Los  Santos Inocentes

La verdadera historia de los inocentes asesinados en Belén

El que hubiera sido un asesinato aislado o de poca trascendencia podría explicar la razón de que el historiador Flavio Josefo, que siempre presentó a Herodes como un tirano cruel, pasara por alto semejante barbarie.

La Biblia sitúa a Herodes El Grande detrás de la salvaje orden de ejecutar a los niños nacidos en Belén con el propósito de matar a Jesús, «un recién nacido a quien los magos de oriente designaron como el rey de los judíos». Si bien es difícil demostrar la historicidad de este hecho, la figura de Herodes se alimenta de relatos de similar violencia, incluido el asesinato de varios de sus propios hijos.

Eso a pesar de que las fuentes romanas, aliadas del rey idumeo, le presentan de forma favorable y le hacen responsable del esplendor económico que se vivió durante su reinado.

 

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La historicidad de la matanza

La Matanza de los Inocentes narrada en el Evangelio de Mateo (2:16-18) tiene su antecedente más directo en el episodio protagonizado por el gran enemigo del pueblo elegido: los egipcios, quienes ordenaron supuestamente asesinar a los bebés hebreos y forzaron a la familia de Moisés a esconderle en el río.

La Matanza de los Inocentes no aparece mencionada en los otros evangelios ni en textos del periodo, lo cual ha llevado a plantear si el episodio tuvo realmente lugar o pudo ser una malinterpretación de otro suceso.

«Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos», narra San Mateo sobre el edicto dictado por el gobernante hebreo que buscaba a acabar con la amenaza política de un niño designado como «el rey de los judíos». Sin embargo, la Matanza de los Inocentes no aparece mencionada en los otros evangelios ni en textos del periodo, lo cual ha llevado a plantear si el episodio tuvo realmente lugar o pudo ser una malinterpretación de otro suceso.

 

El historiador bíblico Daramola Olu Peters, en sus análisis del texto, defiende que se trata de una mala traducción de la palabra «matanza» y podría ser solo el asesinato de algún hijo de los aspirantes a ocupar el trono. Otros estudiosos vinculan la presunta matanza con el asesinato de los tres hijos de Herodes o alguna de las purgas que llevó a cabo el monarca durante su ascenso al poder.

Las exageradas cifras de muertos de los comentaristas antiguos no ayudan precisamente a ubicar el acontecimiento. Según los estudios demográficos, el poblado de Belén donde nació Jesús tenía en el año 4 a.C de 300 a 1.000 habitantes, de ellos solo habría entre 7 y 20 menores de dos años. Es por ello que, aunque hubiera tenido lugar la matanza, pudo tener poco eco.

El catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Piñero lo considera una reelaboración de la leyenda del malvado Faraón que quiso acabar con Moisés niño.

«Una vez que pasados los años se conocía la grandeza de tal o cual personaje, se confeccionaba a base de tradiciones más o menos fiables, o incluso de leyendas, una historia de su nacimiento en la que se ponían de relieve las circunstancias prodigiosas, maravillosas, divinas, del tal nacimiento.

Así ocurrió con el rey persa Ciro (narración compuesta por Heródoto), con Alejandro Magno (por Plutarco), o con el filósofo, predicador ambulante y taumaturgo Apolonio de Tiana (por Filóstrato)», explica este experto en el libro «Guía para entender el Nuevo Testamento» (Editorial Trotta).

 

El que hubiera sido un asesinato aislado o de poca trascendencia podría explicar la razón de que el historiador Flavio Josefo, que no dejaba pasar la ocasión de presentar a Herodes como un tirano cruel, pasara por alto semejante barbarie. No obstante, Favio Josefo fue el principal instigador de la leyenda negra sobre Herodes.

El relato que hace sobre la muerte del idumeo no escatima en detalles escabrosos y se deleita en su sufrimiento. A los 70 años Herodes murió, «castigándole Dios por los crímenes que había cometido», y fue sepultado en el Templo Herodiano, descubierto en el 2007 por un grupo de arqueólogos.

 

Los crímenes de un rey extranjero

Los hebreos consideraban a Herodes I un rey extranjero, a pesar de que su linaje era idumeo (una región histórica semítica al sur de Judea). La profunda división hebrea entre sectas religiosas le alejaba de las simpatías de los habitantes de Judea, durante un tiempo en el que las tres principales (farisea, saducea y esenia) no estaban de acuerdo prácticamente en nada. Si lo estaban en identificar a aquel rey de educación helenística y madre árabe nabatea como un elemento intruso y peligroso.

Herodes se valió del apoyo de los romanos, y de un contexto de inestabilidad política, para alcanzar el poder. Desde el año 63 a.C., la República de Roma había hecho de la antigua Judea un reino vasallo (que abarcaba Samaria, al norte, y Edom, al sur) y en el año 47 a. C. Herodes fue nombrado procurador de este reino por Julio César.

En este cargo, el idumeo planeó la eliminación de la estirpe judía de los asmoneos (descendientes de los macabeos), que había reinado hasta ese momento en Judea.

 

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Buena parte de la fama de cruel de este rey hebreo está relacionada con los métodos que aplicó para desplazar del poder a los asmoneos. En el año 40 a. C, consiguió de Marco Antonio –triunviro de Roma y poseedor de la parte oriental del Imperio romano– el título de rey de Judea y logró que fueran degollados Antígono II y su familia, los asmoneos, así como cuarenta y cinco partidarios del antiguo régimen. Eliminaba de esta forma a todos los posibles aspirantes a arrebatarle la corona.

Los puñales y el veneno nunca abandonaron del todo la corte. Su segunda esposa Mariamna, de la estirpe de los asmoneos, también fue ejecutada pororden de Herodes, que nunca dudó en derramar sangre de su propia familia si veía en peligro la corona.

Tras matar a Mariamna, eliminó a dos de sus hijos (Aristóbulo y Alejandro), atendiendo a rumores de conspiración contra su persona, levantados por otro hijo, Antípater, a quien ejecutó tiempo después por intentar envenenarle.

 

Un fiel aliado de Roma

Con el respaldo económico de Roma, Herodes puso en marcha una política para el desarrollo del comercio y de la agricultura y un ambicioso plan de construcciones. Bajo su reinado, que sentó las bases para la expansión económica que vivió la zona en las siguientes décadas, se reconstruyó el Templo de Jerusalén, se levantó la fortaleza Antonia, un palacio real, un anfiteatro, un teatro y un hipódromo; y se fundó la ciudad de Cesarea, un emplazamiento portuaria de carácter occidental construida en honor al dueño del Imperio, Cayo Julio César Octavio Augusto.

