¿Por qué bautizar a los niños pequeños?

¿No es mejor esperar a que ellos puedan decidir?

Hoy día hay padres que prefieren esperar a que sus hijos crezcan para que, cuando tengan suficiente capacidad de tomar decisiones propias, puedan decidir libremente si se bautizan o no. La razón parece lógica: las decisiones que tienen consecuencias importantes han de ser libremente tomadas, y pocas cosas hay más importantes en la vida que incorporarse o no a la Iglesia, que ser cristiano o no.

 
En cambio, muchos padres católicos bautizan a sus hijos a los pocos días de nacer, y no piensan que estén coartando la libertad de sus hijos, ni condicionando injustamente su futuro. Parecen personas razonables. ¿Lo son realmente?

.

Un hecho sociológico

Hay muchas decisiones que toman los padres sin esperar a consultar con sus hijos, en cuestiones que les van a afectar de un modo decisivo en su vida.

Se ocupan de proporcionarles alimento, vestido, calor y afecto antes de que tengan uso de razón, sin que lo hayan pedido libremente, pero esto es imprescindible para sacarlos adelante con vida. Pero también hacen cosas, además de cubrir las necesidades básicas de subsistencia, que incidirán decisivamente en planteamientos vitales de fondo.

.
bautizar niños
.

Pensemos, por ejemplo, en el hecho de hablarles en un idioma concreto. La adquisición del idioma materno responde a una decisión de los padres que va a configurar el modo de expresarse de los hijos, sus más profundas raíces culturales e incluso unas perspectivas muy concreta en su acercamiento a la realidad.

Ningunos padres razonables tomarían la decisión de no hablar nada a su hijo hasta que creciera, escuchase varios idiomas y decidiera por sí mismo cuál querría aprender. El idioma es un elemento cultural muy importante en el desarrollo de la vida humana y retrasar su adquisición hasta la mayoría de edad supondría un gravísimo daño al desarrollo intelectual del nuevo ser humano.

Pero, ¿la decisión de bautizar y comenzar a formar en la fe tiene algún parecido con la de hablar a los niños en el propio idioma? Una persona que no tenga fe y no sepa lo que supone la existencia de Dios, su bondad, su modo de actuar en el mundo y en las personas, y que desconozca la realidad más profunda del bautismo pensará que no tiene nada que ver, que el idioma es imprescindible y la fe no lo es.

Pero eso no quiere decir que su valoración sea razonable, sino que se debe a sus carencias culturales, o incluso a sus prejuicios, que le impiden razonar contando con todos los datos reales.

Por eso, para hacerse cargo racionalmente de todos los factores implicados en esta cuestión resulta  imprescindible saber primero lo que supone recibir el Bautismo, y después valorar la situación.

Qué implica el Bautismo

Dios ha diseñado para cada ser humano una historia de amor, que se va desvelado poco a poco a lo largo de la vida. En la medida que tengamos un trato cercano con Él, esa historia se irá desvelando y tomando cuerpo. Y el primer paso para que se esa cercanía sea eficaz se da en el Bautismo.

La fe cristiana considera el Bautismo como el sacramento fundamental, ya que es condición previa para poder recibir cualquier otro sacramento. Nos une a Jesucristo, configurándonos con Él en su triunfo sobre el pecado y la muerte.

En la antigüedad se administraba por inmersión. El que se iba a bautizar se sumergía por completo en agua. Así como Jesucristo murió, fue sepultado y resucitó, el nuevo cristiano se introducía simbólicamente en un sepulcro de agua, para despojarse del pecado y sus consecuencias, y renacer a una nueva vida.

El bautismo es, en efecto, el sacramento que nos une a Jesucristo, introduciéndonos en su muerte salvífica en la Cruz, y por ello nos libera del poder del pecado original y de todos los pecados personales, y nos permite resucitar con él a una vida sin fin. Desde el momento de su recepción, se participa de la vida divina mediante la gracia, que va ayudando a crecer en madurez espiritual.

En el bautismo nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo, en hermanos y hermanas de nuestro Salvador, y en hijos de Dios. Somos liberados del pecado, arrancados de la muerte eterna, y destinados desde ese instante a una vida en la alegría de los redimidos. «Mediante el bautismo cada niño es admitido en un círculo de amigos que nunca le abandonará, ni en la vida ni en la muerte.

 

bautizar niños

 

 

Ese círculo de amigos, esta familia de Dios en la que el niño se integra desde ese momento, le acompaña continuamente, también en los días de dolor, en las noches oscuras de la vida; le dará consuelo, tranquilidad y luz» (Benedicto XVI, 8 de enero de 2006).

Por qué la Iglesia mantiene la práctica del bautismo de niños

Esta práctica es de tiempo inmemorial. Cuando los primeros cristianos recibían la fe, y eran conscientes del gran don de Dios de que habían sido objeto, no querían privar a sus hijos de esos beneficios.

La Iglesia sigue manteniendo la práctica del bautismo de niños por una razón fundamental: antes de que nosotros optemos por Dios, él ya ha optado por nosotros. Nos ha hecho y nos ha llamado a ser felices. El bautismo no es una carga, al contrario, es una gracia, un regalo inmerecido que recibimos de Dios.

Los padres cristianos, desde los primeros siglos, aplicaron el sentido común. Así como  la madre no deliberaba largamente sobre si debía dar el pecho a su hijo recién nacido, sino que lo alimentaba cuando el niño lo requería, así como lo lavaban cuando estaba manchado, lo vestían y lo abrigaban para protegerlo de los rigores del frío, así como le hablaban y le daban cariño,  también le proporcionaban la mejor ayuda que cualquiera criatura humana necesita para desarrollar la vida en plenitud:

La limpieza del alma, la gracia de Dios, una gran familia sobrenatural, y una apertura al lenguaje de Dios, de modo que cuando vaya despertando su sensibilidad y su inteligencia contemplen el mundo con la luz de la fe, aquella que permite conocer la realidad tal y como es.

 

Francisco Varo

 

+ INFO -

EL BAUTISMO EN EL CRISTIANISMO PRIMITIVO

 

ver en wikipedia

 

“Los primeros cristianos tuvieron que afrontar el paganismo, nosotros el neo-paganismo”

El profesor Pedro Rodríguez, emérito de la Universidad de Navarra, ha concedido una entrevista a www.primeroscristianos.com en la que defiende la enorme actualidad de los primeros seguidores de Jesucristo y su relevancia para el mundo de hoy.

 

 

Hablar de los primeros cristianos en pleno siglo XXI parece, a primera vista, propio de una mentalidad anclada en el pasado. ¿hasta qué punto es correcto este planteamiento?

No lo es dAlmudi.org - Pedro Rodrigueze ninguna manera. Los primeros cristianos tienen una extraordinaria vigencia cultural, sobre todo a la hora de comprender el mundo en el que vivimos y la interacción entre cristianismo y mundo contemporáneo.

La cultura europea está configurada desde el cristianismo, y por tanto a partir del esfuerzo de los primeros cristianos: ellos son las famosas “raíces cristianas” de Europa, a las que se refirió Juan Pablo II en Santiago de Compostela y que ahora están en el centro del debate cultural europeo. Es importante resaltar este hecho, pues el cristianismo se extendió a todo el mundo precisamente desde Europa.

Sin embargo, desde la Ilustración, y especialmente a lo largo del siglo XX, se ha dado un proceso de descalificación y negación de esas raíces. Cada vez es mayor el acoso cultural y mediático, la marginación efectiva que sufre el Cristianismo en Europa. En este sentido, la manera coherente en que los cristianos queremos vivir nuestra fe se puede calificar de arriesgada, y de ahí precisamente nace la enorme actualidad de los primeros cristianos, que vivieron una situación socio-cultural parecida y afrontaron con toda naturalidad sus riesgos.

