El Beato Álvaro de Córdobafue el primero en construir un Via Crucis fuera de Jerusalén, en 1423 en Córdoba
El Señor dijo a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). Precisamente una forma privilegiada de hacer nuestra y disponernos a vivir esta máxima evangélica es el rezo del Via Crucis.
Una oración, la del Via crucis, en la que de un modo especialísimo estamos llamados a adentrarnos en lo que el Catecismo de la Iglesia Católica, al describir la oración de contemplación, define como “mirada de fe”:
“La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña a ver todo a la luz de su verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el ‘conocimiento interno del Señor’ para más amarle y seguirle (cf. San Ignacio de Loyola, ex. sp. 104)” (CCE 2715).
Origen del Via Crucis
El origen inmediato del Via Crucis tal y como hoy lo entendemos hay que buscarlo en el Beato Álvaro de Córdoba (Su conmemoración tiene lugar el 19 de febrero) ya que él fue el primero en construir un Via Crucis fuera de Jerusalén, con el claro propósito de “reproducir” el original. Este dominico, según documentos, fundó 13 de junio de 1423 el convento de Santo Domingo de Scala Coeli en Córdoba.
Allí, fray Álvaro construyó humildes estaciones que, partiendo del Convento, jalonaban a la vera del camino, un Vía crucis devocional, que terminaba en una colina, desde la que se divisa la curva del Guadalquivir y la ciudad de Córdoba; todavía hoy se conoce ese otero con el significativo nombre de “Monte Calvario”. La esencia de su propósito no fue otra que ayudar a la devoción del pueblo fiel en el acompañar a Jesús en su vía dolorosa.
Via Crucis en el Coliseo, desde 1741
Una costumbre arraigada en la vivencia el Triduo Pascual es el rezo del Via Crucis por el Santo Padre en el Coliseo de Roma en la tarde-noche del Viernes Santo. El Via Crucis del Coliseo fue instaurado en 1741 por el Papa Benedicto XIV que puso las estaciones en este lugar que recoge la sangre de los primitivos mártires.
Se trata de un lugar martirial del que Beda el Venerable llegó a decir: “Quamdiu stat Colysaeus stat Roma, quando cadet Colysaeus cadet Roma et mundus”. Tras decenas de años de olvido volvió a celebrarse el Via Crucis en 1925. Y en 1964 Pablo VI acudió para presidir allí el rito y desde entonces, todos los años, acude el sucesor de San Pedro en la noche del Viernes Santo.
Por D. Adolfo Ariza, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez
En la isla griega de Patmos, se cree que una cueva fue el lugar donde el apóstol Juan recibió las visiones que dieron origen al Apocalipsis, el último texto del Nuevo Testamento.
La Cueva del Apocalipsis. Se cree que esta gruta fue el escenario sagrado donde el apóstol Juan recibió las visiones que dieron origen al Apocalipsis, el último texto del Nuevo Testamento. Este sitio, que aún hoy se mantiene como un vibrante lugar de peregrinación, es testigo mudo de la historia de las primeras comunidades cristianas que sufrieron persecución.
Ubicación estratégica y reconocimiento internacional
La cueva se encuentra estratégicamente situada en la carretera que serpentea entre las localidades de Skala y Chora, en el corazón de la isla de Patmos. Durante siglos, los cristianos de diversas confesiones han reconocido unánimemente este refugio natural como el lugar donde se dice que vivió el apóstol Juan y escribió el Apocalipsis.
Debido a su incalculable valor espiritual y arquitectónico, el sitio sigue siendo un centro de culto activo para la Iglesia Ortodoxa Griega y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, destacando su importancia global.
Según la tradición eclesiástica y los registros históricos, Juan fue exiliado a Patmos durante el convulso reinado del emperador Domiciano. En aquella época, esta isla del Dodecaneso servía como un lugar de confinamiento austero para los convictos del Imperio Romano, en particular para aquellos sospechosos de profecía o agitación religiosa, actos que las autoridades percibían como una amenaza política directa contra el culto al emperador.
La presencia de Juan en Patmos refleja, por lo tanto, las extremas dificultades y la resiliencia que afrontaron las primeras comunidades cristianas bajo el yugo de Roma.
Las visiones de Juan: un mensaje de esperanza en tiempos de persecución
Fue precisamente durante este amargo exilio donde se dice que Juan recibió las complejas visiones descritas en el Libro de la Revelación. Con la ayuda de su fiel discípulo Prócoro, Juan dictó sus revelaciones místicas destinadas a las siete iglesias de Asia Menor, las cuales enfrentaban una era de persecución sistemática e incertidumbre profunda.
Este texto, rico en símbolos crípticos e imágenes impactantes de gran fuerza visual, se convirtió en el cierre definitivo del canon del Nuevo Testamento, enfatizando conceptos vitales como la perseverancia de los santos, el Juicio Final y la victoria definitiva de la esperanza sobre la muerte.
La configuración geológica de la cueva conserva varios elementos que la piedad popular asocia directamente con esta tradición joánica. Una fisura triple en la roca del techo se identifica tradicionalmente como el lugar donde se dice que Juan escuchó la voz divina que "tronaba como una trompeta".
Estas tres pequeñas aberturas en la piedra se interpretan teológicamente como un símbolo de la Santísima Trinidad. Asimismo, el interior alberga una repisa natural y un hueco tallado por el uso secular donde se cree que Juan pudo haberse sentado o apoyado para dictar sus palabras inspiradas. Estos detalles, aunque carezcan de una verificación histórica empírica, son parte integral de la devoción que anima el sitio y atrae a miles de visitantes anualmente.