Ninguna iniciativa parece que le sirviera para mejorar su imagen pública de hombre violento, lascivo –se dice que llegó a tener 15 hijos– y nada respetuoso con las tradiciones hebreas.

Este oscuro retrato, de hecho, pocas veces correspondía con la figura histórica que narran los romanos. Según los cronistas de Roma, Herodes fue un monarca lo bastante sensible con su pueblo como para deshacerse de parte de las riquezas palaciegas y comprar trigo común durante la hambruna del año 25 a. C.

Con la derrota de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Actium (31 a.C.), Herodes se ganó rápido la confianza de Augusto y mantuvo excelentes relaciones con él. Así, el reinado de Herodes es también recordado por los grandes esfuerzos para la romanización del pueblo judío. El palacio real acogió a poetas, filósofos, historiadores, maestros de retórica, bajo la influencia romana, que impulsaron un periodo de auge cultural en la región.

Con su fallecimiento, Judea pasó a ser una provincia gobernada directamente por Siria. Esta situación desencadenó, a su vez, una revuelta reprimida con gran brutalidad por los soldados romanos, pero que se alargaría intermitentemente hasta el sitio de Jerusalén del año 70 d. C.

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LOS SANTOS INOCENTES

 

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El Niño Jesús nace en un pesebre

"Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”. Así resume S. Lucas el momento más trascendental de la historia de los hombres

Hoy celebramos el nacimiento de Jesús. Dios que nace en una cueva, en un pesebre. Veamos cómo refleja el cine el acontecimiento único que celebramos hoy.

Cada película ha reflejado esta escena –y la que le precede: la llegada a la gruta de Belén– con un tono y un ritmo muy diferente, según el sentido que ha pretendido cada director.

 

En La Natividad (2006), Catherine Hardwick ha filmado la llegada al establo de Belén con un ritmo creciente. La Virgen siente que llega su hora, y José acelera el paso con nerviosismo. Llegamos. Belén está ante nuestros ojos. Pero Belén no es aquí ese tumulto de forasteros, amontonados por las calles, que hemos visto en otros filmes; aquí es un conjunto de casas pequeñas y sin calor: frías, solitarias, un tanto inhóspitas. Ninguna de ellas abre sus puertas a las llamadas de José: es la frialdad en persona la que recibe indiferente la llegada del Mesías.

Mientras tanto, la Virgen está ya a punto de dar a luz. No sabiendo ya qué hacer, José lacoge en sus brazos y sigue gritando por las calles, en busca de refugio: “¡Por favor, un techo donde cobijarnos!”. Sólo una persona les escucha: ni siquiera les habla, señala simplemente en una dirección en cuyo final se vislumbra un establo. Y allí deposita a la Virgen, en medio de ovejas y ganado, tras una carrera de desesperación.

En contraste con esta creciente agitación (Hardwick se ha fijado sobre todo en el dramatismo de la escena), las siguientes imágenes revelan un clima de paz, serenidad y contemplación. Una estrella en el firmamento anuncia que el Mesías ha llegado ya. Y vemos varios grupos que miran hacia el Cielo: S. Joaquín y Santa Ana, en primer lugar; y luego Simeón y su mujer.

En Jesús de Nazaret (1977), Zeffirelli desarrolla esta escena de modo muy diferente, con un ritmo más pausado. Después de que la gitana les indique el camino hacia la gruta (la secuencia que vimos ayer), José y María se refugian en el establo. La siguiente escena muestra la aparición de la Estrella, que –como en casi todos los filmes– sustituye y simboliza el momento –imposible de filmar– del nacimiento de Cristo.

La acción aquí se remansa: una Vida nueva aparece en el firmamento, una luz más brillante que todas las demás para iluminar un mundo a oscuras. Lentamente, José deposita al Niño en brazos de su Madre. Y llega entonces la gitana, que había advertido que vendría al terminar su jornada de trabajo. Sí: nuevamente son los pobres y desamparados los que acogen a Cristo en su llagada a la tierra.

 

 

Ella sabe bien cómo arreglárselas en esa situación, por eso da instrucciones precisas a José: “Ponlo ahí, en el pesebre, y procura que haya paja fresca para que tenga calor. Yo me ocuparé de ella”. El travelling de aproximación al rostro del Niño, acorde con la serenidad de toda la escena, es una clara invitación al espectador para que contemple en silencio ese momento.

Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”. Así resume S. Lucas el momento más trascendental de la historia de los hombres, con una clara referencia a la actividad de María (arropa, viste y acomoda al Niño) que ha sido interpretada por los exégetas como una muestra más de que la Virgen se vio libre de los dolores del parto.

En esta escena de La Natividad (2006), vemos que José ha preparado ya una cuna (un anacronismo que, sin embargo, casa bien con las imágenes tradicionales de nuestros belenes) y ayuda, después, a la Virgen a poner al Niño allí. La conversación que mantuvieron en el viaje (y que vimos el lunes pasado) parece reanudarse aquí: con el mismo afecto, con el mismo tono de intimidad.
¿Estás bien?”, pregunta José. Y responde María: “Ha recibido la fuerza que había pedido: fuerza de Dios… y de ti”. Su caricia en el rostro de José es correspondido con un beso en el dorso de su mano. Y esa tierna relación nos recuerda que, en la Sagrada Familia, todo estuvo presidido por el Amor.

 

+ info: volver a La Navidad en el cine

 

Fuente: Alfonso Méndiz, Jesucristo en el cine

BELÉN, Palestina. Situada a apenas unos kilómetros al sur de Jerusalén, Belén (Beit Lahm en árabe, "Casa de la Carne"; Bet Lehem en hebreo, "Casa del Pan") es una de las ciudades más antiguas y simbólicas del mundo. Conocida universalmente como el lugar de nacimiento de Jesucristo, su historia se extiende mucho más allá de los relatos evangélicos, hundiéndose en las raíces de la Edad del Bronce y el Antiguo Testamento. Hoy, Belén no es solo un centro de peregrinación mundial, sino un testimonio vivo de la resiliencia cultural y religiosa en una de las regiones más complejas del planeta. Su importancia como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO subraya un legado que une a milenios de civilizaciones bajo el amparo de la fe y la tradición.