 

Pero nuestras opiniones se “respetan” socialmente, no somos arrojados a los leones…

Cierto, es otra forma de acoso, estamos en otra época. Pero esa diferencia fundamenta la semejanza: ellos estaban rodeados, de manera agobiante, por el paganismo clásico: la floreciente cultura helénico-romana, basada en el culto a divinidades completamente extrañas al mundo judeo-cristiano, y sobre todo en el culto al Emperador.

Ellos tuvieron que afrontar el paganismo, pero nosotros tenemos que afrontar el neo-paganismo: es cierto que se ven iglesias, catedrales, etc. (testimonios en piedra de esas raíces cristianas de las que hablábamos antes), pero lo dominante en el mundo actual europeo, lo casi agobiante en los "media", es lo que llamo neo-paganismo: un conjunto de "opciones" y "ofertas" de signo materialista (o "espiritualista"), que son las nuevas "divinidades" postmodernas.

En este contexto, el cristiano –y la comunidad cristiana–, si son coherentes, "se la juegan", como los primeros cristianos. Pero sólo si son coherentes pueden ganar la batalla, también como los primeros cristianos

 

¿Cuál es entonces la misión de un cristiano en el mundo de hoy?

El Santo Padre Benedicto XVI en realidad no habla de otra cosa: de una manera o de otra, todo converge ahí: en encíclicas, discursos, catequesis, etc. Hay que leer muy bien su Magisterio. Según la gran Tradición de la fe, el punto de partida para responder a la pregunta es éste: que la historia y su desarrollo son, si es lícito hablar así, la estrategia de Dios para ofrecer a la humanidad la salvación que Cristo nos ha conseguido con su Vida, Muerte y Resurrección. Pero, ¡atención!, Cristo no es una figura del pasado, es Él el que lleva adelante, ¡hoy!, esa misión.

 

iglesia primitiva primeros cristianos

Primeros Cristianos

 

Esta convicción es absolutamente fundamental, porque nuestro papel –el de la Iglesia y el de cada cristiano– es "colaborar" con el Señor, que es el que hace; seguirle, que Él va delante; en definitiva, vivir el tercer misterio luminoso del Rosario: es decir, hacer eco al anuncio del Reino de Dios que hizo y hace Jesús y explicarle a la gente –familiares y amigos– que el Reino es Él -Jesús-, que Él es el Reino que viene a cada uno de nosotros.

Por eso nuestra forma, la forma histórica de anunciar el Reino, es testificar con la propia vida que Cristo vive y hablar a la gente de la felicidad y la alegría que el Reino ha metido y mete en mi vida y cómo puede cambiar y transformar también las de ellos. Por eso hemos de amar a nuestro mundo –los hombres y las mujeres de nuestro mundo– tal como es, porque en él Cristo sigue actuando y cuenta con nosotros para "cambiarlo", como hicieron los primeros cristianos.

En la sociedad europea de hace décadas eran más evidentes las raíces cristianas, la gente tenía formas y categorías de pensamiento cristianas: conocía los mandamientos, lo bueno y lo malo, y los problemas y las dificultades para ser cristiano venían de otra parte.

Hoy en día esto no se da: una gran cantidad de bautizados no ha recibido apenas formación o ha sido anulada por ese constante mensaje que transmiten la televisión, el cine, etc. Ahora la gente tiende a no pensar y a funcionar según "apetencias" y según el modelo (dictado) de la mayoría.

Forma parte de la misión mostrar en el diálogo cómo la recepción de ese modo de vida la han hecho muchas veces sin fundamento (sin pensamiento), que no lo han elegido en sentido propio, que se les ha impuesto desde fuera en conexión con "apetencias". En este sentido es interesante promover grupos de diálogo y debate para abordar todas estas cuestiones, sembrar el mundo de pequeñas minorías que, como los primeros cristianos, tengan convicciones y actúen conforme a ellas. En contra de lo que muchos piensan, un hombre o una mujer "normal" no es el que actúa según la mayoría estadística, sino el que actúa conforme a unas convicciones personales pensadas desde la verdad.

 

¿Puede decirse entonces que, después de tantos siglos, la Iglesia sigue predicando “al Dios desconocido”?

Sin ninguna duda. Hay gente que nunca ha tenido la Biblia en sus manos y que no sabe nada de las cosas de Dios. Por eso lo mejor no es plantear a los demás teorías abstractas sobre el Cristianismo, sino hablar como los primeros cristianos, es decir, hablar de manera directa y narrativa de Jesucristo, decir sus palabras, contar lo que hizo y dijo. Por eso tiene que ser frecuente al conversar giros como éste: “el Señor decía en una ocasión…”. Hay que explicar el Cristianismo desde la boca del Señor.

Jesús interesa siempre y la gente presta atención cuando se habla de Jesús, de su vida, que es lo que impresiona. Debemos poner en boca del Señor todo lo que podamos, pues nuestro gran aliado es la verdad que hay en sus palabras, y es Él quien la proclama. Más: Él es la Verdad. Cuando explicamos la verdad, el que escucha tiene algo dentro que le dice que ha de estar con la verdad. Lo importante es lo interior, lo exterior viene luego.

Insisto: actuar como los primeros cristianos implica hablar de Jesucristo con toda naturalidad, decir lo que Él decía, tener fácilmente en la boca las palabras del Evangelio. Él es lo más importante en nuestra vida, y es quien ha configurado el mundo en que vivimos: es imposible entender el mundo cultural de hoy sin Jesucristo. Por ello hay que dar testimonio de Él en la vida corriente, en el trabajo. Ya os dais cuenta de que esto es posible por la Eucaristía, en la que Cristo vivo viene a nosotros y toma posesión de nosotros. La Eucaristía es la que hace posible que el cristiano, como decía san Josemaría Escrivá sea “otro Cristo”, “Cristo que pasa”.

Esto me trae a la memoria aquel célebre testimonio de un mártir de los primeros siglos, al que el juez ofrecía la libertad si prometía no asistir a la “reunión de los cristianos” (la celebración de la Eucaristía). El cristiano no aceptó la oferta. “Sine dominico non possumus”, dijo al juez: los cristianos no podemos vivir “sin el domingo”, sin la Eucaristía dominical. Fue ejecutado. Pero nos dejó grabada para siempre cuál es la actitud cristiana ante la Misa del domingo: no vamos, ante todo, porque sea “un precepto”, sino porque no podemos vivir (cristianamente) sin el Cuerpo y la Sangre del Señor.

 

¿Pero cómo se puede hablar de la verdad en un contexto tan relativista como el que existe en este momento?

El relativismo domina la cultura europea desde la Ilustración y se hace sumamente intenso a lo largo del siglo XX y en lo que llevamos del XXI. Este relativismo nos presenta como tres “mundos”: el científico-técnico, que da certezas operativas; el mundo de las ideas sobre Dios y el hombre, en el que cada uno piensa lo que quiere, postmodernismo total: “todo vale” (o “nada vale”), no existe la verdad; y el mundo de la religión, que hace referencia a mitos e imaginaciones en las distintas culturas.

A pesar de todo, la realidad se impone y el hombre de carne y hueso tiene un problema vital y existencial que sale por todas partes aunque se trate de taparlo. La gente tiene preguntas sin resolver: qué es el hombre, cuál es el sentido de la vida, qué es la felicidad, dónde está, qué hay detrás de la muerte. Éstas son preguntas inextinguibles. Si muchos quieren taparlas, los cristianos hemos de empeñarnos en que emerjan, que estén presentes en el debate público y en las conversaciones privadas. Nosotros tenemos que hacer lo que hicieron los primeros cristianos: contar a la gente cómo todo se esclarece en el encuentro con Jesucristo. Él es la respuesta a esas preguntas.

Para llegar a esto muchas veces lo que hay que conseguir es que la gente analice sus propias posturas, se pregunte por el fundamento de sus decisiones y de sus actitudes. A esto yo le llamo “método socrático”, diálogo: primero escuchar, interesarse por lo que dicen los que rechazan a Cristo o a la Iglesia, preguntarles por el fundamento de su posición ante Dios y ante la vida –que muchas veces aparecerá muy débilmente fundamentada– y, a partir de ahí, provocar que ese amigo reflexione en serio a la luz de Jesucristo, del que le hablamos como clave de la vida humana.

