Película rodada en Tarragona que recordará al primer mártir cristiano de la historia de España
El obispo Fructuoso de Tarragona es el mártir más antiguo documentado en la historia de España: según las actas de su martirio, fue quemado vivo el 21 de enero del año 259 junto a sus diáconos Eulogio y Augurio. La ejecución tuvo lugar en el anfiteatro romano de la ciudad, en el marco de las persecuciones contra los cristianos iniciadas por el emperador Valeriano I.
Ahora, 1.766 años después, la historia del primer mártir hispano se ha convertido en una película que se estrenará el próximo domingo 19 de enero —dos días antes de la fiesta de san Fructuoso, que la Iglesia celebra el 21 de enero, fecha de su martirio— en el Teatro Tarragona de la ciudad homónima, en dos pases con entrada gratuita, a las 17h y a las 19h.
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Andreu Muñoz dirige ‘La Pasión de San Fructuoso’, una adaptación al cine de la obra teatral de un mártir que se representa en Tarragona desde hace más de 30 años
La película, llamada La Pasión de San Fructuoso, está dirigida por Andreu Muñoz Melgar, director del Museo Bíblico Tarraconense y delegado diocesano para la cultura, que pretende «transmitir un relato fundamentado en hechos reales que permite decodificar el gran patrimonio monumental cristiano de Tarragona», según recoge el semanario Catalunya Cristiana.
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Muñoz es también el autor de la obra teatral con el mismo nombre, que se estrenó en 1990 y que desde entonces se ha venido representando cada dos años. En 2018, la Asociación Cultural San Fructuoso representó la obra en el mismo anfiteatro en el que se asesinó a los tres mártires, pero desde entonces no ha podido repetirlo, y han volcado sus energías en este proyecto audiovisual.
Tanto la obra como la película se basan en la Passio Fructuosi, un documento anónimo, posiblemente escrito por un soldado, que recoge los hechos ocurridos y que incluso llegó a manos del célebre san Agustín, que se refirió a él en un sermón.
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La película de Muñoz ha sido rodada en los mismos lugares donde ocurrió la acción, en catalán, pero está doblada al castellano, el inglés y el francés. «para internacionalizar la historia de los primeros mártires cristianos de la península ibérica», dice Muñoz.
En el proyecto han participado más de un centenar de personas, entre actores y el trabajo detrás de las cámaras. Ha contado con el apoyo económico del Ayuntamiento y la Diputación de Tarragona, y con la ayuda logística del arzobispado. Las entradas para los dos pases del 19 de enero se pueden conseguir a través de esta página web, y son gratuitas.
San Sebastián, soldado romano y Jefe de la Guardia Pretoriana
Cuando un cristiano se encuentra ante la disyuntiva de elegir entre Dios y el césar, entre salvar la vida o salvar su alma, ¿cómo responderá? Esta es la historia real de San Sebastián, un hombre que fue fiel a Cristo y a su conciencia antes que arrodillarse ante el mundo. Un puñado de incienso puede tener consecuencias eternas.
A todos nos suena la imagen de un joven atado al tronco de un árbol y con el cuerpo atravesado por varias flechas, pero poco sabemos de él, aparte de que se llamaba San Sebastián y fue martirizado en tiempos de los romanos. Sin embargo, su ejemplo sigue siendo para nuestros tiempos una llamada acuciante a la fidelidad a Cristo en contra de las fatuas promesas del mundo.
El 20 de enero del 2024 se estrenó gratuitamente en YouTube «San Sebastián, mártir», un nuevo vídeo inspirado en la figura de este gran santo. El proyecto forma parte de una iniciativa poco común en España: un campamento de verano organizado por la comunidad Siervos del Hogar de la Madre para enseñar a los jóvenes las técnicas más modernas de cinematografía y así colaborar en lo que Benedicto XVI llamaba la evangelización del «sexto continente»: internet.
Aunque la mayoría de los participantes son noveles, el equipo que dirige la grabación lleva varios años trabajando en la evangelización a través de los medios de comunicación, particularmente con el programa para evangelizar con humor «Catholic Stuff» (pueden verlo aquí: https://www.youtube.com/@cosascatolicas ).
En 2016, Martin Scorsese estrenó la controvertida película «Silencio», cuya trama nos presenta a unos jesuitas que llegan al Japón del siglo XVII a buscar un compañero que ha apostatado y a acompañar a los cristianos perseguidos y torturados, pero acaban renegando de la fe.
Este nuevo vídeo pretende mostrar cómo, si bien la fidelidad hasta el martirio es un don que supera las solas fuerzas del hombre, es necesario el heroísmo para abrazar con valor la cruz de cada día y dar testimonio de Cristo en una sociedad descreída y aun amenazadora.
San Sebastián fue uno de los hombres de confianza del emperador Diocleciano, quien le nombró tribuno y jefe de cohorte sin saber que era cristiano. A pesar de que muchos creyentes abjuraron de la fe sometiéndose al decreto imperial por el cual todos los ciudadanos romanos debían ofrecer sacrificios idolátricos, Sebastián se mantuvo fiel al Señor y ayudó a muchos cristianos que estaban en la cárcel.
Aquello le costaría la vida. Las representaciones habituales del santo nos han convencido de que murió asaeteado por orden del emperador Valeriano, pero no fue así del todo: sobrevivió a la lluvia de flechas y, con la ayuda de santa Irene y santa Lucina, consiguió recuperarse.
Sus amigos le aconsejaron que huyera de Roma, pues la persecución de Diocleciano contra los cristianos arreciaba. Sin embargo, Sebastián hizo algo extraordinario: no solo se negó a huir, sino que se presentó nuevamente ante el emperador, quien le daba por muerto, y le echó en cara todas las atrocidades que estaba cometiendo.
Diocleciano no quiso saber más de él y ordenó que le flagelaran hasta la muerte. Después, los soldados arrojaron el cadáver a un lodazal, de donde fue recogido por los cristianos y enterrado solemnemente.
Les recomendamos que estén atentos al estreno del vídeo y lo den a conocer. Esta iniciativa ha sido realizada sin ánimo de lucro, por puro amor al Señor y a la Iglesia, tan necesitada de testigos audaces que busquen agradar a Dios antes que a los hombres.
Jordania presentó este miércoles una exposición en colaboración con el Vaticano que recorrerá varios países y en la que exhibe su legado cristiano al tiempo que se redefine como cuna del cristianismo y celebra los treinta años de relaciones con la Santa Sede.