El Monasterio de San Juan el Teólogo y su legado
Sobre la cueva, dominando el horizonte de la isla como una fortaleza espiritual, se alza el majestuoso Monasterio de San Juan el Teólogo. Fundado en el año 1088 gracias al apoyo decidido del emperador bizantino Alejo Comneno, este edificio fortificado fue durante siglos el centro neurálgico de la vida espiritual, administrativa y defensiva de Patmos. Su construcción contribuyó de manera decisiva al desarrollo urbano de Chora, protegiendo a la población de las incursiones piratas que asolaban el mar Egeo.
En la actualidad, el monasterio no solo es un centro de oración, sino también un tesoro cultural que alberga manuscritos bizantinos únicos, iconos de valor inestimable y objetos litúrgicos de oro y plata que dan testimonio de la importancia del culto y la investigación cristianos en la isla. La biblioteca del monasterio es considerada una de las más importantes del mundo ortodoxo, preservando fragmentos de la memoria cristiana que datan de los primeros siglos.
Este texto del Apocalipsis, nacido en un contexto de exilio forzado y sufrimiento físico, se dirige originalmente a comunidades vulnerables que buscaban un sentido a su dolor. La Cueva del Apocalipsis sigue siendo, dos mil años después, un lugar vivo de oración y recuerdo. Su atmósfera de silencio y recogimiento nos recuerda que este texto fundamental del cristianismo no es solo una profecía sobre el fin de los tiempos, sino un llamado constante a la fidelidad, la esperanza y la perseverancia ante las dificultades más extremas de la vida humana.
¿Qué es lo que sintió Jesús en su cuerpo? ¿Cuáles fueron las reacciones de su organismo ante el suplicio?
Con motivo de la Semana Santa vamos a publicar una serie de artículos en los que el doctor Santiago Santidrian (Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra) nos explica desde el punto de vista fisiológico cómo fueron los dolores y sufrimientos que Jesús padeció durante las horas de su Pasión y Muerte.
Las descripciones de estos padecimientos están relatadas con sobriedad y sin exageraciones, pero a la vez con la crudeza que tuvieron.
Pensamos que pueden ayudar a revivir la Pasión personalmente y comprender más a fondo cómo fueron esos sufrimientos.
La conclusión es que la naturaleza humana de Cristo era de una fortaleza tremenda para aguantar lo que aguantó.
El Santo Sepulcro en guerra: sin fieles, pero con franciscanos
La oración continúa ininterrumpidamente en el Santo Sepulcro
La Custodia de Tierra Santa, institución franciscana que ha velado por los Santos Lugares durante más de ocho siglos, ha emitido un pronunciamiento oficial que trasciende la mera gestión administrativa para convertirse en un grito de auxilio y una firme declaración de principios.
En un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y el recrudecimiento de las tensiones en la región, el mensaje de los franciscanos resuena con una urgencia sin precedentes.
El Desafío de Preservar el "Status Quo"
Uno de los pilares fundamentales del comunicado es la defensa del Status Quo, el conjunto de leyes, costumbres y acuerdos históricos que regulan el acceso y la propiedad de los lugares sagrados en Jerusalén y sus alrededores. La Custodiaadvierte que cualquier intento de alterar este delicado equilibrio no solo es una afrenta a la historia, sino un peligro directo para la convivencia entre las tres religiones monoteístas.
Históricamente, los franciscanos han actuado como puentes. Sin embargo, el comunicado subraya que la presión actual sobre las comunidades cristianas —manifestada en restricciones de movimiento, dificultades burocráticas y, en ocasiones, actos de hostilidad directa— está socavando la viabilidad de su misión. La presencia cristiana en Tierra Santa no es una reliquia del pasado, sino una comunidad viva que hoy se siente amenazada.
El Impacto Humano y Social
Más allá de las piedras de los santuarios, la noticia pone el foco en las "piedras vivas": los fieles locales. El comunicado detalla cómo el conflicto persistente ha devastado la economía de las familias cristianas, muchas de las cuales dependen del turismo religioso y las peregrinaciones. Con la caída drástica de visitantes debido a la inseguridad, el desempleo ha golpeado con fuerza a comunidades que ya eran minoritarias.
La Custodia no se limita a denunciar; también recuerda su labor social. A través de escuelas, viviendas sociales y centros de asistencia, la Iglesia intenta mitigar el éxodo de cristianos. El mensaje es claro: si la comunidad cristiana desaparece de Tierra Santa, los Santos Lugares se convertirán en museos vacíos, perdiendo su esencia como centros de oración y encuentro espiritual.
Un Llamado a la Comunidad Internacional
El texto oficial hace una apelación directa a los líderes mundiales y a los organismos internacionales. No se pide solo ayuda financiera, sino un compromiso político real para garantizar la libertad de culto y la seguridad de todos los habitantes de la región. La Custodia enfatiza que la paz en Jerusalén es la clave para la paz en el mundo, y que la Ciudad Santa debe seguir siendo un patrimonio compartido, no un campo de batalla exclusivo.
"La paz es un don de Dios, pero también es una tarea humana que requiere valentía, justicia y respeto mutuo."