Pero es fundamental que el no creyente se sienta comprendido y entendido en sus posiciones; sólo así la propuesta cristiana tiene carácter “dialógico”. Así planteó San Pablo su discurso en el Areópago: habló de Jesucristo a partir de las posiciones de los demás. Muchos consideran que esa predicación acabó con un fracaso, pero lo cierto es que varios hombres y mujeres “se adhirieron a él y creyeron”. Pero no olvidemos que sólo cuando alguien se siente entendido, surge el diálogo y se puede hablar de todo, por ejemplo del sentido del sacrificio, imprescindible para poder entender a Jesucristo y la vida cristiana. Esto es lo que hacían los primeros cristianos.

 

 

El lugar del Bautismo de Jesús, declarado Patrimonio de la Humanidad

Hay dos sitios que reclaman haber sido el lugar exacto donde San Juan Bautista bautzó a Jesucristo (Mt 3, 13-17): uno en el lado israelí y otro en el jordano. De lo que no hay duda es de la zona: Betania de Transjordania, a orillas del río Jordán.

 

Del lado jordano se encuentran unas ruinas en la ruta de peregrinación de los primeros cristianos. En 1996 unos hallazgos arqueológicos en esa zona, conocida en lengua árabe como al-Maghtas (el lugar del bautismo), sugirieron que ése podría ser el enclave del acontecimiento que narran los Evangelios. De hecho, la cerámica, las monedas, los objetos de piedra y los vestigios arquitectónicos confirman que el lugar se utilizó a principios del primer siglo d.C., esto es, en tiempos del Salvador y del Precursor.

Estas ruinas están dedicadas al profeta Elías, y eso reforzaría la hipótesis, dada la vinculación que establecen los Evangelios entre él y San Juan Bautista, quien actuaba "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), de quien algunos le consideraban encarnación.

Visitado por tres Papas

Sea como fuere, a nueve kilómetros al norte del Mar Muerto, en la orilla este del río Jordán, Betania de Transjordania es el enclave bíblico más importante del Reino Hachemita de Jordania y el pasado 3 de julio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata del quinto lugar del país que recibe este reconocimiento después de Petra, Quseir Amra, Um Al Rassas y el desierto de Wadi Rum.

 

Jordán
Durante su peregrinación a Tierra Santa en mayo de 2014, Francisco visitó las aguas del Jordán en Betania.

 

Betania fue el enclave donde se estableció Juan Bautista y donde Jesús fue bautizado. El Señor también oró aquí por primera vez ante Dios y reunió a sus primeros discípulos, y por eso han visitado al lugar, en sus respectivas peregrinaciones a Tierra Santa, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. El área cuenta con restos romanos y bizantinos, incluyendo además restos de cinco iglesias paleocristianas y capillas. Actualmente se celebran bautizos y es un lugar importante de peregrinación cristiana.

El valor arqueológico del territorio jordano

A lo largo de la geografía jordana se pueden descubrir numerosos enclaves mencionados en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, por lo que no es de extrañar que el país haya fascinado a un sinfín de peregrinos que lo han visitado para seguir los pasos de algunos de los profetas más importantes de la Biblia.

Algunas de las iglesias más antiguas del mundo se encuentran en Jordania, como la salade oración del siglo II de Betania, la iglesia del siglo IV de Umm Qays y las ruinas del que se cree que es el templo más antiguo del mundo en la ciudad de Áqaba al sur del país. La iglesia bizantina de San Jorge en Mádaba (siglo VI) guarda el mapa mosaico de Tierra Santa más antiguo.

El pasado 2 de febrero fue declarado oficialmente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Se trata del quinto lugar del país que recibe este reconocimiento después de Petra, Quseir Amra, Um Al Rassas y el desierto de Wadi Rum.

En la ceremonia celebrada en París, el arzobispo Maroun Lahham, vicario patriarcal para Jordania del Patriarcado Latino de Jerusalén, ha definido este enclave como “un lugar donde todavía resuena la voz de Cristo” en un país, Jordania, “tranquilo y seguro, en medio de un Oriente Medio en llamas”.

"El Evangelio lo había declarado ya hace dos mil años, la devoción popular siempre lo ha confirmado, las investigaciones arqueológicas lo han puesto de relieve, los Papas lo han visitado, y hoy la comunidad internacional lo declara oficialmente”, ha señalado el arzobispo Lahham. “A partir de esta tarde –ha añadido– podemos de“clarar en voz alta que Jordania es Tierra Santa. La Tierra Santa incluye especialmente a Jerusalén, Belén y Nazaret, pero Jordania no es menos santa por ello”.

Jordán

 

Betania fue el lugar donde se estableció Juan Bautista y donde Jesús fue bautizado. El Señor también oró aquí por primera vez ante Dios y reunió a sus primeros discípulos, ha recordado la Oficina de Turismo de Jordania en España. Este lugar ha recibido la visita de los tres últimos pontífices: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

El área cuenta con restos romanos y bizantinos, incluyendo además restos de cinco iglesias paleocristianas y capillas. Actualmente se celebran bautizos y es un lugar importante de peregrinación cristiana.

A lo largo de la geografía jordana se pueden descubrir numerosos enclaves mencionados en el Antiguo y Nuevo Testamento por lo que no es de extrañar que el país haya fascinado a un sinfín de peregrinos que lo han visitado para seguir los pasos de algunos de los profetas más importantes de la Biblia.

Algunas de las iglesias más antiguas del planeta se encuentran en Jordania, como la sala de oración del siglo II de Betania, la iglesia del siglo IV de Umm Qays y las ruinas del que se cree que es el templo más antiguo del mundo en la ciudad de Áqaba al sur del país. La iglesia bizantina de San Jorge en Mádaba (siglo VI) guarda el mapa mosaico de Tierra Santa más antiguo.

 

+ info -

RÍO JORDÁN

 

Gaudium Press

Es uno de los pensadores más relevantes de la patrística griega

ARTÍCULO DE LUCAS FRANCISCO MATEO-SECO

 

Gregorio de Nisa fue uno de los tres grandes Padres Capadocios, que tanto esplendor dieron a la Iglesia y al pensamiento teológico del siglo IV. Los otros dos fueron su hermano San Basilio, obispo de Cesarea, y su amigo San Gregorio, obispo de Nacianzo.

Gregorio de Nisa ha sido reconocido unánimemente como una de las figuras más atractivas del siglo IV, como el hombre de más vasta cultura filosófica y teológica de esa época, y como uno de los pensadores más relevantes de la patrística griega.

 

Padres Capadocios

Gregorio desciende por línea paterna de una importante familia cristiana, originaria del Ponto, que sufrió persecución por confesar a Cristo; por línea materna, provenía de una poderosa familia de Capadocia. La familia de Gregorio era hondamente cristiana.

Numerosa y santa, aquella familia conservaba una viva impronta de Orígenes, recibida a través de San Gregorio de Taumaturgo. En su Vida de Macrina, Gregorio relata la última conversación con su hermana, Santa Macrina, evocando la fortaleza cristiana de la familia y el ambiente de piedad en que transcurrieron los primeros años de su vida. San Basilio fue nombrado obispo de Cesarea de Capadocia en el año 370.

Durante aquellos años, la fe proclamada por el Concilio de Nicea (año 325) estaba siendo combatida y criticada duramente. San Basilio intentó agrupar en torno a sí a hombres brillantes y fuertes, y logró que su amigo Gregorio de Nacianzo fuera elegido obispo de Sásima; en el año 372, consiguió que su hermano Gregorio fuera elegido para el obispado de Nisa. No mucho tiempo después, en el 379, murió San Basilio, y Gregorio, que se sentía su heredero espiritual, pasó a ocupar un primer plano en la defensa de la fe, en la predicación y en la redacción de numerosos escritos espirituales.