Orígenes e Importancia en el Antiguo Testamento

Las primeras menciones históricas de Belén aparecen en las cartas de Amarna (siglo XIV a.C.), donde se la identifica como un asentamiento en las colinas de Judea. Sin embargo, su fama bíblica comienza con la figura de Raquel, la esposa de Jacob, cuya tumba se encuentra a las puertas de la ciudad y sigue siendo un lugar de veneración hoy en día. Más tarde, Belén se convertiría en el escenario del Libro de Rut y, fundamentalmente, en la cuna del Rey David. Fue aquí donde el profeta Samuel ungió al joven pastor David como futuro rey de Israel, estableciendo la conexión dinástica que, según las profecías de Miqueas, daría lugar al nacimiento del Mesías en la misma aldea de sus antepasados.

Adoración de los magos

Durante el período del Primer Templo, Belén era una pequeña aldea agrícola famosa por sus campos de cereales y sus pastos. Tras el exilio babilónico, la ciudad fue repoblada, manteniendo su identidad como un enclave judío estratégico en el camino hacia Hebrón. La arqueología moderna ha confirmado la presencia de estructuras administrativas y sellos de cerámica que datan de la monarquía judía, validando el papel de Belén como un centro económico y religioso de relevancia local antes de la era cristiana.

El Nacimiento de Jesús y la Basílica de la Natividad

El momento definitivo en la historia de Belén ocurre con el censo ordenado por César Augusto, que llevó a José y María desde Nazaret hasta la ciudad de sus ancestros. Según los Evangelios de Mateo y Lucas, Jesús nació en una de las muchas cuevas que servían como establos en la zona. Este evento transformó una modesta aldea en el epicentro de la cristiandad. En el año 326 d.C., la emperatriz Elena, madre de Constantino el Grande, ordenó la construcción de la Basílica de la Natividad sobre la cueva venerada. Aunque fue destruida durante la revuelta samaritana del 529, el emperador Justiniano I la reconstruyó en el siglo VI, creando la estructura que, en su mayoría, sigue en pie hoy en día, siendo la iglesia cristiana más antigua en uso continuo.

basílica Natividad Belén

Basílica Natividad Belén, el lugar dónde nació Jesucristo

La Basílica es un laberinto de historia: sus mosaicos del siglo XII, sus columnas del siglo VI con grabados de santos y su famosa "Puerta de la Humildad" narran siglos de devoción. Debajo del altar mayor se encuentra la Gruta de la Natividad, marcada por una estrella de plata de catorce puntas que indica el lugar exacto del nacimiento de Cristo. La importancia de este sitio ha sido tal que, incluso durante la invasión persa del 614, la iglesia fue respetada porque los invasores reconocieron en los mosaicos exteriores a los Reyes Magos vistiendo trajes persas, un milagroso detalle que salvó la estructura de la demolición.

Belén a través de los Siglos: De las Cruzadas a la Actualidad

Durante la época de las Cruzadas (siglo XII), Belén experimentó un renacimiento artístico y político. Fue aquí donde se coronó al primer rey del Reino Latino de Jerusalén, Balduino I. Los cruzados restauraron la basílica y la enriquecieron con nuevos mosaicos y pinturas que reflejaban la unión de las tradiciones bizantina y latina. Tras la caída del reino cruzado, la ciudad pasó a manos de diversas potencias islámicas, incluyendo a los ayubíes y mamelucos, quienes mantuvieron el respeto por el santuario cristiano. En el período otomano, Belén se convirtió en un próspero centro de artesanía en nácar y madera de olivo, una tradición que los peregrinos todavía aprecian hoy como una de las señas de identidad de la economía local.

En el siglo XX y XXI, Belén ha enfrentado desafíos geopolíticos significativos, pero su espíritu como ciudad de paz y esperanza permanece intacto. El turismo religioso es su motor principal, especialmente durante la temporada navideña, cuando miles de peregrinos de todo el mundo se reúnen en la Plaza del Pesebre para la Misa del Gallo. La ciudad es también un centro de convivencia interreligiosa, donde la comunidad cristiana e islámica comparten un entorno marcado por monumentos como la Mezquita de Omar, situada frente a la Basílica de la Natividad. Estudiar la historia de Belén es comprender cómo un pequeño punto en el mapa ha logrado influir en la cultura, el arte y la fe de miles de millones de personas a lo largo de diecisiete siglos de cristianismo y muchos más de historia bíblica.

Ver aquí el artículo completo: Red Historia

Por, Red Historia 2 de diciembre de 2025. Un recorrido por milenios de fe y arqueología en Tierra Santa.

¿CUANDO COMIENZA A VIVIRSE LA NAVIDAD?      

La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.

TEXTO SOBRE LOS ORÍGENES DE LA CELEBRACIÓN DE LA NAVIDAD

Los cristianos de la primera generación, es decir, aquellos que escucharon directamente la predicación de los Apóstoles, conocían bien y meditaban con frecuencia la vida de Jesús. Especialmente los momentos decisivos: su pasión, muerte redentora y resurrección gloriosa.

También recordaban sus milagros, sus parábolas y muchos detalles de su predicación. Era lo que habían oído contar a aquellos que habían seguido al Maestro durante su vida pública, que habían sido testigos directos de todos aquellos acontecimientos.

Nacimiento

Acerca de su infancia sólo conocían algunos detalles que tal vez narrara el propio Jesús o su Madre, aunque la mayor parte de ellos María los conservaba en su corazón

Cuando se escriben los evangelios sólo se deja constancia en ellos de lo más significativo acerca del nacimiento de Jesús. Desde perspectivas diferentes, Mateo y Lucas recuerdan los mismos hechos esenciales: que Jesús nació en Belén de Judá, de la Virgen María, desposada con  José, pero sin que Ella hubiese conocido varón. Además, hacia el final de los relatos sobre la infancia de Jesús, ambos señalan que después fueron a vivir a Nazaret.

Mateo subraya que Jesús es el Mesías descendiente de David, el Salvador en el que se han cumplido las promesas de Dios al antiguo pueblo de Israel. Por eso, como la pertenencia de Jesús al linaje de David viene dada por ser hijo legal de José, Mateo narra los hechos fijándose especialmente en el cometido del Santo Patriarca.

Por su parte,  Lucas, centrándose en la Virgen —que representa también a la humanidad fiel a Dios—, enseña que el Niño que nace en Belén es el Salvador prometido, el Mesías y Señor, que ha venido al mundo para salvar a todos los hombres.