La Resiliencia de la Fe Franciscana
A pesar de la gravedad del diagnóstico, el tono de la noticia no es de derrota, sino de resiliencia. Los franciscanos reafirman su compromiso de permanecer en Tierra Santa, "custodiando" no solo los edificios, sino la esperanza. El comunicado invita a los fieles de todo el mundo a no olvidar a sus hermanos en Oriente Próximo y a reanudar las peregrinaciones en cuanto las condiciones lo permitan, como un acto de solidaridad concreta.
Conclusión y Perspectivas
El comunicado de la Custodia de Tierra Santa actúa como un termómetro de la crisis actual. Nos recuerda que la situación en los lugares sagrados es un reflejo de la salud moral de la humanidad. La protección de los derechos de las minorías y el respeto a la historia compartida son requisitos indispensables para cualquier solución duradera.
La noticia cierra con una nota de oración y esperanza, confiando en que el diálogo pueda prevalecer sobre la confrontación. Para la Custodia, cada piedra de Jerusalén cuenta una historia de redención que debe ser protegida para las generaciones futuras.
Además de las canciones y el carisma de sus personajes, la película atrapa con sus lecciones. Este largometraje, recién estrenado en México y Latinoamérica, nos permite familiarizarnos con el rey David y contemplar cómo vivimos el plan y las promesas de Dios.
Necesitamos seguir la voluntad de Dios. Eso, como católicos, lo sabemos bien. Lo que en ocasiones desconocemos es cómo hacerlo, por dónde empezar, qué soltar, cómo confiar más... La película David, estrenada el jueves 12 de marzo de 2026 en México -en más de 600 salas a nivel nacional- ilustra con gran acierto este proceso. A lo largo de este musical de animación, acompañamos a David desde que es un pequeño pastor hasta que se convierte en el Rey de los israelitas.
Su camino nos recuerda cinco grandes verdades que podemos meditar en familia, con amigos o en el silencio de la oración:
1. Entender no es necesario para decir sí
La película inicia mostrándonos a David, un pastor carismático que disfruta de su vida tal cual es. De pronto, el profeta Samuel aparece en casa y lo unge, anunciándole que, por voluntad de Dios, será el próximo rey de su pueblo.
David no lo entiende, tampoco lo desea; no lo ve posible. Sin embargo, guiado por el profeta y sustentado por su familia, asume el plan de Dios, aún con muchas preguntas por resolver.
Lee: David no fue el único que confío en un plan que no comprendía. Puedes leer también sobre el fiat de María, sobre los sueños de san José o el sacrificio que Dios pidió a Abraham.
2. Hay un proceso no visible
Tras decir que sí y recibir la unción llega la inevitable pregunta: ¿y ahora qué?
David sabe que su vida ha cambiado para siempre, se reconoce llamado por Dios y está dispuesto a seguir sus designios; pero su vida diaria sigue siendo la misma. Pareciera que nada ha cambiado.
No tiene claro qué debe hacer, por dónde debe comenzar, cuál es la actitud que debería tomar. Sin embargo, Dios ya está trabajando en su corazón.
Cuando nos abruma el peso de la prueba, cuando llegan las dudas o tenemos la tentación de rendirnos ante el cansancio… encontramos la ayuda de Dios en nuestro hermano.
Quizá una de las canciones más memorables de la película es El Gran Telar, en la que vemos a la madre de David animando a su hijo a permanecer firme y confiar en que, aunque por el momento nada parece tener sentido, cada hilo de su historia está destinado a formar un hermoso tejido a manos de Dios.
David renovó su fortaleza después de escuchar las palabras de sabiduría de su madre; y recibió el agua y los cuidados que necesitaba en medio del desierto gracias a los israelitas que lo seguían… Nosotros también somos fortalecidos en el camino de la fe a través de nuestra comunidad.
Medita: ¿En qué momentos has reconocido la ayuda de Dios a través de los que te rodean? ¿Estás atento a las necesidades del otro para ser tú también un signo de la presencia de Dios?
4. El desierto es inevitable
David fue elegido por Dios, él fue obediente y siguió su voluntad. Venció a Goliat con el poder de la fe y no perdió ni una sola oportunidad para alabar y predicar.
Sin embargo, cuando Saúl supo que él era quien había sido ungido para reemplazarlo como rey, ordenó matarlo y David tuvo que huir al desierto..
En el desierto, vemos a David sufrir y dudar. ¿Por qué Dios lo permitió si él fue un siervo bueno?
El desierto espiritual no es un castigo, tampoco es un signo de que Dios se ha alejado. Es un tiempo de gracia en el que Dios nos purifica y nos prepara para la misión que ha soñado para nosotros.
Donde vemos muerte, sequedad, sufrimiento y vacío es donde sobreabunda la gracia santificante.
Alaba: En los tiempos de prueba es difícil dirigirse a Dios. Sin embargo, en los momentos más duros de la prueba, David volvió a la alabanza. No importa si son unas cuantas palabras, si es por medio del canto o con un texto bíblico, lo importante es dar gloria al Rey de reyes.
5. Dios cumple sus promesas
A cada gran prueba, sucedió una victoria. Cuando David luchó con la fuerza de la fe, venció a Goliat. Cuando se vieron amenazados por los amalecitas, resultaron vencedores.
La última escena nos muestra a un David adulto que, después de una gran batalla, se convierte en rey del pueblo de Israel. ¿Y qué hace David? Reconocer la promesa cumplida de Dios y darle gloria.
Agradece: Toma unos minutos para contemplar todas aquellas veces en las que has tenido la certeza de que eso que estás viviendo es una bendición de Dios, una promesa cumplida. Agradece a Dios con el salmo 145, himno de David.