Esta exposición, titulada ‘Jordania: el amanecer del cristianismo’, se enmarca en los esfuerzos del Ministerio de Turismo y Antigüedades jordano por desarrollar el turismo religioso y cultural, y fortalecer la posición del reino hachemita como destino turístico líder para la peregrinación cristiana.
La Ministra de Turismo de Jordania: "Salvaguardar el patrimonio cristiano"
La ministra de Turismo y Antigüedades jordana, Lina Anab, afirmó hoy en Amán que organizar esta muestra refleja el compromiso del reino de preservar las antigüedades y proteger los lugares y monumentos relacionados con las religiones.
La exposición se llevará a varios países, entre los que destacó Italia, Francia, Grecia, Portugal y otros de África y América Latina; y su presentación coincide con el trigésimo aniversario de las relaciones entre Jordania y el Vaticano.
Asimismo, explicó que esta exhibición busca resaltar la importancia de Jordania como origen de la religión y preservar la presencia cristiana en la región como parte integral del país.
La idea de realizar esta exposición surgió debido a la situación actual en la Franja de Gaza y la extensión del conflicto en los países de alrededor, lo que llevó a Jordania a impulsar esta iniciativa para confirmar que es un país seguro en un intento de restaurar la confianza de los turistas.
Esta exposición se llevará a cabo del 31 de enero al 28 de febrero y se exhibirán más de 90 piezas de oro raras para contar una historia sobre el patrimonio jordano y descubrir la historia de las religiones en Jordania, además de «mostrar el mensaje de paz que despegó, floreció y se estableció en la tierra bendita de Jordania».
«Hay quienes no saben que el cristianismo existe en Jordania, por eso hay que decirles que el cristianismo comenzó en Jordania», afirmó Anab en rueda de prensa.
Según la ministra, la exposición llevará al visitante a un viaje en el tiempo para explorar los lugares sagrados de Jordania, que son las principales estaciones de peregrinación cristiana aprobadas por el Vaticano.
Entre los más destacados se encuentran Mar Elias, el lugar de nacimiento del profeta Elíasy la Iglesia de Nuestra Señora de la Montaña en Anyara, así como el santuario del profeta Moisés y el castillo de Makur, el lugar del martirio de Juan Bautista.
La exposición también mostrará diversas piezas, que van desde finos mosaicos hasta símbolos antiguos, como el símbolo del pez, considerado una de las piezas más importantes y raras que influyen en la historia de la libertad.
La exposición también destaca el papel de los primeros cristianos en Jordania en diversas artes, ingeniería y tecnología para observar la excelencia cultural y artística, desde el siglo I d.C. hasta nuestros días.
Carta de Plinio el Joven dirigida al emperador Trajano
La carta sobre los cristianos de Plinio el Joven (Plin. Ep. X 96) es uno de los documentos más comentados. Debe datarse entre el 18 de septiembre del 111 y el 3 de enero del año 112, durante la legación de Plinio en Bitinia-Ponto.
Plinio el Joven (nacido en 61/62 d.C. en Novum Comum (actual Como) en el norte de Italia; murió después del 111 d.C.) fue un importante testigo romano de los acontecimientos del cristianismo primitivo. Plinio fue un administrador que alcanzó los más altos cargos de pretor y cónsul.
Los académicos han reconocido la amplia gama de temas y personas a las que Plinio acudió, especialmente a través del medio de la escritura:
“Plinio el Joven mantuvo una voluminosa correspondencia con la gente que conocía. Estas cartas tratan tanto temas técnicos como debates senatoriales y cuestiones de estilo, temas tan comunes como la enfermedad y la muerte o las inundaciones del Tíber ... Revelan una personalidad tan versátil y variada como los temas que trata su autor ” .
Los escritos de Plinio evidencian un profundo y arraigado respeto por las magistraturas en los reinados de los emperadores Nerva y Trajano. Era justo en su trato con los demás y aparentemente velaba por el bienestar de los enfermos, los pobres y los ancianos.
Nos enteramos de que fundó una escuela, estableció un fondo para niños pobres y gastó parte de sus propias finanzas para ayudar a otros, como en el caso de elevar a su amigo Romatius Firmus al rango ecuestre y proporcionar una dote para la hija de Quintiliano. Una pasión particular de Plinio era la escritura y la literatura.
Leía mucho, incluidos los géneros de historia, comedia, poesía y oratoria, y pasaba gran parte de su tiempo preparando casos judiciales. Mantuvo correspondencia con otros escritores de renombre de su tiempo, incluidos los historiadores Suetonio y Tácito. Según todos los informes, Plinio era una persona de renombre.
Correspondencia con el emperador Trajano sobre los cristianos
Hacia el final de su carrera como gobernador de Bitinia y Ponto (noroeste de Turquía), Plinio escribió cartas al emperador Trajano (r. 98-117 d. C.) en varias ocasiones. Quizás la más famosa es la carta que escribió pidiendo consejo sobre cómo tratar con los cristianos (Epist. 10.96). Es un extracto extenso, pero vale la pena citarlo en su totalidad, y luego seguiremos con la respuesta de Trajano:
“Es mi regla, señor, referirle a usted todos los asuntos de los que no estoy seguro. Porque, ¿quién es más capaz de guiar mi incertidumbre o informar mi ignorancia? Como nunca he estado presente en ningún juicio de los cristianos, desconozco el método y los límites que deben observarse al examinarlos o castigarlos.
También he tenido grandes dudas sobre si se debe hacer alguna diferencia en razón de la edad, o alguna distinción permitida entre el más joven y el adulto; si retractarse permite un perdón, o si un hombre ha sido cristiano una vez, no le ayuda a retractarse; si la mera profesión de cristianismo, aunque sin delitos, o solo los delitos asociados con él, son punibles.
Mientras tanto, el método que he observado con los que me han sido denunciados como cristianos es este: les interrogué si eran cristianos.Si lo confesaron, repetí la pregunta una segunda y una tercera vez, agregando la amenaza de la pena capital. Si aún perseveraban, ordené que los llevaran a la ejecución.
Sea cual sea la naturaleza de sus creencias, al menos no podía sentir ninguna duda de que la terquedad y la obstinación inflexible merecían un castigo. Había otros también poseídos por la misma locura, pero siendo ciudadanos de Roma les ordené que fueran enviados allí. Estas acusaciones se extendieron (como suele ser el caso) por el mero hecho del asunto que se investiga y salieron a la luz varias formas de la travesura.