En el siglo II el deseo de saber más sobre el nacimiento de Jesús y su infancia hizo que algunas personas piadosas, pero sin una información histórica precisa, inventaran relatos fantásticos y llenos de imaginación. Se conocen algunos a través de los evangelios apócrifos. Uno de los relatos más desarrollados sobre el nacimiento de Jesús contenido en los apócrifos es el que se presenta en el llamado Protoevangelio de Santiago, según otros manuscritos, Natividad de María, escrito a mediados del siglo II.

San José con el Niño Jesús

En las primeras generaciones de cristianos la fiesta por excelencia era la Pascua, conmemoración de la Resurrección del Señor. Todos sabían bien en qué fechas había sido crucificado Jesús y cuándo había resucitado: en los días centrales de la celebración de la fiesta judía de la Pascua, en torno al día 15 de Nisán, es decir, el día de luna llena del primer mes de primavera.

Sin embargo, posiblemente no conocían con la misma certeza el momento de su nacimiento. No formaba parte de las costumbres de los primeros cristianos la celebración del cumpleaños, y no se había instituido una fiesta particular para conmemorar el cumpleaños de Jesús.

¿POR QUÉ SE CELEBRA EL 25 DE DICIEMBRE?

Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre el día del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221.

La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”).

A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

Gruta de la Natividad. Belén

Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por ese día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año.

Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.).

Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución.

Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero.

Detalle de la Portada de la Natividad. Sagrada Familia de Barcelona

La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí.

Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán.

El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz.

Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento.

“Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo” (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia, 131).

La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.

 

Fuente: www.primeroscristianos.com
FRANCISCO VARO
Profesor de Sagrada Escritura en la

Facultad Teología de la
Universidad de Navarra. 

 

Nacimiento de Jesús

EL EMPADRONAMIENTO DE CIRINO

San Lucas tuvo un gran interés en situar el nacimiento de Cristo, el acontecimiento más grande de la humanidad, en un lugar preciso –en Belén de Judá– y en un momento de la historia determinado: como no dispone de otra referencia, nos dirá que nació en tiempos de César Augusto (emperador de Roma, reinó del 30 a.C. al 14 d.C.). En concreto, en los días en que se promulgó un edicto del emperador para que se empadronase todo el mundo. Este censo fue un acontecimiento social y político y era bien conocido en los años en que escribe el evangelista.

 

Existían razones muy diversas para que la administración del Imperio quisiera disponer de un censo al día de la población. Entre otras, para el cobro de los impuestos. En Judea, este primer empadronamiento fue hecho cuando Cirino era gobernador de Siria.

El censo a que se refiere el evangelio se debe, como en él se dice, a un intento general de empadronar la población del Imperio, al menos en su zona oriental, de acuerdo con las disposiciones del emperador Augusto. En él entraban también los Estados asociados, como era el reino de Herodes. Debió comenzar hacia el año 7 a.C., siendo Saturnino gobernador de Siria, y continuó después bajo el gobierno de Varo al final del reinado de Herodes, para concluir en los tiempos de Sulpicio Cirino (año 6 d.C.) con el cambio de administración.

 

empadronamiento

 

Se urgió y extremó minuciosamente su realización, ya que a partir de ese momento serviría de referencia para el tributo personal; esto motivó que los judíos se lo tomaran más en serio. Este censo llevó, por tanto, en Judea el nombre de Cirino, y así lo cita el evangelio, aunque de hecho hubiera comenzado con anterioridad, incluso algunos años antes del nacimiento de Jesús.

El hecho de que el evangelio de Lucas lo señale como motivo del viaje desde Nazaret a Belén supone, en efecto, que se trataba de un censo anterior al directamente relacionado con el tributum capitis, puesto que afectaba por igual a los habitantes de Judea y Galilea (J. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Arqueología y evangelios, pp. 69-70). Roma, por otra parte, respetaba los censos locales. Por eso el empadronamiento se llevaría a cabo según la costumbre judía por la cual cada cabeza de familia iba a empadronarse al lugar de origen.

Dios se sirvió de este decreto del emperador romano para que María y José se encaminaran a Belén y allí naciera el Mesías, como había sido anunciado por los profetas.

La Virgen comprendió enseguida que aquel empadronamiento era providencial en su vida: las palabras del ángel, guardadas en su corazón como un tesoro, la movían a meditar las Escrituras de un modo nuevo, como nadie antes lo había hecho. El mensaje del ángel iluminaba los pasajes oscuros o incompletos del texto sagrado.

Había vivido tres meses en casa de Isabel y de Zacarías, quien, como sacerdote, poseía una cultura que le permitía acceder directamente al texto sagrado. María, Isabel y él mismo tenían profundas razones para buscar en ellas un sentido más pleno. La Virgen comprendería a su vez cómo en las Escrituras se hablaba siempre de una mujer en relación directa con la llegada del Mesías.

 

nazaret a belen

 

Al comienzo del Génesis se dice que de la descendencia de una mujer saldría quien aplastará la cabeza de la serpiente. Por su parte, Isaías había profetizado [4]: Una virgen concebirá y alumbrará un hijo, que se llamará Emmanuel. Y casi al mismo tiempo, el profeta Miqueas señala al Mesías con estas palabras: la que ha de parir, parirá... Siempre se habla de una mujer, jamás de un varón. Y eso en un pueblo para el que la figura del padre lo era todo o casi todo, y donde las mujeres carecían de importancia en el mundo social e, incluso, religioso.

La Virgen sabía que su Hijo debía nacer en Belén. Habría leído y escuchado muchas veces los textos del profeta Miqueas [5]: Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre las tribus de Judá, pues de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo, Israel...

Pocos meses después, los entendidos en la Ley consultados por Herodes, a la llegada de los Magos, sobre el lugar en el que según las Escrituras debería nacer el Mesías, contestaron sin vacilar que vendría al mundo en Belén de Judá.

 

 

Vida de Jesús  (Francisco Fernández Carvajal)

 

Las excavaciones en Iznik continúan revelando valiosos testimonios de la vida de los primeros cristianos en Anatolia.

IZNIK, Turquía.

Un excepcional descubrimiento arqueológico ha sacudido los cimientos de la historia del cristianismo primitivo. En la necrópolis de Hisardere, ubicada en el distrito de Iznik, la ciudad que históricamente conocemos como Nicea, se ha desenterrado un fresco datado en el siglo III d.C. que representa a **Jesús como el Buen Pastor**.