En febrero de 2022, el Vaticano reconoció oficialmente su causa de canonización y lo declaró Siervo de Dios
Akash Bashir - camino a los altares
Hace diez años, el joven católico Akash Bashir dio su vida para salvar a más de mil fieles en una iglesia de Pakistán. Su sacrificio sigue siendo hoy un poderoso testimonio de fe.
El 15 de marzo de 2015 quedó grabado en la memoria de los cristianos de Pakistán como un día de dolor, pero también de heroísmo. Aquella mañana de domingo, Akash Bashir, un joven católico de apenas 20 años, se convirtió en símbolo de valentía al entregar su vida para salvar a cientos de fieles que acudían a misa en la iglesia de San Juan en Lahore.
Diez años después de aquel atentado, su historia sigue conmoviendo a la Iglesia universal. Akash es recordado no solo como una víctima del terrorismo, sino como un auténtico testigo de la fe, un joven que eligió proteger a los demás incluso a costa de su propia vida.
“Moriré, pero no te dejaré entrar”
Aquella mañana, Akash se encontraba en la entrada de la iglesia como voluntario de seguridad. Tras varios ataques contra templos cristianos en Pakistán, muchas parroquias habían comenzado a organizar equipos de vigilancia formados por fieles para proteger a los asistentes.
Cuando un terrorista suicida intentó entrar al templo, Akash comprendió inmediatamente el peligro. Dentro de la iglesia se encontraban más de mil personas reunidas para la misa dominical. Sin dudarlo, el joven se lanzó sobre el atacante y lo abrazó con fuerza para impedir que entrara al templo.
Sus últimas palabras quedaron grabadas para siempre en la memoria de los presentes: “Moriré, pero no te dejaré entrar.”
Segundos después, el terrorista detonó el chaleco explosivo que llevaba. La explosión mató a Akash y a otras dos personas fuera de la iglesia, pero evitó una masacre que habría causado centenares de víctimas. El sacrificio del joven salvó la vida de todos los fieles que estaban dentro.
Un joven dispuesto a dar la vida
El heroísmo de Akash no fue fruto de un impulso momentáneo. Su madre recuerda que durante meses insistió en ofrecerse como voluntario para proteger la iglesia. “Durante tres meses repetía que quería vigilar el templo”, contó en una entrevista. “Decía que estaba dispuesto a sacrificar su vida si Dios le daba la oportunidad de proteger a otros”.
Aquella mañana salió de casa vestido completamente de blanco. Su madre estaba lavando ropa cuando escuchó disparos y después una fuerte explosión que sacudió toda la calle. Era un muchacho sencillo que murió en el camino del Señor.
Un rostro que recordaba a los primeros mártires
El pastor cristiano Samuel Ashan Khokhar, que ayudó a identificar los cuerpos en la morgue, relató un momento que le impresionó profundamente. Cuando vio el rostro de Akash, dijo que percibió una serenidad especial.
El sacrificio de Akash Bashir se produce en un contexto difícil para los cristianos de Pakistán. En el país viven unos tres millones de cristianos, menos del dos por ciento de la población. Muchos viven en pobreza extrema y con frecuencia son tratados como ciudadanos de segunda clase, a pesar de que la Constitución garantiza la libertad religiosa.
Las leyes de blasfemia, que contemplan penas muy duras, se utilizan con frecuencia contra minorías religiosas. La violencia contra los cristianos tampoco es rara. En agosto de 2023, la ciudad de Jaranwala sufrió una de las peores oleadas de violencia anticristiana. Además, muchas niñas cristianas son víctimas de secuestros, conversiones forzadas y matrimonios obligados.
Un camino hacia los altares
El testimonio de Akash Bashir ha inspirado a miles de cristianos dentro y fuera de Pakistán. En febrero de 2022, el Vaticano reconoció oficialmente su causa de canonización y lo declaró Siervo de Dios, el primer paso hacia la santidad.
Si el proceso continúa, podría convertirse en el primer santo en la historia del país, una nación de mayoría musulmana donde la presencia cristiana es pequeña pero profundamente arraigada. Las raíces del cristianismo en esa región se remontan al siglo I, cuando el apóstol Santo Tomás llegó al subcontinente indio en el año 52.
Un testimonio que interpela al mundo
A diez años de su muerte, el ejemplo de Akash Bashir sigue siendo un poderoso recordatorio del significado del amor cristiano llevado hasta el extremo. Su gesto muestra que el heroísmo más grande puede encontrarse en actos simples de entrega total.
Akash no llevaba armas ni buscaba reconocimiento. Era un joven ordinario que decidió proteger a su comunidad. Y en ese instante decisivo, cuando abrazó al terrorista para impedir la masacre, encarnó una de las verdades más profundas del Evangelio: no hay amor más grande que dar la vida por los demás.
Una mirada forense, histórica y científica a las últimas horas de Jesús y a los detalles físicos de la crucifixión.
Famiplay incorpora a su catálogo el documental La muerte de Jesús: una investigación médica, una producción de Rome Reports que analiza la Pasión desde un enfoque interdisciplinar, reuniendo aportaciones de médicos forenses, especialistas y expertos en historia para arrojar luz sobre los aspectos físicos y contextuales de la crucifixión.
El documental plantea preguntas clave como si un condenado podía cargar una cruz de más de 80 kilos o solo el travesaño, por qué se conoce que hubo flagelación previa, y qué evidencias existen sobre la ejecución en Jerusalén.