Se colocó un cartel, sin firma, acusando a un gran número de personas por su nombre. Aquellos que negaron ser, o habían sido, cristianos, que repitieron después de mí una invocación a los dioses y ofrecieron adoración, con vino e incienso, a tu estatua,que había ordenado traer para este propósito, junto con las imágenes de los dioses, y que finalmente maldijo a Cristo —todas las cosas que se dice que ningún cristiano verdadero puede ser obligado a hacer— pensé que deberían ser despedidos.
Otros que fueron nombrados por ese informante al principio se confesaron cristianos, pero poco después lo negaron, diciendo que lo habían sido, pero que habían cesado, unos tres años atrás, otros muchos años atrás, y unos pocos hasta veinte años atrás. Todos adoraron tu estatua y las imágenes de los dioses, y maldijeron a Cristo.
Afirmaron, sin embargo, que toda su culpa o error era que tenían la costumbre de reunirse en un cierto día fijo antes de que amaneciera, y de cantar en versos alternos un himno a Cristo como a un dios, y de atarse a sí mismos. por un juramento solemne, no a las malas acciones, pero nunca cometer ningún fraude, robo,o adulterio, para nunca falsificar su palabra, ni para negar una prenda cuando fueron llamados a entregarla.
Después de esto, tenían la costumbre de separarse y luego reunirse para participar de la comida, pero comida ordinaria e inocente. Incluso esta práctica, sin embargo, la habían abandonado después de la publicación de mi edicto, por el cual, según sus órdenes, había prohibido las asociaciones políticas.
Por tanto, pensé que era más necesario extraer la verdad real, con la ayuda de la tortura, de dos esclavas, a las que llamaban diaconisas: pero no pude descubrir nada más que una superstición depravada y excesiva. Por tanto, he aplazado el procedimiento y me apresuré a consultarle. Porque me pareció que valía la pena referirme a usted, especialmente considerando los números en peligro.
Muchas personas de todas las edades y rangos y de ambos sexos están siendo y serán llamadas a juicio. Porque esta superstición contagiosa no se limita solo a las ciudades, sino que también se ha extendido por las aldeas y distritos rurales. Sin embargo, parece posible comprobarlo y corregirlo.
Es cierto, al menos, que los templos, que estaban casi desiertos, comienzan ahora a ser visitados nuevamente; y los ritos sagrados, después de un largo interludio, vuelven a ser revividos. Existe una demanda generalizada de animales de sacrificio, para la que hasta ahora sólo se encontraban compradores en raras ocasiones.
A partir de esto, es fácil imaginar que una multitud de personas pueden ser recuperadas de este error, si se deja una puerta abierta para que cambien de opinión ".
El emperador Trajano luego respondió brevemente a Plinio (a quien llamó Secundus; Epist. 10.97):
—El método que ha seguido, segundo mío, para examinar los casos de los que le denunciaron como cristianos es el adecuado. No es posible establecer una regla general que pueda aplicarse como norma fija en todos los casos de esta naturaleza. No se debe realizar ninguna búsqueda de estas personas.
Cuando son denunciados y declarados culpables, deben ser castigados; con la restricción, sin embargo, de que cuando un individuo niega que es cristiano y da prueba de ello, es decir, adorando a nuestros dioses, será perdonado sobre la base del arrepentimiento, aunque anteriormente haya incurrido en sospechas.
Las acusaciones anónimas no deben admitirse como prueba contra nadie, ya que está introduciendo un precedente muy peligroso y de ninguna manera agradable a nuestro tiempo ”.
¿Qué aprendemos de estas cartas?
El emperador Trajano elogia a Plinio por su correcto curso de acción al tratar con los cristianos, aparentemente reconociendo la difícil situación que enfrenta. La carta de Plinio evidencia que los cristianos se enfrentaban a la persecución bajo la autoridad romana, aunque esto ciertamente estaba justificado en su opinión.
Plinio es un testigo hostil del floreciente movimiento cristiano al que se refiere como "contagioso" y como una "superstición depravada y excesiva". Aquellos que se adscriben a la fe están todos poseídos por la "misma locura" considerada digna del castigo de Roma. El proceso de castigo, dice Plinio, fue que los sospechosos de ser cristianos fueron interrogados y luego se les ordenó que se retractaran de su fe si admitían ser creyentes en Cristo.
Las respuestas de los cristianos ante el juicio con amenazas de tortura e incluso ejecución son las que cabría esperar: algunos se retractaron de su fe negando haber sido cristianos, posteriormente maldijeron a Cristo, rindieron reverencia a los dioses de Roma y ofrecieron vino e incienso a la estatua de Trajano. A continuación, estos cristianos fueron despedidos sin más condenación.
Otros cristianos se mantuvieron firmes en su fe, y luego fueron enviados para ser ejecutados. En estas circunstancias, es evidente que Plinio no estaba seguro de cómo responder. El cristianismo dentro de su provincia y el Imperio era visto como una plaga, pero ¿estaba castigando a los culpables de una manera apropiada?
La carta de Plinio también proporciona uno de los primeros testimonios no cristianos de la existencia de Jesús, probablemente escrito ochenta años después (2).
Plinio indica que había un gran número de cristianos, muchos de los cuales eran conocidos por su posición y constituían un abanico de edades, clases sociales y sexos. La carta revela que ya en el siglo I d.C. el movimiento cristiano había crecido significativamente y se extendía más allá de su lugar de origen en Jerusalén.
Los cristianos no solo se encontraban dentro de las grandes ciudades del Imperio, sino también en áreas rurales y aldeas. También sucedió que los templos, presumiblemente dedicados a los dioses romanos, se estaban volviendo desiertos y que los vendedores de carne de sacrificio luchaban por encontrar compradores, evidentemente porque más personas se estaban convirtiendo al cristianismo.
Aunque la carta de Plinio aquí refleja la realidad histórica a raíz de la expansión cristiana,hace uso de una hipérbole y una floritura retórica para comunicarle a Trajano la gravedad de la situación. Plinio tampoco habría querido arriesgarse a darle a Trajano la impresión de que estaba informando sin verdad sobre su provincia.