 

San Gregorio de Nisa

San Gregorio de Nisa

Conviene subrayar la importancia que Gregorio otorgó al hecho de ser continuador de la tareas de San Basilio, tanto en el aspecto teológico como en el aspecto ascético. Esto se hizo patente, por ejemplo, en el modo en que, tras la muerte de su hermano, le defendió de los ataques llevados a cabo por Eunomio de Cízico, contra el que ya había escrito San Basilio.

En esta época Gregorio de Nisa escribió, entre otros, los libros Contra Eumonio y Contra Apolinar. Dos de los tratados exegéticos, Sobre la creación del hombre y Sobre elHexaémeron, constituían también explicaciones de las homilías de San Basilio sobre el Hexaémeron.

 

"Gregorio de Nisa

 

Gregorio de Nisa asistió al Concilio Ecuménico de Constantinopla (381), donde fue escuchado con especial veneración e influyó esencialmente, junto con San Gregorio de Nacianzo, en las decisiones de mayor relevancia. Allí pronunció Gregorio la oración fúnebre por Melecio, cosa que muestra la estima del Concilio por su persona y su elocuencia. En el año 383, pronunció en Constantinopla su discurso Sobre la divinidad del Hijo y del Espíritu. Dos años más tarde, hizo la oración fúnebre de la princesa Pulqueria y, poco después, la de la emperatriz Flacila.

Los últimos años en la vida de Gregorio de Nisa fueron enormemente fecundos e intensos, también desde el punto de vista literario: prosiguió la labor de San Basilio en el terreno teológico, redactó los escritos más directamente pertenecientes a su doctrina espiritual y culminó diversos escritos de madurez (Homilías sobre el Cantar de los Cantares, Vida de Moisés, Qué significa el nombre de cristiano, Sobre la perfección cristiana y La enseñanza de la vida cristiana).

La última noticia que poseemos de su vida es su asistencia al sínodo de Constantinopla en el año 394.

La figura de Gregorio de Nisa merece una atención esmerada. Él no fue sólo un hombre apasionado por la cultura de su época, un importante filósofo y un teólogo de granrigor especulativo y de una sugerente visión de la historia de la salvación, sino también uno de los autores claves de la teología espiritual del Oriente y un eslabón imprescindible en la gran tradición que va desde San Ireneo y Orígenes hasta Dionisio Aeropagita. Sus sermones litúrgicos son de una gran belleza y un testimonio de primer orden sobre la consolidación de los ciclos litúrgicos.

 

 

 

 

LUCAS FRANCISCO MATEO-SECO
PROFESOR DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
EXPERTO EN LA FIGURA DE SAN GREGORIO DE NISA

 

 

LA HUIDA A EGIPTO

Se trata de uno de los hechos más duros y difíciles de la vida de María y de José.

Inmediatamente después de la partida de los Magos, tal vez la misma noche, se apareció un ángel a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estate allí hasta que yo te diga". Y le dio el motivo de esta huida precipitada: "Herodes va a buscar al niño para matarlo".

 

A la gran alegría de la visita de aquellos hombres importantes siguió el abandono de la casa recién instalada y de la pequeña clientela que ya tendría José en Belén, el dirigirse a un país extraño y desconocido para él y, sobre todo, el temor a Herodes, que buscaba al Niño para matarlo.

José despertó a María, recogió lo indispensable y, de noche, se puso en camino hacia la frontera de Egipto. No había un instante que perder. Muchas cosas domésticas necesarias quedaron abandonadas. Y así, con lo indispensable y con el sobresalto de una amenaza de muerte real, iniciaron la marcha.

 

huida egipto

 

 

Existían fundamentalmente dos caminos que conducían desde Belén a Egipto

El más corto y también menos duro, pero más frecuentado, se dirigía hacia la costa hasta enlazar con la Via maris, paralela al mar, hasta Gaza; en esta ciudad se aprovisionaban las caravanas de víveres y agua, pues era la última ciudad antes de entrar en el desierto. Era un camino conocido y relativamente seguro por las numerosas caravanas que mantenían relaciones comerciales con el país vecino. Pero era también el más peligroso para la Sagrada Familia, pues los soldados de Herodes podían alcanzarles con más facilidad.

 

La Via maris era la ruta principal que atravesaba Palestina. Esta importante vía de comunicación no fue creación romana, pues existía desde muchos siglos antes. Se trataba del camino natural entre Egipto y Mesopotamia, donde estuvieron asentados los mayores imperios de la antigüedad. Este camino, por el que transitaron tantos mercaderes y ejércitos, iba cerca de la ribera del Mediterráneo a través de las llanuras costeras, para eludir montañas y desiertos. Los romanos, quizá en tiempos de Augusto, la empedraron y la acondicionaron, llegando a ser una auténtica calzada romana. Tenía ramales secundarios que partían de ella, uno de los cuales pasaba por Cafarnaún, Corazaín y Betsaida (cfr J. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Arqueología..., pp. 109-110).

 

Por esta razón, es probable que José prefiriera marchar hacia Hebrón y Bersabé, hacia el Sur, por una ruta más larga y fatigosa, y también menos frecuentada. Es muy posible que el viaje se hiciera en un borrico, quizá el mismo que les sirvió para ir de Nazaret a Belén. Llevaría a la Virgen buena parte del camino, y también los enseres que habían juzgado indispensables: algo de ropa, una vasija para el agua, los instrumentos de trabajo de José, su bastón, algún cacharro de cocina...

 

Fue una travesía larga y penosa

Dios no quiso ahorrarles la zozobra de una huida precipitada, el continuo sobresalto y el temor a ser reconocidos, la sed, el cansancio, la incertidumbre acerca de dónde vivirían y de qué se alimentarían. La huida estuvo muy lejos del panorama que nos presentan los evangelios apócrifos:

Una de estas leyendas nos cuenta que María, acalorada y fatigada del camino, reposaba bajo una palmera cargada de frutos. «Yo quisiera –dijo–, si fuera posible, gustar de la fruta de este árbol». «A mí –respondió José– lo que me inquieta es la falta de agua, porque nuestros odres están vacíos». Dijo entonces el Niño a la palmera: «Inclínate y da de tus frutos a mi madre». La palmera se encorvó, quedando su copa a los pies de María; y cuando María y José hubieron arrancado los dátiles, Jesús ordenó de nuevo: «Enderézate ahora, y abre y descubre tus raíces, para que brote el agua que éstas ocultan». La palmera obedeció al instante y manó de sus raíces agua fresca y límpida.

Cuando los peregrinos reanudaron la marcha, el sendero desaparecía tras ellos como por encantamiento. Llegaron por fin a una ciudad llamada Salín, donde no conocían a nadie: entraron en un templo, y los trescientos sesenta y cinco ídolos que en él había cayeron en tierra hechos pedazos. Así se cumplió la profecía de Isaías: «El Señor vendrá en una nube veloz y entrará a Egipto y todas las hechuras de los egipcios temblarán ante su faz».

 

Nada de esto ocurrió en la realidad. Dios utilizó las vías ordinarias para salvar a los que más quería sobre la tierra. Podía haber fulminado a Herodes y a sus perseguidores, pero una vez más empleó medios normales: la obediencia pronta de José, su reciedumbre, su prudencia...

 

huida egipto

 

 

El viaje desde Gaza hasta la primera ciudad de Egipto duraba unos siete días. Si se añaden a éstos los que tardaron desde Belén a Gaza y los que caminaron por la región de Egipto, se concluye que tardarían en llegar de doce a catorce días.

 

 

Quizá a Leontópolis, al norte de El Cairo

Después de un viaje extenuante, agravado por la persecución y por la falta de experiencia en aquellos malos caminos (el viaje más largo de José habría sido de Nazaret a Belén), llegaron a tierra egipcia, quizá a Leontópolis, al norte de El Cairo. Por aquel tiempo residían en Egipto muchos israelitas, formando pequeñas comunidades; se dedicaban principalmente al comercio.