Un enfoque médico-forense que revisa representaciones tradicionales
A lo largo del documental, distintos especialistas revisan representaciones comunes de la crucifixión y aportan explicaciones basadas en evidencia y experimentación.
Entre los puntos abordados, se menciona que ciertos detalles tradicionales —como la ubicación de los clavos— han sido representados de forma distinta a la que sostienen algunos estudios y reconstrucciones: por ejemplo, se argumenta que la fijación habría sido en la zona de la muñeca para poder sostener el peso del cuerpo.
Producción y trayectoria
La muerte de Jesús: una investigación médica tiene una duración de 45 minutos. La investigación para este proyecto incluyó entrevistas internacionales como el instructor de biología Jay Zimmer (Gardner-Webb University (EE. UU.) ) en el marco de la documentación sobre las últimas horas de Jesús.
Disponibilidad en Famiplay
Con este estreno, Famiplay refuerza su propuesta de contenidos documentales y de análisis histórico-cultural, poniendo a disposición del público una obra que combina rigor divulgativo y una narrativa accesible para espectadores interesados en historia, ciencia y fe.
A San José, Dios le encomendó la enorme responsabilidad y privilegio de ser el esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Por eso es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María.
Su fiesta es el 19 de marzo y es bueno que nos fijemos de forma especial en la figura de San José. Para eso, ha señalado cuáles son las dos virtudes principales que definen al padre de Jesús: “José es el hombre que sabe acompañar en silencio” y es “el hombre de los sueños”.
Biografía de San José
Tanto San Mateo como San Lucas nos hablan de San José como de un varón que descendía de una estirpe ilustre: la de David y Salomón, reyes de Israel. Los detalles de esta ascendencia son históricamente algo confusos: no sabemos cuál de las dos genealogías, que traen los evangelistas, corresponde a María y cuál a San José, que era su padre según la ley judía. No sabemos si su ciudad natal fue Belén, a donde se dirigió a empadronarse, o Nazaret, donde vivía y trabajaba.
Sabemos, en cambio, que no era una persona rica: era un trabajador, como millones de otros hombres en todo el mundo; ejercía el oficio fatigoso y humilde que Dios había escogido para sí, al tomar nuestra carne y al querer vivir treinta años como uno más entre nosotros.
La Sagrada Escritura dice que José era artesano. Varios Padres añaden que fue carpintero. San Justino, hablando de la vida de trabajo de Jesús, afirma que hacía arados y yugos (S. Justino, Dialogus cum Tryphone, 88, 2, 8 (PG 6, 687).); quizá, basándose en esas palabras, San Isidoro de Sevilla concluye que José era herrero. En todo caso, un obrero que trabajaba en servicio de sus conciudadanos, que tenía una habilidad manual, fruto de años de esfuerzo y de sudor.
De las narraciones evangélicas se desprende la gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan.
Quién fue San José de Nazaret en la Iglesia Católica
La Iglesia entera reconoce en San José a su protector y patrono. A lo largo de los siglos se ha hablado de él, subrayando diversos aspectos de su vida, continuamente fiel a la misión que Dios le había confiado.
En el siglo XVII, el Papa Gregorio XV instituyó por primera vez una fiesta litúrgica en su nombre.
Durante 1870, el santo Papa Pío IX nombró a san José patrono universal de la Iglesia.
A partir de entonces, León XIII dedicó una encíclica al santo patriarca
A los 100 años de este documento, San Juan Pablo II escribió la exhortación apostólica Redemptoris custos.
El papa Francisco publicó también una carta sobre san José en 2020, bajo el título «Patris corde», «Corazon de padre»
En palabras de San Josemaría, San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre.
Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con El, a sabernos parte de la familia de Dios. Este Santo nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos.
Las virtudes de José de Nazaret
José obrero era un artesano de Galilea, un hombre como tantos otros. En su día solo había paternidad y trabajo, todos los días, siempre con el mismo esfuerzo. Y, al acabar la jornada, una casa pobre y pequeña, para reponer las fuerzas y recomenzar.
Pero el nombre de José significa, en hebreo, Dios añadirá. Dios añade, a la vida santa de los que cumplen su voluntad, dimensiones insospechadas: lo importante, lo que da su valor a todo, lo divino. Dios, a la vida humilde y santa de José, añadió la vida de la Virgen María y la de Jesús, Señor Nuestro.
Vivir de la fe, estas palabras se ven realizadas con creces en San José. Su cumplimiento de la voluntad de Dios es espontáneo y profundo.
Porque la historia del Santo Patriarca fue una vida sencilla, pero no una vida fácil. Después de momentos angustiosos, sabe que el Hijo de María ha sido concebido por obra del Espíritu Santo. Y ese Niño, Hijo de Dios, descendiente de David según la carne, nace en una cueva. Ángeles celebran su nacimiento y personalidades de tierras lejanas vienen a adorarle, pero el Rey de Judea desea su muerte y se hace necesario huir. El hijo de Dios es, en la apariencia, un niño indefenso, que vivirá en Egipto.
En su Evangelio, San Mateo pone constantemente de relieve la fidelidad de José, que cumple los mandatos de Dios sin vacilaciones, aunque a veces el sentido de esos mandatos le pudiera parecer oscuro o se le ocultara su conexión con el resto de los planes divinos.
Fe, amor y esperanza
En muchas ocasiones los Padres de la Iglesia hacen resaltar esta firmeza de la fe de San José. La fe de José no vacila, su obediencia es siempre estricta y rápida.