Este hallazgo, realizado en una tumba hipogea subterránea, no solo es significativo por su antigüedad, sino por ser la primera imagen de este tipo documentada en la región de Anatolia, corazón histórico y geográfico del cristianismo oriental.

La figura, que muestra a un Jesús joven, sin barba y con vestimenta de estilo romano, portando un cordero sobre sus hombros, ofrece una ventana directa a las creencias y el arte de las comunidades cristianas justo antes de la legalización del culto.

 

 

 

El Contexto del Hallazgo: Una Tumba del Cristianismo Pre-Constantiniano

El fresco fue encontrado en una cámara funeraria que data de una época crucial: el siglo III d.C. En este periodo, el cristianismo aún operaba en la clandestinidad dentro del Imperio Romano, enfrentando persecuciones intermitentes que solo terminarían con el Edicto de Milán en el año 313 d.C. y la convocatoria del Concilio de Nicea en el 325 d.C.

La necrópolis de Hisardere, por lo tanto, conserva los restos de una comunidad que profesaba su fe con discreción, dejando símbolos de esperanza en sus lugares de descanso final. El hecho de que la tumba se encuentre cerca de donde se celebró el fundamental Concilio de Nicea 50 años después añade una capa de significado histórico y geopolítico incalculable al descubrimiento. Permite a los investigadores trazar la evolución de la identidad cristiana en la ciudad que, más tarde, jugaría un papel decisivo en la formulación del dogma de la Santísima Trinidad.

Los detalles técnicos del hallazgo revelan que la tumba era un *hipogeo* con una *klinē* (lecho funerario) adosada al muro norte, una combinación de tradiciones funerarias locales y romanas. Es en el muro de esta cámara, justo detrás del lecho, donde se encontró el fresco. La composición de la escena, simétrica y cuidadosa, no solo es una obra de arte, sino una declaración teológica.

Este tipo de hallazgos son raros y ofrecen una información precisa sobre la cultura material y la espiritualidad de los cristianos que vivieron durante el período de transición del paganismo a la afirmación de la fe. Los arqueólogos, al descifrar estos restos, están recuperando no solo piezas históricas, sino fragmentos de la "santidad anónima" de los primeros fieles, tal como lo ha mencionado el Papa León XIV en recientes cartas apostólicas.

El Significado del Buen Pastor en el Arte Paleocristiano

La imagen del Buen Pastor es, sin lugar a dudas, uno de los motivos más simbólicos y recurrentes del arte paleocristiano. A diferencia de las representaciones posteriores que muestran a un Cristo más maduro, barbado y hierático, el arte temprano adopta la tipología del *Crióforo* (el portador del cordero), una figura de origen clásico greco-romano que representaba la filantropía y la guía.

Los cristianos primitivos, en un ejercicio de **inculturación creativa**, adoptaron esta imagen y le infundieron un profundo significado bíblico, basándose en el Evangelio de Juan (10, 11-18) —"Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas"— y en la parábola de la oveja perdida (Lucas 15, 4-7).

Jesús Buen Pastor

Jesús Buen Pastor

Esta representación iconográfica no era solo un adorno, sino una poderosa afirmación de fe en un contexto de vulnerabilidad. Simbolizaba la protección, la guía y, lo más importante en un contexto funerario, la promesa de la salvación y la vida eterna. El Buen Pastor es el protector que sale a buscar a la "oveja descarriada" (el pecador) y la devuelve al redil, ofreciendo consuelo a los creyentes en la hora de la muerte. Su popularidad en las catacumbas y sarcófagos de los siglos II al IV se debe precisamente a este mensaje de esperanza y a la naturaleza alegórica que permitía a los cristianos expresar su fe sin recurrir a imágenes directas de la crucifixión, que eran culturalmente inapropiadas en el arte de la época. El hallazgo en Iznik subraya que esta iconografía esencial ya estaba firmemente arraigada en Anatolia en una fecha muy temprana.

Implicaciones para el Estudio de la Historia de la Iglesia

El descubrimiento del fresco de Jesús como Buen Pastor en la necrópolis de Hisardere abre nuevas y apasionantes vías de investigación. En primer lugar, confirma la existencia de una comunidad cristiana sólida y organizada en Nicea ya en el siglo III, mucho antes de que el emperador Constantino la eligiera como sede del primer concilio ecuménico. En segundo lugar, dado que esta es la primera evidencia artística de este tipo en Anatolia, ofrece pistas sobre la difusión y la adaptación de los modelos iconográficos romanos en Oriente.

Tumba hipogea del siglo III d.C.

El estudio riguroso del fresco permitirá entender mejor la formación de la iconografía cristiana en Oriente.

 

La presencia de esta figura de Jesús en Nicea tiene una resonancia especial con la reciente visita del Papa León XIV y el Patriarca Bartolomé I, quienes conmemoraron el 1700 aniversario del Concilio en este mismo lugar. El Concilio del 325 d.C. definió la divinidad de Cristo; este fresco del siglo III, en cambio, subraya su humanidad cercana y protectora, mostrando cómo la *identidad* de Jesús se construía a nivel popular mucho antes de ser definida a nivel dogmático.

El hallazgo representa un puente tangible entre la fe vivencial de las primeras comunidades y la alta teología que se formuló décadas después. La tumba y su arte no solo son piezas de museo, sino una fuente viva de inspiración para el ecumenismo actual, que busca la unidad a partir de la fe compartida en Jesucristo, el Pastor que da la vida por sus ovejas.

Por El Debate, 13 de diciembre de 2025. Un invaluable testimonio del arte paleocristiano en Anatolia.

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Las diez mejores películas sobre la Navidad

La Navidad está ya a las puertas. Las calles están adornadas e iluminadas, y todos los comercios nos recuerdan que ya es tiempo de hacer regalos...

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para ver en casa durante estas próximas semanas "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y cintas clásicas junto a películas más recientes. Todas ellas son fáciles de encontrar.

 

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra.

 

peliculasLa víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello.

Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde.

La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido.

Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

 

 

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke.

 

nativity.jpgRecrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo.

Bien ambientada y narrada, aunque falla un poco en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida.

Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

 

 

 

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson.

 

narnia cine navidadTodo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes.

Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura.

Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo.

Filme brillante, con excelente dirección artística, que gustará a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

 

 

4. Maktub (2011), de Paco Arango.

 

Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida.

Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos.

El director propone una fábula con enseñanzas claras sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos.

Una gran opción para jóvenes y adultos.