Es de suponer que José se incorporó con su Familia a una de estas comunidades, dispuesto a rehacer una vez más su vida con lo poco que había podido traer desde Belén. Con todo, llevaba consigo lo más importante: a Jesús y a María, y su laboriosidad y empeño por sacarles adelante.

En su mayoría, aquellas colonias judías se encontraban cerca de los límites fronterizos [34].En Egipto, José comenzó como pudo, pasando estrecheces, realizando al principio todo tipo de trabajos. Procuró a María y a Jesús un hogar y los sostuvo, como siempre, con el trabajo de sus manos. Después de un tiempo, encontraría cierta estabilidad.

Quizá más tarde, de nuevo en Nazaret, recordarían aquella época como «los años de Egipto» y hablarían –como se comentan las cosas pasadas– de las preocupaciones y sufrimientos del viaje y de los primeros meses..., pero también de la paz y de la alegría de aquellos días.
Después de un tiempo, pasado el peligro, nada retenía ya a José en aquella tierra extraña, pero allí permaneció, sin otra razón que el cumplimiento del mandato del ángel: Estate allí hasta que yo te diga.

Vida de Jesús

 

+ info -

HUIDA A EGIPTO

 

Ver en Wikipedia

 

MAGI AB ORIENTE

Hay dos pasajes en el Nuevo Testamento que siempre nos han parecido ineludibles para cualquier estudioso de la Antigüedad Clásica y que, además, nos enseñan mucho, de geografía antigua, el primero, y de cultura, política y diplomacia antiguas, el segundo.

El primero, del que no hablaremos aquí, es el relato que los Hechos de los Apóstoles (Act. 2, 1-11) hacen del episodio de Pentecostés y en el que aparecen citados un buen número de pueblos del mundo antiguo en un pasaje que constituye, de hecho, un auténtico repaso de la geografía del Mediterráneo occidental en el mundo clásico.
El segundo, sobre el que nos parece oportuno volver en la fiesta de hoy, es el de la Epifanía, el pasaje de la Adoración de los Magos, recogido, exclusivamente, en el Evangelio de Mateo (Math. 2). En él se habla de unos Magi ab oriente (1), que, llegados a Jerusalén, declaran a Herodes haber visto una estrella relacionada con el nacimiento de Jesús (uidimus enim stellam: 2), y que, puestos en camino, procidentes adorauerunt eum (11) "adoraron al Niño", y "le llevaron", obtulerunt, dice el texto, sus munera, sus "obsequios" (12).
Mucho se ha escrito sobre la identidad de estos Magos que, la tradición, ha convertido en Reyes, les ha dado un aire arábigo y oriental, y, por tanto, ha hecho acompañar de dromedarios, poniendo, además, en relación lo dicho por Mateo con lo que cuentan otros textos que forman parte de la liturgia de la fiesta cristiana de la Epifanía -esencial, de hecho, en la iglesia ortodoxa-.
En particular Isaías 60y, especialmente, el Salmo 72, 10 que, de hecho, por su alusión a los "reyes de Tarsis" generó, hace algunos años, la exageración mediática sobre unos Magos "andaluces" a tenor de la exégesis que, de ese pasaje, hizo Benedicto XVI en el volumen La infancia de Jesús, no hace mucho traído también a Oppida Imperii Romani (ver aquí).
magi ab oriente
Reyes Magos representados en las catacumbas de Santa Priscilla (Roma)
Pero, al margen de su identidad -sobre la que, a modo de síntesis, recomendamos la lectura de esta entrega del blog "Hombre en camino", de hace algunos años y firmada por un buen exbecario de Los Bañales, y, también, la escucha de este audio, emitido por Radio Euskadi hace algunas Navidades, en que nosotros mismos nos ocupamos del asunto- queríamos detenernos aquí en esas "enseñanzas" que el pasaje nos da a quienes nos pasamos la vida tratando de aprender sobre la Antigüedad.
Lo hacemos, en un día como hoy, conscientes, además, de que estas reflexiones, seguro, ayudarán a entender muchos de los aspectos que, en la cultura popular, rodean a la fiesta de los Reyes Magos al margen de que éstos, como se analiza en algunos de los textos que se ofrecen como bibliografía a este post, se hayan enriqueciendo a partir de diversos textos de la tradición evangélica apócrifa y de la literatura sagrada y profana altomedieval.

Los puntos en que queremos detenernos son los siguientes:

[1] El valor informativo y predictivo de los signos en la Antigüedad.

El texto de Mateo, nos dice que los Magos acuden a Herodes para contarle que han visto la estrella de Jesús.
Como es sabido, y como explotó de forma notable el mundo romano -no hay más que dar un repaso a las biografías de emperadores que recoge Suetonio, por ejemplo- todos los grandes hombres de la Antigüedad fueron precedidos de signos, de eso que los romanos llamaban los omina o presagios -que en la religión romana, de hecho, y, antes en la etrusca, tenían tanta vinculación con las artes adivinatorias y proféticas- que se interpretaban siempre como señales del augurio de un acontecimiento o de la entidad de un determinado personaje.
Del texto evangélico se deduce, por tanto, y algo de esto se explica en los enlaces anotados en el párrafo anterior, que nuestros Magi estaban acostumbrados a la observación de las estrellas en tanto que medio para la adivinación en el sentido más etimológico del término y el Niño de Belén es presentado como acompañado, anunciado, por omina que habían sido, propios, de los personajes del mundo antiguo lo que, sin duda, contribuye a exaltar su realeza (sobre este tema puede consultarse, en castellano, el volumen MONTERO, S.: Augusto y las aves. Las aves en la Roma del Principado: prodigio, exhibición y consumo, Barcelona, 2007, con abundante bibliografía sobre el tema).

[2] La importancia de los regalos en la diplomacia antigua internacional.

Quizás, en el episodio que aquí comentamos, el elemento que más calado ha tenido en la cultura popular, y que habrá llenado de alegría hoy millones de hogares en todo el mundo, es el del intercambio de regalos.
Efectivamente, como cuenta Mateo, los Magos obtulerunt ei munera, "ofrecieron sus dones a Jesús" indicando, además, el evangelista, que se trató de aurum, thus et myrrham, trilogía de dones sobre la que ya hablamos hace algunos años, en la felicitación navideña de 2009 de este mismo blog y que, también, se han interpretado, desde los Padres de la Iglesia, con notable y sabrosa carga teológica y simbólica (ver, por ejemplo, como se hacía eco de esa interpretación San Josemaría Escrivá en su conocida homilía "En la Epifanía del Señor" con alusiones a los textos de los Santos Padres).
Al margen de eso, y de ello nos informan los más antiguos archivos del Próximo Oriente Antiguo, desde Amarna hasta Ugarit, en el mundo antiguo era impensable establecer cualquier relación política -cualquier embajada, de hecho- si ésta no iba acompañada del procedimiento del don-contradon, del intercambio de regalos, del comercio entendido en su acepción más antigua en un marco muy próximo al de los "bienes de prestigio" que, de hecho, marcó las sociedades del Bronce en que algunos de estos archivos florecieron.
Los Magos -quizás, también, por ese comportamiento, la tradición los ha transmutado en Reyes- se ponen en camino portando unos munera que ilustran los presentes a partir de los cuales van a establecer esa suerte de hospitium con Jesús al que, por los signos dibujados en esa estrella que, dice el texto evangélico, anteccedebat eos, "les antecedía" habían llegado a conocer.
Para comprender el peso del regalo en la diplomacia antigua y, en particular, en la de los estados del Próximo Oriente, más próximos, por tanto, al ritual aquí desplegado por los Magos, debe verse el clásico volumen de LIVERANI, M.: Relaciones internacionales en el Próximo Oriente Antiguo (1600-1100 a. C.), Barcelona, 2003, también con abundante bibliografía y ejemplos.

[3] El poder de los gestos y de los ritos en la Antigüedad Clásica.