Además, aprendemos de esta carta que los cristianos tenían la costumbre de reunirse en un día determinado (el domingo) antes de que amaneciera. Que los cristianos se reunieran antes de que amaneciera (es decir, en la mañana) es interesante en este contexto., ya que parece posible que a principios del siglo II como muy tarde, los cristianos comenzaron a celebrar servicios de oración y canto los domingos por la mañana antes del trabajo. Estos servicios matutinos tuvieron lugar junto a las reuniones eucarísticas del domingo por la noche.
Según Flavio, los esenios en Judea y en otras partes de Palestina se reunían antes del amanecer todos los días de la semana y luego nuevamente para cenar.
En estas reuniones los cristianos adoraban a Cristo a través del canto y tenían un código moral para evitar males como el fraude, el robo y el adulterio. Además, nos enteramos de que había diaconisas en la iglesia, dos de las cuales Plinio había torturado.
Plinio el Joven a la luz de las fuentes cristianas del Nuevo Testamento
Aunque existen limitaciones, varios detalles de la carta de Plinio se corresponden con lo que aprendemos de los textos del Nuevo Testamento. Del libro de los Hechos , escrito alrededor del año 80 y que narra el surgimiento de la iglesia primitiva, estalló una gran revuelta justo al sur de Éfeso (19: 23-41).
Una gran cantidad de personas en el área se estaban convirtiendo al cristianismo, lo que llevó a los plateros a quebrar al verse incapaces de vender sus imágenes de los dioses. La lectura más natural de Hechos y las cartas de Plinio es que la gente se estaba convirtiendo al cristianismo y que esto tuvo un impacto negativo en los negocios locales relacionados con los templos y la religión romana .
Como se señaló, Plinio da fe de la presencia de diaconisas dentro del movimiento cristiano primitivo. Las diaconisas son mencionadas décadas antes por el apóstol Pablo, nuestro primer autor cristiano. De la carta de Pablo a los Romanos , aprendemos de una diaconisa de nombre Febe, a quien Pablo encomendó la tarea de entregar la carta a la iglesia en Roma (16: 1-2).
San Pablo escribió esta carta a mediados y finales de la década de los 50 d.C., sugiriendo que las mujeres desempeñaron un papel durante las primeras etapas de la formación del cristianismo.
La respuesta de Trajano es informativa. Aunque los cristianos experimentaron persecución durante este período temprano, a Plinio se le indica que no los persiga como si estuvieran fuera una caza de brujas. De hecho, los cristianos debían ser castigados, pero solo si se les declaraba culpables con suficientes pruebas. Trajano parece preocupado por los casos de acusación anónima que podrían haber estado impugnando este proceso judicial, de ahí su instrucción a Plinio de tener esto en cuenta.
Como fuente del cristianismo primitivo en el Imperio Romano, la carta de Plinio y la respuesta de Trajano son fuentes valiosísimas de información sobre cómo era ser un seguidor de Cristo en ese momento.
Benedicto XVI explicaba la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
Se pide a todos los cristianos redescubrir los valores que constituyen la unidad de la primera comunidad cristiana de Jerusalén.
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 17 de enero de 2011
El texto formaba parte de los materiales distribuidos por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos. La base del documento ha sido redactada por un equipo de representantes ecuménicos de Jerusalén.
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Hace dos mil años, los primeros discípulos de Cristo reunidos en Jerusalén tuvieron la experiencia de la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés y han estado reunidos en la unidad que constituye el cuerpo del Cristo. Los cristianos desiempre y de todo lugar ven en este acontecimiento el origen de su comunidad de fieles, llamados a proclamar juntos a Jesucristo como Señor y Salvador.
Aunque esta Iglesia primitiva de Jerusalén ha conocido dificultades, tanto exteriormente como en su seno, sus miembros han perseverado en la fidelidad y en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones.
No es difícil constatar que la situación de los primeros cristianos de la Ciudad Santa se vincula hoy a la Iglesia de Jerusalén. La comunidad actual conoce muchas alegrías y sufrimientos que fueron las de la Iglesia primitiva: sus injusticias y desigualdades, sus divisiones, y también su fiel perseverancia y su consideración de una unidad mayor entre los cristianos.
Las Iglesias de Jerusalén nos hacen actualmente entrever lo que significa luchar por la unidad, incluso en las grandes dificultades. Nos muestran que la llamada a la unidad puede ir bien más allá de las palabras y orientarnos de verdad hacia un futuro que nos haga anticipar la Jerusalén celestial y contribuir a su construcción.
Es necesario el realismo para que esta idea se convierta en realidad. La responsabilidad de nuestras divisiones nos incumbe; son fruto de nuestros propios actos. Debemos transformar nuestra oración, y pedir a Dios transformarnos nosotros mismos para que podamos trabajar activamente para la unidad. Tenemos buena voluntad para pedir por la unidad. Puede que el Espíritu Santo nos anime a nosotros mismos ante el obstáculo de la unidad; ¿nuestra propia soberbia impide la unidad?
La llamada a la unidad llega este año desde Jerusalén, la Iglesia madre, a las Iglesias del mundo entero. Conscientes de sus propias divisiones y de la necesidad de hacer ellas mismas mucho más por la unidad del Cuerpo de Cristo, las Iglesias de Jerusalén piden a todos los cristianos redescubrir los valores que constituyen la unidad de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, cuando era asidua a la enseñanza de los Apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones.
He aquí el desafío que tenemos. Los cristianos de Jerusalén piden a sus hermanos y hermanas hacer de esta semana de oración la ocasión de renovar su compromiso para trabajar por un verdadero ecumenismo, arraigado en la experiencia de la Iglesia primitiva.
Cuatro elementos de unidad
Las oraciones de 2011 para la Semana de oración por la unidad de los cristianos han sido preparadas por los cristianos de Jerusalén, que eligieron el tema de los Hechos 2,42: “Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones.”
Este tema nos recuerda los orígenes de la primera Iglesia de Jerusalén; invita a la reflexión y a la renovación, a una vuelta a los fundamentos de la fe; invita a recordar el tiempo en que la Iglesia era aún indivisa. Cuatro elementos se presentan para meditar este tema; fueron características destacadas de la comunidad cristiana primitiva y son esenciales para la vida de toda comunidad cristiana. En primer lugar, los apóstoles transmitieron la Palabra.