Para comprender mejor esta lección que nos da aquí el Santo Patriarca, es bueno que consideremos que su fe es activa. Porque la fe cristiana es lo más opuesto al conformismo, o a la falta de actividad y de energía interiores. En las diversas circunstancias de su vida, el Patriarca no renuncia a pensar, ni hace dejación de su responsabilidad. Al contrario: coloca al servicio de la fe toda su experiencia humana.
Fe, amor, esperanza: estos son los ejes de la vida del Santo y los de toda vida cristiana. La entrega de José de Nazaret aparece tejida de ese entrecruzarse de amor fiel, de fe amorosa, de esperanza confiada. Eso nos enseña la vida de San José: sencilla, normal y ordinaria, hecha de años de trabajo siempre igual, de días humanamente monótonos, que se suceden los unos a los otros.
San José el padre de Jesús
A través del ángel, Dios mismo le confía a José cuáles son sus planes y cómo cuenta con él para llevarlos adelante. José está llamado a ser padre de Jesús; esa va a ser su vocación, su misión.
José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de El con abnegación alegre.
Con San José, aprendemos lo que es ser de Dios y estar plenamente entre los hombres, santificando el mundo. Tratad a José y encontraréis a Jesús. Tratad a José y encontraréis a María, que llenó siempre de paz el amable taller de Nazaret.
José de Nazaret cuidó del Hijo de Dios y, en cuanto a hombre, le introdujo en la esperanza del pueblo de Israel. Y eso mismo hace con nosotros: con su poderosa intercesión nos lleva hacia Jesús. San Josemaría, cuya devoción a san José fue creciendo a lo largo de su vida, decía que Él es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre.
Dios exige continuamente más, y sus caminos no son nuestros humanos caminos. San José, como ningún hombre antes o después de él, ha aprendido de Jesús a estar atento para reconocer las maravillas de Dios, a tener el alma y el corazón abiertos.
La fiesta de San José
La fiesta de San José pone ante nuestra mirada la belleza de una vida fiel. José se fiaba de Dios: por eso pudo ser su hombre de confianza en la tierra para cuidar de María y de Jesús, y es desde el cielo un padre bueno que cuida de la fidelidad cristiana.
La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero(Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad.
Los siete domingos de san José
Son una costumbre de la Iglesia para preparar la fiesta del 19 de marzo. Dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de su vida.
La meditación de los“dolores y gozos de san José” ayuda a conocer mejor al santo Patriarca y a recordar que también él afrontó alegrías y dificultades
Fue el Papa Gregorio XVI quien fomentó la devoción de los siete domingos de san José, concediéndole muchas indulgencias; pero S.S. Pío IX les dio actualidad perenne con su deseo de que se acudiera al Santo, para aliviar la entonces aflictiva situación de la Iglesia universal.
Un día, alguien preguntó a san Josemaría cómo acercarse más a Jesús: «Piensa en aquel hombre maravilloso, escogido por Dios para hacerle de padre en la tierra; piensa en sus dolores y en sus gozos. ¿Haces los siete domingos? Si no, te aconsejo que los hagas».
«¡Qué grandeza adquiere la figura silenciosa y oculta de san José –decía san Juan XXIII– por el espíritu con que cumplió la misión que le fue confiada por Dios. Pues la verdadera dignidad del hombre no se mide por el oropel de los resultados llamativos, sino por las disposiciones interiores de orden y de buena voluntad»
Devoción del Papa Francisco
“Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. Y tengo en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo.
Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de la figura del Santo para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema”.
El «Santo del silencio»
No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección. Él protegió a la Inmaculada Madre de Dios y fue el padre de Jesús en la tierra. Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente.
“Guardián del Señor"
Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, se remonta al menos al siglo IX.
San José tiene múltiples patronazgos
Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.
Oración mencionada en ‘Patris corde’ con el que se concede
el don de indulgencias especiales con ocasión del Año de San José
Nació en Inglaterra hacia el año 385. Su madre era familiar de San Martín de Tours y su padre era oficial del ejército romano. Ambos eran buenos cristianos. Fue llevado cautivo muy joven a Irlanda. Una vez liberado, Patriciofue ordenado sacerdote y obispo, y dedicó el resto de su vida a la evangelización y organización eclesiástica de su nueva patria, de la que es patrono.
Apóstol de Irlanda (año 461)
A los 16 años fue atacado por unos piratas que se lo llevaron prisionero y lo vendieron como esclavo en Irlanda, a Milcho, un jefe del norte de la isla. Allí estuvo seis años cuidando ovejas. Y la Divina Providencia aprovechó este tiempo para espiritualizarlo y prepararlo para sus futuros apostolados, pues en aquellas soledades dedicaba mucho tiempo a la oración y a la meditación. Él dice en su libro llamado "Confesiones" que rezaba más de cien pequeñas oraciones diarias y que hacía más de cien veces la señal de la cruz cada día.
Después de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara lo que debía hacer, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó varios kilómetros a pie hasta llegar al mar.
Y allí encontró el barco, pero el capitán se negaba a transportarlo. Entonces se dedicó a orar con fervor y Dios cambió la voluntad del capitán, el cual aceptó llevarlo hasta Francia.
Al llegar a aquel país desembarcaron en una región deshabitada y después de caminar por varias horas, ya se sentían desfallecer de hambre y el capitán le dijo: "Tú que crees en Cristo, rézale a Él para que nos envíe algún alimento y no nos muramos de hambre". San Patricio se puso a rezar y poco después apareció por allí una manada de cerdos salvajes, y aquellos hombres cazaron y comieron en abundancia y dieron gracias a Dios, que había escuchado la oración de su siervo.
