante) en el cruce entre la Vía Apia antigua y la Vía Ardeatina.

 Pero, al lado de la grandiosidad de Roma, con sus amplias avenidas y estrechas callejuelas, sus palacios, acueductos y templos, con su Palatino y su Coliseo, todos ellos transitados por Nerón, Petronio, Pedro, Pablo o Popea, de la decadencia y podredumbre de una civilización, del nacimiento y la aurora de una nueva época, y de las crueldades y martirios a que dio lugar, aparece el tema de la intolerancia, y su consecuencia más visible: la tiranía de quien acepta todo, salvo la Verdad, manifestada en la persecución cristiana y en la Iglesia de los mártires y las catacumbas.

Se ha dicho —y creo que con razón— que la obra aborda el inmenso problema del bien y del mal, y que lo hace como entidad histórica. Al elegir una época en la que el bien y el mal convivían en sus formas más extremas, el autor dispuso de un escenario inmejorable para su drama. Roma era el centro de aquel universo en un sentido que ninguna ciudad moderna —ni siquiera Londres o Nueva York— puede igualar. Todo lo que se decía o pensaba en el mundo del siglo I gravitaba hacia Roma, como bien sabía Tácito.

Es probable que una de las motivaciones de Sienkiewicz residiera en el hecho de que Polonia, en 1896, estaba sometida al dominio de un tirano, como lo estaba Roma en tiempos de Nerón. Y esto, por supuesto, tiene que ver con la verdad y con el verdadero sentido de la tolerancia.

Quo Vadis? no es solo una apasionante historia de amor y aventura, sino también una profunda meditación sobre la condición humana, ambientada en un mundo de corrupción y violencia, donde, de manera milagrosa, brotan la fe y la esperanza de la mano del amor.

 

Ver en Wikipedia

 

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