En segundo lugar, una de las características destacadas de la primera comunidad que creía cuando se reunía, era la comunión fraterna (koinonia). Una tercera característica de la Iglesia primitiva consistía en celebrar la Eucaristía (la “fracción del pan”), en memoria de la Nueva Alianza que Jesús realizó a través sus sufrimientos, su muerte y su resurrección. El cuarto aspecto era la ofrenda de una oración continua. Estos cuatro elementos son los pilares de la vida de la Iglesia y de su unidad.
La comunidad cristiana de Tierra Santa propone poner de relieve estos elementos fundamentales y ruega a Dios por la unidad y la vitalidad de la Iglesia extendida por el mundo. Los cristianos de Jerusalén invitan a sus hermanas y hermanos en todo el mundo a unirse a su oración en su lucha por la justicia, la paz y la prosperidad de todos los pueblos de esta tierra.
Los temas del Octavario
Un planteamiento de fe puede ser percibido a través de los temas del octavario. Desde su inicio en la habitación superior, la comunidad cristiana primitiva experimenta la efusión del Espíritu Santo, que la vuelve capaz de crecer en la fe y la unidad, en la oración y la acción, para convertirse realmente en la comunidad de la resurrección, unida a Cristo en su victoria sobre todo lo que nos separa unos de otros y de Él.
La Iglesia de Jerusalén se transforma así en faro de esperanza, anticipo de la Jerusalén celestial, llamada a reconciliar no solamente nuestras Iglesias sino a todos los pueblos. Este camino es guiado por el Espíritu Santo que conduce a los primeros cristianos al conocimiento de la verdad sobre Jesucristo, y llena a la Iglesia primitiva de signos y maravillas.
Prosiguiendo su planteamiento, los cristianos de Jerusalén se reúnen con fervor para escuchar la Palabra de Dios transmitida por la enseñanza de los apóstoles, y se reúnen en la comunión fraterna para celebrar su fe en el sacramento y la oración. Llena de poder y de esperanza en la resurrección, la propia comunidad celebra la certeza de su victoria sobre el pecado y la muerte, para tener el proyecto y el valor de ser ella misma instrumento de reconciliación, capaz de inspirar a todos los pueblos y de llamarles decididamente a superar las divisiones y las injusticias que sufren.
El día primero sitúa los orígenes de la Iglesia madre de Jerusalén y se muestra claramente la continuidad con la Iglesia extendida hoy a través del mundo. Nos recuerda el valor de la Iglesia primitiva que daba fielmente testimonio a la verdad, al igual que hoy nosotros tenemos que trabajar por la justicia tanto en Jerusalén como en el resto del mundo.
El día segundo recuerda que la primera comunidad reunida en Pentecostés se componía de orígenes muy distintos, y que, de la misma manera, se encuentran hoy en la Iglesia de Jerusalén una gran diversidad de tradiciones cristianas. Tenemos presente el desafío de realizar una unidad visible aún más extendida, porlos medios que tienen en cuenta nuestras diferencias y nuestras tradiciones.
El día tercero presta atención al aspecto más fundamental de la unidad: la Palabra de Dios comunicada a partir de la enseñanza de los apóstoles. La Iglesia de Jerusalén nos recuerda que, cualesquiera que sean nuestras divisiones, esta enseñanza nos exhorta a que nos gastemos por amor los unos a los otros, y en la fidelidad al único cuerpo que es la Iglesia.
El día cuarto insiste sobre la participación como segunda expresión de la unidad. Sobre el método de los primeros cristianos que ponían todo en común, la Iglesia de Jerusalén pide a todos sus hermanos y hermanas de la Iglesia compartir sus bienes y sus preocupaciones en la alegría y la generosidad de corazón, para que nadie permanezca en la necesidad.
El día quinto se refiere al tercer aspecto de la unidad: la fracción de pan, que nos reúne en la esperanza. Nuestra unidad se extiende más allá de la santa comunión; debe implicar una actitud correcta en cuanto a la vida moral, a la persona humana y al conjunto de la comunidad. La Iglesia de Jerusalén pide a los cristianos unirse en “la fracción del pan”, ya que una Iglesia dividida no puede expresarse con autoridad sobre las cuestiones de justicia ypaz.
El día sexto presenta la cuarta característica de la unidad; como la Iglesia de Jerusalén, sacamos nuestra fuerza del tiempo que pasamos orando. Nuestro Padre, muy especialmente, nos llama a todos, débiles o fuertes, tanto en Jerusalén como en el resto del mundo, a trabajar juntos por la justicia, la paz y la unidad para que venga el reino de Dios.
El día séptimo nos lleva más allá de estos cuatro elementos de unidad: la Iglesia de Jerusalén proclama alegremente la resurrección, incluso mientras aguanta el sufrimiento de la cruz. La resurrección de Jesús es para los cristianos de la Jerusalén actual una esperanza y una fuerza que les hace capaces de seguir siendo constantes en su testimonio, y de trabajar por la libertad y la paz en la Ciudad de la paz.
El día octavo concluye el planteamiento sobre una llamada hecha por las Iglesias de Jerusalén en favor de un servicio más extenso: el de la reconciliación. Aunque los cristianos llegasen a la unidad entre ellos, no habrán acabado su trabajo, ya que ellos mismos deben reconciliarse con otros. En el contexto de Jerusalén, se significa entre palestinos e israelíes; en otras comunidades, los cristianos deben buscar la justicia y la reconciliación en el contexto que les es propio.
El tema de cada día se ha elegido no solamente para recordarnos la historia de la Iglesia primitiva, sino también para que las experiencias de los cristianos de la Jerusalén actual estén presentes espiritualmente, y nos inviten a reflexionar a todos sobre la manera en que podemos aprovechar en nuestras comunidades cristianas locales este tipo de experiencia.
Durante este planteamiento de ocho días, los cristianos de Jerusalén nos invitan a proclamar y a testimoniar que la unidad -en su pleno sentido de fidelidad a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones- nos hará capaces de triunfar juntos sobre el mal, no sólo en Jerusalén, sino por todas partes del mundo.
San Marcelo I, es el número treinta de la serie de los Papas.
Su pontificado fue muy corto, del año 308 al 309.
La Iglesia había salido robustecida de las persecuciones del siglo III. Hubo después de Decio y Valeriano un tiempo de tolerancia que no duró mucho. Diocleciano, en su largo reinado, del año 284 al 305, fue respetuoso al principio.