En Francia se hizo monje bajo la dirección de San Germán, el cual lo hizo instruirse en Sagradas Escrituras y dedicarse por largos tiempos a la oración y a la meditación. A veces en sueños le parecía oír voces de gente de Irlanda que le decía: "Ven a salvarnos". Se dedicó muchas horas a rezar, a leer y a meditar, preparándose para ser misionero.
Se fue a Roma a perfeccionar sus estudios y recibió la ordenación sacerdotal. Entonces el Papa Celestino le ordenó que se hiciera consagrar obispo para enviarlo de misionero a Irlanda. Lo consagró San Máximo, obispo de Turín, y enviado por el Sumo Pontífice se fue a Irlanda a misionar.
Al llegar a Irlanda, un jefe de tribus paganas se le acercó para darle un golpe y herirlo con una espada. El santo le hizo la señal de la cruz y la mano le quedó paralizada al atacante. Aquel jefe se convirtió después al catolicismo con muchos de sus súbditos. Al leer las crónicas antiguas se queda uno admirado con tantos prodigios y milagros con los que Dios favoreció a San Patricio.
Los sacerdotes de los paganos se le opusieron y un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que bregaron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: "El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla".
Y se alejaron. Aquella frase se ha cumplido: la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que aún hoy sigue siendo un país totalmente católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo.
Una docena de veces fue hecho prisionero por los partidarios de las religiones paganas. Más de cinco veces trataron de asesinarlo. En sus Confesiones dejó escrito: "Cada día vivo con peligro de ser secuestrado, de ser atacado a muerte, o de ser robado. Pero confío en la misericordia de Dios y cumplo lo que dice el Salmo 55: "Coloca tus preocupaciones en manos de Dios. Que el cuidará de ti".
Los herejes pelagianos que andaban diciendo que para ser santo bastaba con proponérselo, encontraron en Patricio un gran adversario, porque él vivía predicando que solamente seremos buenos si Dios nos concede la gracia de serlo. Porque por nuestras solas fuerzas no somos capaces sino de ser pecadores y malos.
El repetía que si Dios no nos da sus ayudas muy especiales, no lograremos ser buenos y santos. Los pelagianos trataron muchas veces de asesinarlo, pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de quitarle la vida.
Patricio empleó unas técnicas muy especiales que le produjeron grandes éxitos en la evangelización. La primera fue: ganarse la simpatía de los jefes. La isla estaba habitada por diversas tribus. Y al jefe de cada tribu se esmeró nuestro santo por ganárselo. Si el jefe se convertía a nuestra religión, se convertían también muchos de sus súbditos.
Si no se convertía pero aceptaba ser amigo, ya se había ganado un gran terreno con eso, y por lo general sus hijas u otros familiares se convertían y ya quedaba el campo abierto para seguir evangelizando.
La hoja de trébol símbolo de Irlanda
Otra de sus técnicas para evangelizar era emplear un lenguaje muy sencillo y un modo de hablar muy proporcionado a las gentes que lo escuchaban. Así por ejemplo, al hablarles de la Sma. Trinidad les presentaba la hoja del trébol, y les decía que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres divinas personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. El pueblo, lo que desea es entender, y al misionero Patricio todos le entendían. Por eso lo escuchaban con gusto.
Recorrió la isla durante treinta años enseñando religión, consagrando obispos y sacerdotes y fundando monasterios. Y tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante de aquel sitio. Así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.
Sus temas favoritos y preferidos al predicar eran las cualidades que Dios tiene (poder, sabiduría, bondad, misericordia, justicia, santidad, etc.) La redención que obró Jesucristo y sus consecuencias. La necesidad que tenemos de convertirnos y de hacer penitencia por nuestros pecados, y lo muy importante que es llenar nuestro día de pequeñas oraciones. Recomendaba muchísimo la señal de la cruz.
Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, dejándoles todo lo bueno que tenían (que era mucho) pero añadiéndoles los principios cristianos, en vez de las enseñanzas paganas que antes las afeaban. Así consiguió que en el país toda la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por más de 15 siglos, a pesar de las tantas persecuciones.
Dicen sus biógrafos que Patricioera un hombre muy sencillo, con un gran espíritu de humildad. Un trabajador incansable y en su esfuerzo por extender la religión dicen que solamente se le puede comparar con los doce apóstoles o con los profetas del Antiguo Testamento. Cuando no estaba dedicado a predicar o a enseñar catecismo o a visitar enfermos, se dedicaba a la oración y a la meditación.
Su modo de tratar a la gente era extraordinariamente amable y bondadoso, y tenía una capacidad excepcional para perdonar a los que lo ofendían. Pero con los enemigos de la religión sí era fuerte e inexorable, y no les permitía difundir sus errores por los sitios donde el predicaba.
Dicen que esa fortaleza para no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por allí sus herejías, ha sido una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan católica.
San Patricio murió el 17 de Marzo del año 461. Que el nos obtenga de Dios la gracia de ser buenos católicos hasta el último momento de nuestra existencia en la tierra.
"I am Patrick" es un docudrama sobre San Patricio estrenado el Día de San Patricio de 2020 en cines de EEUU, con la idea de estar dos días en cines y pasar después a plataformas y vídeo.
Seán T. Ó Meallaigh interpreta al joven Patricio, y al santo ya mayor lo interpreta John Rhys-Davies, que ha sido Gimli (y la voz de Bárbol) en El Señor de los Anillos, rey de los elfos en las Crónicas de Shannara, el amigo musulmán de Indiana Jones y mil papeles aventureros más.