 

 

 

5. Milagro en la ciudad - (1994) "Miracle on 34th Street"

 

Cercana la Navidad, la jefa de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus.

El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus.

Aprovechando esa afirmación y su creciente popularidad, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su hija, muy reacia al optimismo navideño.

Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica al consumismo que, en ocasiones, se antepone al verdadero significado de la Navidad.

 

 

 

6. Mujercitas (2019), de Greta Gerwig.

 

Amy, Jo, Beth y Meg son cuatro hermanas, en plena adolescencia, que viven con su madre en las Navidades de 1863 y sienten la ausencia del padre, en el frente de la Guerra de Secesión.

Con sus variadas vocaciones artísticas y anhelos juveniles, descubrirán el amor y la importancia de los lazos familiares.

Sexta adaptación del clásico literario, que actualiza la historia original, creando una historia dentro de otra historia y destacando sus raíces autobiográficas.

Inmortal relato navideño que gustará a grandes y a adolescentes.

 

 

 

 

7. Cuento de Navidad (2009), de Robert Zemeckis.

 

Scrooge es un comerciante avaro, malhumorado y gruñón que trata con desprecio a su fiel empleado Bob y a su alegre sobrino.

El día de Nochebuena, enfadado porque la gente compra regalos para los demás en vez de ahorrar, recibe la visita la visita de 3 espíritus (las Navidades pasadas, las futuras y las presentes) que le llevan a un prodigioso viaje hacia su corazón en el que descubre las verdades que siempre se ha negado a ver.

Su alma se convierte al fin, y se abre a los demás y al mensaje alegre de la Navidad. Adaptación del clásico de Charles Dickens en una fantástica versión animada.

Ideal para ver en familia con los hijos.

 

 

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis.

 

Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus.

A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón.

Excelente película de animación en 3 D.

 

 

 

 

 

9. Solo en casa(1990), de Chris Columbus.

 

Kevin, un niño de ocho años de una familia numerosa, se queda accidentalmente abandonado en su casa cuando toda la familia se marcha a pasar las vacaciones a Francia.

Kevin aprende a valerse por sí mismo e incluso a protegerse de dos ladrones que se proponen asaltar todas las casas vacías de su vecindario.

En cuanto su madre lo echa en falta, regresa apresuradamente a Chicago para recuperar a su hijo.

La Navidad –ese es el mensaje– es para vivirla en familia ,y en esa fecha nadie debería quedarse “solo en casa”.

 

 

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion.

 

Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial.

Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles".

Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos.

Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame.

Una gran lección de solidaridad cristiana.

 

 

 

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ESPECIAL NAVIDAD

 

jesucristoenelcine.blogspot.com

 

 

 

De Nazaret a Belén – El agotador viaje de María y José

El camino, en no muy buenas condiciones, lo harían en cuatro o cinco jornadas, con un borrico que cargaba con las vituallas y la ropa; a veces llevaría a la Virgen sobre sus lomos. Se unirían a alguna pequeña caravana que se dirigía a Jerusalén, última etapa antes de llegar al lugar de sus antepasados.

Un periplo 156 kilómetros que representó una auténtica prueba para la pareja en una época en la que los caminos no estaban pavimentados –aunque sí lo estuvieran en buena parte del Imperio romano– y cuando el único medio de transporte disponible era el asno o el camello.

 

EL EMPADRONAMIENTO DE CIRINO

San Lucas tuvo un gran interés en situar el nacimiento de Cristo, el acontecimiento más grande de la humanidad, en un lugar preciso –en Belén de Judá– y en un momento de la historia determinado: como no dispone de otra referencia, nos dirá que nació en tiempos de César Augusto, emperador de Roma, reinó del 30 a.C. al 14 d.C..

En concreto, en los días en que se promulgó un edicto del emperador para que se empadronase todo el mundo. Este censo fue un acontecimiento social y político y era bien conocido en los años en que escribe el evangelista.

Existían razones muy diversas para que la administración del Imperio quisiera disponer de un censo al día de la población. Entre otras, para el cobro de los impuestos. En Judea, este primer empadronamiento fue hecho cuando Cirino era gobernador de Siria:

El censo a que se refiere el evangelio se debe, como en él se dice, a un intento general de empadronar la población del Imperio, al menos en su zona oriental, de acuerdo con las disposiciones del emperador Augusto. En él entraban también los Estados asociados, como era el reino de Herodes.

Debió comenzar hacia el año 7 a.C., siendo Saturnino gobernador de Siria, y continuó después bajo el gobierno de Varo al final del reinado de Herodes, para concluir en los tiempos de P. Sulpicio Cirino (año 6 d.C.) con el cambio de administración. Se urgió y extremó minuciosamente su realización, ya que a partir de ese momento serviría de referencia para el tributo personal; esto motivó que los judíos se lo tomaran más en serio.

Este censo llevó, por tanto, en Judea el nombre de Cirino, y así lo cita el evangelio, aunque de hecho hubiera comenzado con anterioridad, incluso algunos años antes del nacimiento de Jesús.

El hecho de que el evangelio de Lucas lo señale como motivo del viaje desde Nazaret a Belén supone, en efecto, que se trataba de un censo anterior al directamente relacionado con el tributum capitis, puesto que afectaba por igual a los habitantes de Judea y Galilea (J. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Arqueología y evangelios, pp. 69-70).

Roma, por otra parte, respetaba los censos locales. Por eso el empadronamiento se llevaría a cabo según la costumbre judía por la cual cada cabeza de familia iba a empadronarse al lugar de origen.

nazaret virgen

 

Dios se sirvió de este decreto del emperador romano para que María y José se encaminaran a Belén y allí naciera el Mesías, como había sido anunciado por los profetas.

La Virgen comprendió enseguida que aquel empadronamiento era providencial en su vida: las palabras del ángel, guardadas en su corazón como un tesoro, la movían a meditar las Escrituras de un modo nuevo, como nadie antes lo había hecho. El mensaje del ángel iluminaba los pasajes oscuros o incompletos del texto sagrado.

Había vivido tres meses en casa de Isabel y de Zacarías, quien, como sacerdote, poseía una cultura que le permitía acceder directamente al texto sagrado. María, Isabel y él mismo tenían profundas razones para buscar en ellas un sentido más pleno. La Virgen comprendería a su vez cómo en las Escrituras se hablaba siempre de una mujer en relación directa con la llegada del Mesías.