Pero al final, del año 303 al 305, se desató una violenta persecución, la más fuerte de las habidas hasta entonces. El emperador publicó varios edictos persecutorios, y en las diversas regiones del Imperio hubo muchos mártires, entre ellos el Papa San Marcelino en el año 304.
Marcelo, que había querido acompañar al Papa en el martirio, fue en las persecuciones el gran animador de la vida cristiana por su caridad y su celo apostólico. Su elección como Papa no pudo hacerse hasta el año 308, según las fuentes más verosímiles, cuatro años después del martirio del Papa San Marcelino. La triste situación de la época obstaculizaba la reunión de los Obispos que habían de elegirle, pues aunque Diocleciano abdicó el año 305, las dificultades siguieron con su sucesor Majencio.
Los Obispos comprendieron que Marcelo era el hombre que las circunstancias requerían. La persecución había atacado principalmente la organización de la vida de la Iglesia. Habían destruido los templos, quemado los libros sagrados, habían llevado a la apostasía o a la muerte preferentemente a Sacerdotes. Hacía falta, pues, un hombre de temple, suave y fuerte, que restaurara sobre todo la disciplina y la jerarquía.
Un problema espinoso tenía que afrontar el Papa. Eran los famosos "lapsi", que por debilidad se habían apartado de la Iglesia en la persecución. Unos exigían un rigorismo intransigente, otros una indulgencia demasiado blanda. El Papa impuso su autoridad. Abrió a todos las puertas de la reconciliación, pero a todos se exigiría la debida penitencia.
Algunos aún trataron al Papa de demasiado riguroso, lo que originó disturbios y revueltas en Roma, y los llamados "cismas romanos". Con el pretexto de las citadas revueltas, Majencio el usurpador, que ya que se encontraba seguro, se revolvió contra el Papa. San Marcelo fue primero cruelmente azotado y después condenado a cuidar bestias en las caballerizas romanas.
En enero del año 309 moría San Marcelo en silencioso martirio. Sus restos descansan bajo el altar mayor de la Iglesia, levantada en su honor, en la ciudad de Roma, en la Vía del Corso, en el lugar donde antes se levantara el establo público al que fue conducido Marcelo.
Del 18 al 25 de enero de 2025 se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
La Semana tiene el siguiente lema: "¿Crees esto?" (Juan 11,26).
Roma (Italia). Del 18 al 25 de enero de 2025, entre la Fiesta de la Cátedra de San Pedro y la de la conversión de San Pablo, se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, una iniciativa ecuménica en la que cristianos de todo el mundo, pertenecientes a diferentes tradiciones y confesiones, se encuentran espiritualmente en oración por la unidad de la Iglesia.
En el hemisferio sur, donde enero es un período de vacaciones, las iglesias celebran la Semana de Oración en otras fechas, por ejemplo, en el momento de Pentecostés, un período igualmente significativo para la unidadde la Iglesia. Más allá de la fecha, es importante que a lo largo del año tratemos de encontrar la oportunidad de rezar juntos para buscar la unidad de los cristianos.
El Comité Internacional nombrado por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (DPCU) y la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias(CMI) para la revisión y elaboración del material de la Semana 2025, se reunió en Italia, en el Monasterio de Bose, en la provincia de Biella, del 11 al 15 de septiembre de 2023.
De hecho, la redacción del manual había sido confiada a la comunidad monástica de Bose, que había designado a un grupo de hermanos y hermanas de la Comunidad para que redactaran el primer borrador del texto. Durante la reunión, este grupo local colaboró con el Comité Internacional para la revisión final del texto. La reunión fue copresidida por el reverendo Mikie Roberts, del CMI en Ginebra, y el reverendo Martin Browne, OSB, de la DPCU.
—¿Crees esto? (Jn 11,26) es el texto bíblico de referencia para la Semana que se inspira en el diálogo entre Jesús y Marta, durante la visita de Jesús a la casa de Marta y María en Betania, después de la muerte de su hermano Lázaro, narrado por el evangelista Juan. Jesús conduce a Marta a creer en la resurrección y revela su identidad como el Mesías: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que vive y cree en mí, no morirá jamás» (vv. 25-26).
Después de esta afirmación, Jesús le hace a Marta una pregunta personal muy directa y profunda: «¿Crees esto?» (vers. 26). Al igual que Marta, los primeros cristianos no podían permanecer indiferentes o pasivos ante estas palabras de Jesús que tocaban y escrutaban sus corazones; trataron de dar una respuesta comprensible a la pregunta de Jesús: «¿Crees esto?» Así, los Padres Nicenos se esforzaron por encontrar las palabras adecuadas para expresar el Misterio de la Encarnación y la Pasión, Muerte y Resurrección de su Señor en su totalidad.
En la espera de su retorno, los cristianos de todo el mundo estamos llamados a testimoniar juntos esta fe en la resurrección, que es fuente de esperanza y alegría, que debe ser compartida con todos los pueblos.
Es especialmente significativo que este año, en el que se celebra el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico de los cristianos tenido en Nicea en el año 325 d.C. Esta conmemoración ofrece la oportunidad de reflexionar y celebrar la fe de los cristianos, tal como se expresa en el Credo formulado durante ese Concilio, una fe que sigue viva y fecunda hoy.
La Semana de Oración 2025 nos invita, por tanto, a aprovechar esta herencia compartida y a profundizar más en la fe que nos une como cristianos. Vivir juntos la fe apostólica no significa reapertura de las controversias teológicas de aquel tiempo, que han perdurado a lo largo de los siglos, sino hacer una relectura, en oración, de los fundamentos de la Palabra de Dios y las experiencias eclesiales que condujeron a la celebración del Concilio y motivaron sus decisiones.
En el aniversario del Concilio de Nicea, la Celebración ecuménica de la Palabra de Dios de la Semana se centra en el significado de creer y en la afirmación de la fe, tanto personal como comunitaria: «Creo» y, juntos, «Creemos».
Los subsidios (en varios idiomas) incluyen una introducción al tema, un servicio ecuménico, una selección de lecturas breves y oraciones para cada día de la Semana.
Teniendo en cuenta el significado ecuménico del año 2025, también se han incluido breves textos patrísticos, en su mayoría del primer milenio, para ofrecer una visión de la reflexión cristiana de la época y para ayudar a situar las definiciones del Concilio de Nicea en el contexto en el que se originaron y por el que estuvieron influenciadas. Este material se puede utilizar de diversas maneras, no solo para la Semana de Oración, sino durante todo el año 2025.