Uno de los signos que, quizás, pasa más desapercibido, en la escena de los Magos es el de su adoración al Niño Jesús.
El texto evangélico dice, específicamente, que ésta tuvo lugar con los Magos procidentes, que, normalmente, se ha traducido acertadamente por "cayendo de rodillas" y que ha motivado, también, la presentación de los Magos, postrados ante el Niño Jesús, en la mayor parte de las representaciones de la Epifanía posteriores al Edicto de Milán (ver aquí selección de algunos casos, y, también, de otros más recientes).
Si acudimos al texto griego original del pasaje que nos ocupa el verbo que se emplea para ese procidentes de la versión latina es el aoristo prosekynesan de igual modo que para el obtulerunt que antes vimos [2] se usa el mismo verbo en la expresión prosenenkan dora. Ese verbo griego está relacionado con el sustantivo proskynesisque, efectivamente, puede traducirse por "postrarse".
Más allá de eso, la proskynesis, como narran abundantes fuentes antiguas, era el acto de adoración propio de los monarcas persas lo que, también, ha permitido abundar en la idea de unos Magos persas, quizás fieles del Zoroastrismo o de cualquier otra religión adivinatoria de dicho vasto ámbito geográfico que, como es sabido, y veremos en seguida [4] llegó a hacer frontera con el ámbito occidental.
Los Magos, entienden pues -a partir de la estrella que les guía-, que están ante un rey y lo saludan conforme a su ritual tradicional de igual modo que, como vimos más arriba [2] se ponen en camino portando regalos como era, también, habitual, en los estados del Oriente Próximo durante la Antigüedad.
Sobre este ritual de la proskynesis persa, el modo cómo los griegos la dotaron de un cierto aire "bárbaro" y desmesurado, especialmente a partir de su uso por Alejandro de Macedonia, y su pervivencia en el culto imperial romano, especialmente el tardoantiguo, con bibliografía, puede verse BRAVO, G.: "El ritual de la proskynesis y su significado político y religioso en la Roma imperial", Gerión, 15, 1997, pp. 177-191.

 

[4] La dualidad Oriente/Occidente en la Antigüedad.

Verdadero sentido de la fiesta cristiana de la Epifanía -en tanto que "manifestación de Dios al mundo", siendo los Magos imagen de ese "mundo", algo que, también, la tradición ha explotado en las supuestas tres razas de estos enigmáticos personajes- los Magos, desde la iconografía más antigua, son presentados, siempre, como "bárbaros" y como "orientales", dos elementos perfectamente reconocibles en la iconografía antigua, tan aficionada a los clichés en la descripción y presentación de sus personajes y, en particular, de "los otros".

Así, por ejemplo, si nos fijamos en el sarcófago -muy representativo en su lenguaje iconográfico- que corona este post, vemos cómo los tres Magos, en el lado derecho de la pieza, aparecen portando gorros frigios -lo que es habitual en otros sarcófagos constantinianos o post-constantinianos con la misma escena- y, además, vestidos con las braccae, una suerte de pantalones que, desde la iconografía imperial romana, se asociaba a los bárbaros.

 

magi ab oriente

 

 

 

Mientras tanto, si se analizan con detalle los modos con que se representa, en esas mismas escenas, a la familia de Nazareth, llama la atención la presencia de un fuerte contraste entre los usos "bárbaros" y, por tanto, orientales, de los Magos y los típicamente romanos -sillas de mimbre, togas, mantos...- de los protagonistas del Misterio de la Navidad.

Ese carácter misterioso y sugerente de todo lo venido desde Oriente que, todavía hoy, impregna las cabalgatas de Reyes Magos de muchas de nuestras ciudades, sintetiza, de modo evidente, esa dualidad entre lo Occidental y lo Oriental que marcó tanto la idea de alteridad en el mundo antiguo y que, además, aflora, también, en este entrañable pasaje.

Con carácter introductorio, y bibliografía, puede verse MARCO SIMÓN, F.: "Iconografía de la derrota: formas de representación del bárbaro occidental en época tardorrepublicana y altoimperial", en MARCO SIMÓN, F., PINA, F., y REMESAL, J. (eds.): Vae uictis! Perdedores en el mundo antiguo, Barcelona, 2002, pp. 177-196 y, especialmente, GRAU-DIECKMANN, P.: "Una iconografía polémica: los Magos de Oriente", Mirabilia. Revista Eletrônica de História Antiga e Medieval, 2, 2002, s. pp., que, además, recopila algunas fuentes interesantes respecto de la tradición de los Magos).

 

Como siempre, cada acontecimiento de nuestro calendario, está lleno de enseñanzas en relación al apasionante mundo clásico. Ojalá que éstas hayan sido ilustrativas para el lector al que sólo nos resta desearle un excelente día de los (Reyes) Magos.

Javier Andreu
oppidaimperiiromani.blogspot.com

 

¿SABES QUIÉN ERA SAN BASILIO MAGNO?

OBISPO DE CESAREA Y DOCTOR DE LA IGLESIA

 

Fue uno de los más elocuentes oradores, entre los mejores que la Iglesia haya tenido; fundó hospitales, hogares para los pobres, y hospicios; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre los doctores de la Iglesia

 

CONOCIDO POR EL SOBRENOMBRE DE "EL GRANDE" (MAGNO), ES UNO DE LOS TRES IMPORTANTES PADRES DE LA IGLESIA LLAMADOS CAPADOCIOS.

NACIDO CERCA DEL 330 EN CESAREA DE CAPADOCIA, DONDE TAMBIÉN MURIÓ EL 1 DE ENERO DEL 379.

 

La Iglesia celebra su fiesta el 2 de enero, junto a su gran amigo San Gregorio Nacianceno.

 

 

 

 

 

 

VIDA

Basilio nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en  el Asia Menor, a mediados del año 329. Por parte de padre y de madre, descendía de familias cristianas que habían sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron San Gregorio de Nisa, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste. Su padre, San Basilio el Viejo, y su madre, Santa Emelia, poseían vastos terrenos y Basilio pasó su infancia en la casa de campo de su abuela, Santa Macrina, cuyo ejemplo y cuyas enseñanzas nunca olvidó.

 

basilio1.jpg

Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas.  Allá tuvo como compañeros de estudio a San Gregorio Nacianceno, que se convirtió en su amigo inseparable y a Juliano, que más tarde sería el emperador apóstata.

Basilio y Gregorio Nacianceno, los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas”.

Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros podían enseñarle, regresó a Cesárea.

Ahí pasó algunos años en la enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar todo, por consejo de su hermana mayor, Macrina.

Insatisfecho por los éxitos mundanos, al darse cuenta de que había perdido mucho tiempo en las vanidades, él mismo confiesa:

“Un día, como despertando de un sueño profundo, me dirigí a la admirable luz de la verdad del Evangelio,… y lloré sobre mi miserable vida”. (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07).

Fue entonces,cuando tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.  Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa.

Al regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. 

Con los discípulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente.

San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

 

LABOR SACERDOTAL

Atraído por Cristo, comenzó a tener ojos sólo para él y para escucharle sólo a él. A partir del 358 se dedicó con determinación a la vida de oración, en la meditación de las Sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia y en el ejercicio de la caridad (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07), a orillas del Iris; pronto fue tanta la afluencia de prosélitos que se hizo precisa la creación de otros monasterios en el Ponto.

Por este tiempo recibe la visita de Gregorio Nacianceno, y entre ambos preparan una antología de las obras de Orígenes llamada Philocalia. Basilio escribe aquí sus Moralia y sus dos Reglas. En el año 360 toma parte en el sínodo de Constantinopla.

Accediendo a los ruegos del obispo Eusebio, es ordenado sacerdote (364); pero pronto, su valía provocará los celos de aquél, por lo que Basilio termina retirándose nuevamente a la soledad.

Sin embargo, gracias a la acción diplomática realizada por Gregorio de Nacianzo, se reconciliaron: éste se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba. 

Durante una época de sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir alimentos a los pobres.  

San Basilio creó un monaquismo muy particular: no estaba cerrado a la comunidad de la Iglesia local, sino abierta a ella.