Al comienzo del Génesis se dice que de la descendencia de una mujer saldría quien aplastará la cabeza de la serpiente. Por su parte, Isaías había profetizado: Una virgen concebirá y alumbrará un hijo, que se llamará Emmanuel. Y casi al mismo tiempo, el profeta Miqueas señala al Mesías con estas palabras: la que ha de parir, parirá... Siempre se habla de una mujer, jamás de un varón.

Y eso en un pueblo para el que la figura del padre lo era todo o casi todo, y donde las mujeres carecían de importancia en el mundo social e, incluso, religioso.  La Virgen sabía que su Hijo debía nacer en Belén. Habría leído y escuchado muchas veces los textos del profeta Miqueas:

Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre las tribus de Judá, pues de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo, Israel...

Pocos meses después, los entendidos en la Ley consultados por Herodes, a la llegada de los Magos, sobre el lugar en el que según las Escrituras debería nacer el Mesías, contestaron sin vacilar que vendría al mundo en Belén de Judá.

María sabía que su Hijo era también Hijo de David. Este apelativo se convirtió en el más popular de los títulos mesiánicos. Los enfermos y las multitudes lo repetirán con frecuencia en el curso de la vida pública de Jesús. Y Él lo aceptará; únicamente añadirá que es también el Hijo de Alguien más grande que David.

María tenía puesto su corazón en Belén, donde había de nacer su Hijo.

Y allí se dirigió con José, llevando lo imprescindible. El camino, en no muy buenas condiciones, lo harían en cuatro o cinco jornadas, con un borrico que cargaba con las vituallas y la ropa; a veces llevaría a la Virgen sobre sus lomos. Se unirían a alguna pequeña caravana que se dirigía a Jerusalén, última etapa antes de llegar al lugar de sus antepasados.

En esta ciudad entrarían en el Templo, pues ningún israelita piadoso dejaba de hacerlo. ¡Quién podrá imaginar la oración de la Virgen en aquel Santuario, llevando en su seno al Hijo del Altísimo!

Casi dos horas más de camino y ya estaban en Belén. Pero allí no encontraron dónde instalarse. Hemos de pensar en el cansancio –la Virgen está ya a punto de dar a luz–, en el polvo de aquellas rutas, en las comidas hechas al paso muchas veces... No hubo lugar para ellos en la posada, dice San Lucas con frase escueta.

 

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DE NAZARET A BELÉN 

 

ver en wikipedia

 

Uno de los descubrimientos más interesantes de las últimas décadas en las costas del Mar de Galilea, una sección del antiguo muelle romano de Cafarnaum

La Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, encargada de las excavaciones, nos ha permitido ser los primeros en fotografiar este antiguo puerto, situado en la costa norte del Mar de Galilea.

 

Dr. HAGAY DVIR
Jefe de Desarrollo Turístico - Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel

Visitar este lugar y admirar este descubrimiento es de suma importancia. Por primera vez, podemos hablar de la actividad marítima de Jesús en el Mar de Galilea, y no solo de sus obras en tierra. Estamos acostumbrados a visitar los lugares donde realizó milagros, pero aquí tenemos una oportunidad única y valiosa para experimentar verdaderamente su presencia y actividad en el mar.

Jesús dejó Nazaret y se estableció en Cafarnaúm, convirtiéndolo en el centro de su misión. Allí llamó a sus discípulos, pescadores, y desde este lugar salió a encontrarse con la gente de la región, antes de regresar. Podemos imaginar y leer en los Evangelios los pasajes en los que Jesús sube y baja de la barca, camina sobre el agua y realiza muchos otros milagros en el mar. Es como si pudiéramos verlo con nuestros propios ojos y tocarlo con nuestras propias manos.

 

Dr. HAGAY DVIR
Jefe de Desarrollo Turístico - Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel
Imaginamos a Jesús regresando de Kursi, tras cruzar el Mar de Galilea, o después de predicar en la zona de Tabgha, y volviendo a casa al anochecer, mientras miles de fieles —personas que buscan sanación, oración y consejo— lo esperan en este mismo lugar, deseosos de escucharlo y tocarlo.

El descenso del nivel del lago facilitó el descubrimiento del muelle, ya descrito décadas atrás por el investigador Mandel Loon, quien lo había cartografiado. A diferencia de los muelles modernos, que son continuos y lineales, el romano estaba construido en celdas, con nichos que servían de amarre para las embarcaciones.

puerto

Dr. HAGAY DVIR
Jefe de Desarrollo Turístico - Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel
Por ejemplo, podemos observar una hilera de grandes piedras que formaban un borde del muelle y, a unos tres o cuatro metros de distancia, una segunda hilera que marcaba el lado opuesto. Entre estos dos bordes había una cavidad o amarre, con capacidad para dos barcas.

Fr. EUGENIO ALLIATA, 
Arqueólogo
Según la información que tenemos, la barca podría haber albergado a Jesús y a sus apóstoles, es decir, al menos doce personas. Se encontró una barca similar cerca del Kibutz Ginosar: una barca cuya forma y tamaño podrían corresponder a la utilizada por Jesús.

En base a este hallazgo, la barca medía aproximadamente 8,20 metros de eslora y estaba equipada con una vela y remos. En la histórica ciudad de Magdala, se encontró un mosaico del siglo I d.C que representa una barca de pesca de la época, actualmente expuesto en el Museo de Tierra Santa.

El puerto de Cafarnaum contaba con numerosos amarres. Una piedra piramidal, situada al final del muelle, aún se conserva. Servía como señal de entrada, permitiendo que las embarcaciones accedieran al puerto con seguridad sin riesgo de sufrir daños.

 

puerto cafarnaum

 

Dr. HAGAY DVIR
Jefe de Desarrollo Turístico - Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel
Es lógico pensar que estos amarres, de uso constante para quienes entraban y salían del muelle, también incluían un lugar específico para la barca de Jesús. Por lo tanto,

La importancia del descubrimiento del puerto de Cafarnaum radica en la conexión entre los textos del Nuevo Testamento y la realidad arqueológica, una conexión que ayuda a revivir y fortalecer la fe cristiana, ofreciendo la oportunidad de contemplar un aspecto fascinante de su historia.

 

cmc

La adaptación del libro sobre Jesús que Dickens no quiso publicar - En EEUU ha pulverizado las entradas 

Un relato íntimo sobre Cristo, creado para sus hijos por este genio de la literatura, llega este viernes a los cines españoles a pesar de que su autor prohibiera en su día su difusión.