La película ha sido dirigida y escrita por Jarrod Anderson con el objetivo de dejar claro el sentido cristiano del personaje y despojarle de algunas leyendas que no tratan en realidad de la fe.
El director se ha documentado mucho sobre la época del santo, el hundimiento de la Britania romana en siglo V, con los historiadores Charles Doherty, Elva Johnson y los escritores Thomas O’Loughlin y el sacerdote Billy Swan. El Patricio que ve el espectador es un hombre que ha sufrido, ha crecido y se ha volcado como misionero en un pueblo muy alejado de la fe.
John Rhys-Davies (muy popular como el enano Gimli en El Señor de los Anillos) es San Patricio
"Soy galés y siempre me gusta recordar a mis amigos irlandeses que su santo patrón era originalmente galés", explica Rhys-Davies en una entrevista con Peter Chattaway. Luego matiza: era un britano previo a la invasión de los anglos y sajones, "se habría considerado un britano céltico". A Rhys-Davies le gusta la historia y le apasiona el personaje.
"Este hombre extraordinario toma una de las partes del mundo más primitivas, salvajes, brutales, paganas, con sacrificios humanos, y en un par de siglos, literalmente debido a él y a la cristianización de Irlanda, el país se convierte en la Atenas del norte, de una forma extraña, en el extremo del mundo civilizado, en la época que llamamos, neciamente, las Eras Oscuras. Es una de las grandes luces de aprendizaje y erudición", proclama el actor.
Rhys-Davies explica algo que le hizo pensar durante el rodaje: para escribir con pluma y tinta hay que pararse cada pocos segundos a mojar la tinta... y eso ayuda a pensarse las cosas. "No tenían nuestra habilidad de simplemente borbotear palabras, como hacemos; tenían que pensar", señala.
San Patricio era ciudadano romano en Britania, un adolescente de familia rica, secuestrado a los 16 años, esclavizado por piratas irlandeses. Aprendió a vivir como un esclavo, en pobreza, como pastor, durante 6 años. Rhys-Davies enumera sus logros. "Vivía en una colina desnuda, con apenas unas ropas de pieles para mantenerse medio helado. Es un gigante. Su cristianismo es práctico en las circunstancias más duras y terribles.
Lo suyo no son unos minutos de glamur, es toda una vida: de un origen privilegiado, ser secuestrado, maltratado como esclavo, tanto como un hombre puede sufrirlo, y reencontrando su fe, escapando... y con esa necesidad de volver con sus captores para convertirles y perdonarles. Es un gigante"
Gordon Robertson, productor de la película y CEO de The Christian Broadcasting Network (CBN), habló al Catholic World Report sobre su entusiasmo por el personaje.
Gordon Robertson explica por qué le admira el espíritu misionero de San Patricio
"Hace 25 años un amigo me regaló una copia de su 'Confesión', en que escribe de su vida. Yo era un misionero en la India, y el texto me habló. Predicó en un entorno de gente que no conocía a Dios ni la Escritura. Empecé a usar antes de predicar su famosa oración: 'Cristo conmigo, Cristo ante mí, Cristo detrás de mí, Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí...'".
Robertson señala que no sólo fue valiente al escapar de su esclavitud, sino, sobre todo, al decidir volver a evangelizar a sus captores. "Volvió sin armas, viajando por un país hostil, donde podían matarle o volverle a esclavizar, y cada día su vida estaba en riesgo", señala.
Le admiran dos cosas del santo que le hacen asombrosamente moderno. "En primer lugar, en su Carta a los soldados de Corotico, se opone con fuerza al tráfico sexual. También se mantuvo firme contra la esclavitud. Es fascinante, porque escribía en el siglo V". El productor espera que la película y el ejemplo del santo ayude a suscitar vocaciones misioneras.
"Decidimos usar sus propias palabras. Nos han llegado dos de sus escritos: su Confesión y su Carta a los Soldados de Corotico. La película se basa sobre todo en su confesión. Añadimos algunas cosas, como cuando enciende un fuego en una colina contra las órdenes del druida del rey. Pensamos que había fuentes históricas suficientes para apoyarlo. En esta película oyes lo que Patricio escribió de sí mismo. Incluso el título, 'I Am Patrick', se eligió porque así empieza su confesión".
El productor detalla que los escenarios -y todo lo demás- se filmó en Inglaterra e Irlanda, en lugares históricamente ligados al santo. "En Inglaterra construimos una villa romana, parecida a la que debió tener Patricio de joven. Su padre era un patricio romano que recaudaba impuestos", recuerda.
Por supuesto, el equipo de rodaje tuvo problemas con el clima, siempre lluvioso. Para la escena final lograron un momento soleado: "fue un momento especial".
Explica que al principio Rhys-Davies iba a ser sólo la voz del narrador, pero al escuchar sus textos, decidieron que interpretara también al santo anciano. Sean O’Meallaigh, que interpreta al santo en la mediana edad, había interpretado 10 años antes al Patricio joven en la televisión irlandesa y se conocía la historia.
"Si alguien cree que el Día de San Patricio es sólo cosa de cerveza y tréboles, está muy lejos del Patricio histórico", afirma el productor, que se declara fan del libro de Thomas Cahill "De cómo los irlandeses salvaron la civilización" (Belacqua, 2007), que describe el papel de los monasterios y misioneros irlandeses conservando la cultura, explorando y creando centros civilizadores.