Sus monjes formaban parte de la Iglesia local, eran su núcleo animador que, precediendo a los demás fieles en el seguimiento de Cristo y no sólo de la fe, mostraba su firme adhesión a él, el amor por él, sobre todo en las obras de caridad. (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07)

El Siervo de Dios Juan Pablo II, hablando del monaquismo escribió:

“muchos piensan que esa institución tan importante en toda la Iglesia como es la vida monástica, quedó establecida, para todos los siglos, principalmente por San Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habría quedado tan propiamente definida sin su decisiva aportación”. (Audiencia de Benedicto XVI, 4-VII-07).

 

OBISPO DE CESAREA

Ya obispo (había sido elegido el año 370 como sucesor del obispo Eusebio), es en la organización de la caridad donde Basilio manifestó su celo, con lo que enseguida se ganó el amor de su pueblo: fundó hospitales, hogares para los pobres, y hospicios para extranjeros y viajantes.

El clero, tanto secular como regular, tiene en Basilio un obispo que sabe defender ante el poder civil las inmunidades eclesiásticas.

Basilio fue un obispo entregado de lleno a su cargo pastoral; sobre él pesaban la herejía arriana y un cisma que se aproximaba amenazante:los obispos Melecio, Euzoyo y Paulino se disputaban la sede de la Iglesia antioquena.

El primero había sido elegido canónicamente (360) y fue desterrado al mes de su designación; Euzoyo, arriano más tarde, fue puesto ese mismo año por el emperador Constantino; y por último, Paulino que estaba al frente del grupo de antioquenos ortodoxos que se separaron de la Iglesia primera al ser enviado Melecio al destierro.

En torno a Melecio estaba, además de la mayor parte del pueblo antioqueno, un buen número de obispos del patriarcado sufragáneo.

Basilio creía que Melecio era el obispo legítimo de Antioquía y todos sus esfuerzos fueron encaminados para que éste fuese reconocido como tal; pero Roma y Occidente reconocían a Paulino. De este modo, las cartas provenientes de Roma contestando a las de Basilio no le ofrecían ayuda alguna.

 

san basilio

San Basilio el Grande

 

 

Las preocupaciones de Basilio aumentaron cuando algunos de sus sufragáneos, recelosos de su elevación, sembraron dudas sobre su ortodoxia. En esta ocasión, pronto fue zanjada la cuestión; bastó a Basilio escribir su tratado De Spiritu Sancto.

Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó a Cesarea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable campaña de persecuciones.  Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero nuestro santo le respondió:

¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Que me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento . . .

El gobernador respondió, admirado:  “Jamás nadie me había contestado así”.  Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”.  El emperador confesó que, muy a su pesar,  admiraba la firme determinación de Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea.

 

MUERTE Y FAMA DE SANTIDAD

El 9 de agosto del 378 muere el emperador Valente. Su sucesor Graciano restableció la libertad religiosa. Todo parecía augurar tiempos mejores.

Pero San Basilio murió el 1º de enero del año 379, a la edad de cuarenta y nueve años, agotado por la austeridad en que había vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad. 

 

san basilio

Catedral de San Basilio (Moscú)

 

 

Toda Cesárea quedó enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.

San Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, dijo en el día del entierro:

“Basilio santo, nació entre santos.  Basilio pobre vivió pobre entre los pobres.  Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir.  Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables".

Setenta y dos años después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas palabras:

“El gran Basilio, el ministro de la gracia que expuso la verdad al mundo entero  indudablemente fue uno de los más elocuentes oradores, entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores”.

+ INFO -

SAN BASILIO

 

 

Fuente: J. IBÁÑEZ IBÁÑEZ  (GER)

 

BIBL. : D. AMAND. L'ascese monastique de saint Basile, Ma. redsous 1949; A. CAVALLIN, Studien zu den Briefen des hl. B., Londres 1944; I. GRIBOMONT, Histoire du texte des Ascétiques de S. B., Lovaina 1953; ID, L'exhortation au renoncement attribué a saint B. Étude d'authenticité, «Orientalia Christiana Periodica» 21 (1955) 375-98; S. I. RUDBERG, Études sur la tradition manuscrite de S. B., Londres 1953; ID, Die lat. Hexameron. Obers. d. Eustathios, Lovaina 1957; H. DORRIES, Der Beitrag des B. zum Abschluss des trinitarischen Dogmas, Gottinga 1956; S. T. GIET, Homélies sur l'Hexameron, «Sources Chrét.» 26, París 1950; ID, Les idées et l'action sociales de Saint Basile, París 1941; ÍD, S. B. et les pouvoirs publics, «La Vie Spirituelle» 69 (1943) 349-60; ÍD, Le rigorisme de S. B., «Revue des Sciences Religieuses» 23 (1949), 333-42; J. GRIBOMONT, Le renoncement au monde dans l'idéal ascétique de s. B., «Irénikon» 31 (1958) 282-30'l, 460-475; ÍD, Les Regles morales de Saint. Basile et le Nouveau Testament, «Studia Patristica» II, Berlín 1957, 416-26; ÍD, Obéissance et Évangile selon Saint Basile le Grand. «La Vie Spirituelle» Suppl. VI (1952) 192-215; B. PRUCHE, Traité du Saint Esprit, «Sources Chrét.» 17, París 1945; B. BOBRINSKOY, Liturgie et ecclésiologie trinitaire de S. B., «Verbum Caro» 23 (1969) 1-32; J. M. HORNUS, La divinité du S. Esprit comme condition du salut personnel, ib. 23 (1969) 33-62; P. C. CHRISTOU, L'enseignement de S. B. sur le S. Esprit, ib. 23 (1969) 86-98; J. E. BAMBERGER, «Mnéme» «Diazesis»: The Psychic Dynamismus in the Ascetical Theology of St. B., «Orientalia Christiana Periodica» 34 (1968) 233-251; J. IBÁÑEZ, Iglesia: fundamento teológico y organización en Basilio de Cesarea, Roma 1964; ÍD, Aspecto eclesiológico en la teologÍa de Basilio de Cesarea, «Scripta Theologica» 2 (1970) 7-38; D. STIERNON, Basilio il Grande, en Bibl. Sant. 2, 910-944.

 

Sub tuum praesidium

Recogemos este texto sobre una de las primeras oraciones dirigidas a la Virgen por los primeros cristianos. La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María.

 

Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud.
Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.

 

En un papiro egipcio

Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford,  dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto.

theotokos

Como es conocido, el clima extremadamente seco de la mayor parte de Egipto ha hecho que se conserven multitud de fragmentos de papiros antiquísimos, con textos de hace milenios, en griego y en copto.

Muchos de estos textos se habían perdido.

En otros casos, los papiros sirven para confirmar la antigüedad de textos que sí que se habían conservado a través de sucesivas copias o traducciones.

Uno de estos papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, contenía una oración a la Virgen.

Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium.

 

 

La versión latina es:

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

 

La versión castellana, es muy conocida:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

 

Y la versión en griego clásico, que es precisamente la que se encontró en el papiro. Basta fijarse con detenimiento en la foto del papiro para reconocer las palabras griegas originales:

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃςἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

 

 

Cabe destacar la presencia del término Theotokos (en este caso, Theotoke, en vocativo), es decir, Madre de Dios”.

Dos siglos después, en el Concilio de Éfeso, se reconoció de forma  solemne que este título era adecuado para la Virgen María, contra el parecer de Nestorio.

Es decir, en Éfeso, la Tradición de la Iglesia fue defendida contra los que preferían sus propios razonamientos a la enseñanza de siempre de la Iglesia.

Resulta impresionante rezar esta oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250 d.C., que es la fecha en la que EdgarLobel dató el papiro en el que se encontraba.

Nosotros no la hemos recibido de los arqueólogos, sino de la tradición de la Iglesia, a través del latín en el caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.

Resulta agradable, sin embargo, que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.

 

Theotokos, la Madre de Dios

La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María. Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud. Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.

G. Giamberardini, especialista en el cristianismo primitivo egipcio,  en un documentado estudio ha mostrado la presencia del tropario en los más diversos ritos y las diversas variantes que encuentra, incluso en la liturgia latina.