 

No creo que haya muchos hombres que tengan una veneración más humilde por el Nuevo Testamento, o una conciencia más profunda de su total suficiencia, que yo". Así de orgulloso profesaba su fe el escritor Charles Dickens en una carta enviada a un clérigo en 1856.

 

 

No es un secreto, para cualquier lector aficionado o superficial de sus novelas, que exista un trasvase entre la personalidad de Jesucristo y la de los personajes más célebres del escritor británico, aunque solo sea desde el punto de vista moral: es mejor ser pobre y bondadoso con el prójimo, que ser rico y pasar por encima a todo el mundo. De ahí que contemporáneos suyos, como Fiódor Dostoievsky, un autor de prosa mucho más oscura, le tildaran de "gran cristiano", no sabemos si haciendo uso de la ironía o de una seriedad mucho más profunda.

Lo que Dostoievsky seguro no supo en vida es que Dickens había escrito una narración personal sobre el personaje central del Antiguo Testamento, Jesús de Nazaret. Esto es un hecho, ya que el autor británico guardó el manuscrito con celo y pidió a sus familiares más próximos conservarlo en un lugar seguro porque pensaba que, al ser un escritor ya reputado, se pervertiría la esencia de la obra en caso de llegar a lucrarse con el título.

Este manuscrito quedó en manos del hijo de Dickens, sir Henry Fielding Dickens, quien falleció en 1933 tras ser atropellado por una motocicleta. Solo siete semanas después, su viuda corrió a los despachos del rotativo británico Daily Mail a vender tan jugoso archivo por 210.000 dólares.

 

rey de reyes

 

En cuanto fue publicado, supuso un éxito en ventas. ¿Una novela escondida de Dickens? En realidad, un relato universal: La vida de Nuestro Señor, que así se llamaba el texto, se convirtió en la narración más humana que nadie hizo nunca sobre Jesús.

Precisamente porque estaba pensado para leer a sus hijos, el cuento estaba despojado de toda épica religiosa y grandiosidad literaria. Era un relato sencillo que trataba de la vida y obra de Jesús sin más pretensión que hacerla interesante para los niños. Ahora, 91 años después de su publicación en 1934, sale a la luz su versión cinematográfica, esta vez bajo la fórmula del cine de animación. El Rey de Reyes es la nueva producción coreo-norteamericana que ha arrasado en taquilla en Estados Unidos desde su estreno en abril, y que estas navidades llega a España de la mano de A Contracorriente Films.

Con más de 60 millones recaudados desde que se estrenó, El rey de reyes se ha convertido en uno de los films para niños más exitosos de los últimos años (hay que remontarse a 1998, cuando se estrenó para encontrar una película animada de temática similar). Quizá una de las causas sea su estelar reparto (en las voces): Kenneth Branagh hace del propio Dickens, Oscar Isaac de Jesucristo, Mark Hamill como Herodes, Pierce Brosnan como Poncio Pilatos o Uma Thurman como Catherine, la mujer de Dickens. Otro de los posibles secretos de su triunfo en taquilla ha podido ser el reclamo de ser Charles Dickens quien te cuenta la vida de Jesús, lo que sin duda resulta muy original dentro del cine bíblico.

 

rey de eyes

 

Lo cierto es que la productora, Angel Studios, ya alcanzó una gran fama y notoriedad dentro de las salas norteamericanas en 2023 después de la polémica película interpretada por Jim Caviezel (famoso por su papel en La Pasión de Cristo) que trataba las redes criminales de pedofilia y abuso infantil con toques conspiranoicos. En esta nueva película, en cambio, no veremos ni un solo rastro de crueldad o violencia, más allá de la que exige la propia historia; algo harto difícil al tratarse de una figura como la de Jesús, quien fue condenado a la tortura y a la crucifixión por su propio pueblo tras haber cometido el 'pecado' de postularse como Hijo de Dios.

Aplaudida por la crítica

El Rey de Reyes ha sentado bien a la crítica estadounidense, aunque en algunos medios, como se ha criticado aquello que precisamente Dickens quería evitar: que se usara la imagen de Jesucristo así, como su vida y obra, para vender entradas de cine. Otras resaltan el reto (conseguido) de adaptar al público infantil una historia tan amplia y desmesurada como la Biblia (sí, también se narran momentos del Antiguo Testamento, como la huida del pueblo de Israel de Egipto o la expulsión de Adán y Eva del Paraíso). "Que sea lo suficientemente inteligente para niños y lo suficientemente ligera para adultos", expresó Rob Edwards a este respecto en Screen Rant, el coautor del guion junto con el director, Seong-ho Jang.

"Lejos de honrar a sus padres, Dickens los caricaturizó sin piedad como el egoísta señor Dorrit y la chismosa señora Nickelby"

rey de reyes

Pero, ¿cómo vivía por dentro la religión cristiana Charles Dickens como para escribir este relato en su día? Jake Kerridge, periodista de The Telegraph, ahonda en un interesante reportaje sobre la personalidad del autor y en sus novelas para descubrir qué es lo que le ataba a la obra de Jesús. "Dickens no estuvo siempre a la altura de sus ideales cristianos", comenta. "Trató a su esposa Catherine de una forma abominable", muy lejos de la representación que hace Edwards en la película, "y cometió adulterio con Nelly Ternan, una mujer mucho más joven que él".

La cristiandad para Dickens

"Lejos de honrar a sus padres", prosigue Kerridge, "los caricaturizó sin piedad como el egoísta señor Dorrit y la chismosa señora Nickelby. Y su insistencia en la paciencia cristiana, incluso con los malvados, no le impidió llamar a la policía para denunciar a quienes decían palabrotas u orinaban en la calle. Aun así, su cristianismo era muy práctico. Rezaba dos veces al día y, de adulto, asistía al templo con mucha más regularidad que de niño. Durante la mayor parte de su vida practicó el anglicanismo convencional. No le gustaba mucho el catolicismo romano".

Pero dejemos al propio Dickens que exprese por sí mismo qué significaba para él el cristianismo a través de un fragmento extraído de La vida de Nuestro Señor.

"Es cristiano hacer el bien siempre, incluso con aquellos que nos hacen mal. Es cristiano amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y tratar a todas las personas como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Es cristiano ser amable, misericordioso y clemente, y resguardar esas cualidades en nuestro corazón, y nunca hacer alarde de ellas ni de nuestras oraciones ni de nuestro amor a Dios, sino siempre manifestar que lo amamos a Él al tratar humildemente de hacer lo correcto en todo".

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REY DE REYES

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