India - Ataques a cristianos en 2024, 100 más que el año anterior
Cerca de 600 incidentes pusieron a los creyentes en la diana de los radicales de la India ante la pasividad, en muchas ocasiones, de las autoridades
«La Policía te arresta y luego te hace preguntas mientras estás sentado en una celda», asegura Todd Nettleton, líder de la misión La Voz de los Mártires en Estados Unidos. Es solo una de las voces que se han alzado contra la creciente persecución a la que se ven sometidos los cristianos en la India. Según el Foro Cristiano Unido (UCF), entre enero y septiembre de 2024, los cristianos fueron víctimas de 585 incidentes, un récord histórico de persecución contra seguidores de Cristo.
«Antes de sentenciar un caso, los creyentes son arrestados y, en algunas ocasiones, permanecen en prisión durante meses o incluso años», denuncia Nettleton. La hostilidad hacia los cristianos se ha intensificado desde que el Primer Ministro Narendra Modi ganara su tercer mandato.
Numerosos obispos católicos y pastores evangélicos aseguran que los ataques y el acoso contra sus comunidades religiosas aumentó en 2024, impulsados por una creciente hostilidad, en especial en aldeas remotas de los estados del norte dominados por los hinduistas. El estado de Rajasthan, por ejemplo, aprobó un proyecto que podría castigar con penas de prisión de hasta 10 años para personas acusadas de supuestas conversiones religiosas forzadas.
Los cristianos de la India «no pueden profesar, practicar y propagar su fe en libertad, como consagra la Constitución, a causa de las injerencias, intimidaciones y atrocidades» que provocan los fundamentalistas hindúes, según ha denunciado el obispo de Lucknow, monseñor Gerald Mathias.
Según ha explicado el prelado indio a Asia News, «el número de ataques contra los cristianos y sus reuniones de culto va en aumento». La excusa que esgrimen los integristas hindúes siempre es la misma: incitar a sus correligionarios a convertirse al cristianismo.
Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad por la unidad
Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo.
Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad pidiendo el pleno cumplimiento de las palabras del Señor en la Última Cena: “Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros” (Juan 17,11). La oración de Cristo alcanza también a quienes nunca se han contado entre sus seguidores. Dice Jesús:
"Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño con un solo pastor" (Juan 10, 16).
En el Octavario por la Unión de los Cristianos pedimos por nuestros hermanos separados; hemos de buscar lo que nos une, pero no podemos ceder en cuestiones de fe y moral. Junto a la unidad inquebrantable en lo esencial, la Iglesia promueve la legítima variedad en todo lo que Dios ha dejado a la libre iniciativa de los hombres. Por eso, fomentar la unidad supone al mismo tiempo respetar la multiplicidad, que es también demostración de la riqueza de la Iglesia.
En el Concilio de Jerusalén, al tratar de los preceptos, los Apóstoles decidieron no imponer “más cargas que las necesarias” (Act XV, 28). Con ocasión de este octavario podemos dar un paso en ese identificarnos con los mismos sentimientos de Jesús. Concretar oración y mortificación pidiendo por la unidad de la Iglesia y de los cristianos. Este fue uno de los grandes deseos de Juan Pablo II (Encíclica Ut unum sint, nn. 1 a 4), y lo es asimismo de Benedicto XVI.
En estos días pedimos al Señor que acelere los tiempos de la ansiada unión de todos los cristianos. ¿La unión de los cristianos?, se preguntaba nuestro Padre. Y respondía: sí. Más aún: la unión de todos los que creen en Dios. Pero sólo existe una Iglesia verdadera. No hay que reconstruirla con trozos dispersos por todo el mundo (Homilía, Lealtad a la Iglesia).
La Iglesia es Santa porque es obra de la Santísima Trinidad. Es pueblo santo compuesto por criaturas con miserias: esta aparente contradicción marca un aspecto del misterio de la Iglesia. La Iglesia que es divina, es también humana, porque está formada por hombres y los hombres tenemos defectos, todos somos polvo y ceniza (Ecclo 17, 31), cita n.P.
Por nosotros mismos no somos capaces sino de sembrar la discordia y la desunión. Dios nos sostiene para que sepamos ser instrumentos de unidad, personas que saben disculpar y reaccionar sobrenaturalmente. Demostraría poca madurez el que, ante la presencia de defectos en cualquiera de los que pertenecen a la Iglesia, sintiese tambalearse su fe en la Iglesia y en Cristo. La Iglesia no está gobernada por Pedro, Pablo o Juan, sino por el Espíritu Santo. Jesús tuvo 12 Apóstoles, uno le falló...
Nuestro Señor funda su Iglesia sobre la debilidad –pero también sobre la fidelidad- de unos hombres, los Apóstoles, a los que promete la asistencia constante del Espíritu Santo.
La predicación del Evangelio no surge en Palestina por la iniciativa personal de unos cuantos. ¿Qué podían hacer los Apóstoles? No contaban nada en su tiempo; no eran ni ricos, ni cultos, ni héroes a lo humano., Jesús echa sobre los hombros de este puñado de discípulos una tarea inmensa, divina. No me elegisteis vosotros a mí, sino que soy yo el que os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto sea duradero, a fin de que cualquier cosa que pidieres al Padre en mi nombre, os la conceda (Juan 15,16).
Desde hace siglos la Iglesia está extendida por los cinco continentes; pero la catolicidad de la Iglesia no depende de la extensión geográfica, aunque esto sea un signo visible. La Iglesia era Católica ya en Pentecostés; nace Católica del Corazón llagado de Jesús. Ahora, como entonces, extender la Iglesia a nuevos ambientes y a nuevas personas requiere fidelidad a la fe, y obediencia rendida al Magisterio de la Iglesia.
Desde hace dos mil años, Jesucristo quiso construir su Iglesia sobre una piedra: Pedro, y el Sucesor de San Pedro en la cátedra de Roma es, por eso, el Vicario de Cristo en la tierra. Hemos de dar gracias a Dios porque ha querido poner al frente de la Iglesia un Vicario que la gobierne en su nombre. En estos días hemos de incrementar nuestra plegaria por el Romano Pontífice y esmerarnos en el cumplimiento de cuanto disponga.
San Pablo, a quien el Señor mismo llamó al apostolado, acude a San Pedro para confrontar su doctrina: “subí a Jerusalén para ver a Cefas, escribe a los Gálatas, y permanecí a su lado quince días”. (I,18).