La universalidad de esta antífona hace pensar que ya a mediados del siglo III era usual invocar a Santa María como Theotokos, y que los teólogos, como Orígenes, comenzaron a prestarle atención, precisamente por la importancia que iba adquiriendo en la piedad popular. Simultáneamente esta invocación habría sido introducida en la liturgia.

En el rito romano, su presencia está ya testimoniada en el Liber Responsalis, atribuido a San Gregorio Magno y es copiado en el siglo IX en la siguiente forma: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”.

Algunos manuscritos de los siglos X y XI, presentan unas deliciosas variantes de esta oración, manteniendo intacta la expresión Santa Dei Genitrix, en estricta fidelidad a la Theotokos del texto griego.

Se trata de traducciones fidelísimas del texto griego, tal y como aparece en el rito bizantino, en el que se utiliza la palabra griega eysplagknían, para referirse a las entrañas misericordiosas de la Madre de Dios.

La consideración de la inmensa capacidad de las entrañas maternales de la Madre de Dios está en la base de la piedad popular que tanta importancia dio al título Theotokos para designar a la Madre de Jesús.

Y quizás como lo más importante sea el hecho de que el testimonio del Sub tuum praesidium levanta la sospecha de que el título Theotokos se origina a mediados del siglo III en la piedad popular como invocación a las entrañas maternales de Aquella que llevó en su seno a Dios. Esta vez, quizás, la piedad popular fue por delante de la Teología. Al menos, es muy verosimil que así fuese.

Los fieles que, con sencillez, rezan esta oración a la Sancta Dei Genitrix, laTheotokos, la Madre de Dios,  porque la han recibido de manos de la Iglesia, son los que están más cerca de lo que transmitieron los primeros cristianos y, por lo tanto, más cerca de Cristo.

La versión latina esta oración ha sido inmortalizada en la música especialmente por Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart.

 

 

 

FUENTES:
Lucas F. Mateo-Seco,  La devoción mariana en la primitiva Iglesia
Cfr G. Giamberardini, Il “Sub tuum praesidium” e il titolo Theotokos nella tradizione egiziana, en “Marianum” 31 (1969) 350-351; A.M. Malo, La plus ancienne prière à notre Dame, en De primordis cultus mariani, cit., t. 2, 475-485.

 

+ info -   Los orígenes de la devoción a la Virgen

LA SAGRADA FAMILIA, ICONO DE LA IGLESIA DOMÉSTICA

Recordamos hoy unas palabras del Papa emérito Benedicto XVI sobre esta fiesta de la Sagrada Familia: "La casa de Nazaret, dijo el Papa, es una escuela de oración en que se aprende a escuchar, a meditar"

"La casa de Nazaret, dijo el Papa, es una escuela de oración en que se aprende a escuchar, a meditar, a penetrar en el significado profundo de la manifestación del Hijo de Dios, a través del ejemplo de María, José y Jesús".

"La contemplación de Cristo alcanza su modelo insuperable en María" que "vive con los ojos puestos en Cristo y atesora cada palabra suya (...) El evangelista Lucas nos hace conocer el corazón de María, su fe, su esperanza y obediencia, su interioridad y su oración, así como su libre adhesión a Cristo. Y todo ello procede del Espíritu Santo que descenderá sobre ella como sobre los apóstoles según la promesa de Cristo.

Esta imagen de María la presenta como el modelo de los creyentes que conserva y confronta las palabras y las acciones de Jesús, una confrontación que es siempre un progresar en el conocimiento de Cristo ".

La capacidad de María para vivir de la mirada de Dios es "contagiosa". Y el primero que lo experimenta es José. "Efectivamente con María -explicó el Santo Padre- y  sobre todo después, con Jesús, comienza una forma nueva de relacionarse con Dios, de acogerlo en su vida, de entrar en su proyecto de salvación, cumpliendo su voluntad".

sagrada familia

Benedicto XVI recordó que aunque el Evangelio no haya conservado ninguna palabra de José, su presencia es "silenciosa pero fiel, constante, activa" y que José "cumplió plenamente su papel paterno en todos los aspectos". Entre ellos el Papa habló de cómo José habría educado a Jesús a la oración llevándolo consigo a la sinagoga los sábados y dirigiendo la oración doméstica por las mañanas y al atardecer. "Así, en el ritmo de las jornadas transcurridas en Nazaret, entre la casa y el taller de José, Jesús aprendió a alternar oración y trabajo y a ofrecer también a  Dios la fatiga para ganar el pan que necesitaba la familia".

Después, Benedicto XVI citando la peregrinación de María, José y Jesús al templo de Jerusalén, narrada en el evangelio de San Lucas  afirmó que "la familia judía, como la cristiana, reza en la intimidad doméstica, pero también reza junto con la comunidad, reconociéndose parte del Pueblo de Dios en camino".

Las primeras palabras de Jesús: "¿Por que me buscabais? ¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" pronunciadas  cuando María y José lo encuentran enseñando a los doctores en el Templo, son la llave de acceso a la oración cristiana, "A partir de aquel momento en  la vida de la Sagrada Familia se intensificó aun más la oración porque, a través de Jesús (...) no cesará de difundirse y reflejarse en María y José el sentido profundo de la relación con Dios Padre. La familia de Nazaret es el primer modelo de la Iglesia en que, en torno a la presencia de Jesús y gracias a su mediación, todos viven en relación filial con Dios que transforma también las relaciones interpersonales".

"La Sagrada Familia -concluyó- es un icono de la Iglesia doméstica, llamada a rezar unida. La familia es la primera escuela de oración. En ella los niños, desde pequeños, aprenden a percibir el sentido de Dios, gracias a las enseñanzas y al ejemplo de los padres (...)  Una educación auténticamente cristiana no puede prescindir de la experiencia de la oración. Si no se aprende a rezar en la familia, será difícil después colmar este vacío. Por eso invito a todos a redescubrir la belleza de rezar juntos como familia siguiendo la escuela de la Sagrada Familia de Nazaret".

+info -

SAGRADA FAMILIA

 

 

 

El papa Francisco abre la puerta santa en silla de ruedas, inaugurando el Jubileo del 2025

Así ha quedado inaugurado el Jubileo del 2025, con el papa Francisco abriendo la puerta santa en silla de ruedas.

 

Con las campanas sonando de fondo en la basílica, Francisco se convertía en el primer peregrino de este Año Santo. Un momento de gran expectación, ya que se esperaba que el papa abriese la puerta de pie, como hizo en 2015.

El pontífice de 88 años estuvo resfriado días antes, pero eso no le impidió estar presente en esta misa del gallo, a pesar de las bajas temperaturas en Roma.

De hecho, pronunció una homilía de unos 10 minutos en esta celebración, que da la bienvenida a la navidad.

FRANCISCO
Con la apertura de la Puerta Santa damos inicio a un nuevo Jubileo. Cada uno de nosotros puede entrar en el misterio de este anuncio de gracia. En esta noche, la puerta de la esperanza se ha abierto de par en par al mundo; en esta noche, Dios dice a cada uno: ¡también hay esperanza para ti!

Francisco no se ha olvidado en esta misa tan importante de los conflictos que asolan el planeta.

 

 

FRANCISCO
Esta es la señal para redescubrir la esperanza perdida, para renovarla en nosotros, para sembrarla en las desolaciones de nuestro tiempo y de nuestro mundo sin demora. Y hay tantas desolaciones en este tiempo. Pensamos en las guerras, en los niños asesinados, en las bombas sobre escuelas y hospitales.

La misa se ha dado por concluida con Francisco llevando a Jesús al pesebre. Allí un grupo de niños vestidos con trajes tradicionales estuvo adorando al Niño. Le llevaron flores y así dio comienzo uno de los días más importantes para los católicos: la Navidad

 

Abre el Papa Francisco la Puerta Santa y da inicio al Jubileo | Diario ...

 

 

RomeReports

magnifiercrosschevron-down