El Octavario concluye conmemorando la conversión de San Pablo. El martirio de San Esteban, dice San Agustín, fue la semilla que logró la conversión del Apóstol. Dice textualmente: “Si Esteban no hubiera orado a Dios la Iglesia no tendría a Pablo” (cfr. S. Agustín, Serm, 315,7).
El principal obstáculo para la conversión, dice Scott Hahn son los mismos católicos... El principal apostolado que hemos de realizar en el mundo es contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad.
En el octavario del 2005 decía Juan Pablo II: Sin oración y sin conversión no hay ecumenismo. Podemos acudir a la Virgen María para ser más humildes y, por tanto, más fieles.
Reabre en Jordania la antigua iglesia de Áqaba, un testimonio excepcional del cristianismo previo a Constantino
En la ciudad portuaria de Áqaba, a orillas del mar Rojo, ha reabierto un yacimiento cristiano de finales del siglo III o comienzos del IV. Se trata de una iglesia construida específicamente para el culto, levantada antes de que el cristianismo obtuviera reconocimiento oficial en el Imperio romano.
El patrimonio histórico de la cristiandad cuenta desde hoy con un hito recuperado para el público y los estudiosos. En la ciudad portuaria de Áqaba, estratégicamente situada a orillas del Mar Rojo en Jordania, ha reabierto oficialmente un sitio arqueológico que desafía las cronologías convencionales del arte sacro. Este yacimiento no es solo una ruina más; los especialistas lo consideran una de las evidencias más antiguas y tangibles de un edificio levantado ex profeso para el culto cristiano, mucho antes de que la fe en Cristo saliera de la clandestinidad bajo el Edicto de Milán.
La importancia de este hallazgo radica en su antigüedad. Mientras que muchas de las grandes basílicas actuales fueron construidas tras el reconocimiento oficial del cristianismo por el emperador Constantino, la iglesia de Áqaba es un testimonio vivo de una comunidad que, aun en tiempos de incertidumbre y posible persecución, decidió erigir un templo estable y dedicado. Este hecho marca un punto de inflexión en nuestra comprensión del cristianismo primitivo en la región del Levante.
Un descubrimiento que cambió la arqueología bíblica
El yacimiento fue descubierto originalmente en 1998, durante una serie de excavaciones sistemáticas dirigidas por el reputado arqueólogo estadounidense Thomas Parker. En aquel momento, el equipo de investigación no imaginaba que bajo las arenas de la antigua «Aila» —el nombre romano de Áqaba— se encontraba una estructura que databa de finales del siglo III o principios del IV.
Jordania iglesia más antigua del mundo
A diferencia de las llamadas "iglesias domésticas" (domus ecclesiae), que eran viviendas privadas adaptadas para la oración, la estructura de Áqaba presenta una planificación arquitectónica clara y premeditada. Los investigadores han identificado una distribución de tipo basilical, que incluye una nave central, pasillos laterales y un ábside orientado ritualmente hacia el este. Esta disposición demuestra que la comunidad cristiana local ya poseía una organización litúrgica sofisticada y la capacidad económica y social para sostener una edificación de este calibre.
Evidencias materiales: Monedas, vidrio y la cruz de bronce
Para datar con precisión un edificio de tal antigüedad, los arqueólogos se han apoyado en una serie de hallazgos materiales que perfilan el entorno cotidiano de aquellos primeros fieles. Entre los muros conservados, se han recuperado numerosos objetos que actúan como "testigos silenciosos" de la fe. Destacan especialmente las lámparas de vidrio y las piezas de cerámica, pero el elemento cronológico determinante han sido las monedas romanas encontradas en el lugar.
Estas monedas permiten situar la construcción y el uso principal del edificio entre los años 293 y 303 de nuestra era. Esta fecha es crucial, ya que coincide con el periodo previo a la Gran Persecución de Diocleciano. El hecho de que una iglesia de este tamaño existiera en ese momento sugiere que, en ciertas zonas fronterizas del Imperio, como Aila, el cristianismo gozaba de periodos de relativa tolerancia o de una presencia tan arraigada que no podía ser ignorada.
Además de la estructura principal, el descubrimiento de un cementerio vinculado al templo ha aportado pruebas adicionales de su identidad. Entre los restos recuperados en el área funeraria, se hallaron fragmentos metálicos que han sido interpretados como partes de una cruz de bronce. Este pequeño objeto es uno de los indicios más claros y antiguos del uso iconográfico de la cruz en un contexto comunitario estable fuera de las catacumbas.
Jordania iglesia más antigua del mundo
Áqaba en el paisaje de la fe cristiana temprana
La reapertura de este sitio no es solo un evento turístico, sino una reivindicación de la memoria histórica de Jordania como tierra santa. Áqaba, por su posición como puerto comercial, era un crisol de culturas y creencias. La presencia de esta iglesia demuestra que el cristianismo no se expandió únicamente a través de los grandes centros urbanos como Roma o Antioquía, sino que floreció en los confines del desierto y en los puertos de intercambio mercantil.
Los vestigios de Áqaba nos hablan de una fe vivida en comunidad. No se trata de un monumento tardío construido para celebrar el triunfo del cristianismo, sino de un espacio de resistencia y devoción previo a los reconocimientos oficiales. Es un recordatorio de que la identidad cristiana se forjó en la sencillez de los muros de adobe y piedra, en la oración comunitaria frente a un ábside orientado al sol naciente y en la esperanza de una vida eterna testimoniada en su cementerio adyacente.
Conclusión: Un destino de peregrinación y cultura
Con la reapertura oficial del yacimiento, Jordania da un paso adelante en la protección de su patrimonio religioso. El sitio se presenta ahora como un destino cultural de primer orden, integrado en la ruta de los primeros siglos del cristianismo. Ofrece a los visitantes y peregrinos la oportunidad única de tocar las piedras que, hace más de mil setecientos años, albergaron los primeros himnos y oraciones de una Iglesia que empezaba a caminar con paso firme por la historia.
Este testimonio excepcional del cristianismo preconstantiniano nos invita a reflexionar sobre las raíces de la fe y la importancia de conservar estos vestigios que, a pesar del paso de los siglos y las inclemencias del desierto, han permanecido para contarnos quiénes fueron aquellos que nos precedieron en la huella de la fe.